vertidos costeros

La improvisación se adueña un año más de la playa de Horcas

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  • Se está vertiendo tierra encima de la playa, en plena temporada de baños

 

El pasado 28 de abril se presentaba el plan de playas 2018, en el que se anunciaba el apoyo de “Costas” para el aporte de arena en las playas del Hipódromo, Horcas Coloradas y Alcazaba, pero a día de hoy, con la temporada de baños abierta, con los socorristas en sus puestos y los servicios de limpieza funcionando, la playa de la Alcazaba no ha recibido ninguna aportación de arena y en Horcas Coloradas se están vertiendo camiones de tierra, más propia para crear un jardín que para tumbarse en ella.

 

El 21 de mayo pasado se realizaba la limpieza de choque de la playa, retirando toda la basura existente, y ahora, se echa tierra encima de lo limpiado. El proyecto tiene una duración de 2 meses.

 

La real academia de la lengua define playa como “Ribera del mar o de un río grande, formada de arenales en superficie casi plana”. La arena es una cosa y la tierra es otra. Si se echa tierra a una playa, deja de serlo.

 

Las consecuencias las sentirán en primer lugar los usuarios que quieran tumbarse en esa tierra, que en contacto con el agua formará barro.

 

Pero además, la tierra contendrá semillas, por lo que es posible que veamos crecer vegetación en la misma playa. La limpieza de piedras que se ha realizado y acumulado en la base del acantilado es un buen intento de mantener hábitat favorables para escorpiones.

 

Por otro lado, la tierra en contacto con las olas está provocando la aparición de tubidez en el agua, que no solo incomoda a los bañistas, porque no es agradable bañarse en agua marrón, sino que además tendrá consecuencias en organismos filtrantes de la escollera, en donde se ubican especies protegidas, como señala un cartel al comienzo de la playa.

 

Desde la inaguración de esta playa, antiguo vertedero de la ciudad, en 2010, hasta 2014 fue practicamente imposible su uso debido a la necesidad de un proyecto de regeneración y estabilización. En realidad se trataba de retirar toneladas de vertidos incluyendo desde vigas de hormigón a hierros retorcidos.

 

Sin embargo, un año después, en 2015, no se pudo tampoco utilizar normalmente la playa, ya que fue necesario un nuevo proyecto que también se realizó en la temporada de baños, por lo que la playa estuvo cerrada.

 

En 2016 era la playa de la Alcazaba la que se cerraba por peligro del talud adjunto. En abril de ese año se autorizó la obra, que se aprobó en consejo de ministros en junio, por lo que ese verano no se pudo utilizar la playa. Ese mismo año la consejería de Medio Ambiente anunciaba la búsqueda de soluciones ante la pérdida de arena de las playas del Hipódromo y Horcas Coloradas, que no se han  podido encontrar.

 

En 2017 la playa se cerró unos días en agosto por la aparición de escorpiones.

 

O es mala suerte, o ganas de gastar dinero o falta de coordinación entre la Ciudad y el estado que año tras año se repitan los mismos inconvenientes para que los melillenses puedan disfrutar de playas abiertas sin que además se ponga en peligro a las especies protegidas de la zona.

Horcas en obras 2018 2Horcas en obras 2018

 

 

 

 

 

 

 

Este sábado 02/07/2018 Guelaya volverá a limpiar el Dique Sur, en nuestra cita anual con el proyecto internacional “Clean up the Med”

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Desde Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla hacemos un llamamiento a socios y público en general a participar en una nueva limpieza de las basuras acumuladas en el dique Sur de la Hípica. Será mañana sábado a partir de las 11.30 horas.

Será la segunda vez que nos enfrentemos a esta limpieza, la anterior la llevamos a cabo en 2015. En aquella recogimos más de 400 kg de basura; el mayor peso correspondía a las botellas de vidrio (que luego se romperán y aparecerán en la playa de la Hípica), pero la mayor proporción era de plásticos, catorce sacos de bolsas, envases de alimentos, platos, vasos y cubiertos de plástico, y botellas, muchas botellas de plástico.

Una botella de plástico, si es de agua, estará fabricada con PET, un tipo de plástico que tarda entre 100 y 1000 años en comenzar a desintegrase.

Han pasado tres años y hemos podido comprobar que la zona que limpiamos vuelve a estar con una enorme cantidad de basuras, y el problema sigue siendo el mismo: las basuras que depositan las personas que van a pasear, pescar… y las que trae el mar con las olas.

La lucha contra las basuras marinas, esas que al final terminan en los estómagos de los peces y por fin en el nuestro constituye hoy día, por fin, una prioridad de la política europea; así en desarrollo de la Estrategia Europea para el plástico en una economía circular, la Comisión Europea ha hecho pública una propuesta de Directiva.

La propuesta legislativa, que ahora ha de debatir el Parlamento Europeo y los Gobiernos de la Unión Europea, intenta poner freno a la contaminación del medio ambiente y en especial del medio marino, por determinados residuos plásticos de un solo uso, que son los más abundantes en nuestras playas y costas: botellas de plástico, bastoncillos de las orejas, toallitas higiénicas, cigarrillos con filtro, envoltura de las comidas rápidas, etc.

Ya sabemos que en nuestro país, como medida intermedia, se empezarán a cobrar todas las bolsas de plástico a partir del 1 de julio y que a partir de 2021 se prohibirán todas las bolsas de plástico ligeras excepto las muy ligeras, esas que metemos las patatas o el pescado para poder pesarlos.

Si en 2015 como miembros de Ecologistas en Acción nos manifestábamos como pesimistas frente al problema de los plásticos, hoy podemos considerarnos como pesimistas prudentes; algo se está haciendo, al menos a nivel europeo, pero es insuficiente. Tiempo habrá de comentar los pros y los contras de la nueva legislación europea, pero hoy tenemos que aterrizar en otra pata de la mesa: si el problema se está atacando a nivel europeo y nacional, ¿qué se está haciendo a nivel local?

La nueva normativa europea conseguirá que se reduzca el número de bolsas de plástico que se tiren en el Dique Sur y, en general, en Melilla; pero qué ocurrirá con las botellas de plástico, de vidrio, con las latas, con tantos otros tipos de basura que recogeremos, de nuevo, este sábado.
¿Cuándo contaremos con un plan de vigilancia, de recogida sistemática y de sanciones para que los abandonen basuras en nuestra costa?

Llevamos años pidiendo que el gobierno de la ciudad se implique, a fondo, en resolver el enorme problema de basuras y escombros de nuestra ciudad, hemos conseguido que se hagan limpiezas esporádicas, pero no hemos conseguido una respuesta organizada y sistemática. En verano se limpian las playas a diario, y eso está bien, pero no se hace nada por impedir que las basuras lleguen al mar, no se hace nada, o casi nada, para mantener limpios todos los cauces, no se hace nada para vigilar que nadie tire basuras al mar, no se pone cartelería informando de posibles multas, no se hacen campañas informativas y de concienciación.

Cuando entre en vigor la normativa de prohibición del uso de bolsas de plástico ¿se vigilará estrechamente que esta se cumpla y se sancionará a los establecimientos que no lo hagan?

Este año, cuando nos bañemos en el mar, más de un día tendremos que seguir apartando las bolsas de plástico para poder darnos un chapuzón y cuando paseemos por la orilla de mar tendremos que ir pisando basuras de todo tipo.

Europa empieza a hacer los deberes, España también, ahora falta Melilla”.

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De los riads del desierto a las playas de Melilla

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La semana pasada nos llegó la noticia de que algunas grandes cadenas hoteleras habían empezado a sustituir los champús y geles de los aseos de las habitaciones por dispensadores de pared (http://www.lavanguardia.com/…/adios-botellitas-cahmpu-hotel…).

Parece que la decisión está creando cierta controversia entre la clientela de dichos hoteles, por lo tradicional de estos productos de aseo, que suelen venir en envases pequeños y con características propias de cada empresa hotelera.

Sin embargo, la noticia nos hizo recordar algo que encontramos entre los muchos residuos que retiramos de la cala de Trápana durante la última limpieza de playas que organizamos cuando estuvo en Melilla el velero Diosa Maat de Ecologistas en Acción.

Entre los muchos residuos plásticos, sobre todo envases, que retiramos de la arena de la cala había un pequeño tarrito de plástico que creemos que ilustra muy bien el problema de estos envases. Se trataba de un pequeño champú procedente del hotel Xaluca, un riad muy del gusto de los melillenses y situado en las proximidades de las dunas del Merzouga, a cientos de kilómetros de Melilla!!

El viaje que ha recorrido este champú desde el Sahara hasta la última cala virgen de nuestra ciudad demuestra que para el incivismo no hay distancias, y que noticias como la sustitución de estos pequeños champús por dosificadores de pared, a pesar de la controversia, son muy positivas.

champú Xaluca 2