limpieza de litoral

Guelaya limpiará la playa de Horcas Coloradas tras los temporales de levante

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  • La actividad se realizará el sábado 6 de abril a las 12 horas y están invitados todas las personas y entidades sociales que deseen participar.

 

  • Se trata de una actividad trimestral que se realiza en el contexto del programa de Ciencia Ciudadana de basuras marinas del MITECO

 

  • Guelaya ha solicitado la colaboración de la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente para que aporte contenedores amarillos a la playa de Horcas y poder iniciar así la recogida selectiva de envases de plástico, brick y latas.

 

El invierno nos ha traído desde febrero temporales de levante que empiezan a ser sentidos por los melillenses además de por las basuras marinas que saca en nuestras playas por su influencia en las paradas técnicas de la desalinizadora.

 

Pero el levante, además de un problema para el abastecimiento del agua en la ciudad, saca a las playas una parte de lo que las personas vertemos al mar cuando lo usamos como si fuera un enorme vertedero sin pensar que tarde o temprano nos devolverá lo que vertemos en él.

 

Para resolver el problema de las basuras marinas hace falta conocerlo, y Guelaya está empeñado en que se conozca el problema para uqe se pueda resolver.

 

Y nada mejor que el programa de ciencia ciudadana del MAPAMA, cuando el gobierno central era del PP, o del MITECO, cuando el Gobierno es del PSOE.  Nada ha cambiado en ese programa que invita a la participación social.

 

Si no contamos las basuras que salen en Horcas de la misma manera que se cuentan las basuras que salen en las playas peninsulares, pero sobre todo, de la Demarcación marina Estrecho Alborán, nunca tendremos datos para poder pensar cual es la solución.

 

Pero parece Guelaya es la única entidad que quiere conocer el problema en Melilla, ya que no quiere entrar en un falso debate sobre de quién son los residuos, si de Melilla  o de Marruecos, porque eso no sirve para resolver el problema.

 

Recordamos que para acusar a los vecinos hay que tener la casa muy limpia, y no la tenemos, y estudiar que tipo de residuos vomita el mar es muy importanrte para poder afirmar, sin pruebas, que las basuras que saca el mar son de Melilla o de Marruecos.

 

La falta de limpieza de los cauces de Melilla con basuras comerciales, que tiene el comercio como responsable del 30% del empleo de la ciudad, es el motor económico local al margen del empleo derivado de la Administración pública, y por mucho que ese motor no consiga subir de revoluciones, minorizar los daños al medio ambiente que el comercio provoca es una obligación directa y primaria de las autoridades porque cada vez nos costará más dinero limpiar lo que nosotros mismos ensuciamos.

 

Para que el comercio en Melilla sea sostenible, hace falta que los residuos del comercio sean sostenibles y entren en la “economia circular europea”, en lugar de ir al cauce que lo lleva a la bahía y que acaba en un 20% en porquería que tenemos que quitar de las playas los melillenses de forma voluntaria.

 

Todas las personas y todas las entidades que sientan que en Melilla algo hay que hacer para acabar con las basuras marinas, y que lo que hay que hacer depende al mismo tiempo de las personas y las administraciones públicas, que vengan a la playa de Horcas el sábado a las 12.

 

Envases esperando salir al mar en el arroyo Mezquita

 

 

 

 

El @VeleroDiosaMaat en Melilla. Limpieza de la cala histórica de Trápana.

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Otra de las actividades previstas durante la estancia del #VeleroEnAcción Diosa Maat era una limpieza de fondos y litoral con la colaboración del club de buceo Ánfora. El motivo de esta acción era visibilizar y denunciar los vertidos plásticos que llegan al Mediterráneo desde nuestras ciudades, siendo el ecosistema del Mar de Alborán uno de los más perjudicados por este tipo de vertidos, por sus especiales características ambientales. Navegamos con el velero y dos embarcaciones de apoyo hasta el punto donde estaba prevista la inmersión de los buceadores, pero una vez en este punto decidimos suspender la actividad debido al fuerte levante, que complicaba toda actividad bajo y sobre el mar. Nos encaminamos por tierra hasta uno de los puntos previstos, la cala de Trápana, uno de los lugares más bellos y con más historia de Melilla, y que en la actualidad se ha convertido por desgracia en la prueba palpable de que no hay lugar del litoral que se libre de los vertidos plásticos por muy aislado que esté. El acceso era complicado, pero la motivación de los voluntarios pudo más que las dificultades. Después de recoger los abundantes desechos plásticos que se encontraban bajo la arena, enganchados en las rocas, bajo el agua y sobre los islotes, y de llevar como pudimos los sacos hasta la playa de Galápagos, dimos paso a la siguiente actividad, el taller de residuos. Llevamos todos los residuos a la plaza de los Pescadores, los pesamos (142,6 kg) y los expusimos para que los ciudadanos comprobaran el alcance de la amenaza. Miembros de la tripulación del velero y de Guelaya explicaron cómo afecta cada tipo de residuo (poliespan, redes, latas, bolsas) al ecosistema y de qué forma terminan en la cadena trófica y pasan a los alimentos que consumimos.