Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

Guelaya celebró el Día Mundial de los Humedales 2021 revisando los daños en las plantaciones del río de Oro

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  • El 2 de febrero de 2021 se cumple medio siglo desde que se firmara el Convenio de los Humedales, un compromiso internacional para proteger las zonas húmedas del planeta.
  • El cambio de actitud de Europa hacia las zonas húmedas se hizo evidente con la aprobación de la Directiva Marco del Agua, que exige alcanzar el buen estado ecológico de las masas de agua en cantidad y en calidad.
  • Guelaya ha denunciado en la última semana ante todas las autoridades posibles los recientes daños a las plantaciones en el río de Oro en el proceso de renaturalización.

El dos de febrero de 2021 se cumplen 50 años desde que se firmara en 1971 el Convenio de los Humedales o Convenio Ramsar, llamado así porque se firmó en la ciudad iraní de Ramsar, a orillas del mar Caspio. Este convenio nació por la necesidad de proteger estos valiosos ecosistemas de políticas cortoplacistas e irresponsables que ya habían arrasado con buena parte de las zonas húmedas en todo el planeta.

Los humedales son vitales para frenar los dos principales problemas medioambientales que comprometen  el futuro de la Humanidad: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Uno de los factores principales que los hacen tan valiosos para combatir el cambio climático es su papel como sumideros extraordinarios de CO2 , el elemento que de forma más activa está provocando el calentamiento del planeta.

Los países que conforman la Unión Europea dieron un giro definitivo con respecto a la gestión de estos espacios naturales con la aprobación de la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE). En base a esta directiva, y con el apoyo del área de Agua de Ecologistas en Acción, Guelaya presentó un proyecto para renaturalizar el cauce del río de nuestra ciudad, el río de Oro, que tras muchas reticencias de las entidades locales fue finalmente aprobado en Madrid por el ministerio de Medio Ambiente hace unos años, y se encuentra en estos momentos aún en las fases iniciales de su ejecución.

El desarrollo del proyecto de renaturalización del río de Oro de Melilla, tras una primera fase de limpieza, ha continuado con la plantación de especies autóctonas que hasta el momento han sido suministradas por el vivero de Guelaya, gracias a la concesión otorgada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Sin embargo, en las últimas semanas se han producido invasiones en el cauce del río por parte de vehículos que han provocado daños inadmisibles con más de 100 plantas perdidas. Ha costado mucho trabajo y sacrificio sacar adelante estas plantas en el vivero en los últimos 2 años como para que ahora se pierdan porque no existe suficiente control del territorio por parte de las autoridades.

Guelaya ha presentado denuncias ante el Seprona, la CHG y la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad y luchará por defender la vida en el río de Oro aunque la Administración no sepa valorar el trabajo del voluntariado ecologista cuando le sale gratis.

El Día Mundial de los Humedales 2021 es una fecha que nos debe recordar la importancia de conservar estos ecosistemas, pero para Guelaya es una fecha para invitar a las personas de Melilla a la defensa de su patrimonio natural.

Por cada planta destrozada en el río de Oro, la sociedad  civil  de Melilla responderá con 2 plantas nuevas, porque miles de personas han  demostrado su apoyo a la defensa del patrimonio natural de Melilla en reforestaciones populares que ahora deberán dirigirse hacia los humedales naturales de nuestra tierra en nuestro río.

Guelaya centrará su participación en el próximo Consejo del Agua de la demarcación de Melilla en conseguir un río de Oro limpio, natural y vigilado.

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  • Todas las plantas que se están sembrando en el río de Oro son gratuitas y provienen del vivero de Guelaya.
  • La Confederación Hidrográfica ha atendido algunas de las alegaciones que Guelaya ha presentado al nuevo Plan Hidrológico.

Guelaya acudirá a la reunión del próximo Consejo del Agua de la demarcación de Melilla del próximo 21 de enero con mejor sabor de boca que el que nos dejó el anterior, celebrado en junio de 2018. Fue en ese último Consejo cuando presentamos un proyecto de renaturalización del río de Oro que fue rechazado. Posteriormente, este mismo proyecto lo elevamos directamente al Ministerio de Medio Ambiente y fue aprobado. Actualmente la Confederación Hidrográfica está llevando la obra de renaturalización del río de Oro por la que habíamos luchado.

Ninguna de las alegaciones que presentó Guelaya al anterior Consejo del Agua fue aceptada y, sin embargo, varias de las que hemos presentado para el nuevo Plan Hidrológico 2021-2027 sí se han aceptado.

Entre otras, la petición de un Plan de vigilancia, sanción y limpieza del río de Oro ha sido aceptada por la Confederación y en ella nos centraremos prioritariamente en el próximo Consejo del Agua.

Es muy importante conseguir que el esfuerzo que se está haciendo para limpiar el río de Oro y dotarlo de vegetación autóctona no caiga en saco roto por nuevos aportes de basuras, por lo que es fundamental conseguir cerrar las zonas por donde habitualmente se depositan.

Y es igualmente importante cerrar el cauce del río a la entrada de vehículos como motos, quads, bicicletas o todoterrenos, que, aprovechando las labores de limpieza, han empezado a circular con impunidad arrasando con parte de las plantas que se están plantando.

Para conseguir un Plan de vigilancia sobre vertidos de basuras e intrusión de vehículos consideramos que es importante contar con la implicación de la Ciudad Autónoma, que no puede quedarse al margen en la defensa del patrimonio natural que supone el río de Oro, por lo que la firma de un acuerdo de colaboración como se ha hecho en otros ríos con tramos urbanos no solo es posible sino recomendable.

La petición de Guelaya de renaturalizar la desembocadura del río de Oro, eliminando la fuente luminosa y retrobombeando agua del mar para evitar encharcamientos, no ha sido desestimada pero sí pospuesta hasta ver si la fuente cumple o no los fines para los que se construyó.

Desde Guelaya insistiremos en la evidencia de que la fuentes de colores no solo no ha servido para que le pongan al PP local una multa por hacerse una foto en periodo electoral, o evitar encharcamientos que a día de hoy siguen en su sitio, sino que añade nuevos problemas por acumular lodos y suciedad.

Y mucho menos podemos aceptar que la fuente de luces de colores se sustituya por un proyecto para hacer posible que el río sea navegable porque no es posible reconocer una inversión millonaria en esta ciudad para que alguien alquile embarcaciones a remo en Melilla en una desembocadura de un rio con la necesidad de inversiones que las personas de Melilla necesitan.

Aceites usados en el arroyo Mezquita y salidas de aguas residuales en el río de Oro siguen pendientes de respuesta tras la denuncia de Guelaya

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  • Se extiende la falta de control del territorio de las Administraciones, desde la periferia a los cauces de la ciudad.
  • No se ha producido la misma respuesta que en el caso del vertido de la Ciudad del fútbol en el Real.
  • El arroyo Mezquita sigue contaminado desde sus aliviadores por mucho que Guelaya haya denunciado ante todas las Administraciones existentes  el vertido de residuos peligrosos (aceites industriales) en el mismo punto.

Van pasando los días y el informe técnico que se está realizando ante la denuncia de Guelaya sobre  media docena de vertidos de aguas residuales y fecales en los cauces de la ciudad se hace esperar, y por tanto, seguimos sin saber si se van a acometer las obras necesarias para que la red hidrográfica de Melilla deje de recibir vertidos contaminantes. La respuesta que hemos recibido de la Consejería ha sido el encargo de un informe técnico que realice un diagnóstico y proponga soluciones, pero Guelaya tras dos semanas no ha recibido ningún informe.

Entendemos que se trata de problemas de contaminación que afectan a la salud pública y al medio ambiente en un momento en el que además se están extremando las medidas de limpieza en los cauces de la ciudad, y resulta increíble que en momentos como los que pasamos, con una sensibilización hacia la salud pública como la que el COVID-19 ha provocado, no se dé una respuesta urgente.

La limpieza realizada hace semanas en el arroyo Mezquita ha dejado a la vista una salida de aceites de coche usados que ha sido reiteradamente denunciada por Guelaya a lo largo de la última década. La última denuncia (A la Confederación Hidrográfica, al SEPRONA y a la propia Consejería) se realizó en 2018, como se puede comprobar en la hemeroteca.

Vertido de aceites usados de automóvil en el arroyo Mezquita.

En el caso del río de Oro el primer vertido se realiza a la altura del parque de la Cañada y el olor del agua es característico de las aguas fecales. Más abajo, a la altura del colegio León Solá, se mantiene una pérdida de agua de una tubería que no ha sido arreglada por Valoriza. Bajo el parque de las Palmeras existe igualmente una salida que parece del propio parque que debería estar conectada a la red de aguas residuales como el resto que van a la estación depuradora. A la altura del puente de la Palmeras, en la confluencia del arroyo Alfonso XIII, se produce un estancamiento de aguas bajo la rotonda de la carretera de Farhana que existe desde hace años, cuando se realizó el proyecto técnico de renaturalización del río de Oro.

En el sector hormigonado, bajo el campo de fútbol del Tesorillo, existen dos vertidos por tuberías que hace años cuando lo denunciamos a Valoriza sacaban aguas de forma constante y abundante y ahora lo hacen de forma intermitente y en menos cantidad. En un caso se trata claramente por olor y color de aguas negras (fecales) y en el otro caso de aguas residuales.

Salida de aguas negras bajo el campo de fútbol del Tesorillo.

En el arroyo de Farhana existen dos vertidos más, aproximadamente al final del CETI, en su propio lado, lo que hace pensar que se traten de aguas residuales, y enfrente algunas tuberías sacan de forma intermitente vertidos que parecen de aceites industriales usados, que pueden ser catalogados como residuos peligrosos.

Seguiremos informando y haciendo seguimiento de los vertidos para darles visibilidad, porque dejar pasar el tiempo para invisibilizar el problema no es una opción que Guelaya contemple.

Guelaya denuncia ante la consejería de Medio Ambiente vertidos de aguas fecales en el río de Oro y arroyo Farhana

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  • Un vertido de aguas al arroyo Farhana procede probablemente de instalaciones públicas como el CETI.
  • En el río de Oro los vertidos de fecales comienzan a la altura del parque de la Cañada y terminan bajo el campo de fútbol del Tesorillo.
  • Guelaya mantiene la “esperanza” de que con la misma prontitud que se ha arreglado el vertido de la Ciudad del fútbol se arreglen la media docena de vertidos que Guelaya denunció la semana pasada.

La red de alcantarillado y aguas pluviales de Melilla hace aguas al no cubrir el 100% de la ciudad. Es un problema al que l@s melillenses estamos habituad@s, pero no por ello Guelaya deja de escandalizarse por considerarlo anacrónico en el siglo XXI.

La rápida actuación de la Consejería ante la denuncia de los vecinos del Real por los vertidos al cauce del arroyo Mezquita procedentes del centro COVID de la Ciudad del fútbol nos ha animado a denunciar media docena de vertidos de aguas fecales y pluviales en los cauces de la red hidrográfica principal de Melilla, la del río de Oro y arroyo Farhana.

La sensibilidad hacia la salud pública es máxima en Melilla gracias al triste récord de contagios nacionales COVID-19 que padecemos; por eso nos ha parecido un buen momento para poner encima de la mesa un problema que cualquier persona que camina por el río puede ver desde hace años. Los vertidos de aguas fecales en los cauces públicos son una carga de contaminación que afecta a los ecosistemas y al salud pública que tienen que acabar de forma PRIORITARIA si se tienen en cuenta los millones de euros no reembolsables, tres, que la Consejería de Medio Ambiente ha recibido.

Salida de aguas pluviales del parque de las Palmeras.

En lo que respecta al medio ambiente, el proyecto de renaturalización del río de Oro y arroyo Farhana iniciado con fondos del ministerio de Transición Ecológica a través de la empresa Tragsa, con la dirección de obras de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, cuenta con la información precisa sobre la ubicación de los vertidos a los cauces; nos consta porque la hemos facilitado desde Ecologistas en Acción.

Sobre la salud pública, existe la incertidumbre sobre la posibilidad de contagios COVID-19 a partir de las aguas fecales. Desde el mes de abril en algunos países europeos como Holanda se utilizaron las cargas víricas de las aguas fecales para adelantar la presencia de los contagios, ya que aparecían antes de que el sistema de salud detectara los casos.

La prohibición de verter aguas fecales en los ríos españoles es algo que puede entender cualquier persona, por la enumeración de enfermedades vinculados con los mismas.

Las aguas fecales con y sin COVID-19 que se vierten en la red hidrográfica principal de la ciudad acaban en el estanque de la desembocadura del río, y gracias a los chorros de agua que intentan oxigenar esas aguas sin depurar constituyen aerosoles potenciales de transmitir enfermedades que las autoridades de salud pública de la ciudad no se pueden permitir en las circunstancias actuales.

Guelaya solicita que se corten YA los vertidos a todos los cauces de la ciudad de aguas fecales o pluviales sin depurar como algo prioritario, no solo por la contaminación medioambiental, sino en defensa de la salud pública.

Vertido del aguas del CETI en el arroyo Farhana.

Denuncia sobre vertidos ilegales en Melilla. Septiembre 2020

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Desde que Guelaya denunció la situación caótica de los vertidos ilegales en la periferia de la ciudad y presentó sus propuestas de solución en julio de 2018 han pasado más de dos años, el Gobierno de la ciudad ha cambiado, una pandemia nos obliga a vivir lo que se ha dado en llamar una “nueva realidad” pero la situación de los residuos y vertidos ilegales va cambiando para peor y ampliando sus escenarios y la naturaleza de los residuos que se vierten.

Revisada la periferia de la ciudad por miembros de Guelaya durante la semana del 7 al 13 de septiembre los hechos que se denuncian son los siguientes:

El número de electrodomésticos que aparecen en la pista de carros ha aumentado, en todas sus formas, despieces y carcasas.

Zonas hasta ahora vírgenes de vertidos, como las zonas forestales en la Red Natura 2000 aparecen con vertidos de escombros de cuartos de baño.

Bordes de caminos utilizados para hacer botellón aparecen llenos de basuras varias sin que nadie pase a limpiarlos. La playa de Horcas que sufría en su zona sin servicio público la llegada de basuras marinas ahora se ven ensuciadas por la falta de urbanidad y civismo de los bañistas que esperan que alguien vaya detrás suya quitando las basuras que deja.

Las zonas de la pista de carros que a comienzos de año cuando todavía se pensaba que se organizaría la prueba deportiva “La Africana” eran limpiadas con afán por planes de empleo y similares han vuelto a su “antigua realidad”, en varios tramos, entre la frontera de Benienzar y la carretera del barrio chino, entre la carretera de la Purísima y el campo de golf y en los alrededores del Río de Oro.

El punto negro habitual del CETI ha cambiado de lado en la carretera perimetral. Se ha limpiado el lado de la pista de carros y se mantiene sucio el borde del campo de golf. Estos puntos negros denunciados en el informe de Guelaya de julio de 2018, siguen como estaban, antes y después de la pandemia, antes y después del cambio de Gobierno.

Los cauces de la red hidrográfica de Melilla que la pandemia y la falta de actividad económica cubrió de vegetación y vació de basuras vuelven a lo que parece en Melilla su estado natural, con basuras comerciales, de botellón y chatarra.

Hasta el río de Oro en el puente próximo al instituto Leopoldo Queipo ha sido objeto de un vertido de cemento producido probablemente por el lavado de una cuba en el mismo cauce. ¿Es que pueden circular por nuestro Río los camiones o se puede utilizar el cauce de un rio para verter cemento u hormigón?

El anuncio por parte de la Guardia Civil de la tramitación de decenas de denuncias este año por verter residuos, lamentamos decir que no es suficiente ni mantiene el problema controlado.

Ante estos hechos reiteramos las propuestas que realizamos en julio de 2018 y que transcribimos una vez más. Las medidas preventivas que Guelaya ha reiterado a la Consejería son las siguientes:

  • Instalación de cámaras: Para captar las matrículas de los vehículos desde donde se arrojan los vertidos, sobre todo de escombros y sancionar a los propietarios de los vehículos tanto si son coches españoles como si son de otro país, ya que se pueden controlar en frontera si se conoce la matrícula.
  • Cortar el paso a vehículos de motor por la pista de carros: El paso de vehículos particulares ya está prohibido por ser la pista de carros de uso militar. El “sendero gris” permite transitar a peatones y bicicletas por el margen de la pista, pero se pueden instalar pivotes o cadenas con candados que permitan a los cuerpos de seguridad y particualres que tienen propiedades en los márgenes de la pista pasar cuando lo necesiten.
  • Cobrar tasas de recogida de residuos como depósitos: Deberían cobrarse tasas para recogida de residuos al solicitar las licencias de obras, que se devolverían cuando se justifique que los escombros se han llevado a un vertedero de inertes autorizado (en Melilla hay dos) ampliando el horario de los vertederos al que habitualmente se utiliza en las pequeñas obras, al atardecer, que es cuando se cargan las furgonetas que se llevan los escombros de las casas.

Y por todo ello

DENUNCIAMOS los vertidos de residuos en todos los escenarios mencionados.

SOLICITAMOS

1.- Que se persigan y sancionen los hechos denunciados.
2.- Que se adopten medidas para prevenir el vertido de los residuos
3.- Que se amplíen los servicios de limpieza en todos los escenarios con limpiezas extraordinarias donde actualmente no hay servicio regular.

La ampliación de la desaladora no podrá comenzar en septiembre con los trabajos que produzcan turbidez por resolución ambiental

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  • Se ha producido un error material en la documentación expuesta a información pública para la licitación de la obra y Guelaya ha solicitado que se subsane.

 

  • Falta la página donde se informa de la tramitación ambiental, que ha producido una Resolución ambiental de 9 de abril  (BOE del 20 de abril de 2018)

 

  • Guelaya, que alegó en la evaluación ambiental de la ampliación, no entiende cómo es posible que se mantenga el vertido de salmuera al mar sin emisario, ya que va a obligar a realizar continuos trabajos de seguimiento para comprobar que la salmuera no afecta a la biodiversidad marina

 

La desaladora de Melilla va a ser ampliada como se ha anunciado para producir aproximadamente 10.000 metros cúbicos más que en la actualidad, pero la resolución ambiental publicada en el BOE establece restricciones en el calendario de ejecución para evitar intereferir con la biodiversidad marina, más en concreto con el ciclo reproductivo de la Patella ferruginea.

 

En concreto la resolución establece que no se podrán realizar trabajos que provoquen turbidez (todos los que se hagan en el agua para instalar la ampliación del emisario de captación de aguas del mar) entre el 15 de agosto y el 15 de enero.

 

En la memoria que se ha presentado a información pública a las empresas para la licitación de las obras (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir) falta la página 30 en donde según el índice del documento se incluye la “tramitación ambiental”.

 

Por lo tanto, Guelaya considera que es necesario subsanar ese error material porque puede provocar retrasos todavía mayores que los derivados del cumplimiento de la resolución ambiental, ya que solo son efectivos en trabajos en el mar 7 meses al año.

 

La resolución ambiental viene a dar la razón a las entidades que alegaron que el proyecto produciría daños a la biodiversidad marina, que afectaría a la Red Natura 2000 de los acantilados de Aguadú y a una especie en concreto en peligro de extinción, la Patella ferruginea.

 

Las alegaciones fueron presentadas desde varias entidadades entre las que se encuentra Guelaya, el Instituto Español de Oceanografía y la Subdirección para la Protección del Mar de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del MITECO, que discreparon del criterio alegado por la Oficina Técnica de Control de la Contaminaicón Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla.

 

Guelaya alegó igualmente que todas estas afecciones al medio ambiente se verían reducidas si se instalaba un emisario de salida de la salmuera en paralelo al emisario de captación de aguas, minimizando daños en los fondos, pero la alegación no fue aceptada, motivo por el cual ahora el proyecto será más barato, pero necesitará más tiempo para su ejecución, obligando además a realizar estudios de seguimiento tras la terminación de las obras mientras estén en uso las instalaciones, a demanda de la la Subdirección General para la Protección del Mar del MITECO.

 

Por lo tanto, mejor hubiera sido atender la alegación de Guelaya que elaborar informes de seguimiento durante todos los años que funcione la planta.

 

Por estos argumentos consideramos finalmente que las empresas que se presenten a la licitación deben tener conocimiento de la tramitación ambiental del proyecto y de la resolución publicada en el BOE, para evitar mayores retrasos que los que la Resolución Ambiental impone.

 

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Carta a los Magos y Magas de Guelaya

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  • Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año felicitando a toda la gente de Melilla y desearle un 2020 lo más sostenible posible tanto en lo personal como en lo social y económico

 

  • En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año

 

Querid@s Mag@s:

 

Desde Guelaya queremos pedir en primer lugar un gobierno a ser posible decente, que nos traiga una Ley de Cambio Climático justa social y ambientalmente, un decreto sobre reciclaje de materia orgánica, que estamos muy necesitados de ello, y dinerito para cumplir la disposición de la Ley de Residuos y poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora.

 

Queremos vivir 2020 con salud y nos gustaría, si no fuera demasiado pedir, saber qué aire respiramos. Por eso nos pedimos un equipo de medición de calidad del aire fijo para la ciudad y otro para el puerto, porque no sólo huele Endesa, los barcos también huelen y echan por esas chimeneas lo que nadie mide ni regulación internacional ni nacional alguna exige, hasta que por fin se aplique la zona de bajas emisiones del Mediterráneo.

 

Y si los melillenses no hemos sido suficientemente buenos en 2019 para poder saber qué respiramos, pedimos un equipo móvil que registre partículas grandes y pequeñas, ozono troposférico, óxidos de nitrógeno y azufre, lo más cancerígeno, menos de una tercera parte de los gases sobre los que la Unión Europea establece valores máximos para respirar de forma saludable, aunque la OMS diga que tienen que ser más bajos.

 

Total, para qué discutir sobre cuál es el nivel máximo saludable de calidad del aire si en Melilla no se mide nada. Lo que sí pedimos es que por favor no tengamos que acabar defendiendo nuestros derechos en Fiscalía, como hemos tenido que hacer en años precedentes.

 

Si supiéramos lo que se respira podríamos saber cómo nos afecta el tráfico rodado, una central térmica diésel en el corazón de la ciudad, y una incineradora a 36 metros del núcleo urbano más próximo, que es el barrio de Mª Cristina.

 

¿Se puede denunciar la mala calidad del aire si no se mide? Esperamos grandes avances en esta materia de nuestras autoridades locales y autonómicas en 2020, porque si supieran lo que respiramos, podrían conseguir grandes avances en la lucha contra el cambio climático.

 

Vivimos en una isla energética, donde toda la electricidad que necesitamos proviene de la tecnología más sucia y denunciada en nuestro entorno europeo, los motores diésel. Pensar que una multinacional italiana que saquea a ENDESA desde hace tiempo creando dificultades laborales va a invertir en reducción de emisiones de efecto invernadero por el bien de la Humanidad es no saber donde se vive.

 

Por eso las Autorizaciones Ambientales Integrales (AAI) de las principales industrias contaminantes de la ciudad deberían ser más rigurosas y eso lo esperamos de nuestras autoridades ambientales, porque si no tienen abogados dispuestos a asesorarlos en materia de calidad del aire al menos han firmado una declaración de emergencia climática por unanimidad de todos los grupos políticos, así que no sólo tienen el apoyo de las personas que salimos a la calle a recordar que las generaciones jóvenes no tienen futuro, sino que no tienen oposición política posible si de lo que se trata es de establecer objetivos medibles y cuantificables anuales para disminuir las emisiones en el 2030, porque en el 2040 y 2050 ya nos va a obligar la nueva Ley de Cambio Climático y la Unión Europea. El aumento de las energías renovables y la disminución del uso de energías fósiles comienza este año de forma inexcusable.

 

Y para reducir las emisiones de la incineradora no quedará otra que poner en marcha los planes de reducción y reutilización, ahora que se empieza a reciclar por obligación legal, así que esperamos que en 2020 la cantidad de basura que se incinera en Melilla disminuya al menos un 10% y se comience a preparar el reciclaje de la materia orgánica.

 

Lo que sí pedimos es reducir lo más posible los vertidos de escombros en cauces y periferia urbana de Melilla. Queremos ver en 2020 cómo se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas, porque tras año y medio informando de los vertidos en Melilla ninguna de las medidas que se han tomado hasta el presente han servido de nada salvo una: impedir el acceso físico con grandes piedras o vallas donde se vierten los escombros a los vehículos, que a tenor de las sacas que se están empezando a ver también son camiones.

 

2020 será un año en el que entidades sociales y personas seguiremos trabajando juntas en la Alianza por el Clima. Personas voluntarias seguiremos limpiando nuestras costas de la basuras marinas y de nuestro pasado cuando vertimos todo tipo de basuras  a los fondos próximos a Horcas Coloradas.

 

Lo que pediremos es que para comenzar a controlar el problema se comience a prevenir la causa de las basuras marinas, que es el uso de plásticos en tierra. El 80% de las basuras marinas tienen su origen en tierra y el 87% de esas basuras en Melilla son plásticos. Este año debe ser el primero en el que se aprueban medidas para reducir el uso de plásticos en la ciudad y el gesto del año pasado por una Feria sin plástico se generalice no sólo al uso de vasos reutilizables.

 

La situación de emergencia climática no sólo afectará al aire que respiramos y a la crisis climática, también afectará al aumento del ritmo de extinción de especies, y por tanto pediremos que el esfuerzo en conservación de la biodiversidad se manifieste con unos buenos presupuestos que permitan ver en 2020 los primeros Planes de Conservación y Recuperación de Especies, tanto migradoras como la gaviota de audouin como sedentarias en peligro de extinción como la Patella ferruginea.

 

Los espacios protegidos de la Red Natura 2000, tras casi una década de planes de gestión metidos en un cajón, deberán plantearse si están sirviendo realmente para proteger y conservar especies que están más presentes fuera que dentro de los espacios protegidos, por lo que nos pediremos una ampliación de los estudios sobre especies protegidas como el Helianthemum caput-felis, que es más abundante fuera de la Red Natura 2000 que dentro.

 

Una ampliación de la Red Natura 2000 puede justificarse por ese motivo, al igual que nuevas figuras de protección, y por ello pedimos una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) en los acantilados marinos de la ciudad, además de ampliar las Zonas de Especial Conservación (ZEC).

 

Finalmente, y no por ello menos importante, nos pedimos que llueva para que las reforestaciones que hagamos tengan las mínimas pérdidas posibles, porque en el río de Oro se van a plantar en 2020 entre 5000 y 10000 árboles. Guelaya pone los árboles, el Ministerio el dinero, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) la dirección de obras, y la empresa Tragsatec ejecuta el proyecto de renaturalización del río de Oro, el más importante en materia de conservación que se ha  visto en Melilla desde la creación de la Red Natura 2000 a comienzos de siglo.

 

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Guelaya dedicará su reforestación solidaria 2020 a la lucha de las mujeres que defienden los derechos humanos y el medio ambiente en América Latina

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  • La reforestación solidaria se realizará el 12 de enero a las 12 horas en el río de Oro, en apoyo del proyecto de renaturalización del río de Oro dando comienzo con ello al calendario de reforestaciones de la asociación.

 

  • El plan de género aprobado en la COP25 llama a las entidades observadoras como Ecologistas en Acción a divulgar los efectos diferenciados del cambio climático desglosados por sexo.

 

  • La muerte de mujeres en defensa de sus territorios en las comunidades locales y los pueblos indígenas es una de las consecuencias de la presión de las industrias extractivas que aumentan las emisiones especialmente en América Latina.

 

Como todos los años Guelaya comenzará sus actividades organizando la reforestación solidaria 2020 tras la festividad de Reyes. Este año se realizará el día 12 a las 12:00 horas junto al río de Oro, en apoyo del proyecto de renaturalización que ya ha comenzado.

 

El calendario de reforestaciones que se anunciará próximamente para todo el mes de enero se dedica en su totalidad a las riberas de cauces. En febrero, en cambio, continuaremos con nuevas reforestaciones en la Red Natura 2000 colaborando con la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad.

 

La elección de la causa solidaria del año 2020 ha recaído en la lucha de las mujeres que defienden la tierra y los derechos humanos en sus comunidades locales, ya que ambas cosas son inseparables pues la tierra les proporciona su modo de vida.

 

Durante la reforestación se recogerán donativos a cambio de plantones con el objeto de apoyar económicamente la causa de las mujeres al tiempo que la asociación visualizará y divulgará su lucha.

 

Las personas que mueren en defensa de la tierra y de los derechos humanos en sus comunidades son un problema real que cuenta entre las ONG de seguimiento. Según el informe de julio de 2019 de la organización Global Witness* en 2018  fueron asesinadas 164 personas, más de la mitad en América Latina, donde el país más violento resultó ser Colombia, con 24 asesinatos, superando a Brasil con 20. Las industrias extractivas son la causa más frecuente de muerte.

 

La violencia de luchadoras en Colombia ha aumentado notablemente en los últimos años. 55 mujeres líderes fueron asesinadas en dos años y en el primer trimestre de 2019 las muertes aumentaron un 97%.

 

Por estos motivos y en apoyo del plan de género aprobado en la COP25, Guelaya visualizará la lucha de tantas mujeres a manos de las industrias extractivas que causan la emergencia climática y amenazan la vida en todas sus formas.

 

Por ello, las personas voluntarias de Melilla que quieran participar este año no solo plantarán como en años anteriores especies autóctonas de semillas locales que han sido desarrolladas en el vivero que Guelaya Ecologistas en Acción sino que participarán en el apoyo y reconocimiento a la labor de las mujeres que sufren directamente la violencia y el asesinato por defender sus territorio al tiempo que participan en uno de los proyectos locales más ilusionante desde el punto de vista ambiental.

 

Con ello el calendario de reforestaciones de nuestra asociación comienza con esta participación en el proyecto que financia el ministerio de Transición Ecológica, es dirigido por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ejecuta la empresa Tragsa, y en el que colabora la Ciudad Autónoma a través de la Viceconsejería de Recursos Hídricos, Energías Renovables y Políticas Ambientales.

 

Guelaya manifiesta su satisfacción porque la obra del río tan esperada desde Ecologistas en Acción sea ya una realidad y nuestros plantones vayan a servir además de todo lo anterior para la creación de empleo verde para Melilla que tan necesitada de ello está.

 

 

* https://www.globalwitness.org/es/campaigns/environmental-activists/enemigos-del-estado/
plantación 6

 

Los cauces de Melilla siguen sin control, pero lo que sobra es basura, no vegetación.

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    • La causa de los incendios es la basura y la falta de control en los cauces.
     
    • Guelaya recomienda abrir un cortafuegos de 5 metros en cada margen para permitir el paso de vehículos en casos de urgencia en el carrizal del cauce del río de Oro.
      
    • ¿Por qué Confederación arrasa la mitad del carrizal y deja la basura? Si no tiene competencias en los ríos urbanos no puede hacer ninguna de las dos cosas.

 

Un nuevo incendio ha vuelto a provocar alarma ante la situación del río de Oro, pero la situación es la misma desde hace años sin que las autoridades pongan coto a la causa principal del problema, la falta de control efectivo en los cauces y arroyos de la ciudad porque Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Ciudad no han sido capaces hasta el presente de llegar a un acuerdo permanente entre administraciones.

Y como consecuencia de la falta de acuerdo, la administración carece de control efectivo del territorio ocupado por los cauces y ríos donde vive gente, se vierten escombros, basuras, chasis de coches y todo tipo de objetos voluminosos.

El río de Oro está pendiente de un proyecto de renaturalización que debería arreglar estos problemas, pero hasta que ese proyecto comience hacen falta medidas urgentes.

El desbroce que se está realizando por parte de la confederación no tiene fundamento porque afecta a la mitad del carrizal cuando lo que hace falta es abrir dos cortafuegos de 5 metros a cada lado que permita el paso de vehículos en casos de emergencia. El carrizal del centro del cauce donde hay agua debe respetarse precisamente porque garantiza humedad en el suelo.

El destrozo que se ha hecho de la mitad del carrizal en el río de Oro viene a poner encima de la mesa la incongruencia de la Confederación Hidrográfica, que por un lado afirma que al ser un río urbano no tiene competencias, y por tanto, no lo limpia de basura, que es lo que tenía que hacer, pero a mano, con jornales y puestos de trabajo, en lugar de hacer lo que hace, poner a trabajar a un maquinista con una máquina que arrase la vegetación, deje la basura semienterrada, y acumule vegetación seca como combustible para un nuevo incendio.

¿Por qué Confederación permite que arrasen la vegetación y deja la basura? Si no tiene competencias en los ríos urbanos no puede hacer ninguna de las dos cosas.

 

 

Guelaya presentó queja ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir por las declaraciones del presidente de la ciudad sobre obras de la desembocadura del río de Oro

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  • Las políticas hidráulicas no pueden resolverse “dando su brazo a torcer” como afirma el presidente de la ciudad.

 

  • La ciudad prefiere invertir dinero en hormigón y en fuentes inútiles en lugar de resolver los problemas de distribución del agua, mejorar la calidad del agua y realizar campañas de ahorro.

 

  • El Plan Hidrológico de Melilla plantea la restauración hidrológico – forestal del río de Oro y los cauces, al contario que las actuaciones de la Ciudad.

 

  • La directiva marco europea habla de protección de los ríos. En Melilla la Ciudad Autónoma no quiere proteger los ríos, sino hacerlos desaparecer en una alcantarilla bajo una losa de hormigón.

 

  • Guelaya denuncia los intentos de echar para atrás la conservación de los ríos y cauces que exige la Directiva Marco de Aguas.

Guelaya presentó ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en calidad de miembro del Consejo del Agua de Melilla, una queja por las declaraciones que el presidente de la ciudad realizó en la visita a las obras de la desembocadura del río de Oro.

 

Un espacio natural, como es el cauce de un río, no puede transformarse en una sala de conciertos al aire libre, para eso está el auditorium Carvajal, por lo que Guelaya solicitó a la CHG que no acceda al uso del río para conciertos o instalaciones deportivas del cauce.

 

Guelaya se refirió en su queja a las noticias en los medios locales afirmando que “Imbroda apuntó que la Ciudad Autónoma contactará con la CHG para pedirle autorización para poder destinar esta zona, de 10.200 metros cuadrados, para uso deportivo o cultural en época de verano, cuando no haya peligro de riadas, si bien recordó que este organismo estatal “siempre pone grandes restricciones al uso de los cauces”.

En otro medio escrito local el presidente “aseguró que hablarán con esta institución y verán si “da el brazo a torcer y nos deja hacer actividades deportivas o incluso un concierto porque se pueden hacer muchas cosas”, al contar con 10.000 metros cuadrados diáfanos y de fácil acceso. “Y después de un concierto pues nos vamos a la playa que está aquí al lado”, apuntó bromeando el presidente de la Ciudad”

Nos preocupa que las decisiones técnicas que afectan al río de Oro se tomen “torciendo brazos”.

 

Mientras que se invierte en hormigón, no se resuelven los problemas de distribución y calidad del agua y se mantiene el gasto de 400 litros por habitante y día, más del doble que la media española.

 

En cambio, las acciones planificadas en el Plan Hidrológico de Melilla para los años 2016-2021 que tienen como objetivo la mejora de los ecosistemas acuáticos no se ejecutan.

 

Nos referimos al “Proyecto de restauración, restitución de márgenes e integración del Medio Ambiental de los arroyos”, que sí tiene asignado presupuesto para el ciclo 2016-2021, pero no se ha  iniciado.

 

Este tipo de proyectos tiene el valor añadido de que necesita mano de obra abundante, por centenares, que falta en Melilla,  lo que no es el caso de hormigonar el cauce, que solo afecta a unos pocos.

 

Por último, Guelaya se quiere sumar a las más de un centenar de organizaciones que han reclamado el miércoles 13 de febrero al Ministerio para la Transición Ecológica que proteja la Directiva Marco del Agua frente a la amenaza de rebajar su protección en Europa.

alcantarilla en la que desemboca el rio de oro tras las obras
Alcantarilla en la que desemboca el río de Oro tras las obras de la desembocadura