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Guelaya desarrollará este año en Melilla la campaña de Ecologistas en Acción “Sin biodiversidad no hay vida”

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  • La juventud de Melilla tiene a su disposición a la asociación ecologista para reivindicar su futuro sostenible. El voluntariado joven tiene un encuentro en la reforestación del próximo sábado 22 en la Zec del Nano y el 29 en el Campus de la UGR

 

  • Guelaya propone la ampliación de la Red Natura 2000 de Melilla, tanto en las zonas de especial conservación terrestres como marinas y la creación de una zona de especial conservación de las Aves (ZEPA)

 

  • El informe técnico que justifica la autorización de vertido de salmuera de la desalinizadora antes de su ampliación justifica técnicamente la ampliación de la parte marítima de la ZEC de Aguadú.

 

  • Guelaya mantendrá a lo largo del año actividades de divulgación de la biodiversidad local en los centros educativos de Melilla que así lo soliciten. Actualmente el CEIP Eduardo Morillas y el IES Rusadir albergan exposiciones de Guelaya.

 

El próximo sábado 22 de febrero Guelaya continúa con su calendario de reforestaciones en el mismo lugar que el sábado pasado. Tras el éxito de la participación familiar de la semana pasada se intenta esta vez invitar expresamente a los jóvenes a participar de forma voluntaria en conseguir un futuro sostenible que les corresponde como derecho a un medio ambiente sano y como lucha ante la emergencia climática.

 

Con esta iniciativa, que se continuará el sábado 29 en el Campus de la UGR en Melilla, Guelaya inicia las actividades de la campaña “Sin biodiversidad no hay vida”, lanzada en el ámbito nacional Ecologistas en Acción como campaña prioritaria del año 2020.

 

Pero además de contribuir de forma voluntaria a la resolución de problemas ambientales con acciones como plantar especies autóctonas, Guelaya recuerda que la inversión en la Red Natura 2000 ha sido prácticamente nula en los últimos años, y que debe plantearse no solo la gestión efectiva de nuestros espacios protegidos sino su ampliación porque existen ya suficientes estudios técnicos y acumulación de datos para saber que numerosas especies protegidas están mejor representadas fuera de la Red Natura 2000 actual que dentro, debido a la ,miopía con la que se limitó en su momento el inicio de la Red Natura 2000.

 

Es momento de hacer balance de lo que se ha hecho con nuestros espacios protegidos, y Guelaya valora las actuaciones realizadas hasta el momento como prácticamente inexistentes, por lo que espera que la situación se revierta y se tomen iniciativas a lo largo del año.

 

En el caso de la ampliación de la ZEC marítimo terrestre de Aguadú, el informe técnico que estudia las comunidades marinas de los alrededores del vertido de salmuera, de 2017 y que se se ha utilizado para validar ambientalmente la ampliación de la desalinizadora en 2018, llega 10 años tarde porque si se hubiera sabido cuando comenzó la desalinizadora a funcionar que el vertido de salmuera se producía sobre una zona de alto valor ecológico y alta fragilidad. Como dice el informe:

 

“Según la escala de valoración aplicada, la asociación de comunidades de mayor fragilidad

ecológica sería aquella que se localiza en el acantilado y combina las siguientes biocenosis

(RS/RMS/RMI/AFIC/AEIC/GS). Su importancia ecológica y la presencia tanto de especies

indicadoras de calidad, como protegidas (Patella ferruginea, Charonia lampas (2015),

Astroides calycularis, Lithophyllum lichenoides, Pollicipes pollicipes, Halocynthia papillosa,

Eunicella gazella o Leptogorgia lusitanica), elevan el valor de fragilidad, dando como

resultado una fragilidad ecológica alta-muy alta.”

 

Hace 10 años un acantilado así no se hubiera dejado fuera de la Red Natura 2000 y toca ahora revertir el error que en su momento se pudo solucionar sencillamente con un emisario de salmueras que alejara el vertido de la costa. Ahora habrá que realizar un seguimiento con 17 puntos de muestreo para una docena de parámetros mientras que la desalinizadora funcione, que a la larga es más caro que haber construido el emisario.

 

Finalmente, Guelaya quiere manifestar que como todos los años está a disposición de los centros educativos que lo reclaman para para realizar actividades de divulgación de la biodiversidad local y que las exposiciones itinerantes de las que dispone ya están circulando en este momento por el CEIP Eduardo Morillas y el IES Rusadir.

 

especie protegida de melilla reforestada por guelaya

Carta a los Magos y Magas de Guelaya

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  • Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año felicitando a toda la gente de Melilla y desearle un 2020 lo más sostenible posible tanto en lo personal como en lo social y económico

 

  • En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año

 

Querid@s Mag@s:

 

Desde Guelaya queremos pedir en primer lugar un gobierno a ser posible decente, que nos traiga una Ley de Cambio Climático justa social y ambientalmente, un decreto sobre reciclaje de materia orgánica, que estamos muy necesitados de ello, y dinerito para cumplir la disposición de la Ley de Residuos y poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora.

 

Queremos vivir 2020 con salud y nos gustaría, si no fuera demasiado pedir, saber qué aire respiramos. Por eso nos pedimos un equipo de medición de calidad del aire fijo para la ciudad y otro para el puerto, porque no sólo huele Endesa, los barcos también huelen y echan por esas chimeneas lo que nadie mide ni regulación internacional ni nacional alguna exige, hasta que por fin se aplique la zona de bajas emisiones del Mediterráneo.

 

Y si los melillenses no hemos sido suficientemente buenos en 2019 para poder saber qué respiramos, pedimos un equipo móvil que registre partículas grandes y pequeñas, ozono troposférico, óxidos de nitrógeno y azufre, lo más cancerígeno, menos de una tercera parte de los gases sobre los que la Unión Europea establece valores máximos para respirar de forma saludable, aunque la OMS diga que tienen que ser más bajos.

 

Total, para qué discutir sobre cuál es el nivel máximo saludable de calidad del aire si en Melilla no se mide nada. Lo que sí pedimos es que por favor no tengamos que acabar defendiendo nuestros derechos en Fiscalía, como hemos tenido que hacer en años precedentes.

 

Si supiéramos lo que se respira podríamos saber cómo nos afecta el tráfico rodado, una central térmica diésel en el corazón de la ciudad, y una incineradora a 36 metros del núcleo urbano más próximo, que es el barrio de Mª Cristina.

 

¿Se puede denunciar la mala calidad del aire si no se mide? Esperamos grandes avances en esta materia de nuestras autoridades locales y autonómicas en 2020, porque si supieran lo que respiramos, podrían conseguir grandes avances en la lucha contra el cambio climático.

 

Vivimos en una isla energética, donde toda la electricidad que necesitamos proviene de la tecnología más sucia y denunciada en nuestro entorno europeo, los motores diésel. Pensar que una multinacional italiana que saquea a ENDESA desde hace tiempo creando dificultades laborales va a invertir en reducción de emisiones de efecto invernadero por el bien de la Humanidad es no saber donde se vive.

 

Por eso las Autorizaciones Ambientales Integrales (AAI) de las principales industrias contaminantes de la ciudad deberían ser más rigurosas y eso lo esperamos de nuestras autoridades ambientales, porque si no tienen abogados dispuestos a asesorarlos en materia de calidad del aire al menos han firmado una declaración de emergencia climática por unanimidad de todos los grupos políticos, así que no sólo tienen el apoyo de las personas que salimos a la calle a recordar que las generaciones jóvenes no tienen futuro, sino que no tienen oposición política posible si de lo que se trata es de establecer objetivos medibles y cuantificables anuales para disminuir las emisiones en el 2030, porque en el 2040 y 2050 ya nos va a obligar la nueva Ley de Cambio Climático y la Unión Europea. El aumento de las energías renovables y la disminución del uso de energías fósiles comienza este año de forma inexcusable.

 

Y para reducir las emisiones de la incineradora no quedará otra que poner en marcha los planes de reducción y reutilización, ahora que se empieza a reciclar por obligación legal, así que esperamos que en 2020 la cantidad de basura que se incinera en Melilla disminuya al menos un 10% y se comience a preparar el reciclaje de la materia orgánica.

 

Lo que sí pedimos es reducir lo más posible los vertidos de escombros en cauces y periferia urbana de Melilla. Queremos ver en 2020 cómo se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas, porque tras año y medio informando de los vertidos en Melilla ninguna de las medidas que se han tomado hasta el presente han servido de nada salvo una: impedir el acceso físico con grandes piedras o vallas donde se vierten los escombros a los vehículos, que a tenor de las sacas que se están empezando a ver también son camiones.

 

2020 será un año en el que entidades sociales y personas seguiremos trabajando juntas en la Alianza por el Clima. Personas voluntarias seguiremos limpiando nuestras costas de la basuras marinas y de nuestro pasado cuando vertimos todo tipo de basuras  a los fondos próximos a Horcas Coloradas.

 

Lo que pediremos es que para comenzar a controlar el problema se comience a prevenir la causa de las basuras marinas, que es el uso de plásticos en tierra. El 80% de las basuras marinas tienen su origen en tierra y el 87% de esas basuras en Melilla son plásticos. Este año debe ser el primero en el que se aprueban medidas para reducir el uso de plásticos en la ciudad y el gesto del año pasado por una Feria sin plástico se generalice no sólo al uso de vasos reutilizables.

 

La situación de emergencia climática no sólo afectará al aire que respiramos y a la crisis climática, también afectará al aumento del ritmo de extinción de especies, y por tanto pediremos que el esfuerzo en conservación de la biodiversidad se manifieste con unos buenos presupuestos que permitan ver en 2020 los primeros Planes de Conservación y Recuperación de Especies, tanto migradoras como la gaviota de audouin como sedentarias en peligro de extinción como la Patella ferruginea.

 

Los espacios protegidos de la Red Natura 2000, tras casi una década de planes de gestión metidos en un cajón, deberán plantearse si están sirviendo realmente para proteger y conservar especies que están más presentes fuera que dentro de los espacios protegidos, por lo que nos pediremos una ampliación de los estudios sobre especies protegidas como el Helianthemum caput-felis, que es más abundante fuera de la Red Natura 2000 que dentro.

 

Una ampliación de la Red Natura 2000 puede justificarse por ese motivo, al igual que nuevas figuras de protección, y por ello pedimos una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) en los acantilados marinos de la ciudad, además de ampliar las Zonas de Especial Conservación (ZEC).

 

Finalmente, y no por ello menos importante, nos pedimos que llueva para que las reforestaciones que hagamos tengan las mínimas pérdidas posibles, porque en el río de Oro se van a plantar en 2020 entre 5000 y 10000 árboles. Guelaya pone los árboles, el Ministerio el dinero, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) la dirección de obras, y la empresa Tragsatec ejecuta el proyecto de renaturalización del río de Oro, el más importante en materia de conservación que se ha  visto en Melilla desde la creación de la Red Natura 2000 a comienzos de siglo.

 

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