Patella ferruginea

“La lapa que da la lata” se expondrá en cuatro centros educativos de Melilla a partir del 11 de enero a pesar de la finalización de la campaña

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  • El proyecto estatal “La lapa que da la lata” termina sus acciones con muy buena acogida y resultados, en todas las provincias y Ciudades autónomas en que se ha desarrollado durante este 2020.
  • Cuatro centros de Melilla, el IES Miguel Fernández, la Escuela Oficial de Idiomas, la ecoescuela J. A. Fernández y el IES Rusadir disfrutarán de la exposición del 11 de enero al 8 de marzo.

Ecologistas en Acción cierra estos días el proyecto centrado en la lapa Patella ferruginea, una especie endémica del Mediterráneo que se encuentra en peligro de extinción, y cuyas últimas poblaciones peninsulares se localizan en Cádiz, Málaga y Almería, así como en los territorios españoles en el norte de África: en los peñones de Vélez de la Gomera y de Alhucemas, en las islas Chafarinas, en Melilla y en Ceuta.

La Patella ferruginea es un molusco gasterópodo marino endémico del Mediterráneo occidental, incluido en el anexo IV de la Directiva 92/43/CEE Hábitats y en el catálogo español de especies amenazadas como “especie en peligro de extinción”. Comparada con otras especies protegidas como el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial, la Patella ferruginea continúa siendo prácticamente desconocida por gran parte de la sociedad.

Desde la coordinación del proyecto se destaca el esfuerzo realizado por los grupos locales en la difusión de las actividades y su buena acogida por parte de la comunidad educativa y pescadores, en aquellas comunidades que aún albergan poblaciones de esta lapa en peligro de extinción. En Melilla ha sido Guelaya la encargada de organizar las actividades que han contado con el apoyo de la federación de pesca de Melilla, que organizó una charla informativa sobre la especie en junio de este año.

El proyecto, que comenzó a finales del 2019, se denominó “La lapa que da la lata”, ha contado con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa pleamar, cofinanciado por el FEMP y tuvo como objetivos principales dar a conocer esta especie a la sociedad y fomentar así su protección.

Durante estos últimos meses, tras las restricciones de la pasada primavera, el proyecto ha reactivado sus acciones permitiendo disfrutar a unos 5.000 visitantes de la exposición itinerante, que consta de 9 paneles y 14 fotografías, en las provincias de Cádiz, Málaga, Almería y la Ciudad autónoma de Melilla. Además de recibir un amplio apoyo por parte de los centros educativos, tanto de primaria como de secundaria y universidades, los docentes pudieron participar en el seminario para profesorado y aportaron sus valoraciones a la Guía de Orientaciones didácticas, desarrollada como acción para facilitar la implementación de actividades en sus aulas basadas en la Patella ferruginea.

Tres centros educativos, el IES virgen de la Victoria (jardín valenciano), el Centro de Adultos y el Campus de la UGR han disfrutado de la exposición “La lapa que da la lata” en este otoño, y a partir de enero serán otros tres centros educativos de la ciudad los que disfrutarán de la exposición. Guelaya garantizará que cualquier otro centro interesado en la exposición de la Patella ferruginea pueda disponer de la misma en próximas fechas a partir del 22 de febrero.

Los recursos y materiales generados, tales como vídeos educativos, paneles de la exposición, Guía de Orientaciones didácticas y trípticos, están a disposición del público y del profesorado de forma gratuita y permanente en el enlace https://www.ecologistasenaccion.org/134671/la-lapa-que-da-la-lata/.

“La lapa que da la lata”, una exposición sobre una especie marina en peligro de extinción que se queda en Melilla

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  • Más de 1000 estudiantes de Melilla están viendo la exposición en los tres centros donde se ha expuesto.
  • Guelaya agradece a las autoridades educativas del MEC y al CAMPUS de la UGR el apoyo recibido para la divulgación de la campaña en Melilla a pesar de las dificultades que los centros educativos han tenido que salvar.
  • El COVID-19 no ha permitido que todos los centros de la Ciudad puedan acceder a esta exposición y a las charlas informativas, pero Guelaya, como entidad territorial de Ecologistas en Acción, asegurará el acceso a todas las personas y centros interesados en cuanto sea posible.

De la mano de Guelaya-Ecologistas en Acción, llegó a Melilla esta exposición itinerante, fruto de una campaña de Ecologistas en Acción, centrada en la lapa ferruginosa (Patella ferruginea), una especie endémica del Mediterráneo con presencia en nuestras costas y que se encuentra en serio peligro de extinción.

La exposición comenzó su andadura en nuestra ciudad en octubre, en el IES  Virgen de la Victoria (Jardín Valenciano), que supo romper el fuego entre los centros melillenses que ya contaban con la autorización de la UPE del MEC, a lo que siguió la exposición en el centro de Personas Adultas Carmen Conde Abellán.

Como tercer evento, y no será el último, la exposición se encuentra en estos momentos en el Campus de Melilla de la Universidad de Granada. En la exposición se observan todas las medidas de seguridad necesarias para la prevención del contagio de COVID obligatorias que rigen en el centro. Todavía está pendiente el IES Miguel Fernández a la espera de recibir al exposición, lo que será posible cuando Guelaya concrete las fechas con el centro educativo.

Las especiales condiciones del inicio del curso en Melilla, con el desdoble de turnos, propició una retraso en las fechas previstas para la exposición, que no pudo comenzar a ser vista hasta finales de octubre, motivo por el cual la programación lleva un mes de retraso. Esto se va poder resolver al quedarse la exposición en Melilla custodiada por Guelaya, por lo que podrá seguir siendo vista después de terminar el 30 de noviembre la campaña propiamente dicha.

La campaña “La lapa que da la lata” cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa pleamar, cofinanciado por el FEMP, y pretende concienciar del peligro que sufre esta especie abocada a desaparecer si no se la cuida y protege.

La lapa ferrugínea es una especie marina desconocida por gran parte de la población en general a pesar de ser una de las mayores lapas europeas. Presenta una concha muy característica, con unas fuertes costillas radiales muy gruesas y con los bordes festoneados, además de una característica mancha anaranjada en su interior que le da nombre.Todas estas curiosidades y más se pueden descubrir en esta exposición, cuyo fin es el de concienciar de la importancia de la recuperación, cuidados y protección de especies marinas amenazadas como esta lapa.

Los peligros que han llevado a la lapa ferruginosa al borde mismo de la extinción son la transformación y destrucción del litoral y la consecuente pérdida de su hábitat, así como la contaminación y la recolección ilegal con destino a la cocina o al coleccionismo, actividades todas muy presentes en nuestras costas.

La Patella ferruginea de Melilla quedó afectada por el vertido de combustible del 18 de julio por la falta de respuesta de todas las Administraciones públicas de la ciudad

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  • El Plan territorial de Contingencia contra la contaminación marina ni se ha aprobado ni tiene director que lo active Melilla.

 

  • El borrador del plan presenta como grave deficiencia no considerar vulnerable la costa melillense por la presencia de la segunda mayor concentración de Patella ferruginea del mundo.

 

  • Guelaya Ecologistas en acción exige un periodo de información pública para que las entidades públicas y privadas interesadas podamos subsanar las deficiencias del Plan antes de que se apruebe el actual borrador que no aparece publicado en el BOME.

 

El vertido de combustible que llegó a las playas de Melilla el 18 de julio entró en contacto con la población de Patella ferruginea, contaminando todo lo que hay en la franja infralitoral donde se alimentan las lapas.

 

El instrumento del Estado-autonomía-municipio-costa local que debía evitarlo no funcionó porque no está activado. Una vez más Melilla es la última de la fila en dotarse de instrumentos que coordinen a todos los niveles las autoridades en defensa no solo de las personas y de los bienes sino también del medio ambiente.

 

Guelaya denuncia públicamente que la defensa del medio ambiente no se cumplió el 18 del julio en Melilla porque desde la aprobación del  RD 1695/2012 las autoridades locales han vuelto a pecar por omisión en sus obligaciones en varias legislaturas pasadas.

 

No es posible que un plan que en Ceuta se aprobó en 2013, en Andalucía en 2008 y que en Galicia se ha actualizado en 2015, no se haya aprobado en Melilla todavía, a pesar de estamos en el marco de la demarcación marina Estrecho Alborán, la que mantiene un tráfico marítimo de más de 300 buques diarios, en el mismo país donde ocurrió el desastre del Prestige.

 

Lo que es una obligación en defensa de personas e instalaciones, tenemos que recordar que también lo es en el caso de la protección del medio ambiente y de las especies que legalmente deben ser protegidas, como los centenares de Patella ferruginea que se han censado en los espigones del paseo marítimo y las 25.000 de la escollera exterior del puerto que dependen de los kilómetros de barreras flotantes que la autoridad portuaria tenga en Melilla.

 

El plan territorial que abarca toda la costa debe incluir la vulnerabilidad que tiene el puerto de Melilla, con varios kilómetros de escollera con la mayor densidad medida hasta ahora de Patella ferruginea por m2, con independencia de que el plan de contingencia ante la contaminación marina del puerto de Melilla lo señale.

 

Siendo la contaminación marina una de las tres causas de extinción de la Patella ferruginea, y no existiendo en Melilla todavía el obligado Plan de Recuperación que como especie protegida en peligro de extinción le corresponde desde 2010, no estaría de más que desde las autoridades públicas existiera alguna iniciativa visible en defensa de la Patella ferruginea.

 

Del marisqueo y la recolección de Patella ferruginea ya existe un proyecto de concienciación financiado por la Fundación Biodiversidad y que Ecologistas en acción desarrolla en todos los lugares donde está presente la especie, y que ya ha tenido una primera actividad en Melilla a cargo de Guelaya pidiendo el apoyo de los pescadores desde la Federación melillense de pesca. Confiamos en el compromiso de la Consejería de aprobar un reglamento de pesca este año.

 

Patella ferruginea en espigones portuarios

 

Guelaya denuncia públicamente que el primer criterio imperativo del reglamento de banderas azules 2020 no se cumple en las playas de Melilla.

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  • La ciudad no informa al público de las especies protegidas que viven en los espigones y en el dique sur ni de la prohibición de recolección o marisqueo de Patella ferruginea o Cymbula nigra ni de las multas.

 

Ante las recientes declaraciones en las que la consejería de medio ambiente y sostenibilidad niega que se esté incumpliendo el reglamento de criterios imperativos de las banderas azules, Guelaya quiere informar a la opinión pública que es suficiente leerse el citado reglamento para saber que nunca se han cumplido TODOS los criterios imperativos, y por ello, para que nadie se llame a engaño, afirmamos que el primer criterio normativo del reglamento, para empezar, no se cumple.

 

Es suficiente marcar en google  “reglamento criterios banderas azules” para acceder a la guía interpretativa. El primer criterio a cumplir de forma imperativo dice así:

 

“Debe estar expuesta al público información sobre los ecosistemas litorales, espacios naturales sensibles (Espacios Naturales Protegidos) y especies protegidas en esa zona costera (imperativo)”

 

La guía de interpretación comienza así:

 

“El objetivo de este criterio es asegurarse de que se informa y educa adecuadamente a los usuarios de la playa, acerca de los ecosistemas y espacios naturales sensibles cercanos (a un radio de 2 km) a la playa y animarles a aprender acerca de dicho entorno, para actuar y relacionarse con él de un modo responsable.”

Cualquier usuario de la playa de Horcas ha visto el cartel que anualmente se repone sobre la existencia de Patella ferruginea. Probablemente ese cartel está presente por la mala conciencia que dejó enterrar casi 1.000 ejemplares de Patella ferruginea bajo el actual paseo marítimo de Horcas.

Actualmente la playa de Horcas no tiene bandera azul pero cuenta con un cartel informativo para común conocimiento de que si a una persona la pillan con una Patella ferruginea en la mano la multa no puede ser inferior a 5001 euros.

Pero en los espigones del paseo marítimo, donde la bandera azul está desplegada, con una serie de criaturas menores de edad, por ejemplo, provistas de cubos y palas e utensilios sin saber que no se puede mariscar o recolectar animales, ni recoger de los espigones especies en peligro de extinción ¿saben las personas responsables de estos niños y niñas que la multa es de 5.001 euros?

La población de Patella ferruginea en los espigones es de cientos de lapas, más de 600 según los censos de los que la consejería debe estar bien informada por los investigadores de la UGR. Al menos desde 2013 existe la certeza de que están las Patellas ferrugineas ahí, en cantidad superior a 600 ejemplares.

Este año, en el desarrollo del proyecto nacional de Ecologistas en Acción “La lapa que da la lata”, se ha hecho pública la actividad de educación ambiental que desarrolló la Federación melillense de pesca con la colaboración de Guelaya Ecologistas en Acción para sensibilizar a la población en general y a los pescadores en particular.

No entendemos cómo es posible que se niegue ahora desde la Consejería algo tan sencillo como informar a los usuarios de las playas de la biodiversidad protegida que tienen en sus costas cumpliendo el primer criterio imperativo de las playas con bandera azul.

criterio 1 imperativo del reglamento de banderas azules

La Patella ferruginea, una especie de Melilla en peligro de extinción

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  • A pesar de su relativa abundancia en Melilla, está en peligro de extinción en el Mediterráneo occidental, y su supervivencia depende de las larvas melillenses

     

  • Su uso como cebo de pesca ha sido una de las causas de su escasez en España pero los pescadores constituyen la primera línea de defensa de la especie

      

  • Coger estas lapas tiene el mismo delito que llevarse un lince ibérico a la casa. La multa mínima es superior a 5.000 euros

 

La Patella ferruginea es un molusco en peligro de extinción en España y en todo el Mediterráneo occidental, y su estatus de conservación en el Catálogo Nacional de Especies Amenazas es de la misma gravedad que el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial.

 

Pero ni en Melilla ni en la mayor parte de España la gente conoce que una humilde especie de lapa pueda ser tan importante para la biodiverisdad nacional como esas especies emblemáticas de las que tanto nos orgullecemos de tener.

 

Tanto organizaciones ecologistas como instituciones científicas y asociaciones profesionales se han manifestado a favor de esta especie en los procedimientos de evaluación ambiental. Las alegaciones a la construcción de infraestructuras portuarias han paralizado importantes proyectos de ampliación de puertos como Tarifa o la última fase de Ceuta. En el caso de Melilla la ampliación de nuestro puerto ha quedado paralizada por la falta de sostenibilidad global del proyecto, no solo ambientalmente sino económicamente en un momento de malos tiempos para las megainfraestructuras de transporte, que no han respondido a las expectativas para las que se construyeron, especialmente tras la experiencia de la última crisis económica.

 

Pero las dos causas adicionales que refleja la Estrategia Nacional de Conservación de la Patella ferruginea de la mano del grupo de trabajo de la especie son la recolección de lapas como cebo y la contaminación.

 

En Melilla se han hecho varios censos de Patella ferruginea en los últimos 15 años y en todos ellos la cantidad supera los 30.000 ejemplares, y muchas personas no entienden que una especie tan abundante en una localidad concreta del Mediterráneo occidental pueda estar en peligro de extinción. Esa gran concentración de ejemplares en localidades muy aisladas entre sí constituye uno de los peligros para la conservación de la especie. Una marea negra podría destruir en un solo día una población local de Patella ferruginea de la que depende buena parte del Mediterráneo occidental por el “reclutamiento” de larvas.

 

Por eso, a iniciativa del área marina de Ecologistas en Acción se ha promovido un proyecto que ha sido apoyado desde la Fundación Biodiversidad y  del que en Melilla se ha hecho cargo  Guelaya-Ecologistas en Acción.

 

En Melilla el COVID 19 ha determinado el cierre de la frontera con Marruecos, que ha provocado que una parte de los pescadores locales que habitualmente no pescaban en la ciudad sí lo hagan ahora, con el resultado de un aumento del esfuerzo pesquero local que en términos de líneas de pesca algunos días puedan evaluarse en cinco cañas más que lo habitual.

 

El aumento de personas que pescan ahora en Melilla tiene como consecuencia que el pequeño porcentaje de personas que presentan, conductas incívicas como en todos los colectivos humanos, se multiplique en estos días, con sedales y anzuelos abandonados que afectan a mascotas y aves marinas y con una mayor frecuencia de capturas que no respetan las tallas mínimas.

 

El proyecto “Sensibilización hacia la Conversación de la Patella ferruginea” cuenta con los clubs y la federación melillense de pesca, porque la primera línea de defensa de la Patella ferruginea son los pescadores, un colectivo que ha visto como avanzadilla social cómo las pesqueras de hace años y las de ahora no son las mismas, y por tanto están interesados en la sostenibilidad de su actividad.

 

El desarrollo del proyecto en la ciudad autónoma de Melilla cuenta con la edición y distribución de folletos y la realización de charlas informativas con los clubes de pesca y con la federación melillense de pesca deportiva, que se concretará en los próximos días, además de exposiciones y actividades en centros educativos que hasta el próximo curso académico no se podrán concretar.

 

cartel proyecto Patella

 

 

 

 

La ampliación de la desaladora no podrá comenzar en septiembre con los trabajos que produzcan turbidez por resolución ambiental

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  • Se ha producido un error material en la documentación expuesta a información pública para la licitación de la obra y Guelaya ha solicitado que se subsane.

 

  • Falta la página donde se informa de la tramitación ambiental, que ha producido una Resolución ambiental de 9 de abril  (BOE del 20 de abril de 2018)

 

  • Guelaya, que alegó en la evaluación ambiental de la ampliación, no entiende cómo es posible que se mantenga el vertido de salmuera al mar sin emisario, ya que va a obligar a realizar continuos trabajos de seguimiento para comprobar que la salmuera no afecta a la biodiversidad marina

 

La desaladora de Melilla va a ser ampliada como se ha anunciado para producir aproximadamente 10.000 metros cúbicos más que en la actualidad, pero la resolución ambiental publicada en el BOE establece restricciones en el calendario de ejecución para evitar intereferir con la biodiversidad marina, más en concreto con el ciclo reproductivo de la Patella ferruginea.

 

En concreto la resolución establece que no se podrán realizar trabajos que provoquen turbidez (todos los que se hagan en el agua para instalar la ampliación del emisario de captación de aguas del mar) entre el 15 de agosto y el 15 de enero.

 

En la memoria que se ha presentado a información pública a las empresas para la licitación de las obras (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir) falta la página 30 en donde según el índice del documento se incluye la “tramitación ambiental”.

 

Por lo tanto, Guelaya considera que es necesario subsanar ese error material porque puede provocar retrasos todavía mayores que los derivados del cumplimiento de la resolución ambiental, ya que solo son efectivos en trabajos en el mar 7 meses al año.

 

La resolución ambiental viene a dar la razón a las entidades que alegaron que el proyecto produciría daños a la biodiversidad marina, que afectaría a la Red Natura 2000 de los acantilados de Aguadú y a una especie en concreto en peligro de extinción, la Patella ferruginea.

 

Las alegaciones fueron presentadas desde varias entidadades entre las que se encuentra Guelaya, el Instituto Español de Oceanografía y la Subdirección para la Protección del Mar de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del MITECO, que discreparon del criterio alegado por la Oficina Técnica de Control de la Contaminaicón Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla.

 

Guelaya alegó igualmente que todas estas afecciones al medio ambiente se verían reducidas si se instalaba un emisario de salida de la salmuera en paralelo al emisario de captación de aguas, minimizando daños en los fondos, pero la alegación no fue aceptada, motivo por el cual ahora el proyecto será más barato, pero necesitará más tiempo para su ejecución, obligando además a realizar estudios de seguimiento tras la terminación de las obras mientras estén en uso las instalaciones, a demanda de la la Subdirección General para la Protección del Mar del MITECO.

 

Por lo tanto, mejor hubiera sido atender la alegación de Guelaya que elaborar informes de seguimiento durante todos los años que funcione la planta.

 

Por estos argumentos consideramos finalmente que las empresas que se presenten a la licitación deben tener conocimiento de la tramitación ambiental del proyecto y de la resolución publicada en el BOE, para evitar mayores retrasos que los que la Resolución Ambiental impone.

 

velero-y-salida-de-salmuera-de-la-desaladora

Carta a los Magos y Magas de Guelaya

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  • Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año felicitando a toda la gente de Melilla y desearle un 2020 lo más sostenible posible tanto en lo personal como en lo social y económico

 

  • En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año

 

Querid@s Mag@s:

 

Desde Guelaya queremos pedir en primer lugar un gobierno a ser posible decente, que nos traiga una Ley de Cambio Climático justa social y ambientalmente, un decreto sobre reciclaje de materia orgánica, que estamos muy necesitados de ello, y dinerito para cumplir la disposición de la Ley de Residuos y poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora.

 

Queremos vivir 2020 con salud y nos gustaría, si no fuera demasiado pedir, saber qué aire respiramos. Por eso nos pedimos un equipo de medición de calidad del aire fijo para la ciudad y otro para el puerto, porque no sólo huele Endesa, los barcos también huelen y echan por esas chimeneas lo que nadie mide ni regulación internacional ni nacional alguna exige, hasta que por fin se aplique la zona de bajas emisiones del Mediterráneo.

 

Y si los melillenses no hemos sido suficientemente buenos en 2019 para poder saber qué respiramos, pedimos un equipo móvil que registre partículas grandes y pequeñas, ozono troposférico, óxidos de nitrógeno y azufre, lo más cancerígeno, menos de una tercera parte de los gases sobre los que la Unión Europea establece valores máximos para respirar de forma saludable, aunque la OMS diga que tienen que ser más bajos.

 

Total, para qué discutir sobre cuál es el nivel máximo saludable de calidad del aire si en Melilla no se mide nada. Lo que sí pedimos es que por favor no tengamos que acabar defendiendo nuestros derechos en Fiscalía, como hemos tenido que hacer en años precedentes.

 

Si supiéramos lo que se respira podríamos saber cómo nos afecta el tráfico rodado, una central térmica diésel en el corazón de la ciudad, y una incineradora a 36 metros del núcleo urbano más próximo, que es el barrio de Mª Cristina.

 

¿Se puede denunciar la mala calidad del aire si no se mide? Esperamos grandes avances en esta materia de nuestras autoridades locales y autonómicas en 2020, porque si supieran lo que respiramos, podrían conseguir grandes avances en la lucha contra el cambio climático.

 

Vivimos en una isla energética, donde toda la electricidad que necesitamos proviene de la tecnología más sucia y denunciada en nuestro entorno europeo, los motores diésel. Pensar que una multinacional italiana que saquea a ENDESA desde hace tiempo creando dificultades laborales va a invertir en reducción de emisiones de efecto invernadero por el bien de la Humanidad es no saber donde se vive.

 

Por eso las Autorizaciones Ambientales Integrales (AAI) de las principales industrias contaminantes de la ciudad deberían ser más rigurosas y eso lo esperamos de nuestras autoridades ambientales, porque si no tienen abogados dispuestos a asesorarlos en materia de calidad del aire al menos han firmado una declaración de emergencia climática por unanimidad de todos los grupos políticos, así que no sólo tienen el apoyo de las personas que salimos a la calle a recordar que las generaciones jóvenes no tienen futuro, sino que no tienen oposición política posible si de lo que se trata es de establecer objetivos medibles y cuantificables anuales para disminuir las emisiones en el 2030, porque en el 2040 y 2050 ya nos va a obligar la nueva Ley de Cambio Climático y la Unión Europea. El aumento de las energías renovables y la disminución del uso de energías fósiles comienza este año de forma inexcusable.

 

Y para reducir las emisiones de la incineradora no quedará otra que poner en marcha los planes de reducción y reutilización, ahora que se empieza a reciclar por obligación legal, así que esperamos que en 2020 la cantidad de basura que se incinera en Melilla disminuya al menos un 10% y se comience a preparar el reciclaje de la materia orgánica.

 

Lo que sí pedimos es reducir lo más posible los vertidos de escombros en cauces y periferia urbana de Melilla. Queremos ver en 2020 cómo se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas, porque tras año y medio informando de los vertidos en Melilla ninguna de las medidas que se han tomado hasta el presente han servido de nada salvo una: impedir el acceso físico con grandes piedras o vallas donde se vierten los escombros a los vehículos, que a tenor de las sacas que se están empezando a ver también son camiones.

 

2020 será un año en el que entidades sociales y personas seguiremos trabajando juntas en la Alianza por el Clima. Personas voluntarias seguiremos limpiando nuestras costas de la basuras marinas y de nuestro pasado cuando vertimos todo tipo de basuras  a los fondos próximos a Horcas Coloradas.

 

Lo que pediremos es que para comenzar a controlar el problema se comience a prevenir la causa de las basuras marinas, que es el uso de plásticos en tierra. El 80% de las basuras marinas tienen su origen en tierra y el 87% de esas basuras en Melilla son plásticos. Este año debe ser el primero en el que se aprueban medidas para reducir el uso de plásticos en la ciudad y el gesto del año pasado por una Feria sin plástico se generalice no sólo al uso de vasos reutilizables.

 

La situación de emergencia climática no sólo afectará al aire que respiramos y a la crisis climática, también afectará al aumento del ritmo de extinción de especies, y por tanto pediremos que el esfuerzo en conservación de la biodiversidad se manifieste con unos buenos presupuestos que permitan ver en 2020 los primeros Planes de Conservación y Recuperación de Especies, tanto migradoras como la gaviota de audouin como sedentarias en peligro de extinción como la Patella ferruginea.

 

Los espacios protegidos de la Red Natura 2000, tras casi una década de planes de gestión metidos en un cajón, deberán plantearse si están sirviendo realmente para proteger y conservar especies que están más presentes fuera que dentro de los espacios protegidos, por lo que nos pediremos una ampliación de los estudios sobre especies protegidas como el Helianthemum caput-felis, que es más abundante fuera de la Red Natura 2000 que dentro.

 

Una ampliación de la Red Natura 2000 puede justificarse por ese motivo, al igual que nuevas figuras de protección, y por ello pedimos una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) en los acantilados marinos de la ciudad, además de ampliar las Zonas de Especial Conservación (ZEC).

 

Finalmente, y no por ello menos importante, nos pedimos que llueva para que las reforestaciones que hagamos tengan las mínimas pérdidas posibles, porque en el río de Oro se van a plantar en 2020 entre 5000 y 10000 árboles. Guelaya pone los árboles, el Ministerio el dinero, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) la dirección de obras, y la empresa Tragsatec ejecuta el proyecto de renaturalización del río de Oro, el más importante en materia de conservación que se ha  visto en Melilla desde la creación de la Red Natura 2000 a comienzos de siglo.

 

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La Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica concede a Ecologistas en Acción financiación para un proyecto de sensibilización sobre la Patella ferruginea en Melilla.

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  • El proyecto se aprobó en la reunión del área marina en la asamblea anual de Ecologistas en Acción celebrada en diciembre pasado en Sevilla a iniciativa de Guelaya.

 

  • El proyecto cubrirá todas las áreas geográficas españolas donde está presente la Patella ferruginea y se desarrollará el próximo año en Melilla y en todas las ciudades y CCAA que tienen presencia de esta especie.

 

  • Guelaya da las gracias a las entidades que han apoyado el proyecto en Melilla, especialmente a los clubes de pesca deportiva y a la Federación Melillense de Pesca.

 

Fruto de la iniciativa presentada por representantes de Guelaya Ecologistas en Acción Melilla en la asamblea del área marina de Ecologistas en Acción en diciembre de 2018 en Sevilla, la entidad nacional ha elaborado un proyecto que presentó este año a las convocatorias de la Fundación Biodiversidad.

La semana pasada se hicieron públicos las concesiones de la convocatoria Pleamar 2019, y el proyecto de la Patella ferruginea ha resultado ser uno de los 47 elegidos. El proyecto pretende divulgar la situación de la Patella ferruginea como especie en peligro de extinción.

Con el título ‘La lapa que da la lata’, el proyecto recuerda cuáles son los peligros para su conservación, la destrucción de sus hábitat naturales y artificiales por la construcción de nuevas infraestructuras portuarias y el marisqueo ilegal.

Está demostrado que existe mayor preocupación asociada a mayor información sobre el impacto marino en temas como, por ejemplo, la contaminación, la sobrepesca y la acidificación de los oceános, pero no tanta sobre la preocupación por la conservación de la vida salvaje, sobre todo de invertebrados.

Por tanto, el proyecto tiene como objetivo principal divulgar la situación de peligro de esta especie de lapa para mejorar la percepción social hacia su conservación y la sensibilización hacia la biodiversidad marina incluyendo especies de invertebrados no tan vistosos como otras especies más conocidas y populares.

Todas las CCAA y ciudades donde está presente la Patella ferruginea están incluidos en el proyecto, desde Murcia hasta Cádiz en el Atlántico ya en Andalucía contando con actividades en las provincias de Almería y Málaga, en Ceuta y en Melilla.

Este proyecto está dirigido en primer lugar hacia sectores específicos vinculados con la pesca y el marisqueo, con la población en general utilizando para ello los medios de comunicación tradicionales y especialmente las redes sociales, y finalmente, intentar divulgar entre jóvenes el conocimiento sobre especies en peligro que se encuentran dentro de su propia localidad.

El segundo objetivo específico del proyecto se dedica al desarrollo de campañas de comunicación social dirigidas a la población en general, intentando cubrir las lagunas de materiales divulgativos actuales al consultar en los motores de búsqueda de internet, donde se encuentran documentos muy técnicos.

Finalmente, el tercer objetivo del proyecto se dirige hacia campañas más presenciales en poblaciones específicas como los jóvenes a través de actividades presenciales en los centros de enseñanza y del profesorado mediante la organización de seminarios de investigación. Se formará al profesorado desde la acción, evaluando los materiales diseñados en la campaña y aplicándolos en sus aulas.

 

patella comunicado

 

Patella ferruginea, la especie en peligro de extinción española más ignorada.

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  • Melilla presenta las mayores densidades de la especie en todo el mundo, aunque la población más abundante sea la de las islas Chafarinas.

 

La Patella ferruginea, o lapa gigante, es una de las especies de lapa que nos ha acompañado en nuestros diques, espigones y costa rocosa desde siempre, porque hay registros fósiles de ella,  pero seguramente por eso, porque está “de toda la vida” no le hemos prestado la atención debida.

 

Para la gente una lapa es una lapa, y no muchas personas distinguen las especies de lapas que son abundantes, incluso las que se marisquean en algunos lugares españoles, como las islas Canarias, o incluso en Melilla y Chafarinas en el pasado.

 

La Patella ferruginea es una especie en peligro de extinción porque en los lugares en los que habitaba históricamente prácticamente no queda nada, así que su presencia está limitada cada vez en menos sitios y en menos cantidad.

 

Melilla es, después de Chafarinas, el lugar donde más Patellas ferrugineas hay del mundo. Más que en Ceuta, que queda en tercer lugar en el ranking mundial de la especie, que además de España, también está presente en Argelia y Túnez, e islas mediterráneas francesas y alemanas.

 

Pero ni en Melilla ni en España la Patella ha tenido la atenicón debida para su conservación, si la comparamos con las especies que tienen su misma categoría de especie protegida, la máxima que da la legislación española, la de especie “en peligro de extinción”.

 

Si la comparamos con los mamíferos, muchos más próximos geneticamente a los homínidos, y por tanto, a la especie humana, podemos compararla con el lince ibérico.

 

¿Quién no conoce los avatares del lince ibérico en España? ¿Y de la Patella ferruginea?

 

Si utilizamos sus nombres científicos, en google Patella ferruginea da 55.000 entradas y Lynx pardinus da 278.000 (consulta realizada el 21 de julio 2019).  Cinco veces más importancia a un vertebrado que a un invertebrado que tienen legalmente la misma categoría de conservación.

 

Y si en la ciudad en la que la Patella ferruginea tiene la segunda población mundial y la primera en densidad por metros lineal, no se la valora ni se la conoce, ¿quien va a proteger a esta especie?

 

  • El efecto de una marea negra en Melilla o Chafarinas sería un golpe de muerte para la especie que vería como muere casi la mitad de toda su población mundial por un incidente aislado

 

Para muchas personas no tiene sentido que una especie que es tan abundante en una localidad, como Melilla, pueda ser una especie protegida. Sin embargo, la concentración de lapas en Melilla es su principal problema.

 

Pongamos un ejemplo, en Melilla hay cuatro veces más lapas gigantes que en toda Andalucía. La posibilidad de que una marea negra cubra toda la costa andaluza, desde Murcia hasta Portugal es muy remota.

 

Pero la posibilidad de que en el mar de Alborán un petrolero que sale o entra del Mediterráneo por el Estrecho nos deje una marea negra que cubra la costa de Melilla al completo no es remota, es una posibilidad real.

 

En Melilla morirían cuatro veces más lapas que en toda Andalucía. Y si la marea negra llega a las Chafarinas, moriría la mayoría de la población mundial de la lapa gigante, porque en todo el mundo hay menos Patella ferruginea que en 28 millas de costa, de Melilla a Chafarinas. El norte de África, desde el Estrecho, es el santuario de la especie, de donde salen las larvas que mantienen la población mundial. Si les va mal aquí, se acaba la especie a medio plazo.

 

¿Está protegida la especie en Melilla?

Se puede decir que no, porque no existe ningún plan de recuperación de la especie, tal como recoge La Ley de Patrimonio natural, que daba un plazo de tres años en 2007, cuando se publicó, para establecer los planes de las especies que aparecen en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

 

La Consejería de Medio Ambiente en los mandatos de los últimos 8 años no ha aprobado ningún plan de gestión, manejo ni protección, pero sí se ha gastado dinero en los últimos años en encargar estudios científicos que puedan servir de base para tomar decisiones. El conocimiento científico necesario ya está ahí, ahora hay que tomar medidas, y eso no se ha hecho desde que era obligatorio hacerlo en 2010.

 

Probablemente ni siquiera existan en la ciudad los recursos materiales para proteger la escollera exterior del puerto, de más de un kilómetro de largo, de la llegada de una marea negra que destruiría aproximadamente 25.000 lapas gigantes.

 

Esperamos que el nuevo Gobierno responda a estos requerimientos legales durante su mandato, ya que forman parte de la herencia que recibe del anterior gobierno, que no hizo sus deberes en materia de conservación.

 

A partir de otoño esperamos que se apruebe el primer plan de conservación de una especie amenazada en Melilla, la gaviota de Audouin, fruto de una iniciativa del Gobierno anterior, pero en los próximo años esperamos que el nuevo Gobierno apruebe la media docena de planes de conservación y recuperación de especies protegidas que están presentes en Melilla con el status de en peligro de extinción o vulnerables que se han quedado pendientes de gestión.

patella comunicado

 

 

Campaña divulgativa de Guelaya sobre las especies protegidas de Melilla

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Durante el verano de 2019 Guelaya Ecologistas en Acción ha tomado la iniciativa de divulgar en los medios de comunicación de Melilla los valores naturales de la ciudad en forma de especies animales y vegetales que poseen la suficiente singularidad o problemática para ser consideradas especies protegidas de acuerdo a la legislación europea y española, especialmente las especies consideradas “en peligro de extinción” y “vulnerables”.

 

Se trata de darlas a conocer, de ser conscientes de su importancia ecológica, de los peligros que las han llevado a formar parte del Catálogo de especies amenazadas, y del papel que la Ciudad Autónoma tiene para poner en valor el patrimonio natural de Melilla como una herencia compartida por todas las personas de Melilla, con las que nos antecedieron, hace siglos y milenios, y las que vendrán en el futuro y todavía no están con nosotros.

 

Estos son los enlaces a los artículos sobre cada especie. En esta primera entrega presentamos a la lapa gigante o Patella ferruginea, que goza de la misma categoría de conservación que el lobo, el lince ibérico o el águila imperial.

Patella ferruginea

Gaviota de Audouin

Jarilla cabeza de gato

 

especies protegidas 3