ENDESA Melilla

Charla de Javier Andaluz sobre el Clima en la UNED.

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  • Javier Andaluz, responsable del área confederal de Clima de Ecologistas en Acción, impartirá una conferencia el jueves 18 a las 19 h en el aula 10 de la UNED.
  • Todas las personas están invitadas a la conferencia que inaugura las actividades conjuntas de la Semana Europea de Movilidad organizadas por la Ciudad Autónoma y las entidades sociales Rebelión por el Clima, Guelaya y Melilla ConBici.
  • El Salón de Actos del Campus de la UGR albergará un encuentro de estudiantes con el activista por el Clima a las 12 h. al que están invitadas igualmente todas las personas interesadas.

 

 

En una situación de emergencia climática como la que vivimos, la Semana Europea de Movilidad no podía dejar de recordar que la movilidad sostenible que prioriza los desplazamientos caminando, en bicicleta y en transporte público son una parte de la solución del problema.

Javier Andaluz es responsable del área de Clima de Ecologistas en Acción, que junto a la organización internacional “2020 we rise UP” forma parte de la Alianza por el  Clima, donde se reúnen hasta 300 organizaciones que apoyan la huelga mundial por el Clima el próximo 27 de noviembre.

La vinculación de la emergencia climática al transporte y a la movilidad es evidente en Melilla. La petición que las organizaciones sociales hemos realizado en Melilla a la Asamblea de la Ciudad Autónoma sobre la declaración de la emergencia climática va acompañada por un diagnóstico de las fuentes principales en nuestra ciudad de la crisis climática.

En primer lugar, la principal fuente de contaminación atmosférica, no solo causante de la crisis climática sino también de problemas de salud pública, es la produccción de electricidad, concretada en Melilla en las instalaciones de ENDESA, que utiliza el combustible fósil más contaminante, el fuel, con tecnología diesel y que es líder en contaminación atmosférica en España en cuanto al sector energético.

En nuestra situación, la sustitución de los vehículos de combustión por coches eléctricos supondría un aumento de la contaminación “diesel” en Melilla, por lo que con esta tecnología los avances del coche eléctrico en Melilla pueden calificarse como negativos. 

Ahora que la producción de electricidad utiliza en España un 4.5% menos a partir de combustibles fósiles, por el aumento de las fuentes renovables, en Melilla seguimos dependiendo de los combustibles fósiles más contaminantes.

El transporte es el sector más emisor en España con más del 26% del total, sin incluir el transporte aéreo y marítimo que haría incrementar esa cifra a un 32%. El uso de vehículo privado y de transporte por carretera son las principales fuentes de emisión en el sector.

Si tenemos en cuenta que miles de desplazamientos diarios se realizan en nuestra ciudad con un porcentaje superior al 50% en vehículo privado  frente a otros modos más sostenibles de movilidad podremos entender la importancia de una movilidad sostenible que debe reducir sus emisiones al menos un 7% anual durante los próximos 10 años para llegar a cumplir con los objetivos firmados en la cumbre de París, siguiendo criterios científicos.

Y al transporte terrestre en Melilla tenemos que añadir el marítimo y el aéreo, y en ambos casos Melilla no puede mirar para otro lado porque no puede evitar ninguno de los dos.

Tras las disminuciones de emisiones provocadas en el sector energético en España, aunque en Melilla no sea así, el sector del transporte es el que mayor contribución tuvo en 2018 en el inventario de emisiones nacional.

Nos toca recordar a la ciudad autónoma que la declaración de emergencia climática es urgente, porque incluye el compromiso de reducción de las fuentes contaminantes locales.

A las personas nos toca caminar más, ir en bici o usar el transporte público, y de eso va la Semana Europea de Movilidad, de que se anuncien avances en movilidad sostenible a favor de la seguridad vial y accesibilidad de las personas, para facilitar lo que es ya inevitable, la movilidad urbana sostenible segura y accesible para todas las personas.

 

javier andaluz

 

 

 

ENDESA y Cambio Climático

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La Ciudad Autónoma tendrá que obligar a la central de ENDESA a contaminar menos el aire en Melilla si quiere luchar contra el cambio climático

El Gobierno local que salga de las elecciones deberá resolver la Autorización Ambiental Integrada y obligar a la internacional italiana a instalar las Mejores Técnicas Disponibles, que no son quemar fuel-oil.

La contaminación atmosférica afecta a la salud de los trabajadores de Endesa, y a quienes trabajan en los alrededores de la central o residen en sus cercanías.

Enchufar coches a una central que utiliza fuel-oil es quemar el dinero de las subvenciones del Estado al coche eléctrico. Es prioritario que Melilla desarrolle energías renovables.

Se nos acaba el tiempo para intentar poner freno a un cambio climático irreversible.

La lucha contra el cambio climático es el principal problema de la humanidad. Nuestros hijos no tienen futuro si no actuamos ahora y no podemos esperar más. El futuro es ya.

Al nuevo gobierno nacional y al nuevo  gobierno que salga en las próximas elecciones locales, los ciudadanos tenemos que exigirles que sean capaces de defender el bien común aunque tengan que enfrentarse con los intereses de las grandes empresas privadas. Si los políticos no actúan tendremos que hacerlo los ciudadanos, y es hora de empezar a hablar de acciones concretas, en Melilla, en España, en Europa y a nivel mundial.

Además de plantearnos cómo producimos la energía que necesitamos, hay que plantearse si somos eficientes con la energía. Las medidas de ahorro energético tienen que ser prioritarias.

La contaminación que la central eléctrica de Endesa está vertiendo a la atmósfera desde su ubicación en el centro de la ciudad  se reglamenta desde la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que concede la ciudad, y está en proceso de cambio tras denunciar Guelaya que se basaba en legislación de tiempos de Franco.

Si la nueva AAI que debe aprobar la Ciudad Autónoma mantiene los actuales motores contaminantes de fuel oil, estará demostrando que defiende los intereses de una multinacional  italiana antes que la salud de los melillenses y la lucha global contra el cambio climático.

La legislación es muy clara, Endesa tiene que producir electricidad utilizando las “Mejores Técnicas Disponibles”, así las llama la legislación europea y nacional. Y existen tecnologías adecuadas para que Endesa disminuya la contaminación atmosférica de forma drástica.

La nueva AAI considera a Endesa como una Instalación de Combustión Mediana, cuando debería ser considerada como una Gran Instalación de Combustión; la diferencia entre una y otra es clave: por normativa europea, en 2021 las Grandes instalaciones de  Combustión sólo podrán expulsar por sus chimeneas un máximo de 625 miligramos por metro cúbico de óxidos de nitrógeno, mientras que las instalaciones medianas podrán expulsar 1850, casi el triple.

Tenemos que reducir sí o sí las emisiones de gases invernadero en todo el mundo, también en Melilla, y para ello Endesa tiene que cambiar urgentemente; en 2017 aumentó  un 5,2% sus emisiones de óxidos de nitrógeno y un 1,3% las de CO2. Nos urge bajar en picado las emisiones de gases invernadero y Endesa-Melilla no hace más que aumentarlas.

Si no se exige a Endesa que reduzca la contaminación en 2021 es porque no se quiere. Este es el momento de obligar a que  la industria contaminante a reducir sus emisiones.

En lo que se refiere a gases invernadero en España, según el Observatorio de la Sostenibilidad, “Endesa es, y será el primer emisor durante muchos años, hasta que no realice una profunda transformación de sus métodos de generación eléctrica”. En 2018 Endesa emitió en España 30 millones de toneladas gases invernadero, lo que supone el 9,28% del total del país.

Hace tres años Endesa-Melilla obtuvo por parte de la Agencia Europea de la Energía, debido a su bajísima eficiencia energética, la calificación de séptima industria más contaminante de toda Europa: contamina una barbaridad para la electricidad que produce.

Se nos acaba el tiempo para intentar poner freno a un cambio climático irreversible.

2030 es la fecha límite, según el IPCC (Panel Internacional de Cambio Climático) para conseguir que la temperatura media del planeta no aumenta más de 1,5 grados; sobrepasar esta cifra nos abocaría muy probablemente a lo que los científicos denominan “catástrofe global”.

El futuro es ya.