Catálogo Español de Especies Amenazadas

La Patella ferruginea, una especie de Melilla en peligro de extinción

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  • A pesar de su relativa abundancia en Melilla, está en peligro de extinción en el Mediterráneo occidental, y su supervivencia depende de las larvas melillenses

     

  • Su uso como cebo de pesca ha sido una de las causas de su escasez en España pero los pescadores constituyen la primera línea de defensa de la especie

      

  • Coger estas lapas tiene el mismo delito que llevarse un lince ibérico a la casa. La multa mínima es superior a 5.000 euros

 

La Patella ferruginea es un molusco en peligro de extinción en España y en todo el Mediterráneo occidental, y su estatus de conservación en el Catálogo Nacional de Especies Amenazas es de la misma gravedad que el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial.

 

Pero ni en Melilla ni en la mayor parte de España la gente conoce que una humilde especie de lapa pueda ser tan importante para la biodiverisdad nacional como esas especies emblemáticas de las que tanto nos orgullecemos de tener.

 

Tanto organizaciones ecologistas como instituciones científicas y asociaciones profesionales se han manifestado a favor de esta especie en los procedimientos de evaluación ambiental. Las alegaciones a la construcción de infraestructuras portuarias han paralizado importantes proyectos de ampliación de puertos como Tarifa o la última fase de Ceuta. En el caso de Melilla la ampliación de nuestro puerto ha quedado paralizada por la falta de sostenibilidad global del proyecto, no solo ambientalmente sino económicamente en un momento de malos tiempos para las megainfraestructuras de transporte, que no han respondido a las expectativas para las que se construyeron, especialmente tras la experiencia de la última crisis económica.

 

Pero las dos causas adicionales que refleja la Estrategia Nacional de Conservación de la Patella ferruginea de la mano del grupo de trabajo de la especie son la recolección de lapas como cebo y la contaminación.

 

En Melilla se han hecho varios censos de Patella ferruginea en los últimos 15 años y en todos ellos la cantidad supera los 30.000 ejemplares, y muchas personas no entienden que una especie tan abundante en una localidad concreta del Mediterráneo occidental pueda estar en peligro de extinción. Esa gran concentración de ejemplares en localidades muy aisladas entre sí constituye uno de los peligros para la conservación de la especie. Una marea negra podría destruir en un solo día una población local de Patella ferruginea de la que depende buena parte del Mediterráneo occidental por el “reclutamiento” de larvas.

 

Por eso, a iniciativa del área marina de Ecologistas en Acción se ha promovido un proyecto que ha sido apoyado desde la Fundación Biodiversidad y  del que en Melilla se ha hecho cargo  Guelaya-Ecologistas en Acción.

 

En Melilla el COVID 19 ha determinado el cierre de la frontera con Marruecos, que ha provocado que una parte de los pescadores locales que habitualmente no pescaban en la ciudad sí lo hagan ahora, con el resultado de un aumento del esfuerzo pesquero local que en términos de líneas de pesca algunos días puedan evaluarse en cinco cañas más que lo habitual.

 

El aumento de personas que pescan ahora en Melilla tiene como consecuencia que el pequeño porcentaje de personas que presentan, conductas incívicas como en todos los colectivos humanos, se multiplique en estos días, con sedales y anzuelos abandonados que afectan a mascotas y aves marinas y con una mayor frecuencia de capturas que no respetan las tallas mínimas.

 

El proyecto “Sensibilización hacia la Conversación de la Patella ferruginea” cuenta con los clubs y la federación melillense de pesca, porque la primera línea de defensa de la Patella ferruginea son los pescadores, un colectivo que ha visto como avanzadilla social cómo las pesqueras de hace años y las de ahora no son las mismas, y por tanto están interesados en la sostenibilidad de su actividad.

 

El desarrollo del proyecto en la ciudad autónoma de Melilla cuenta con la edición y distribución de folletos y la realización de charlas informativas con los clubes de pesca y con la federación melillense de pesca deportiva, que se concretará en los próximos días, además de exposiciones y actividades en centros educativos que hasta el próximo curso académico no se podrán concretar.

 

cartel proyecto Patella

 

 

 

 

El Helianthemum caput-felis o jarilla cabeza de gato, especie protegida española compartida con el Levante y Baleares.

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  • La presión urbanística de la costa la ha diezmado en la península.

 

  • En Melilla se mantiene en terrenos militares y espacios protegidos y las especies invasoras son su principal amenaza

La jarilla cabeza de gato se denomina así porque alguien vio cierto parecido entre la forma de sus frutos y la cabeza de un gato. Su nombre científico es Helianthemum caput-felis, que  viene de Helios, sol, y caput felis, traducción latina de cabeza de gato. La jarilla es una especie heliófila que precisa de sol y no prospera por eso bajo los pinos. De hecho, plantar pinos en los lugares donde está sería una amenaza para ella.

 

Este arbusto bajo existe en algunas costas mediterráneas occidentales, entre las que destacan las del norte de África, donde se encuentra en Marruecos, pero exclusivamente entre cabo de Agua y Cabo Tres Forcas, y Argelia, donde está presente en la playa “de los andaluces” en Orán.

 

En la península ibérica se encuentra también en el levante español y en Baleares, en puntos concretos donde ha sobrevivido a la expansión urbanística de la costa, que ha llegado a los barrancos, lugares habituales donde la especie prolifera en rodales que pueden ser de 800 pies de plantas en el caso de Melilla.

 

Estaba presente en las colinas y acantilados cercanos al mar y terrenos arenosos en lugares mediterráneos peninsulares, pero la urbanización de la costa ha diezmado su presencia. Comparando las cantidades presentes antes y después del boom de la construcción de la costa mediterránea el siglo pasado, que llegó hasta los barrancos y torrenteras más inclinadas, la población de Helianthemum caput-felis en el litoral español casi ha pasado a ser testimonial.

 

Por este motivo se la ha calificado en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie vulnerable. Si no se hace algo al respecto, entrará en el futuro en la categoría de especie en peligro de extinción, por lo que su estatus reclama la atención de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad, la responsable de su conservación, junto con todos los melillenses como herencia recibida de las generaciones anteriores.

 

En Melilla cubría todo el norte de la ciudad, muy cerca de la línea de costa, en la ZEC de Aguadú, aunque encima de los acantilados está presente prácticamente desde  el polvorín hasta la valla perimetral, continuando por el barrando del Quemadero y de allí hasta el mismo río de Oro por las colinas que rodean al arroyo Tigorfaten a través de la segunda ZEC melillense, la del barranco del Nano.

 

Se trata de una especie a la que le gusta el sol, es heliófila, y por tanto, no prospera a la sombra de los pinos. En el caso de Melilla su ubicación en terrenos militares la ha librado de la especulación urbanística, que ha sido su amenaza principal en la península, pero no por ello está libre de amenazas.

 

No existe ningún estudio que sirva de base para la elaboración de un Plan de Conservación de la especie, obligatorio para todas las especies vulnerables según la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad española.

 

Pero Guelaya ha trabajado en su defensa estos años adaptando la técnica de viverismo desarrollado en la península para su reproducción desde semillas, pero comprobando además que es mucho más rentable el trasplante de esquejes, por lo que se han recogido semillas locales y esquejes y se han multiplicado y reintroducido para comprobar que en el caso de que sea necesario puede ser replantado en Melilla con genoma propio, ya que los estudios genéticos demuestran que presenta diferencias con las plantas del Levante, más relacionadas con las especie en las Baleares.

 

Replantar jarillas cabeza de gato con plantas de la península sería no solo un error, sino también un atentado contra su conservación por hibridarla con plantas peninsulares, ya que la polinización es cruzada gracias a insectos. Además no es necesario recurrir a plantas de la penísula porque Guelaya dispone de plantones para su reintroducción a disposición de la Ciudad.

 

Solo se ha realizado un censo global de la especie en Melilla por parte del grupo de especies protegidas del Campus de Melilla hace algunos años, con el que Guelaya colaboró en el trabajo de campo. Para conocer su tendencia en Melilla, si hay más o menos que antes, hay que volver a repetir el censo.

 

Llama la atención que cuando está presente la “vinagreta”, nombre con el que se conoce en Melilla a la Oxalis pes-caprae, una especie invasora, la jarilla desparece de la ZEC del barranco del Nano.

 

La “vinagreta” es propia de lugares nitrofilados, que ocupa junto con otras especies oportunistas en una explosión de flores tradicionalmente en enero-febrero, y con el cambio climático, antes. Su presencia impide que la jarilla prolifere, porque parece que compite mal por el suelo, estando presente donde apenas otras especies crecen en suelos pedregosos.

 

La vinagreta no solo nos informa sobre dónde están los suelos nitrofilados, sino que se trata de una especie incluida en el Listado Español de Especies Invasoras, por lo que su presencia en los espacios protegidos debería ser tenida en cuenta para su eliminación como medida de conservación, pero no existe ningún plan de manejo aprobado en la Ciudad sobre sus espacios protegidos.

 

helianthemum 2019 2

 

 

 

 

 

 

 

 

Patella ferruginea, la especie en peligro de extinción española más ignorada.

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  • Melilla presenta las mayores densidades de la especie en todo el mundo, aunque la población más abundante sea la de las islas Chafarinas.

 

La Patella ferruginea, o lapa gigante, es una de las especies de lapa que nos ha acompañado en nuestros diques, espigones y costa rocosa desde siempre, porque hay registros fósiles de ella,  pero seguramente por eso, porque está “de toda la vida” no le hemos prestado la atención debida.

 

Para la gente una lapa es una lapa, y no muchas personas distinguen las especies de lapas que son abundantes, incluso las que se marisquean en algunos lugares españoles, como las islas Canarias, o incluso en Melilla y Chafarinas en el pasado.

 

La Patella ferruginea es una especie en peligro de extinción porque en los lugares en los que habitaba históricamente prácticamente no queda nada, así que su presencia está limitada cada vez en menos sitios y en menos cantidad.

 

Melilla es, después de Chafarinas, el lugar donde más Patellas ferrugineas hay del mundo. Más que en Ceuta, que queda en tercer lugar en el ranking mundial de la especie, que además de España, también está presente en Argelia y Túnez, e islas mediterráneas francesas y alemanas.

 

Pero ni en Melilla ni en España la Patella ha tenido la atenicón debida para su conservación, si la comparamos con las especies que tienen su misma categoría de especie protegida, la máxima que da la legislación española, la de especie “en peligro de extinción”.

 

Si la comparamos con los mamíferos, muchos más próximos geneticamente a los homínidos, y por tanto, a la especie humana, podemos compararla con el lince ibérico.

 

¿Quién no conoce los avatares del lince ibérico en España? ¿Y de la Patella ferruginea?

 

Si utilizamos sus nombres científicos, en google Patella ferruginea da 55.000 entradas y Lynx pardinus da 278.000 (consulta realizada el 21 de julio 2019).  Cinco veces más importancia a un vertebrado que a un invertebrado que tienen legalmente la misma categoría de conservación.

 

Y si en la ciudad en la que la Patella ferruginea tiene la segunda población mundial y la primera en densidad por metros lineal, no se la valora ni se la conoce, ¿quien va a proteger a esta especie?

 

  • El efecto de una marea negra en Melilla o Chafarinas sería un golpe de muerte para la especie que vería como muere casi la mitad de toda su población mundial por un incidente aislado

 

Para muchas personas no tiene sentido que una especie que es tan abundante en una localidad, como Melilla, pueda ser una especie protegida. Sin embargo, la concentración de lapas en Melilla es su principal problema.

 

Pongamos un ejemplo, en Melilla hay cuatro veces más lapas gigantes que en toda Andalucía. La posibilidad de que una marea negra cubra toda la costa andaluza, desde Murcia hasta Portugal es muy remota.

 

Pero la posibilidad de que en el mar de Alborán un petrolero que sale o entra del Mediterráneo por el Estrecho nos deje una marea negra que cubra la costa de Melilla al completo no es remota, es una posibilidad real.

 

En Melilla morirían cuatro veces más lapas que en toda Andalucía. Y si la marea negra llega a las Chafarinas, moriría la mayoría de la población mundial de la lapa gigante, porque en todo el mundo hay menos Patella ferruginea que en 28 millas de costa, de Melilla a Chafarinas. El norte de África, desde el Estrecho, es el santuario de la especie, de donde salen las larvas que mantienen la población mundial. Si les va mal aquí, se acaba la especie a medio plazo.

 

¿Está protegida la especie en Melilla?

Se puede decir que no, porque no existe ningún plan de recuperación de la especie, tal como recoge La Ley de Patrimonio natural, que daba un plazo de tres años en 2007, cuando se publicó, para establecer los planes de las especies que aparecen en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

 

La Consejería de Medio Ambiente en los mandatos de los últimos 8 años no ha aprobado ningún plan de gestión, manejo ni protección, pero sí se ha gastado dinero en los últimos años en encargar estudios científicos que puedan servir de base para tomar decisiones. El conocimiento científico necesario ya está ahí, ahora hay que tomar medidas, y eso no se ha hecho desde que era obligatorio hacerlo en 2010.

 

Probablemente ni siquiera existan en la ciudad los recursos materiales para proteger la escollera exterior del puerto, de más de un kilómetro de largo, de la llegada de una marea negra que destruiría aproximadamente 25.000 lapas gigantes.

 

Esperamos que el nuevo Gobierno responda a estos requerimientos legales durante su mandato, ya que forman parte de la herencia que recibe del anterior gobierno, que no hizo sus deberes en materia de conservación.

 

A partir de otoño esperamos que se apruebe el primer plan de conservación de una especie amenazada en Melilla, la gaviota de Audouin, fruto de una iniciativa del Gobierno anterior, pero en los próximo años esperamos que el nuevo Gobierno apruebe la media docena de planes de conservación y recuperación de especies protegidas que están presentes en Melilla con el status de en peligro de extinción o vulnerables que se han quedado pendientes de gestión.

patella comunicado