aves invernantes

El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales. Guelaya y SEO Melilla organizan una excursión a la Mar Chica para avistar aves invernantes.

Posted on

 

  •  Ecologistas en Acción se suma a esta celebración para llamar la atención sobre la importancia de los humedales como reservas de biodiversidad. Para favorecer la información y conocimiento de los mismos organiza en torno a ese día una agenda de actividades por toda la geografía estatal. En Melilla, Guelaya-Ecologistas en Acción y SEO BirdLife realizarán una excursión el domingo día 2 de febrero a partir de las 11:00 de la mañana que partirá del mercado del Real hacia la laguna de la Mar Chica.

 

  • Especialmente en 2020 queremos llamar la atención sobre el impacto de las Especies Exóticas Invasoras (EEI) en la biodiversidad existente en los humedales. Es en estos ecosistemas y en los insulares donde se deja notar especialmente y que se está viendo incrementado de una manera dramática con la aparición continúa de nuevas especies exóticas en la península y especialmente en las islas Canarias y Baleares. En Melilla hay varias especies de plantas exóticas, como la mimosa o la cañavera, que ya suponen un problema grave en zonas concretas, y algunas aves exóticas que ya están ocasionando daños a la biodiversidad en otros puntos de España, como la cotorra argentina, se están empezando a instalar en diversos cauces de la ciudad.

 

En las zonas húmedas se encuentran ecosistemas muy valiosos, complejos y dinámicos, con una rica biodiversidad que garantiza los procesos ecosistémicos que permiten la vida en el planeta. Estos espacios se están mostrando también frágiles y vulnerables a las amenazas que los deterioran, entre ellas las poblaciones de especies exóticas invasoras que los invaden. Además de competir, desplazar o propagar enfermedades a las especies autóctonas, pueden producir modificaciones de la estructura de los ecosistemas y en su funcionamiento. Además del daño ambiental, la presencia de estas especies en el medio natural también puede conllevar graves impactos socioecónomicos.

Las EEI (Especies Exóticas Invasoras) son consideradas la segunda causa de la pérdida de biodiversidad. Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) son responsables del 39% de las extinciones conocidas y de poner en peligro a un número importante de especies con algún grado de amenaza. El 25% de las especies que habitan o tienen relación con los humedales están amenazadas.

El tema se visibiliza con bastante claridad en los humedales de mayor importancia de la península. En el Delta del Ebro se han contabilizado más de 200 EEI, cuya acción conjunta está suponiendo un deterioro alarmante del humedal y una liquidación de su biodiversidad. Espacios con la mayor figura de protección en el marco jurídico estatal, como el Parque Nacional de Doñana, no están exentos de contener estas especies, superando las 70 las detectadas en este Parque Nacional. En Melilla un arbusto exótico proveniente de Australia, la mimosa (Acacia cyanophylla) ya ha ocupado por  completo el cauce del barranco del Nano dentro y fuera del espacio protegido, desplazando al resto de especies y ocasionando peligrosos tapones cada vez que hay una riada, y se empieza a extender por el cauce del río de Oro, donde otra especie, la cañavera (Arundo donax), ya hace décadas que ocupó por completo las riberas del río en ciertas áreas, con similares efectos a los de la mimosa. Y aves exóticas como la cotorra argentina (Myopsitta monachus), que ya está ocasionando daños a la biodiversidad en muchas ciudades de España, han comenzado a instalarse cerca de algunos cauces como el del río de Oro.

La mejor herramienta para la prevención y erradicación de las especies exóticas invasoras en los ecosistemas acuáticos es restablecer los procesos hidrogeológicos y ecológicos naturales que muchos de ellos han ido perdiendo durante las últimas décadas. La Directiva Marco del Agua es una buena referencia para conseguir el buen estado de los ecosistemas acuáticos. Para Ecologistas en Acción la puesta en marcha de medidas decididas para conseguir esa demanda debería ser una de las prioridades del nuevo gobierno. La elaboración del tercer ciclo de los Planes Hidrológicos de las Demarcaciones Hidrográficas que acaban de ser sometidos a participación pública es una buena oportunidad para ello.

Sin embargo, las herramientas puestas por las Comunidades Autónomas y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se muestran totalmente insuficientes. A nivel estatal el Catálogo de especies Exóticas Invasoras no está a la altura del difícil reto de prevenir nuevas introducciones y controlar las ya existentes, ni por su contenido normativo, ni por el número de especies catalogadas. En el mismo sentido sólo existen tres estrategias de gestión, control y posible erradicación de especies propias o relacionadas de ecosistemas acuáticos: camalote (Eichhornia crassipes), visón americano (Neovison viso) y mejillón cebra (Dreissena polymorpha), lo que visibiliza las carencias existentes.

Es necesaria la coordinación efectiva de las administraciones autonómicas y el gobierno estatal, para llevar a la práctica las recomendaciones de la comunidad científica y conseguir mayor información sobre las especies exóticas invasoras.

Entre las medidas a adoptar para evitar nuevas introducciones de Especies Exóticas Invasoras en los medios acuáticos, Ecologistas en Acción considera indispensable incidir en la prevención en los sectores de donde proceden. Se debería prohibir su comercio y tenencia como mascotas o para uso en acuarios. No se deberían conceder autorizaciones de introducción para fines piscícolas. Hay que eliminar todas las granjas donde se crían para fines comerciales, así como el control de mercancías y transportes que por su características puede favorecer la entrada en el país o su dispersión en el mismo, entre otras actuaciones.

 

cartel excursión domingo

NOTA DE PRENSA CONJUNTA Resultados del censo de aves acuáticas de Melilla, enero 2020.

Posted on Actualizado enn

 

logo SEO Melillalogo Guelaya (2)

 

 

27 especies y 2358 aves observadas en Melilla en cuatro hábitat de especies acuáticas durante las fechas del censo internacional.

 

  • Excepcional observación de más de 1000 pardelas baleares. Las aves marinas fueron las más numerosas.

 

  • Más gaviotas patiamarillas en el tramo costero norte (acantilados) que en las playas y puerto.

 

El pasado domingo 19 de enero, con viento fuerte de poniente, se realizó el censo de aves acuáticas de Melilla, cubriendo los cuatro hábitat específicos de estas aves.  Las fechas internacionales de censos de aves invernantes, entre el 11 y el 26 de enero, se completaron con las observaciones realizadas el 11 de enero en la Red de Aves Marinas (RAM) de Melilla.

 

Los cuatro hábitat observados el domingo 19 simultáneamente cubren toda la costa melillense, el embalse de las Adelfas y el río de Oro, aunque el 94.3% de las aves han sido observadas en el mar.

 

La mayoría de las aves se observaron en los tramos costeros norte y sur. El tramo costero norte cubre la costa acantilada de Melilla con aguas abiertas, el que está menos transformado por las  actividades humanas, y por ello donde se han registrado la mayoría de especies y cantidades.

 

En el tramo norte se detectaron durante los dos fines de semana del censo movimientos de pardela balear que el día 11 superaron los 1000 ejemplares, algo excepcional ya que se estima que esta especie en peligro de extinción no supera las 2000 parejas reproductoras. Esta cifra indica una importante área de invernada en las aguas del norte de África para la especie.

 

El tramo sur costero alberga menos observaciones por tratarse de una costa muy humanizada, formada por playas y puertos y por ello con una menor riqueza específica, ya que en la costa acantilada se han observado 17 especies marinas y en la costa sur solo 7, aunque el viento de poniente y el hecho de no haber actividad pesquera en el puerto de Nador pudo afectar a la distribución de las aves, pues buscaron los acantilados protegidos del viento.

 

Esto se observó por ejemplo con la presencia de 225 gaviotas patiamarillas en el tramo sur, la mayoría, 141, concentradas en la playa de la Hípica, la que menos poniente recibe, pero muchas menos que las 343 que se observaron en los acantilados, de forma creciente hacia el norte desde Melilla la Vieja donde solo se registraron 44 y 40 en la Alcazaba, hasta las 80 entre Horcas y la punta de Rostrogrodo y 140 en la Zona de Especial Conservación (ZEC) de acantilados de Aguadú.

 

La concentración de gaviotas patiamarillas en la ZEC de Aguadú es preocupante por la cercanía de la colonia de gaviota de Audouin, que evita criar cerca de las gaviotas patiamarillas. Como viene siendo habitual por otro lado el censo de gaviota de Audouin es bajo, apenas una treintena,  ya que la mayoría de estas gaviotas invernan en aguas atlánticas.

 

El tradicional dicho de que las gaviotas con mal tiempo permanecen en tierra quedó comprobado en el embalse de las Adelfas donde se observaron al menos 100 gaviotas patiamarillas, número más alto que el habitual. Este embalse de agua dulce, por otro lado, es el único reducto que tienen las anátidas en Melilla, por lo que alberga una pequeña población de patos azulones.

 

El río de Oro, por otra parte, concentró las observaciones en las zonas anegadas de agua próximas a la valla, donde se registraron gallinetas y algunos ibis europeos, que invernan en Melilla desde hace pocos años. Las lavanderas cascadeñas y las lavanderas blancas también estaban presentes, pudiendo distinguirse en estas últimas las subespecies europeas que están en invernada y las norteafricanas que son residentes todo el año.

 

La desembocadura del río, con su humanización, estanques y lecho hormigonado, ha perdido la presencia de aves limícolas.

 

Es la tercera vez que el grupo local de SEO/BirdLife y Guelaya colaboran en la realización de estos censos que esperamos que en años venideros se conviertan en una oportunidad para los amantes de las aves y para iniciarse en la observación de aves, un patrimonio natural del que en Melilla también se puede disfrutar.

 

cormoran grande