REMESA

Guelaya presentó sus propuestas sobre residuos al consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad. Estamos ante el fin del ciclo de la incineradora.

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    • Guelaya le pidió al consejero de CPM que rompa con la política del gobierno anterior en materia de residuos.

 

    • La política que el PP ha mantenido durante 19 años a favor de la incineración no puede seguir manteniéndose ni un año más.

 

    • No es de recibo que Guelaya tenga que presentar un recurso de alzada contra una resolución firmada por el anterior consejero en febrero antes de las elecciones y ahora tenga que ir contra un nuevo consejero porque se olvidaron de publicar en el BOME la resolución.

 

    • La prevención y reducción de residuos y la reutilización de envases son las medidas imprescindibles para conseguir los objetivos de ahorro en la producción de emisiones de carbono en la incineradora.

 

El lunes 14 de octubre se celebró la primera entrevista entre el nuevo consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad, transcurridos ya los primeros 100 días de mandato y un representante de Guelaya Ecologistas en Acción. Durante la entrevista, que se centró en la política pública de residuos, se entregó una carta al consejero en el que se analizaban los problemas que hereda del Gobierno anterior y que ahora son de su responsabilidad, y las propuestas de actuación que Guelaya pedirá a la consejería durante los próximos cuatro años.

Los ecologistas entienden que el cambio de signo político de la consejería es una oportunidad para cortar con la nefasta política de residuos que los gobiernos anteriores han mantenido, priorizando la salud económica de la empresa REMESA, que gestiona la incineradora, y manteniendo la incineradora al límite de su capacidad de incineración, lo que ha retrasado durante 12 años la puesta en marcha de los planes de reciclaje. De hecho, estos planes todavía no terminan de completarse cuatro años después de la obligación de instalar en las calles el contenedor amarillo.

Los datos sobre los incumplimientos en el reciclaje de envases plásticos son elocuentes y comenzaron en 2008,  fecha en la que se estableció el objetivo mínimo en España de reciclar el 22.5% de los envases plásticos. Posteriormente, la nueva ley de residuos elevó al 50% el porcentaje de reciclaje y obligó a poner contenedores amarillos en las calles a partir de 2015.

En septiembre de 2015 Guelaya reclamó este incumplimiento al anterior consejero, y trascurrido su mandato, todavía no se ha terminado de instalar las infraestructuras necesarias para poder cumplir con el objetivo de llevarse a la península el 50% de los plásticos.

La política que hereda el nuevo consejero de medio ambiente ha provocado que se queme innecesariamente desde 2008 la cantidad de 18.078.43 toneladas de envases plásticos para “alimentar” a la incineradora. Nos ha costado más de un millón de euros, 1.141.205,87.

 

Guelaya espera que la política de residuos de Melilla se aparte de la incineradora lo más rápidamente posible, y establezca como prioridades:

 

1.- Priorizar la puesta en marcha del Plan de Prevención de Residuos del Plan Integral.

 

2.- Priorizar la puesta en marcha de acuerdos para implantar en Melilla un sistema de retorno de envases con grandes superficies y pequeños comercios y prohibir las bolsas de plástico y los plásticos de usar y tirar.

 

3.- Cumplir con los objetivos legales de reciclaje y envío a la península de materiales.

 

4.- Incorporar la recogida selectiva de bioresiduos (materia orgánica) y determinar si se van a enviar a la península o se va a instalar una planta de digestión anaeróbica con producción de energía.

 

5.- Sustituir la electricidad que va a dejar de producir la incineradora por la producción de electricidad en Melilla de energías renovables.

 

6.- Planificar el cierre de la incineradora de Melilla

 

7.- Y sobre el recurso de alzada ante el convenio con Ecoembes:

 

Que la consejería aporte a Guelaya los informes de seguimiento del tratamiento de los residuos que establece la ley 22/2011 que hemos demandado en el recurso de alzada.

 

Sacar a información pública el convenio que se acuerde con ECOEMBES y abrir un plazo de evaluación ambiental del convenio y presentación de alegaciones para que se pueda hacer efectiva el derecho a la información ambiental y la participación social en materia de residuos.

 

negros nubarrones corren sobre la incineradora de Melilla

Guelaya pide a la Consejería de Medio Ambiente que renueve la Autorización Ambiental Integrada de ENDESA y REMESA y aplique los límites de emisiones de gases contaminantes de la normativa actual.

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ENDESA y REMESA siguen teniendo caducada su Autorización Ambiental Integrada tras acordar la Consejería, en una reunión con Guelaya en junio de 2016,  una nueva regulación.

 

Guelaya califica de falta de voluntad política la protección del medio ambiente y de la salud pública que se ofrece a los melillenses desde la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente.

 

No puede ser de otra manera. Dos años esperando a resolver un problema de calidad del aire tras acordar una solución no pueden ser causalidad, sino abandono y falta de cumplimiento de lo hablado.

 

La calidad del aire parece que sigue en Melilla la política del avestruz, negar el problema, evitar tener datos para tomar decisiones, no medir la calidad del aire que respiramos ni controlar la emisión de contaminantes en las principales industrias que contaminan en Melilla.

 

Guelaya considera que se trata de un problema derivado de la excesiva confianza que la Administración ha tenido en una resolución positiva del  proyecto de ampliación del puerto, lo que probablemente ha derivado en  decisiones orientadas exclusivamente a promover el traslado de ENDESA al puerto. El continuo retraso del proyecto de ampliación ha desembocado en un importante retraso en el desarrollo de normativas en Melilla, que en el caso del medio ambiente, se han obviado significativamente.

 

La situación actual de cierre de la aduana comercial con Marruecos, con una bajada del  28% en el tráfico de contenedores que llegaron a Melilla en el mes de agosto no es un buen indicador para la ampliación del puerto, que además, no dispone todavía de resolución ambiental.

 

La autorización actual de ENDESA establece niveles máximos de emisión basados en una normativa de 1975 y no se revisa desde 2013.

 

La responsabilidad de lo que respiramos los melillenses es de la Ciudad autónoma. Para eso tiene transferidas las competencias de medio ambiente. Defender los intereses públicos quiere decir obligar a la industria a poseer las mejores técnicas disponibles.

 

Pero si las autorizaciones ambientales integrales que se le imponen a las empresas plantean niveles máximos de contaminación en términos de los años 70, donde los contaminantes que actualmente más preocupan por sus consecuencias sobre la salud, como los óxidos de nitrógeno, ni aparecen, nunca se producirán las inversiones necesarias para reducir las emisiones hasta los límites legales actuales.

 

Los óxidos de nitrógeno no están regulados en la actual autorización, algo ilegal según la actual normativa e inexplicable tras el dieselgate.

 

En septiembre de 2015, ahora hace 3 años, salió a la luz que Volkswagen había instalado ilegalmente un software para cambiar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles con motor diésel, vendidos entre 2009 y 2015. Como resultado de este fraude, sus motores habían superado con éxito los estándares de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Los vehículos implicados emiten hasta 40 veces el límite legal de óxidos de nitrógeno en condiciones reales.

 

Tras el descubrimiento del fraude, conocido como dieselgate, las consecuencias en Europa se produjeron en forma de nuevas regulaciones en las medidas de contaminación de vehículos diésel, que acaban de ponerse en funcionamiento, con la consecuencia de una caída significativa de ventas de vehículos diésel.

 

Lo que preocupa es especialmente los efectos de los óxidos de nitrógeno. Pueden producir sobre la salud humana inflamación de las vías aéreas, afecciones de órganos, como hígado o bazo, o de sistemas, como el sistema circulatorio o el inmunitario, que propician a su vez infecciones pulmonares e insuficiencias respiratorias y sobre el medio ambiente (acidificación y eutrofización de ecosistemas, afecciones metabólicas, limitación del crecimiento vegetal). Los procesos de acidificación pueden también afectar a las edificaciones.

 

En Melilla la Declaración ambiental de ENDESA de 2017 declara la emisión de 2.968,70 t de NOx, el equivalente según las normas Euro6 actuales de 2.500 vehículos que hagan 20.000 Kms, y muchos más si no cumplen las normas Euro6.

 

Si tenemos en cuenta que el 70% de la contaminación atmosférica en las ciudades es causada por el tráfico en las ciudades, y Melilla tiene un parque móvil de más de 40.000 vehículos, al añadir en nuestro caso las emisiones de ENDESA en pleno centro urbano, y de REMESA en la incineradora, igualmente en el casco urbano, es lógico pensar que los niveles de NOx en el aire de Melilla supongan un problema, sobre todo si no se miden todos los días y no se regulan. Los NOx son, además, precursores de otro contaminante, el ozono, que también presenta en Melilla picos alarmantes.

 

Tras el expediente que se abrió a ENDESA  por malos olores, las medidas adoptadas no han resuelto el problema.

 

Ni siquiera el problema de los malos olores de ENDESA ha desaparecido, a pesar de que se adoptaron medidas. La apertura de un expediente informativo por parte de la Consejería a ENDESA tampoco ha resuelto el problema.

 

Por ello, desde Guelaya-Ecologistas en Acción urgimos a la Consejería de Medio Ambiente a que se dictamine con celeridad una nueva Autorización Ambiental Integrada para Endesa y Remesa, en la que se le obligue a mantener sus emisiones contaminantes dentro de los límites legales actuales.

 

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