Área de ecología urbana

Repunta la producción de residuos mientras el reciclaje se desploma en Melilla muy por debajo de los objetivos.

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  • Ya producimos más residuos urbanos que hace un año a pesar del descenso del 17% provocado por el COVID.
  • El reciclaje se desploma. Las cuentas de ECOEMEBES no salen.

Melilla quema en la incineradora 33.706.9 toneladas de residuos anuales y envía a reciclaje el 7.3% del papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Eso no es una sociedad europea ni una economía circular.

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, los 12 meses posteriores a la firma de la Declaración de emergencia climática, se quemaron en la incineradora 33.706.9 Tn, con una media mensual de 2.809 Tn, que para que se entienda mejor son 93.6 Tn diarias de residuos quemados.

Sin embargo, es preocupante que tras el mínimo de producción de residuos en abril de 2020, bastante lógico por el confinamiento y cese de actividad económica, se haya producido un repunte que nos llevó en el mes de agosto a 3.206 Tn, muy superior a los datos de finales de 2019. Actualmente se mantiene la producción como hace un año, por lo que se ha perdido la ocasión de mantener el objetivo de disminución del 10% del plan de residuos.

En el caso de los envases ligeros se reciclaron 574.2 Tn, que al mes fueron 47.8 Tn, bastante más de los 36.6 Tn de los 6 meses del año 2019 en los que hubo contenedor amarillo pero claramente insuficiente con respecto a los objetivos de reciclaje del 50%.

ECOEMBES engaña a los consumidores cuando afirma que recicla el 70% de los residuos. Es imposible demostrar esos datos en Melilla. En cambio, sí se puede afirmar que los 574,2 Tn recicladas forman parte de un total estimado de envases ligeros por la propia ECOEMBES para Melilla en 2020 de 3288.5 Tn, así que en Melilla se envía a reciclar un 17.5% de los envases y se queman en la incineradora el 82.5%.

A esto se le añade que de lo que se lleva a reciclar del contenedor amarillo a la península, no todo se va a reciclar. Por ejemplo, el 25% de los tetrabrick no se puede reciclar en España, y China ya no admite que se lo enviemos porque ellos sí tienen tecnología para reciclarlos completos. Los envases de menos de 10 cm de diámetro tampoco se reciclan, por ejemplo, así que una parte de lo que se envía a reciclaje acaba en un vertedero.

En el caso del vidrio en cambio se recogieron 551.3 Tn, lo que supone una bajada muy importante con respecto a la cantidad estimada en el plan de residuos vigente, que esperaba procesar 1.404 Tn en 2020. Esto ha ocurrido por un conjunto de motivos, como los meses de confinamiento, el cierre de la hostelería, y a la estabilización de la población local, que es inferior a la estimada.

En el caso del papel y cartón se han reciclado 3.483.6 Tn, el 72% de lo estimado, que eran 4.780 Tn, lo que coincide bastante bien con el 28% de disminución del tráfico de mercancías en el puerto de Melilla durante los 7 primeros meses de este año.

Guelaya se reitera en la necesidad de poner en marcha urgentemente planes de prevención, aprobar reglamentos para prohibir los plásticos de un solo uso y limitar su uso en general y promover en Melilla un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) para elevar los porcentajes de reciclaje, siguiendo en ese orden la jerarquía de la directiva europea.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática

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Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:

Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.

Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.

Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.

Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.

La crisis sanitaria y la climática van de la mano

            Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática.  La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias  empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.

El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.

Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los  criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París

Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:

Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.

Entidades firmantes en Melilla

Plataformas ciudadanas                  

  • 2020 Rebelión por el Clima
  • Teachers for Future Melilla                    
  • Alianza por el Clima 

Entidades sociales

  • Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
  • Melilla ConBici
  • Seo/BirdLife

Sindicatos

  • CCOO
  • CGT
  • SATE/STEs                                                                

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática

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  • El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
  • El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
  • Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.

Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.

La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.

Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.

Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad. 

Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.

Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.

Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones  para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.

Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.

Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.

Aceites usados en el arroyo Mezquita y salidas de aguas residuales en el río de Oro siguen pendientes de respuesta tras la denuncia de Guelaya

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  • Se extiende la falta de control del territorio de las Administraciones, desde la periferia a los cauces de la ciudad.
  • No se ha producido la misma respuesta que en el caso del vertido de la Ciudad del fútbol en el Real.
  • El arroyo Mezquita sigue contaminado desde sus aliviadores por mucho que Guelaya haya denunciado ante todas las Administraciones existentes  el vertido de residuos peligrosos (aceites industriales) en el mismo punto.

Van pasando los días y el informe técnico que se está realizando ante la denuncia de Guelaya sobre  media docena de vertidos de aguas residuales y fecales en los cauces de la ciudad se hace esperar, y por tanto, seguimos sin saber si se van a acometer las obras necesarias para que la red hidrográfica de Melilla deje de recibir vertidos contaminantes. La respuesta que hemos recibido de la Consejería ha sido el encargo de un informe técnico que realice un diagnóstico y proponga soluciones, pero Guelaya tras dos semanas no ha recibido ningún informe.

Entendemos que se trata de problemas de contaminación que afectan a la salud pública y al medio ambiente en un momento en el que además se están extremando las medidas de limpieza en los cauces de la ciudad, y resulta increíble que en momentos como los que pasamos, con una sensibilización hacia la salud pública como la que el COVID-19 ha provocado, no se dé una respuesta urgente.

La limpieza realizada hace semanas en el arroyo Mezquita ha dejado a la vista una salida de aceites de coche usados que ha sido reiteradamente denunciada por Guelaya a lo largo de la última década. La última denuncia (A la Confederación Hidrográfica, al SEPRONA y a la propia Consejería) se realizó en 2018, como se puede comprobar en la hemeroteca.

Vertido de aceites usados de automóvil en el arroyo Mezquita.

En el caso del río de Oro el primer vertido se realiza a la altura del parque de la Cañada y el olor del agua es característico de las aguas fecales. Más abajo, a la altura del colegio León Solá, se mantiene una pérdida de agua de una tubería que no ha sido arreglada por Valoriza. Bajo el parque de las Palmeras existe igualmente una salida que parece del propio parque que debería estar conectada a la red de aguas residuales como el resto que van a la estación depuradora. A la altura del puente de la Palmeras, en la confluencia del arroyo Alfonso XIII, se produce un estancamiento de aguas bajo la rotonda de la carretera de Farhana que existe desde hace años, cuando se realizó el proyecto técnico de renaturalización del río de Oro.

En el sector hormigonado, bajo el campo de fútbol del Tesorillo, existen dos vertidos por tuberías que hace años cuando lo denunciamos a Valoriza sacaban aguas de forma constante y abundante y ahora lo hacen de forma intermitente y en menos cantidad. En un caso se trata claramente por olor y color de aguas negras (fecales) y en el otro caso de aguas residuales.

Salida de aguas negras bajo el campo de fútbol del Tesorillo.

En el arroyo de Farhana existen dos vertidos más, aproximadamente al final del CETI, en su propio lado, lo que hace pensar que se traten de aguas residuales, y enfrente algunas tuberías sacan de forma intermitente vertidos que parecen de aceites industriales usados, que pueden ser catalogados como residuos peligrosos.

Seguiremos informando y haciendo seguimiento de los vertidos para darles visibilidad, porque dejar pasar el tiempo para invisibilizar el problema no es una opción que Guelaya contemple.

Guelaya asistirá al grupo de trabajo sobre siniestralidad vial creado en la última sesión de la Comisión provincial de Seguridad Vial

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  • Bien está lo que bien acaba. Guelaya valora positivamente la creación del grupo de trabajo y acepta participar en el mismo.
  • La policía local ya ha manifestado a Guelaya su disponibilidad a responder a las demandas de información pública que se han realizado en años anteriores a la Consejería de Seguridad ciudadana. 
  • Por fin se abre la puerta a la presentación de propuestas de entidades sociales para la pacificación del tráfico en la ciudad

Tras años de peticiones infructuosas exigiendo participar en la Comisión Provincial de Tráfico, las distintas administraciones de Melilla aprobaron en 2019 la formación de un grupo de trabajo conjunto con las entidades Melilla ConBici y Guelaya Ecologistas en Acción.

Y ha sido este mes de noviembre cuando Guelaya ha recibido la notificación del área de Movilidad de la Ciudad Autónoma, que coordina el grupo de trabajo, y hemos contestado formalmente que aceptamos participar en la misma. Bien está lo que bien acaba; aunque llegue años tarde y no sea lo que se había pedido, aceptamos y agradecemos las explicaciones que nos ha dado la Delegada del Gobierno.

Se comparte por fin el planteamiento de que “la elevada tasa de siniestralidad vial de la Ciudad…. nos obliga a buscar soluciones a un problema detectado y compartido por todos” frente a las posiciones anteriores de la Administración que se dedicaban a matar al mensajero, en este caso las entidades sociales, negando ningún problema ante nuestras críticas.

Los problemas que entidades sociales de diversa índole hemos planteado son del conocimiento de la ciudadanía, debido a la percepción de miedo que las personas de Melilla tienen ante la violencia vial y la falta de medidas efectivas para la pacificación del tráfico, miedo que aumenta en los sectores más vulnerables.

Se considera peligroso dejar que la infancia vaya sola al colegio o juegue en la calle por el tráfico. Las personas mayores se incluyen entre los colectivos vulnerables especialmente afectados como peatones.

Ese miedo provoca que las modalidades sostenibles de desplazamiento, caminar e ir en bici, se utilicen mucho menos que en otras ciudades de tamaño similar a Melilla, citando como referencia española la ciudad de Pontevedra. No solo es un problema de seguridad vial; también lo es de movilidad sostenible y medio ambiente.

Guelaya espera que las valoraciones altamente positivas sobre el cumplimiento de los planes provinciales de seguridad vial que la Comisión provincial de tráfico ha realizado en  años anteriores sean sustituidas por valoraciones más acordes con objetivos medibles sobre disminución de las estadísticas de siniestralidad vial, porque no es coherente realizar valoraciones positivas con subidas del número de siniestros con y sin víctimas.

Esperamos que no se espere al año que viene para convocar este grupo de trabajo y que se aporte la información requerida para poder presentar propuestas basadas en los datos que nos han escondido en años anteriores.

Guelaya apoya la conservación del patrimonio natural de la ciudad con la integración de la araucaria del “puesto socorro” en el proyecto de nueva escuela de danza

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  • La Consejera de cultura de la Ciudad accedió a la demanda ciudadana de integrar el árbol en el nuevo proyecto.
  • Guelaya espera que la Ciudad rectifique ante las propuestas de zonas grises basadas en el  hormigón y cemento.
  • Se abre la posibilidad de que la arquitectura bioclimática tenga el apoyo de la obra pública con un edificio que incluya un techo verde y un jardín vertical.

Las redes sociales en Melilla se hicieron eco de la defensa de la aracuaria del “puesto socorro” por parte de sus vecinos y Guelaya decidió apoyarlos. La consejera de Cultura participó en el debate afirmando que la aracuaria, sin posibilidad de ser trasplantada para seguir viva, sería integrada en el proyecto de nueva escuela de danza porque no existe informe técnico que permita asegurar que la araucaria, si se trasplanta, tenga la menor posibilidad de sobrevivir.

Aceptar que los vecinos y las entidades sociales participen en el diseño de los espacios públicos para transformarlos como ha hecho la Consejería de Cultura contrasta con el diseño de zonas verdes de la ciudad en donde no se cuenta con nadie y se siguen criterios que no respetan las necesidades de las personas que tienen que usarlos, porque cuando empiece a calentar el sol en pocos meses en el parque del barrio de la Victoria no va a haber quien pare debajo de los árboles de hierro y de la zona de juegos sin sombra.

Pero además de conservar el patrimonio natural de la ciudad con la araucaria del “puesto de socorro” no estaría de más un poco de atrevimiento y que se promuevan desde las obras públicas proyectos de arquitectura bioclimática que faciliten la adaptación al cambio climático, no solo con el diseño de las nuevas zonas verdes, incorporando en la nueva escuela de danza ideas innovadoras con techos verdes y jardines verticales que minimicen las emisiones de la central diesel de ENDESA, a escasos 100 metros del solar.

Guelaya hace un llamamiento a las personas de toda la ciudad para que se sumen con sus peticiones a la conservación de los árboles singulares de su barrio, aprovechando la oportunidad de participación que la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad ofrece a través de su página web.(*)

* https://medioambientemelilla.es/areas-de-actividad/biodiversidad/catalogo-de-arboles-singulares/

Guelaya organiza las I Jornadas en línea sobre movilidad sostenible

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Profesionales, entidades sociales y el área de movilidad de la Ciudad Autónoma se dieron cita en un foro abierto

  • El desarrollo del PMUS y el PGOU centraron el contenido de las Jornadas
  • Tan pronto como se conozca el PGOU se abrirán nuevas Jornadas para valorar la vinculación entre el modelo de movilidad de PMUS y PGOU

Para Guelaya las I Jornadas sobre movilidad nos permiten concluir que el PGOU no puede responder únicamente a la necesidad de actividad económica, para que se puedan hacer muchas obras, sino que tiene que ser un documento abierto y flexible al debate público sobre cuáles son las obras que necesitamos las personas. El PGOU debe abrirse a un debate público de forma prioritaria y urgente antes de su aprobación.

El PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible) fue aprobado en 2014, pasando por años de ostracismo a momentos de desarrollo intenso, pero tras 6 años todavía no ha sido evaluado y existen distintas perspectivas sobre el cumplimiento de sus objetivos.

Para Guelaya, el apoyo que hasta el momento ha prestado al PMUS se justifica por la existencia de objetivos ambientales vinculados con los de la sostenibilidad global que se incluyen en el PMUS, como la promoción de las modalidades sostenibles de desplazamientos, caminando, en bicicleta y en transporte público, y el cambio de modelo cultural de transporte basado en el coche privado. Pero tras su desarrollo durante más de un lustro todavía ninguna Administración lo ha evaluado utilizando indicadores medibles y objetivos, y los datos disponibles no indican un grado alto de cumplimiento.

Por estos motivos las I Jornadas en línea de movilidad sostenible se pensaron como un foro de debate sobre la necesidad de que el modelo de movilidad del PMUS oriente el desarrollo del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana).

El moderador de las Jornadas fue Jose Emilio Pérez, y contó con profesionales como Jose Luis Cañavate, autor del PMUS, y Carlos Corral, experto en movilidad activa que ha trabajado en el Ayuntamiento de Madrid, junto a representantes de entidades sociales que participaron igualmente en la organización de eventos sobre movilidad sostenible, en concreto Jose Cabo por Guelaya y Jose Luis Villena por la universidad de Granda. La representación política corrió a cargo de Francisco Vizcaino, viceconsejero de medio ambiente y responsable del área de movilidad de la Ciudad Autónoma.

El debate constató que los ritmos con los que los ciudadanos esperamos que se resuelvan los problemas, en este caso el desarrollo de instrumentos de planeación urbanística, no son paralelos con los tiempos políticos, porque en 2014 cuando el PMUS se aprobó se achacó a la administración, entonces del PP, que el PGOU estuviera a punto de salir y no hubiera contado con las directrices del PMUS y del entonces en proceso Plan de Ruidos. Han pasado los años y ni el Plan de Ruidos se ha aprobado todavía, ni el PGOU ha salido a información pública.

El debate se estructuró en diversas temáticas como la movilidad escolar, la vinculación del presupuesto del PMUS con las obras de tráfico, el papel de los barrios en el diseño de la movilidad, la emegencia climática y la necesidad de aprender de los errores cometidos en el desarrollo del PMUS.

La ausencia de información actual sobre el PGOU y el anuncio desde la Consejería de Infraestructuras, Urbanismo y Deporte de que el PMUS está “cerrado” a expensas de cambios parece indicar que se quiere robar a la ciudad un debate público sobre las muchas aristas que tiene un PGOU en sus consecuencias sociales, ambientales y económicas.

Guelaya se compromete desde hoy a promover el debate social de las dimensiones ambientales del PGOU.

Guelaya denuncia ante la consejería de Medio Ambiente vertidos de aguas fecales en el río de Oro y arroyo Farhana

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  • Un vertido de aguas al arroyo Farhana procede probablemente de instalaciones públicas como el CETI.
  • En el río de Oro los vertidos de fecales comienzan a la altura del parque de la Cañada y terminan bajo el campo de fútbol del Tesorillo.
  • Guelaya mantiene la “esperanza” de que con la misma prontitud que se ha arreglado el vertido de la Ciudad del fútbol se arreglen la media docena de vertidos que Guelaya denunció la semana pasada.

La red de alcantarillado y aguas pluviales de Melilla hace aguas al no cubrir el 100% de la ciudad. Es un problema al que l@s melillenses estamos habituad@s, pero no por ello Guelaya deja de escandalizarse por considerarlo anacrónico en el siglo XXI.

La rápida actuación de la Consejería ante la denuncia de los vecinos del Real por los vertidos al cauce del arroyo Mezquita procedentes del centro COVID de la Ciudad del fútbol nos ha animado a denunciar media docena de vertidos de aguas fecales y pluviales en los cauces de la red hidrográfica principal de Melilla, la del río de Oro y arroyo Farhana.

La sensibilidad hacia la salud pública es máxima en Melilla gracias al triste récord de contagios nacionales COVID-19 que padecemos; por eso nos ha parecido un buen momento para poner encima de la mesa un problema que cualquier persona que camina por el río puede ver desde hace años. Los vertidos de aguas fecales en los cauces públicos son una carga de contaminación que afecta a los ecosistemas y al salud pública que tienen que acabar de forma PRIORITARIA si se tienen en cuenta los millones de euros no reembolsables, tres, que la Consejería de Medio Ambiente ha recibido.

Salida de aguas pluviales del parque de las Palmeras.

En lo que respecta al medio ambiente, el proyecto de renaturalización del río de Oro y arroyo Farhana iniciado con fondos del ministerio de Transición Ecológica a través de la empresa Tragsa, con la dirección de obras de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, cuenta con la información precisa sobre la ubicación de los vertidos a los cauces; nos consta porque la hemos facilitado desde Ecologistas en Acción.

Sobre la salud pública, existe la incertidumbre sobre la posibilidad de contagios COVID-19 a partir de las aguas fecales. Desde el mes de abril en algunos países europeos como Holanda se utilizaron las cargas víricas de las aguas fecales para adelantar la presencia de los contagios, ya que aparecían antes de que el sistema de salud detectara los casos.

La prohibición de verter aguas fecales en los ríos españoles es algo que puede entender cualquier persona, por la enumeración de enfermedades vinculados con los mismas.

Las aguas fecales con y sin COVID-19 que se vierten en la red hidrográfica principal de la ciudad acaban en el estanque de la desembocadura del río, y gracias a los chorros de agua que intentan oxigenar esas aguas sin depurar constituyen aerosoles potenciales de transmitir enfermedades que las autoridades de salud pública de la ciudad no se pueden permitir en las circunstancias actuales.

Guelaya solicita que se corten YA los vertidos a todos los cauces de la ciudad de aguas fecales o pluviales sin depurar como algo prioritario, no solo por la contaminación medioambiental, sino en defensa de la salud pública.

Vertido del aguas del CETI en el arroyo Farhana.

Guelaya denuncia la conversión de nuestras zonas verdes en zonas grises de hormigón donde hasta los árboles se sustituyen por estructuras metálicas

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  • Guelaya presenta una queja ante la Consejería de Infraestructura por la reiteración de zonas verdes con predominio del hormigón
  • No se puede autorizar ni una obra más sobre zonas verdes siguiendo criterios urbanísticos de hace un cuarto de siglo en una situación de emergencia climática.

Lo del parque del barrio de la Victoria no es un caso aislado pero sí es la gota que colma el vaso de la paciencia de los ecologistas, que han ofrecido especies autóctonas a la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad y comprueba que las zonas verdes  las planifica la consejería de Infraestructuras, y prefiere hormigón y estructuras metálicas a medidas de mitigación del cambio climático. Por ese motivo Guelaya ha presentado una queja contra la Consejería de Infraestructuras, Urbanismo y Deporte.

¿Para que sirve colaborar con la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad firmando un acuerdo por el que la Ciudad autónoma dispone de árboles y arbustos autóctonos gratis si los que diseñan las zonas verdes están en otra consejería y prefieren estructuras metálicas y hormigón en el suelo?

La guía metodológica que la Red de Ciudades Españolas por el Clima, en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias, publicó allá por 2015, estableció en un informe para la Mitigación y la Adaptación al Cambio Climático en el Planeamiento Urbano una sola directriz “básica” sobre el “verde urbano”:

“Incrementar la biodiversidad y la capacidad de regulación climática y de sumidero de carbono del verde urbano en los pueblos y ciudades, creando una red de parques, huertos urbanos y zonas verdes conectada con el entorno periurbano y rural a través de corredores ecológicos, e insertando el verde urbano en el tejido edificado a través de patios, fachadas y cubiertas verdes”

Medidas para desarrollar esta directriz básica en cualquier ciudad española desde hace un lustro que aquí no hemos visto, como por ejemplo “Introducir criterios bioclimáticos y de calidad ambiental (confort térmico, ruido, contaminación, etc.) en el diseño de las zonas verdes y los espacios públicos, creando microclimas en el entorno de la edificación a través de medidas como la plantación de vegetación, la permeabilización del suelo, la instalación de masas de agua, etc.”

Todavía estamos leyendo los titulares de los medios de comunicación de noviembre de 2019: “El objetivo de las I Jornadas Ciudad Sostenible y Agenda 2030 es que Melilla esté a la cabeza del país en urbanismo y sostenibilidad”, Jornadas en las que participamos porque fuimos invitados a transformar lo que entonces era la herencia recibida y ahora percibimos como una continuidad inexplicable de criterios obsoletos que no es que sean del anterior Gobierno, sino que reflejan la presión del lobby* de la construcción y que son además políticamente incompatibles con una Asamblea de la Ciudad que firmó la Declaración de Emergencia Climática por unanimidad.

Hemos solicitado en nuestra queja que en lo sucesivo se tenga en cuenta el acuerdo de colaboración suscrito entre nuestra asociación y la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad para que podamos participar en el diseño de los espacios libres y poder aportar propuestas de inclusión de vegetación autóctona en el espacio público mediante donación de nuestro vivero forestal, tal como está recogida en el acuerdo firmado.

* lobby

nombre masculino

Grupo de presión formado por personas con capacidad para presionar sobre un gobierno o una empresa, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas.

Guelaya denuncia los sopladores por contaminación acústica

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Son la parte visible del iceberg del caos normativo de la Ciudad Autónoma en materia de contaminación acústica

  • Exigimos que los técnicos de la consejería comprueben si se cumplen las ordenanzas de ruido obsoletas pero vigentes
  • La gestión de la contaminación acústica en la Ciudad es un caos a las puertas del periodo de información pública del PGOU
  • No nos acostumbramos a la improvisación que la Ciudad Autónoma está demostrando en el ámbito de medio ambiente en asuntos que tienen que ver con salud pública

Se ha denunciado por parte de particulares y de Guelaya. La consejería tendrá que medir con un sonómetro oficial y mediante los procedimientos técnicos que marca la obsoleta pero vigente ordenanza de ruidos si el uso de sopladores de hojas cumple con la norma, y si no la cumple, deberá sancionar a las empresas que utilizan esas máquinas ensordecedoras en los parques de la ciudad y en el viario público.

Si atendemos a las protecciones contra ruidos que los operarios utilizan cuando trabajan con los sopladores no es necesario acreditar que se trata de un ruido al menos molesto. Si cumplen con la legislación de prevención laboral son molestos para cualquier persona que quiera caminar tranquilamente por la calle o por los parques de la ciudad.

Esto es un caso particular del absoluto descontrol que rige en la ciudad en cuanto al cumplimiento de la normativa medioambiental. Ya no como ecologistas sino como ciudadanos de un estado de derecho, sentimos que la administración no nos representa en cuanto a derechos básicos como la defensa de la salud pública y el derecho de vivir en un medio ambiente constitucionalmente saludable.

Ahora que la sensibilidad hacia la defensa de la salud pública parece que es una cuestión comunitaria, queremos extender los problemas ambientales de contaminación que dañan la salud pública al máximo de las prioridades de las Administraciones como derecho a la vida frente al derecho al negocio y al enriquecimiento.

Guelaya denuncia en consecuencia el caos que supone para la ciudad que el encargo de zonificación acústica pagado en 2013 haya tenido que ser actualizada en 2017 y publicada en el BOME para información pública en agosto de 2018.

Y que la web de la Ciudad ofrezca como información pública esto en 2019 “En todas las zonas de evaluación seleccionadas, la adición de focos sonoros más significativos de cada estudio conlleva unos niveles de ruido globales por encima de los Objetivos de Calidad Acústica definidos para áreas urbanas existentes la zonificación acústica particular que corresponda a cada caso.”

Para Guelaya es como si el tiempo se hubiera paralizado en las reuniones de participación del PMUS hace casi una década, cuando el problema era que el PGOU necesitaba que se aprobara el PMUS y el mapa estratégico de ruidos, y ahora estamos a la espera de que el PGOU en 2020 salga a información pública con un Mapa estratégico de ruidos sin publicar en el BOME y con un PMUS que todavía no ha sido evaluado y que ha sido reducido a un conjunto de obras.