Autorización Ambiental Integrada

Guelaya no miente respecto a ENDESA, señor Quevedo

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La prensa local recoge declaraciones del Sr. Quevedo diciendo que Guelaya miente cuando dice que ENDESA no tiene ninguna Autorización Ambiental Integrada.

¡Qué capacidad de tergiversar para despistar!

El Sr. Quevedo sabe perfectamente que Guelaya nunca ha dicho que ENDESA no tenga Autorización Ambiental Integrada, lo que le hemos denunciado es  que la Autorización que tiene se puede considerar ilegal porque se basa en una ley de ¡1975!, cuando la normativa europea actual es muchísimo más exigente en cuanto a límites máximos permitidos en las emisiones.

Ejemplo: la normativa europea controla bastante los óxidos de nitrógeno que pueden emitirse; con la Autorización que tiene ENDESA (que la otorga la Consejería de Medio Ambiente de Melilla, departamento que dirige Quevedo), hoy por hoy, ENDESA puede emitir los óxidos de nitrógeno que le de la gana.

Quevedo se comprometió con Guelaya, ¡hace dos años! a cambiar la Autorización de ENDESA adaptándola a la normativa europea y todavía nada de nada.

 

Sirva de ejemplo las declaraciones del Sr. Quevedo publicadas en la prensa local el 9 de junio de 2016:

 

https://www.melillahoy.es/noticia/72648/la-ciudad-contrata-una-empresa-para-revisar-todos-los-indices-ambientales-de-endesa-y-la-incineradora.html

 

Donde se recoge textualmente lo siguiente:

Tras el encuentro con Guelaya el pasado martes, donde se le informó de las diversas cuestiones medioambientales que se están abordando desde el Área, tal y como pedía la asociación ecologista, se va a revisar de oficio la Autorización Ambiental Integrada (AAI) tanto de Endesa como de la incineradora. Para ello, se ha contratado a una empresa externa con el fin de que realice un informe sobre todos los aspectos ambientales (emisiones atmosféricas, aguas, ruidos, residuos o contaminación de suelo entre otras).

En este sentido, tendrán que elaborar unos estudios “complejos”, según informó en el consejero en rueda de prensa, Manuel Ángel Quevedo, y es que éstos deben cumplir la ley que determina “que se haga en función de las mejoras medioambientales y que no tengan lugar a unos costes desproporcionados si la mejora ambiental no es suficiente”.

Esto supone nuevos límites, que en el caso de Endesa fueron revisados por última vez en 2013, aunque están en base a una normativa de 1975, indicó Quevedo. Especial atención tendrán las emisiones del óxido de nitrógeno. Tras la finalización del informe se tendrá una nueva AAI que Endesa puede que cumpla o no, y en el caso de que no lo haga la Ciudad le dará un plazo para que determine las medidas correctoras pertinentes”.

¿Está hecho ya el informe Sr. Quevedo? ¿Por qué no tenemos ya una nueva Autorización Ambiental de ENDESA que limite los óxidos de nitrógeno?

Y encima nos acusa de mentir.

¿Quién miente y qué intereses ocultos hay?

 

Guelaya, además de solicitar hace dos años la revisión de la Autorización de ENDESA, también denunció los malos olores que se desprendían de la central.

Por otro lado,  en reciente reunión con la nueva Delegada del Gobierno hemos solicitado que se haga un estudio para ver la posibilidad de unir energéticamente Melilla a la península mediante un cable submarino.

La opción del cable submarino, que sustituiría a ENDESA, se está utilizando ya como mejor solución para territorios fuera de la península; con la electricidad suministrada a través de un cable submarino se acabaría con la contaminación de ENDESA, sólo habría que dejar grupos de emergencia para algún imprevisto.

Mientras tanto nos toca respirar aire sin control adecuado de contaminación y el responsable de arreglarlo está  mirando para otro lado.

 

Guelaya pide a la Consejería de Medio Ambiente que renueve la Autorización Ambiental Integrada de ENDESA y REMESA y aplique los límites de emisiones de gases contaminantes de la normativa actual.

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ENDESA y REMESA siguen teniendo caducada su Autorización Ambiental Integrada tras acordar la Consejería, en una reunión con Guelaya en junio de 2016,  una nueva regulación.

 

Guelaya califica de falta de voluntad política la protección del medio ambiente y de la salud pública que se ofrece a los melillenses desde la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente.

 

No puede ser de otra manera. Dos años esperando a resolver un problema de calidad del aire tras acordar una solución no pueden ser causalidad, sino abandono y falta de cumplimiento de lo hablado.

 

La calidad del aire parece que sigue en Melilla la política del avestruz, negar el problema, evitar tener datos para tomar decisiones, no medir la calidad del aire que respiramos ni controlar la emisión de contaminantes en las principales industrias que contaminan en Melilla.

 

Guelaya considera que se trata de un problema derivado de la excesiva confianza que la Administración ha tenido en una resolución positiva del  proyecto de ampliación del puerto, lo que probablemente ha derivado en  decisiones orientadas exclusivamente a promover el traslado de ENDESA al puerto. El continuo retraso del proyecto de ampliación ha desembocado en un importante retraso en el desarrollo de normativas en Melilla, que en el caso del medio ambiente, se han obviado significativamente.

 

La situación actual de cierre de la aduana comercial con Marruecos, con una bajada del  28% en el tráfico de contenedores que llegaron a Melilla en el mes de agosto no es un buen indicador para la ampliación del puerto, que además, no dispone todavía de resolución ambiental.

 

La autorización actual de ENDESA establece niveles máximos de emisión basados en una normativa de 1975 y no se revisa desde 2013.

 

La responsabilidad de lo que respiramos los melillenses es de la Ciudad autónoma. Para eso tiene transferidas las competencias de medio ambiente. Defender los intereses públicos quiere decir obligar a la industria a poseer las mejores técnicas disponibles.

 

Pero si las autorizaciones ambientales integrales que se le imponen a las empresas plantean niveles máximos de contaminación en términos de los años 70, donde los contaminantes que actualmente más preocupan por sus consecuencias sobre la salud, como los óxidos de nitrógeno, ni aparecen, nunca se producirán las inversiones necesarias para reducir las emisiones hasta los límites legales actuales.

 

Los óxidos de nitrógeno no están regulados en la actual autorización, algo ilegal según la actual normativa e inexplicable tras el dieselgate.

 

En septiembre de 2015, ahora hace 3 años, salió a la luz que Volkswagen había instalado ilegalmente un software para cambiar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles con motor diésel, vendidos entre 2009 y 2015. Como resultado de este fraude, sus motores habían superado con éxito los estándares de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Los vehículos implicados emiten hasta 40 veces el límite legal de óxidos de nitrógeno en condiciones reales.

 

Tras el descubrimiento del fraude, conocido como dieselgate, las consecuencias en Europa se produjeron en forma de nuevas regulaciones en las medidas de contaminación de vehículos diésel, que acaban de ponerse en funcionamiento, con la consecuencia de una caída significativa de ventas de vehículos diésel.

 

Lo que preocupa es especialmente los efectos de los óxidos de nitrógeno. Pueden producir sobre la salud humana inflamación de las vías aéreas, afecciones de órganos, como hígado o bazo, o de sistemas, como el sistema circulatorio o el inmunitario, que propician a su vez infecciones pulmonares e insuficiencias respiratorias y sobre el medio ambiente (acidificación y eutrofización de ecosistemas, afecciones metabólicas, limitación del crecimiento vegetal). Los procesos de acidificación pueden también afectar a las edificaciones.

 

En Melilla la Declaración ambiental de ENDESA de 2017 declara la emisión de 2.968,70 t de NOx, el equivalente según las normas Euro6 actuales de 2.500 vehículos que hagan 20.000 Kms, y muchos más si no cumplen las normas Euro6.

 

Si tenemos en cuenta que el 70% de la contaminación atmosférica en las ciudades es causada por el tráfico en las ciudades, y Melilla tiene un parque móvil de más de 40.000 vehículos, al añadir en nuestro caso las emisiones de ENDESA en pleno centro urbano, y de REMESA en la incineradora, igualmente en el casco urbano, es lógico pensar que los niveles de NOx en el aire de Melilla supongan un problema, sobre todo si no se miden todos los días y no se regulan. Los NOx son, además, precursores de otro contaminante, el ozono, que también presenta en Melilla picos alarmantes.

 

Tras el expediente que se abrió a ENDESA  por malos olores, las medidas adoptadas no han resuelto el problema.

 

Ni siquiera el problema de los malos olores de ENDESA ha desaparecido, a pesar de que se adoptaron medidas. La apertura de un expediente informativo por parte de la Consejería a ENDESA tampoco ha resuelto el problema.

 

Por ello, desde Guelaya-Ecologistas en Acción urgimos a la Consejería de Medio Ambiente a que se dictamine con celeridad una nueva Autorización Ambiental Integrada para Endesa y Remesa, en la que se le obligue a mantener sus emisiones contaminantes dentro de los límites legales actuales.

 

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