Área de ecología urbana

Guelaya quiere consensuar con la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad los Fondos de Reactivación y Resiliencia sobre movilidad sostenible y seguridad vial.

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  • El MITMA ha lanzado una convocatoria para solicitar fondos europeos que termina el 12 de marzo.
  • Ninguna de las herramientas de participación  existentes en Melilla se reunirá antes del 12 de marzo.
  • Guelaya apostará por el consenso entre entidades sociales como valor añadido a la propuesta de la Consejería.

El MITMA lanzó una convocatoria a los ayuntamientos españoles, todos ellos competentes en materia de movilidad sostenible, para gastar los millones de euros destinados a ese ámbito en el denominado “Componente 1 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia” que termina el próximo 12 de marzo. Recordamos que se trata de una bolsa de 148.000 millones de euros para España.

Esta inversión europea que el Gobierno central pone a disposición de los ayuntamientos españoles constituye una oportunidad que jamás la ciudad de Melilla ha tenido a su disposición para financiar y promover la movilidad sostenible.

Los objetivos del Plan coinciden con las demandas ecologistas en materia de movilidad sostenible, y permiten financiar tres ámbitos distintos:

  • Acelerar la implantación de zonas de bajas emisiones en los municipios de más de 50.000 habitantes o capitales de provincia.
  • Fomentar la transformación del transporte hacia una actividad de cero emisiones y reducir la utilización del vehículo privado en entornos urbanos y metropolitanos, priorizando el transporte público colectivo y la movilidad activa, contribuyendo así a los objetivos de cambio modal.
  • Impulsar la digitalización de la actividad de los servicios públicos de transporte de competencia municipal.

Ninguna de las herramientas de participación social existentes en la ciudad permitirán el consenso en las peticiones que la Consejería envíe al MITMA, debido a que el GT sobre  seguridad vial concluyó su reunión sin fecha fijada para la próxima convocatoria, negando en todo caso que sea mensual, por lo que no se espera convocatoria en marzo.

El Foro de la Movilidad, a su vez, ha retrasado su convocatoria al 17 de marzo, negando por segunda vez la petición de Guelaya de añadir un punto del orden del día sobre la seguridad, después de la escalada de siniestros y atropellos de las últimas semanas.

Guelaya se ha puesto en comunicación con el área de movilidad de la Consejería este lunes para enviar una propuesta de actuaciones, ya que se nos ha dado este fin de semana como margen para aportar “ideas” (*)  Puesto que el PMUS se considera un Plan “consensuado” consideramos que cualquier petición al MITMA debería basarse en ese Plan.

Guelaya pretende que ante la imposibilidad de reunirse para esto utilizando las herramientas de participación creadas, de la misma manera que para justificar propuestas de gastos de los fondos europeos se consideraba un valor añadido la existencia de un “consenso” basado en el Pacto por la Movilidad que ahora no podrá ser argumentado ante el MITMA, sean las entidades sociales, sindicales, deportivas, y en definitiva, la sociedad civil, la que consensúe con la Consejería la propuesta de actuaciones a financiar con fondos europeos con objetivos en movilidad sostenible.

(*) La propuesta que Guelaya ha enviado a la Consejería y está dispuesta a consensuar con otras entidades sociales se justifica de la siguiente manera:

1.- Si la movilidad sostenible no es segura no es sostenible. Las tasas de accidentalidad de Melilla se encuentran entre las más altas de España, tanto en datos de la DGT como en datos de UNESPA (siniestros de chapa y pintura/habitante).

2.- En Melilla el 100% de los siniestros graves afecta a colectivos vulnerables, peatones, ciclistas y motoristas.

3.- La DGT provincial es consciente de esto y encargó el “ Estudio de accidentalidad en la Ciudad Autónoma de Melilla 2014 – 2018” que se redactó en octubre de 2019 presentando numerosas recomendaciones para disminuir los siniestros viales específicamente en la ciudad de Melilla, entre los que se encuentran al menos 8 tipos de actuaciones dirigidas a los colectivos vulnerables.

4.- Melilla alberga un parque móvil de  68.403 vehículos (2019)  para una población de 84.473, lo que significa 1 vehículo por cada 1.23 habitantes. Los límites del territorio y el tamaño invariable del viario no permiten dedicar más espacio al coche. La disminución del uso del coche para pasar a modalidades sostenibles es la única solución físicamente posible.

5.- El PMUS de Melilla fue aprobado en 2014 por el Consejo de Gobierno de la CAM y cuenta con un consenso político y social, puesto que el Pacto por la Movilidad Sostenible ha sido firmado por partidos políticos del Gobierno y de la oposición, al igual que entidades sociales, sindicales, deportivas y ecologistas.

Solo las iniciativas planificadas técnicamente en el PMUS pueden justificar una manifestación de interés de la CAM ante el MITMA si quieren contar con el consenso social.

Atasco de coches en la carretera del Paseo marítimo con el carril-bici vacío

Guelaya y MelillaConBici plantean en la reunión del Grupo de Trabajo sobre Seguridad Vial sus objetivos y expectativas

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  • El jueves se celebró la primera reunión del grupo de trabajo sobre seguridad vial y movilidad sostenible con representación por primera vez de entidades sociales
  • Las tasas de siniestralidad vial en Melilla están entre las más altas de España, y las entidades sociales reclamaron como objetivo aproximarse lo más rápido posible a las medias españolas.
  • La aportación de información pública denegada a las asociaciones en los últimos 3 años queda desbloqueada tras la convocatoria del grupo de trabajo.

El jueves 11 de febrero se desarrolló la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre Seguridad Vial y Movilidad Sostenible (GT), una iniciativa de la Delegada del Gobierno, como presidenta de la Comisión Provincial de Tráfico y Movilidad Sostenible, consecuencia de las reiteradas peticiones de Guelaya y MelillaConBici por asistir a la misma desde antes del 2019.

La convocatoria de la reunión se hace a pocas semanas de la nota de prensa emitida por la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre la Comisión Provincial de Tráfico de Melilla  y sobre la disminución de los siniestros viales en Melilla.

El GT compartió la necesidad de pacificar el tráfico en la ciudad, ya que la disminución de siniestros en 2020 responde a efectos colaterales, como en toda España, que en Melilla son derivados del cierre de la frontera con Marruecos y de los meses de confinamiento que han reducido los desplazamientos en vehículos, criterio compartido por las entidades sociales y por el representante de la policía local.

Las entidades sociales presentes en el GT hemos podido compartir con todos los participantes nuestra preocupación  por disminuir las tasas de siniestralidad vial en Melilla, que nos sitúan, según UNESPA, la asociación de los seguros de automóviles, entre las 3 provincias de mayor siniestralidad durante los últimos 5 años.

Lo que a juicio de las entidades ecologistas es clave es la aportación de información sobre la siniestralidad vial, que sistemáticamente se nos ha negado a Guelaya y MelillaConBici en reiterados intentos. Solo desde el derecho a la información pública la sociedad civil puede hacer propuestas a las Administraciones públicas siguiendo el modelo de gobernanza europeo.

La DGT encargó un estudio sobre la siniestralidad vial de Melilla que envió al área de movilidad de la ciudad Autónoma. Las entidades sociales tuvieron vista de esa información y reclamaron que el estudio pormenorizado que desde hace más de un año envió la DGT a la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad  sea compartido y utilizado por parte de todas las personas que forman el GT para poder fundamentar las propuestas de medidas mas que en opiniones, en datos objetivos.

Las entidades sociales que participamos en el GT queremos valorar positivamente que por fin tras años de lucha se nos permita aportar soluciones complementarias a las que se aprueban todos los años en la Comisión provincial de Tráfico, y se nos permita hacerlas basadas en datos objetivos, porque hasta el momento los planes provinciales de Tráfico no hayan conseguido el objetivo de aproximar las estadísticas de siniestros viales en Melilla a las medias nacionales.

Apoyamos el desarrollo del plan de trabajo de la Comisión Provincial de Tráfico y Movilidad Sostenible para 2021, que hasta el momento no nos ha sacado de las mayores tasas de siniestralidad de España, y por ello valoramos positivamente que por fin a lo de “todos los años” se añada ”algo más” y que pueda salir de este GT.

Las denuncias de Guelaya ponen en marcha el proceso judicial del “caso Escoria”

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Hoy jueves se han iniciado las diligencias previas en juzgados tras la remisión del caso por parte de la Fiscalía.

Guelaya denunció en 2018 una posible mala gestión de residuos en el vertedero que podrían afectar a la salud de los melillenses.

La investigación de la fiscalía ha desvelado concentraciones elevadas de arsénico y níquel frente al vertedero, y una potencial contaminación atmosférica por el polvo de escorias con metales pesados removidos por el viento en el paseo marítimo de Horcas.

            Hoy se ha iniciado el proceso judicial del “caso Escoria” después de dos años y medio de interponer la primera denuncia. Desde Guelaya mostramos nuestra satisfacción por el inicio de estas diligencias previas en los juzgados melillenses que van a poder arrojar luz a un asunto que consideramos de gran interés para todos los melillenses, ya que está relacionado con la salud pública. En el proceso judicial que ahora empieza se tratará de dilucidar si la gestión de las escorias de la incineradora ha sido la correcta desde sus inicios en los años 90 y hasta qué punto pueden haber afectado, o si siguen afectando, a la salud de los melillenses.

Antecedentes del hecho

            En agosto del año 2018 Guelaya interpone la primera denuncia ante la actitud de pasividad del gobierno local de entonces, del Partido Popular, plasmada en una resolución sobre el proyecto de almacenamiento temporal de escorias provenientes de la incineradora.

Ya entonces, Guelaya no compartió las conclusiones de una resolución que consideraba las escorias como “residuos inertes” y que por lo tanto podían almacenarse junto a los residuos de construcción y demolición.

Desde el principio, hemos creído que no es posible verter residuos no peligrosos en un vertedero de inertes. Dejaría sin justificación haber creado un vaso de residuos no peligrosos en 2015

Las denuncias de Guelaya pusieron en marcha una investigación de la Fiscalía en la que participó el SEPRONA de Melilla y que ha concluido con la remisión del caso a los juzgados y con el procedimiento que hoy se inicia.

La investigación que provocó el informe detalla igualmente la caracterización de un segundo residuo, los lodos de las escorias producidos en la incineradora, que son residuos peligrosos por su carácter corrosivo. Estos lodos húmedos se ha vertido igualmente en el vertedero de inertes y en la red de alcantarillado sin ningún tipo de gestión ambiental.

Lavarse las manos con las escorias

            Desde Guelaya consideramos que la administración local se ha lavado las manos con este asunto desde 2018, mirando para otro lado, y ahora la Fiscalía obliga a los poderes públicos a tomarse en serio un asunto que podría afectar seriamente a la salud pública.

Desde Guelaya consideramos que el informe aportado por la Fiscalía del Estado señala que las escorias no podían considerarse residuos inertes, porque sobrepasaban los niveles de sulfatos y cloruros y los metales pesados cromo, molibdeno y antimonio, y que el tratamiento de estos residuos no está siendo el correcto, dado que el proceso llamado de “maduración” no se realiza ni con el tiempo ni medidas suficientes.

Arsénico y níquel en el agua y metales pesados en el aire

Algunos de los datos aportados por la investigación de la Fiscalía nos parecen preocupantes. Por ejemplo, una potencial contaminación de la escollera frente al vertedero, en cuya “agua del litoral de la zona del paseo marítimo, las concentraciones de arsénico y níquel son un poco más elevadas”. Hay que recordar que este paseo marítimo es una zona de ocio habitual de numerosos ciudadanos que lo aprovechan para pasear, hacer deporte o, más preocupante incluso, para pescar.

Existen riesgos potenciales sobre la salud debido a la transferencia de polvo fino de las escorias provocadas por el viento, motivo por se ha solicitado un estudio para valorar el efecto de la contaminación atmosférica derivada de la dispersión eólica de los metales incluidos en las escorias que podrían afectar a las miles de personas que en Melilla utilizan el paseo marítimo de Horcas para pasear o realizar actividades deportivas.

La solución propuesta por Guelaya desde el primer momento ha sido la de enviar estos residuos a la península para su correcto tratamiento en plantas adecuadas, ya que en Melilla no se dan las condiciones para ello.

Ciclistas entrenando junto a las escorias de la incineradora de Melilla

2020, un año aciago que se lleva por delante tres años de avances en materia de movilidad

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  • Volvemos a 2017 con una víctima mortal por la violencia vial a la espera de conocer las estadísticas oficiales del año.
  • En participación social volvemos a la casilla de salida; ni una sola reunión con entidades sociales se han mantenido  en 2020.
  • La opacidad informativa se mantiene. Seguimos sin saber cuántas multas por exceso de velocidad se ponen en Melilla y cuántas pone el multacar.

El año 2020 será recordado por muchas cosas, casi todas ellas malas, pero en materia de movilidad ha supuesto para las entidades sociales que vienen promoviendo la sostenibilidad de la ciudad un retroceso de varios años en todas las “patas” de la sostenibilidad.

Un retroceso en seguridad vial que nos devuelve a la estadística de víctimas mortales, que en 2017 provocó una contestación social que obligó al Gobierno de Melilla a tomar medidas que ahora han resultado no ser efectivas o sencillamente se han hundido en el olvido.

La transparencia informativa que se reclamó desde ese mismo año de 2017 a las autoridades para que las entidades sociales conociéramos el trabajo de la policía local y pudiéramos hacer propuestas no le ha interesado a ninguna administración hasta el momento.

Que las entidades sociales no tengamos “conocimiento” de los problemas que nos atañen va de la mano del nulo interés de la clase política local en promover espacios de participación social y debate.

No se ha convocado en 2020 ni un solo Foro por la Movilidad, y tampoco se ha admitido nuestra participación en la Comisión Provincial de Tráfico, en la que se nos informó en 2017 que podíamos participar con voz pero sin voto, y que finalmente ha derivado en la formación de un grupo de trabajo que tampoco ha sido convocado y que tenemos muchas dudas en que se convoque alguna vez, aunque ya hemos manifestado nuestra disposición a asistir.

Finalmente, en lo que respecta al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), cuyo objetivo es disminuir el uso o abuso del coche privado, la disminución del gasto de combustible provocado por el confinamiento del COVID-19 – que llegó a ser en abril del 67.15%  y en mayo del 54.36% – en octubre es solo del 21.52%, semejante al mes de marzo donde no hubo confinamiento ni cierre de la frontera durante la mitad de ese mes.

Con esos datos, la normalización de la frontera, la actividad productiva y el doble turno escolar en 2021 nos traerá un aumento de emisiones en 2021 que según la Declaración de Emergencia climática Debería disminuir un 7% como mínimo.

Guelaya espera que su petición de convocatoria del Foro de la Movilidad y el orden del día propuesto al área de Movilidad, responsable de convocarlo,  se realice en el mes de enero y se acepte trabajar para revertir la situación actual de la movilidad interna en la ciudad.

La fiscalía de área de Melilla envía al juzgado la denuncia de Guelaya sobre el vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes

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  • El informe de la fiscalía del Estado confirma que los hechos denunciados por Guelaya en 2018 eran ciertos.
  • Agradecemos el trabajo de la fiscalía de área, así como la del Estado que realizó el informe y al SEPRONA de Melilla que realizó la investigación.
  • El origen de la denuncia se encuentra en la polémica creada en 2018 cuando la consejería decidió verter las escorias de la incineradora en el vertedero de inertes.
  • Guelaya espera que la judicialización del caso provoque la solución política del problema, que no puede ser otra que el traslado a la península de las escorias a un vertedero de residuos no peligrosos.

Los hechos denunciados en 2018 por Guelaya ante la fiscalía de área de Melilla tienen que ver con la colmatación del vaso de residuos no peligrosos que comenzó a funcionar a finales de 2014 y se colapsó en junio de 2018. Al tratarse de un almacenamiento temporal de escorias y no haberse utilizado o valorizado tras 4 años, no cabía otra solución que vaciarlo con el envío de escorias a un vertedero habilitado para ese tipo de residuos en la península, pero la Consejería de Medio Ambiente decidió, en contra de las alegaciones de Guelaya, verter las escorias como si fueran “inertes”.

La investigación que inició el Seprona de Melilla por orden de la Fiscalía produjo resultados en forma de informe elaborado por la Fiscalía del Estado debido a la dificultad técnica del asunto.

Los resultados de los análisis de las escorias y de los lodos de escorias del informe de la fiscalía del Estado han sido decisivos para que se decidiera en Melilla incoar diligencias previas y depurar responsabilidades.

Los análisis en los que la consejería fundamentó su decisión de verter las escorias entre escombros han resultado no ser completos. Además, no se vertieron en el interior del vertedero sino en el exterior del mismo, en pleno paseo marítimo de Horcas y junto a zonas de baño, donde el polvo es respirado por las personas que pasean o hacen deporte cuando hace viento, con el potencial riesgo para la salud pública.

Mientras que la consejería valoraba que “solo” tres parámetros de las escorias superaban los niveles límite para considerarlas inertes, los análisis de la Fiscalía encuentran más sustancias que impiden que las escorias puedan ser vertidas como inertes, en concreto cloruros, sulfatos, cromo, cobre, molibdeno, antimonio y zinc.

Además, los lodos de escorias que han sido vertidos en distintos puntos de la red y en el vertedero han acabado siendo un residuo peligroso por su carácter corrosivo (ph 12.3), con un valor similar al de las escorias en la explanada de maduración y en la propia celda activa de almacenamiento, lo cual indica que en realidad no se están madurando antes del vertido.

En conclusión, las escorias de ninguna manera se pueden verter en un vertedero de escombros junto a un paseo marítimo, y además se están vertiendo o se han vertido residuos corrosivos sin control en el vertedero y en la red de saneamiento.

Guelaya ha esperado más de 2 años la resolución de la Fiscalía en silencio, y ahora va a mantener el principio de presunción de inocencia de todas las personas implicadas. Pero tiene que añadir que esta denuncia debe provocar la respuesta política al problema, y como en casi todos los problemas, la solución está en los presupuestos de la consejería de Medio Ambiente del año 2021.

Si el vaso de residuos no peligrosos está colmatado desde hace más de 2 años, o bien se vacía con el transporte a la península de las escorias y se sigue utilizando, o bien se sella, y en ese caso solo quedaría la opción de seguir vertiendo en el vertedero de inertes, y entonces la actual  consejería sería cómplice del delito que se está juzgando.

Vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes de Horcas Coloradas.

Repunta la producción de residuos mientras el reciclaje se desploma en Melilla muy por debajo de los objetivos.

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  • Ya producimos más residuos urbanos que hace un año a pesar del descenso del 17% provocado por el COVID.
  • El reciclaje se desploma. Las cuentas de ECOEMEBES no salen.

Melilla quema en la incineradora 33.706.9 toneladas de residuos anuales y envía a reciclaje el 7.3% del papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Eso no es una sociedad europea ni una economía circular.

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, los 12 meses posteriores a la firma de la Declaración de emergencia climática, se quemaron en la incineradora 33.706.9 Tn, con una media mensual de 2.809 Tn, que para que se entienda mejor son 93.6 Tn diarias de residuos quemados.

Sin embargo, es preocupante que tras el mínimo de producción de residuos en abril de 2020, bastante lógico por el confinamiento y cese de actividad económica, se haya producido un repunte que nos llevó en el mes de agosto a 3.206 Tn, muy superior a los datos de finales de 2019. Actualmente se mantiene la producción como hace un año, por lo que se ha perdido la ocasión de mantener el objetivo de disminución del 10% del plan de residuos.

En el caso de los envases ligeros se reciclaron 574.2 Tn, que al mes fueron 47.8 Tn, bastante más de los 36.6 Tn de los 6 meses del año 2019 en los que hubo contenedor amarillo pero claramente insuficiente con respecto a los objetivos de reciclaje del 50%.

ECOEMBES engaña a los consumidores cuando afirma que recicla el 70% de los residuos. Es imposible demostrar esos datos en Melilla. En cambio, sí se puede afirmar que los 574,2 Tn recicladas forman parte de un total estimado de envases ligeros por la propia ECOEMBES para Melilla en 2020 de 3288.5 Tn, así que en Melilla se envía a reciclar un 17.5% de los envases y se queman en la incineradora el 82.5%.

A esto se le añade que de lo que se lleva a reciclar del contenedor amarillo a la península, no todo se va a reciclar. Por ejemplo, el 25% de los tetrabrick no se puede reciclar en España, y China ya no admite que se lo enviemos porque ellos sí tienen tecnología para reciclarlos completos. Los envases de menos de 10 cm de diámetro tampoco se reciclan, por ejemplo, así que una parte de lo que se envía a reciclaje acaba en un vertedero.

En el caso del vidrio en cambio se recogieron 551.3 Tn, lo que supone una bajada muy importante con respecto a la cantidad estimada en el plan de residuos vigente, que esperaba procesar 1.404 Tn en 2020. Esto ha ocurrido por un conjunto de motivos, como los meses de confinamiento, el cierre de la hostelería, y a la estabilización de la población local, que es inferior a la estimada.

En el caso del papel y cartón se han reciclado 3.483.6 Tn, el 72% de lo estimado, que eran 4.780 Tn, lo que coincide bastante bien con el 28% de disminución del tráfico de mercancías en el puerto de Melilla durante los 7 primeros meses de este año.

Guelaya se reitera en la necesidad de poner en marcha urgentemente planes de prevención, aprobar reglamentos para prohibir los plásticos de un solo uso y limitar su uso en general y promover en Melilla un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) para elevar los porcentajes de reciclaje, siguiendo en ese orden la jerarquía de la directiva europea.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática

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Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:

Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.

Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.

Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.

Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.

La crisis sanitaria y la climática van de la mano

            Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática.  La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias  empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.

El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.

Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los  criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París

Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:

Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.

Entidades firmantes en Melilla

Plataformas ciudadanas                  

  • 2020 Rebelión por el Clima
  • Teachers for Future Melilla                    
  • Alianza por el Clima 

Entidades sociales

  • Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
  • Melilla ConBici
  • Seo/BirdLife

Sindicatos

  • CCOO
  • CGT
  • SATE/STEs                                                                

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática

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  • El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
  • El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
  • Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.

Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.

La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.

Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.

Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad. 

Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.

Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.

Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones  para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.

Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.

Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.

Aceites usados en el arroyo Mezquita y salidas de aguas residuales en el río de Oro siguen pendientes de respuesta tras la denuncia de Guelaya

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  • Se extiende la falta de control del territorio de las Administraciones, desde la periferia a los cauces de la ciudad.
  • No se ha producido la misma respuesta que en el caso del vertido de la Ciudad del fútbol en el Real.
  • El arroyo Mezquita sigue contaminado desde sus aliviadores por mucho que Guelaya haya denunciado ante todas las Administraciones existentes  el vertido de residuos peligrosos (aceites industriales) en el mismo punto.

Van pasando los días y el informe técnico que se está realizando ante la denuncia de Guelaya sobre  media docena de vertidos de aguas residuales y fecales en los cauces de la ciudad se hace esperar, y por tanto, seguimos sin saber si se van a acometer las obras necesarias para que la red hidrográfica de Melilla deje de recibir vertidos contaminantes. La respuesta que hemos recibido de la Consejería ha sido el encargo de un informe técnico que realice un diagnóstico y proponga soluciones, pero Guelaya tras dos semanas no ha recibido ningún informe.

Entendemos que se trata de problemas de contaminación que afectan a la salud pública y al medio ambiente en un momento en el que además se están extremando las medidas de limpieza en los cauces de la ciudad, y resulta increíble que en momentos como los que pasamos, con una sensibilización hacia la salud pública como la que el COVID-19 ha provocado, no se dé una respuesta urgente.

La limpieza realizada hace semanas en el arroyo Mezquita ha dejado a la vista una salida de aceites de coche usados que ha sido reiteradamente denunciada por Guelaya a lo largo de la última década. La última denuncia (A la Confederación Hidrográfica, al SEPRONA y a la propia Consejería) se realizó en 2018, como se puede comprobar en la hemeroteca.

Vertido de aceites usados de automóvil en el arroyo Mezquita.

En el caso del río de Oro el primer vertido se realiza a la altura del parque de la Cañada y el olor del agua es característico de las aguas fecales. Más abajo, a la altura del colegio León Solá, se mantiene una pérdida de agua de una tubería que no ha sido arreglada por Valoriza. Bajo el parque de las Palmeras existe igualmente una salida que parece del propio parque que debería estar conectada a la red de aguas residuales como el resto que van a la estación depuradora. A la altura del puente de la Palmeras, en la confluencia del arroyo Alfonso XIII, se produce un estancamiento de aguas bajo la rotonda de la carretera de Farhana que existe desde hace años, cuando se realizó el proyecto técnico de renaturalización del río de Oro.

En el sector hormigonado, bajo el campo de fútbol del Tesorillo, existen dos vertidos por tuberías que hace años cuando lo denunciamos a Valoriza sacaban aguas de forma constante y abundante y ahora lo hacen de forma intermitente y en menos cantidad. En un caso se trata claramente por olor y color de aguas negras (fecales) y en el otro caso de aguas residuales.

Salida de aguas negras bajo el campo de fútbol del Tesorillo.

En el arroyo de Farhana existen dos vertidos más, aproximadamente al final del CETI, en su propio lado, lo que hace pensar que se traten de aguas residuales, y enfrente algunas tuberías sacan de forma intermitente vertidos que parecen de aceites industriales usados, que pueden ser catalogados como residuos peligrosos.

Seguiremos informando y haciendo seguimiento de los vertidos para darles visibilidad, porque dejar pasar el tiempo para invisibilizar el problema no es una opción que Guelaya contemple.

Guelaya asistirá al grupo de trabajo sobre siniestralidad vial creado en la última sesión de la Comisión provincial de Seguridad Vial

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  • Bien está lo que bien acaba. Guelaya valora positivamente la creación del grupo de trabajo y acepta participar en el mismo.
  • La policía local ya ha manifestado a Guelaya su disponibilidad a responder a las demandas de información pública que se han realizado en años anteriores a la Consejería de Seguridad ciudadana. 
  • Por fin se abre la puerta a la presentación de propuestas de entidades sociales para la pacificación del tráfico en la ciudad

Tras años de peticiones infructuosas exigiendo participar en la Comisión Provincial de Tráfico, las distintas administraciones de Melilla aprobaron en 2019 la formación de un grupo de trabajo conjunto con las entidades Melilla ConBici y Guelaya Ecologistas en Acción.

Y ha sido este mes de noviembre cuando Guelaya ha recibido la notificación del área de Movilidad de la Ciudad Autónoma, que coordina el grupo de trabajo, y hemos contestado formalmente que aceptamos participar en la misma. Bien está lo que bien acaba; aunque llegue años tarde y no sea lo que se había pedido, aceptamos y agradecemos las explicaciones que nos ha dado la Delegada del Gobierno.

Se comparte por fin el planteamiento de que “la elevada tasa de siniestralidad vial de la Ciudad…. nos obliga a buscar soluciones a un problema detectado y compartido por todos” frente a las posiciones anteriores de la Administración que se dedicaban a matar al mensajero, en este caso las entidades sociales, negando ningún problema ante nuestras críticas.

Los problemas que entidades sociales de diversa índole hemos planteado son del conocimiento de la ciudadanía, debido a la percepción de miedo que las personas de Melilla tienen ante la violencia vial y la falta de medidas efectivas para la pacificación del tráfico, miedo que aumenta en los sectores más vulnerables.

Se considera peligroso dejar que la infancia vaya sola al colegio o juegue en la calle por el tráfico. Las personas mayores se incluyen entre los colectivos vulnerables especialmente afectados como peatones.

Ese miedo provoca que las modalidades sostenibles de desplazamiento, caminar e ir en bici, se utilicen mucho menos que en otras ciudades de tamaño similar a Melilla, citando como referencia española la ciudad de Pontevedra. No solo es un problema de seguridad vial; también lo es de movilidad sostenible y medio ambiente.

Guelaya espera que las valoraciones altamente positivas sobre el cumplimiento de los planes provinciales de seguridad vial que la Comisión provincial de tráfico ha realizado en  años anteriores sean sustituidas por valoraciones más acordes con objetivos medibles sobre disminución de las estadísticas de siniestralidad vial, porque no es coherente realizar valoraciones positivas con subidas del número de siniestros con y sin víctimas.

Esperamos que no se espere al año que viene para convocar este grupo de trabajo y que se aporte la información requerida para poder presentar propuestas basadas en los datos que nos han escondido en años anteriores.