ECOEMBES

La política de residuos de la ciudad sigue incumpliendo los objetivos legales de reciclaje

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Esperamos que la próxima celebración del Día del Medio Ambiente el 5 de junio se abra un debate público y en el gobierno de la ciudad sobre la importancia de una salida en verde de la pandemia

 

  • Los porcentajes de reciclaje anunciados para los primeros 4 meses del año son datos que hablan del fracaso de una política de residuos anacrónica.

 

  • El final de la alerta sanitaria tiene que estar basada en una salida verde de la actividad económica para encarar la emergencia climática en lugar de empeorarla.

 

  • Guelaya denuncia la falta de respuesta del consejero a las peticiones de información que le hemos enviado en los últimos 9 meses

 

Todos los indicadores de reciclaje son malos, por uno u otro motivo. La ausencia de ambición en cumplir objetivos legales y los planes aprobados para la ciudad (Plan Integral de Residuos, PIGREMEL) se esconden con falsas valoraciones positivas que no contribuyen a solucionar un problema ya demasiado antiguo en la ciudad.

 

Guelaya insta a la consejería de Medio Ambiente a no esconder la realidad que ha heredado sobre política de residuos y sea ambiciosa ahora que vemos la luz al final del túnel de la pandemia y necesitamos una salida en verde para activar la economía.

 

El Plan Integral de Residuos (2017-2022) no está funcionando, y negando el problema no vamos a salir adelante.

 

Las 182 toneladas (Tn) de envases ligeros reciclados en lo que va de año no es más que el 17% de lo que hemos producido. PIGREMEL calculó 3.126,54 Tn de envases ligeros producidos para este año  en el escenario de que se mantengan los porcentajes de producción de 2015. El dato es en realidad más bajo porque el consumo de envases ligeros por ejemplo ha aumentado con el confinamiento.

 

Las 294 Tn de papel y cartón reciclados en lo que va de año suponen un insignificante 1.7% de la producción esperada para cuatro meses. En realidad, este nivel tan bajo se debe más bien a la bajada de la actividad económica reciente, agudizada por la crisis comercial anterior de la frontera.

 

El vidrio, con las 197 Tn recicladas, ofrece el mejor datos, un 41% sobre la producción esperada en 4 meses, pero tampoco llega al 50% que la Ley de Residuos estableció para conseguir en 2015.

 

Y sobre el porcentaje de reciclaje de materia orgánica, es 0% como todos sabemos, porque se quema en la incineradora junto con la fracción resto que impide que pueda ser reciclada, porque para reciclarla habría que recogerla por separado y para eso hace falta un contenedor más en la ciudad, el de “resto de fracciones”.

 

Así que en ninguna de las fracciones reciclables nos acercamos ni siquiera al aprobado en referencia a 2015. Decir que son buenos resultados es demostrar no tener claro lo que se nos viene encima a partir de la Ley de Cambio Climático o la nueva Ley de Residuos que se pondrá en información pública en las próximas semanas. Una ley que no permitirá valorizar la materia orgánica en la incineradora y tendrá que ser utilizada para bio-gas y producir electricidad, o bien tendremos que compostarla, para lo que en su mayoría habrá que trasladarla a la península si no hay consumo de compost en la ciudad.

 

Guelaya ha solicitado en reuniones con funcionarios de la consejería y con el consejero información sobre los objetivos de reciclaje acordados por la consejería con ECOEMBES por escrito, y seguimos si recibir la información que hemos demandado en los últimos 9 meses.

 

reto a la politica de residuos de melilla

La Consejería dará acceso a Guelaya a la información ambiental que solicitó sobre residuos, especialmente referente a ECOEMBES

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  • Las propuestas de Guelaya en materia de residuos serán analizadas por la Consejería, aunque los ecologistas demandan mayor urgencia en la aplicación de las medidas.

 

  • Se mantienen diferencias de interpretación sobre el vertido de las escorias que según los ecologistas deben ser enviadas a vertederos de la península.

 

Han transcurrido más de tres meses desde que Guelaya presentó al consejero de medio ambiente y sostenibilidad sus propuestas en materia de residuos tras los primeros 100 días de mandato. Por ese motivo, representantes de la asociación han vuelto a tener una  entrevista con el consejero con el objeto de hacer balance de las peticiones anteriores y plantear nuevas.

 

Con respecto a las peticiones de información ambiental que la asociación solicitó a la Consejería, hemos recibido la confirmación de que los ecologistas tendrán acceso a dicha información. Especialmente importante es conocer los datos que presentó ECOEMBES para la solicitud de autorización de un Sistema Integrado de Gestión de Residuos.

 

Con respecto a las medidas encaminadas a la reducción y reutilización de residuos, la Consejería trasladó a la asociación su disponibilidad a ponerlas en marcha en los próximos meses, si bien para los ecologistas deberían estar ya en marcha.

 

También creemos que el retraso en conseguir el objetivo del 50% de los materiales reciclables, incluyendo la materia orgánica, debe compensarse con medidas de reducción, prevención y reutilización de residuos con carácter de urgencia.

 

Además de estas peticiones, Guelaya ha trasladado otras nuevas que se vienen a sumar a las anteriores.

 

Como consecuencia del 8º informe sobre vertidos de escombros que la asociación publicó el mes de enero, se han trasladado las propuestas de solución que se requirieron al Gobierno anterior en mayo de 2018. El problema de los escombros siempre mejora meses antes de la “La Africana” y si no lo hace se limpia “manu militari”. Lo que nos preocupa es que meses después de la prueba deportiva todo vuelve a la misma situación, al olvido y a volver a empezar a limpiar sin ninguna medida preventiva, destinando ingentes cantidades de dinero público a campañas de limpieza, un capital que podría destinarse a otros fines sociales que demandan la intervención del gobierno local.

 

En materia de vertederos, Guelaya mantiene la petición de que las escorias de la incineradora deben ir a la península, ya que no son residuos inertes y por ello no pueden depositarse en el vertedero de residuos de demolición y construcción. Ese hecho motivó que la asociación presentara denuncia en la Fiscalía de zona de Melilla, quien abrió una investigación que está pendiente de resolverse con los resultados de los análisis que se han efectuado.

 

Finalmente, Guelaya ha manifestado su preocupación por las próximas novedades legislativas en materia de residuos que van a obligar a la recogida selectiva de materia orgánica  o a la economía circular, y hemos vuelto a poner en la palestra el problema omnipresente de los plásticos.

 

Se van  a producir cambios rápidos y urgentes para los que las CCAA están realizando experiencias piloto para adoptar medidas en una situación de emergencia climática, y Melilla tiene que hacer frente a enormes dificultades si quiere responder a las nuevas demandas legales.

 

negros nubarrones corren sobre la incineradora de Melilla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La consejeria de Medio Ambiente de Melilla y Ecoembes convierten unos resultados irrisorios en una cifra espectacular

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  • 400 toneladas de envases plásticos anuales es el 12% de lo que se produce en el año en Melilla según los datos de la propia ECOEMBES en el Plan de Residuos de Melilla 2017-2022. Están reconociendo que se queman en la incineradora más de 2.800 Tn de envases plásticos y metales anuales.

 

  • El objetivo marcado en el plan de residuos es reciclar el 50% de 3288,56 Tn en 2020 en el caso de que se consiga ahorrar el 10% de residuos de las cantidades de 2010.

 

  • El contenedor amarillo, que debería haberse instalado en 2013 según el Plan de residuos anterior, ha sido una demanda de Guelaya desde que la legislación lo hizo obligatorio en 2015.

 

  • No se está demostrando ninguna ambición en cumplir normas legales de reciclaje que nos van a ahorrar el 0.17% de nuestra huella de carbono. En cambio, los planes de reducción o de reutilización no están ni estudiados

 

Ha resultado decepcionante la falta de ambición demostrada en la rueda de prensa el pasado miércoles 11 de diciembre por parte de la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad y el el director de Gestión Local y Autonómica de de Ecoembes al aportar unos datos sin duda ciertos pero carentes de ninguna referencia que permita valorarlos.

 

Los objetivos de reciclaje de envases en Melilla viene marcada por la legislación europea en primer lugar y por el plan Integral de Residuos de Melilla PIGREMEL 2017-2022.

 

La estimación de Ecoembes para el año 2020 sobre envases ligeros en Melilla es de 3288.56 Tn anuales, en el escenario de que se haya producido un 10% de reducción con respecto al año 2010. Lo que se acaba de declarar en Melilla es que el porcentaje de reciclaje de envases apenas llega al 12% en lugar del 50% establecido como objetivo, pero en lugar de analizar las causas del fracaso han hablado de una cifra espectacular. ¿Nadie informó de esto al consejero de Medio Ambiente?

 

La población de Melilla pasaba vergüenza cuando nos visitaban y preguntaban por qué en Melilla no había contenedores amarillos, algo obligatorio en cualquier ciudad desde el año 2015 por la ley de residuos de 2011, pues se dieron 4 años para adaptarse. Guelaya tuvo que reivindicar el contenedor amarillo en 2015 con el anterior Gobierno de la ciudad, que se sigue escudando en un argumento proporcionado por la propia ECOEMBES, que los porcentajes de recogida selectiva de residuos son nacionales y no municipales, por lo que puede haber municipios donde no se recicle lo suficiente que son compensados por otros en donde se recicla más que la media.

 

Pero la legislación establece las obligaciones para las administraciones por autonomías, no por municipios, y por tanto, en una ciudad autónoma de un municipio las normas legales se tienen que cumplir en un municipio. No se puede demostrar menor ambición a la hora de reciclar que haber mantenido a una ciudad sin contenedores amarillos más de 7 años por este criterio tan ridículo cuando la ley establece que el Estado se hace cargo del coste del trasporte de dichos residuos.

 

No es por la gente por lo que no se recicla en Melilla, pues los datos de impropios (cosas que se  echan en el contenedor que no es)  van en favor de una ciudadanía informada consciente de la importancia de reciclar. Un 22% de objetos impropios del contenedor amarillo es un dato mejor que el de la media española, que es del 27%, aunque sigue siendo elevado.

 

No se recicla más porque PIGREMEL estableció 1 contenedor por 250 habitantes, lo que sale aproximadamente 350 contenedores, y solo han puesto 250.

 

No se recicla más porque no se ha instalado la prensa para comprimir los residuos en los contenedores que se trasladan a la península, que actualmente llevan 4 ó 5 Tn, y deberían llevar el doble.

 

No se recicla por falta de gestión de la administración y por falta de ambición. La ciudadanía una vez más va por delante de la administración.

 

Guelaya, en su entrevista con el consejero de Medio Ambiente en el mes de octubre, manifestó su disposición a apoyar el reciclaje, pero al mismo tiempo presentó un recurso de alzada al considerar que no se estaban gestionando adecuadamente el reciclaje de envases en Melilla con ECOEMBES, y no hemos obtenido ni respuesta al recurso ni respuesta a la información solicitada.

 

Seguiremos pendientes de optimizar el reciclaje en la ciudad, pero también recordado que el reciclaje solo reduce el 0.17% de la huella de carbono y si es urgente cumplir con los objetivos fijados de reciclaje por ley, mucho más lo es reducir nuestras emisiones contaminantes con el programa de prevención de residuos y las medidas de recuperación que hemos demandado y que están reflejadas en PIGREMEL

 

basura

 

 

 

 

 

 

Guelaya presentó sus propuestas sobre residuos al consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad. Estamos ante el fin del ciclo de la incineradora.

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    • Guelaya le pidió al consejero de CPM que rompa con la política del gobierno anterior en materia de residuos.

 

    • La política que el PP ha mantenido durante 19 años a favor de la incineración no puede seguir manteniéndose ni un año más.

 

    • No es de recibo que Guelaya tenga que presentar un recurso de alzada contra una resolución firmada por el anterior consejero en febrero antes de las elecciones y ahora tenga que ir contra un nuevo consejero porque se olvidaron de publicar en el BOME la resolución.

 

    • La prevención y reducción de residuos y la reutilización de envases son las medidas imprescindibles para conseguir los objetivos de ahorro en la producción de emisiones de carbono en la incineradora.

 

El lunes 14 de octubre se celebró la primera entrevista entre el nuevo consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad, transcurridos ya los primeros 100 días de mandato y un representante de Guelaya Ecologistas en Acción. Durante la entrevista, que se centró en la política pública de residuos, se entregó una carta al consejero en el que se analizaban los problemas que hereda del Gobierno anterior y que ahora son de su responsabilidad, y las propuestas de actuación que Guelaya pedirá a la consejería durante los próximos cuatro años.

Los ecologistas entienden que el cambio de signo político de la consejería es una oportunidad para cortar con la nefasta política de residuos que los gobiernos anteriores han mantenido, priorizando la salud económica de la empresa REMESA, que gestiona la incineradora, y manteniendo la incineradora al límite de su capacidad de incineración, lo que ha retrasado durante 12 años la puesta en marcha de los planes de reciclaje. De hecho, estos planes todavía no terminan de completarse cuatro años después de la obligación de instalar en las calles el contenedor amarillo.

Los datos sobre los incumplimientos en el reciclaje de envases plásticos son elocuentes y comenzaron en 2008,  fecha en la que se estableció el objetivo mínimo en España de reciclar el 22.5% de los envases plásticos. Posteriormente, la nueva ley de residuos elevó al 50% el porcentaje de reciclaje y obligó a poner contenedores amarillos en las calles a partir de 2015.

En septiembre de 2015 Guelaya reclamó este incumplimiento al anterior consejero, y trascurrido su mandato, todavía no se ha terminado de instalar las infraestructuras necesarias para poder cumplir con el objetivo de llevarse a la península el 50% de los plásticos.

La política que hereda el nuevo consejero de medio ambiente ha provocado que se queme innecesariamente desde 2008 la cantidad de 18.078.43 toneladas de envases plásticos para “alimentar” a la incineradora. Nos ha costado más de un millón de euros, 1.141.205,87.

 

Guelaya espera que la política de residuos de Melilla se aparte de la incineradora lo más rápidamente posible, y establezca como prioridades:

 

1.- Priorizar la puesta en marcha del Plan de Prevención de Residuos del Plan Integral.

 

2.- Priorizar la puesta en marcha de acuerdos para implantar en Melilla un sistema de retorno de envases con grandes superficies y pequeños comercios y prohibir las bolsas de plástico y los plásticos de usar y tirar.

 

3.- Cumplir con los objetivos legales de reciclaje y envío a la península de materiales.

 

4.- Incorporar la recogida selectiva de bioresiduos (materia orgánica) y determinar si se van a enviar a la península o se va a instalar una planta de digestión anaeróbica con producción de energía.

 

5.- Sustituir la electricidad que va a dejar de producir la incineradora por la producción de electricidad en Melilla de energías renovables.

 

6.- Planificar el cierre de la incineradora de Melilla

 

7.- Y sobre el recurso de alzada ante el convenio con Ecoembes:

 

Que la consejería aporte a Guelaya los informes de seguimiento del tratamiento de los residuos que establece la ley 22/2011 que hemos demandado en el recurso de alzada.

 

Sacar a información pública el convenio que se acuerde con ECOEMBES y abrir un plazo de evaluación ambiental del convenio y presentación de alegaciones para que se pueda hacer efectiva el derecho a la información ambiental y la participación social en materia de residuos.

 

negros nubarrones corren sobre la incineradora de Melilla

Guelaya defiende aumentar el porcentaje de residuos reciclados y que se garantice de forma explícita en el convenio con Ecoembes que no se puedan incinerar los residuos recogidos por separado, además de promover activamente la reutilización de envases.

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Guelaya tiene la obligación de velar por la transparencia en la gestión de residuos, y éso es lo que venimos haciendo. Con un acuerdo más explícito en lo relativo a lo que se puede y lo que no se puede incinerar no habría surgido ninguna controversia.
Urge, por tanto, modificar el acuerdo con Ecoembes para que los melillenses podamos estar seguros de que lo se deposita en el contenedor amarillo no se incinera.

El objetivo de Guelaya es incineración 0 y reciclaje 100%, pero la consejería hasta este momento no había hecho su trabajo.

Hemos dicho que la gestión de residuos reciclables incluía la incineración, y eso es una verdad como un templo, una parte se recoge selectivamente y la otra va en el cubo de la basura a la incineradora. Ahora tenemos que recordar que los ecologistas estamos en contra de la incineración y aspiramos a que algún día no sea necesaria.

La rueda de prensa de ayer se preparó sin conocer las aclaraciones que hizo Guelaya porque nos referimos a la incineración como destino de la mayoría de los materiales reciclables de Melilla que no van a la recogida selectiva.

Ahora sabemos a ciencia cierta con las cantidades de toneladas de envases que se llevan a la península según la ciudad autónoma que no se cumplen los objetivos de reciclaje en Melilla, ni de 2006, ni de 2011. Si decimos que no llegamos al objetivo es porque queremos que se recicle más, ¿alguien lo puede dudar?

El siguiente paso es determinar qué porcentaje acepta la consejería que se está reciclando y cuántas toneladas van a la incineradora. Para ello, hemos pedido una entrevista con el consejero y le hemos pedido información sobre los residuos de años anteriores para evaluar la situación real desde que en 2015 se hizo obligatorio la recogida selectiva de envases (con 4 años de retraso).

Según las estimaciones de Ecoembes para PIGREMEL, 27 Tn mensuales de envases son alrededor de 25%, hace falta reciclar como mínimo el doble.

Con lo información que hemos pedido al consejero sabremos los porcentajes de reciclaje de metales, papel y cartón y vidrio y terminaremos de saber en qué situación estamos.

Lo que Guelaya transmite a la sociedad es que llevamos años de retraso en reciclaje y que es ahora cuando empieza a ser posible hacerlo, pero sabiendo que el objetivo es reciclar el doble. Ahora empieza la responsabilidad de las personas, cuando la administración nos ha puesto los medios y se ha comprometido públicamente a no incinerar residuos reciclables.

Y en previsión de que hay envases que deberán llegar en los próximos años al 90% de reciclaje,hay que empezar a poner en marcha un sistema de retorno de algunos envases plásticos de líquidos.

 

logo contenedor amarillo

Aclaraciones de Guelaya al vicesecretario de infraestructuras, proyectos y política medioambiental del PP

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  • Guelaya no duda de que se recicle el contenedor amarillo y vaya a la península, sino que reclama el doble del porcentaje establecido como objetivo de referencia en la autorización de Ecoembes

Tras leer la carta en respuesta al comunicado de Guelaya sobre los contenedores amarillos no podemos sino manifestar nuestra extrañeza por el contenido de la misma, debido a que en ningún momento hemos negado que desde el 20 de febrero se estén llevando a la península el contenido de los contenedores amarillos sino que hemos afirmado que sí hay una fracción de residuos reciclables que va a la incineradora.

El problema no es que la autorización que ha firmado el anterior consejero autorice a Ecoembes a valorizar, es decir, a quemar en la incineradora de Melilla o en otra con aprovechamiento de energía un porcentaje elevado de residuos reciclables, sino que toma como objetivos de referencia normas legales que no están en vigor. Es decir, Guelaya lo que reclama es más reciclaje y menos valorización.

En cualquier caso, debemos afirmar ante lo que consideramos comentarios desatinados que la intención de Guelaya ha sido, es y será la crítica social hacia las políticas públicas (en este caso de tratamiento de residuos) en defensa del medio ambiente. Este es nuestro objeto social, y nuestras críticas están avaladas por el derecho a la libertad de expresión.

Si ha existido algún tipo de duda sobre esto, y el anterior consejero se ha sentido atacado personalmente en su honor, queremos aclararle que esa no es en absoluto nuestra intención. Usted no es responsable de las políticas públicas de su partido, solo las ejecutaba de acuerdo al programa electoral.

Hay que reconocer que aseverar de forma tajante por su parte, quizá al calor de la respuesta a nuestras críticas, allá por 2018, que no se llevaría a la incineradora ningún residuo reciclable y posteriormente firmar un documento tan público como que está publicado en el Boletín oficial de la Ciudad, autorizando a Ecoembes a gestionar unos residuos incluyendo la valorización que previamente negó, al menos, es una contradicción y merece algún tipo de explicación.

Si usted prefiere que digamos que es una contradicción y las dos cosas no pueden ser verdad a que digamos que faltó a la verdad porque se siente dolido, pues decimos el mismo argumento con otras palabras. Sinceramente, no era nuestra intención atacarle sino poner encima de la mesa un problema que proviene de su período de mandato en la consejería y que el actual Gobierno va a tener que resolver.

Sobre lo que debe hacer el nuevo Gobierno nos gustaría también aclarar la autorización a Ecoembes de cara a la complementariedad con el sistema de retorno.

La autorización que usted firmó parece encaminarse a entorpecer o a obstruir la existencia de un sistema integrado con otros sistemas, especialmente al de retorno. Si se admite que las empresas podrán decidir si se adhieren o no a un sistema de retorno, al adherirse al sistema integrado de Ecoembes, se está obstaculizando las iniciativas de las administraciones públicas que prefieran poner en marcha un sistema de retorno. El bloqueo puede salvarse, pero es improbable que las empresas sobre todo pequeñas se puedan adherir a dos sistemas pagando en los dos casos. Por tanto, la autorización dificulta enormemente la complementariedad de dos sistemas de gestión que tendrían como resultado cumplir con los objetivos más rigurosos pero seguramente necesitaría un aumento de dinero procedente de la responsabilidad ampliada privada.

Si la explicación a esa contradicción es que Ecoembes, que es una asociación sin ánimo de lucro que representa al lobby de las empresas internacionales de envases y embalajes, necesita o solicita una autorización de gestor público de residuos, y le impone a la Ciudad Autónoma de Melilla el texto de la citada autorización, para que se firme tomando como referencia normas jurídicas obsoletas desde hace 8 años, cualquiera debe entender que resulte extrañeza en un colectivo ecologista y suscite críticas públicas.

De la misma manera que pensar que Guelaya va a aplaudir las medidas que se toman en Melilla sobre medio ambiente, a nuestro juicio, tarde, en este caso, cuatro años, o de forma insuficiente, en este caso exigiendo la mitad del porcentaje de reciclaje, es estar alejado de la realidad.

Guelaya, como miembro de Ecologistas en Acción, es una organización que viene denunciando la situación de crisis climática debido a la falta de compromiso de los políticos con el medio ambiente y con los acuerdos que firman e incumplen, como el acuerdo de París de cambio climático, por lo que nos reafirmamos en nuestras criticas a las políticas públicas de medio ambiente al uso, globalmente, en Melilla, en España y en Europa, ya que lo que debe esperarse de nosotros es la crítica social.

Pero en cualquier caso, allá cada cual con lo que quiera pensar, porque no es verdad que NUNCA hayamos reconocido avances en las decisiones que ha tomado el PP sobre medio ambiente en Melilla. Sí lo hemos hecho, menos veces de las que nos hubiera gustado y de las que ustedes esperaban merecerse.

 

contenedores

 

Guelaya defiende aumentar el porcentaje de residuos reciclados y que se garantice de forma explícita en el convenio con Ecoembes que no se puedan incinerar los residuos recogidos por separado, además de promover activamente la reutilización de envases.

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Guelaya tiene la obligación de velar por la transparencia en la gestión de residuos, y éso es lo que venimos haciendo. Con un acuerdo más explícito en lo relativo a lo que se puede y lo que no se puede incinerar no habría surgido ninguna controversia.
Urge, por tanto, modificar el acuerdo con Ecoembes para que los melillenses podamos estar seguros de que lo se deposita en el contenedor amarillo no se incinera.

El objetivo de Guelaya es incineración 0 y reciclaje 100%, pero la consejería hasta este momento no había hecho su trabajo.

Hemos dicho que la gestión de residuos reciclables incluía la incineración, y eso es una verdad como un templo, una parte se recoge selectivamente y la otra va en el cubo de la basura a la incineradora. Ahora tenemos que recordar que los ecologistas estamos en contra de la incineración y aspiramos a que algún día no sea necesaria.

La rueda de prensa de ayer se preparó sin conocer las aclaraciones que hizo Guelaya porque nos referimos a la incineración como destino de la mayoría de los materiales reciclables de Melilla que no van a la recogida selectiva.

Ahora sabemos a ciencia cierta con las cantidades de toneladas de envases que se llevan a la península según la ciudad autónoma que no se cumplen los objetivos de reciclaje en Melilla, ni de 2006, ni de 2011. Si decimos que no llegamos al objetivo es porque queremos que se recicle más, ¿alguien lo puede dudar?

El siguiente paso es determinar qué porcentaje acepta la consejería que se está reciclando y cuántas toneladas van a la incineradora. Para ello, hemos pedido una entrevista con el consejero y le hemos pedido información sobre los residuos de años anteriores para evaluar la situación real desde que en 2015 se hizo obligatorio la recogida selectiva de envases (con 4 años de retraso).

Según las estimaciones de Ecoembes para PIGREMEL, 27 Tn mensuales de envases son alrededor de 25%, hace falta reciclar como mínimo el doble.

Con lo información que hemos pedido al consejero sabremos los porcentajes de reciclaje de metales, papel y cartón y vidrio y terminaremos de saber en qué situación estamos.

Lo que Guelaya transmite a la sociedad es que llevamos años de retraso en reciclaje y que es ahora cuando empieza a ser posible hacerlo, pero sabiendo que el objetivo es reciclar el doble. Ahora empieza la responsabilidad de las personas, cuando la administración nos ha puesto los medios y se ha comprometido públicamente a no incinerar residuos reciclables.

Y en previsión de que hay envases que deberán llegar en los próximos años al 90% de reciclaje,hay que empezar a poner en marcha un sistema de retorno de algunos envases plásticos de líquidos.

logo contenedor amarillo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guelaya espera que los envases que se van a recoger en contenedores amarillos sean trasladados a la península para reciclaje y no se quemen en la incineradora

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  • Todavía no se ha publicado la resolución de la evaluación ambiental del Plan Integral de Residuos (PIGREMEL)
  • La incineradora de Melilla no puede valorizar residuos porque no cumple con especificaciones de eficiencia energética según el Plan Nacional Energético (PEMAR)
  • Guelaya solicita que se ponga en marcha el sistema de retorno de envases

 

El estudio ambiental del plan integral de residuos ofrece dudas sobre el destino de los envases plásticos que se van a recoger en contenedores amarillos a partir de este verano en Melilla.

Guelaya Ecologistas en Acción presentó alegaciones al plan y espera respuesta en la resolución de evaluación de impacto ambiental. ECOEMBES prefiere incinerar el contenido de los contenedores amarillos recogidos en Melilla, lo que supondría un auténtico fraude, ya que pagaría a la Ciudad autónoma por quemar residuos, y su misión es reciclarlos, no por generosidad, sino porque las empresas están obligadas a la responsabilidad ampliada de residuos de la ley 22/2011.

El plan de residuos de Melilla en cambio apuesta por no cumplir con el objetivo de reducir, reutilizar y reciclar incluyendo en el porcentaje los residuos valorizados, es decir, quemados en las incineradora. De esta manera se asegura no cumplir los objetivos europeos y del plan nacional de residuos, que además, considera que la incineradora de Melilla no está capacitada para valorizar residuos debido a su falta de eficiencia energética.

El plan de residuos de Melilla invierte la jeraquía de residuos y apuesta por eliminar sin más los residuos quemándolos. No se hacen esfuerzos en reducir y reciclar los residuos. Hace bueno el principio de que “donde hay una incineradora no funciona el reciclaje”.

Si los envases plásticos, latas y briks se queman finalmente, sería un engaño a los melillenses, que llenarán los contendores amarillos de envases para nada porque acabarán en el mismo sitio que el resto de la basura doméstica.

No ha sido una buena idea aprobar un pliego de condiciones para la contratación de la nueva empresa encargada de la recogida de residuos, que comenzará a trabajar el próximo 15 de julio, antes de que se publique la resolución ambiental del plan, porque no tiene que ser necesariamente positiva, y puede provocar cambios en la recogida que puede afectar a las condiciones del contrato con la empresa adjudicataria.

El sistema de reciclaje puesto en marcha por ECOEMBES no es eficiente. Según la propia ECOEMBES, que cita como fuente a Eurostat, la oficina europea de estadísticas, en 2017 se recicló en España el 29.7% del total de residuos generados, cuando en 2025 se ha establecido como porcentaje mínimo el 55% de los residuos generados.

En nuestro país se consumen 51 millones de envases de un solo uso cada día. Son 18.000 millones al año, una cifra similar a la que se consume en Alemania, con el doble de población. Sin embargo, mientras Alemania ha implantado el SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno) que recicla el 98,5% de los envases, en España tan solo se recoge selectivamente 3 de cada 10 envases.

El retorno de envases ya existía en España, y consiste en cobrar el envase y devolver lo cobrado cuando se devuelve el envase. Se trata de pasar del “usar y tirar” a “usar y devolver”.

Un plan basado en el reciclaje es socialmente positivo, porque crea muchos más puestos de trabajo que la incineradora, que además, en un periodo de transición no tendría que parar, sino disminuir progresivamente la cantidad diaria de residuos incinerados.

También sería mucho más sostenible ambientalmente, porque disminuiría la contaminación atmosférica y los residuos peligrosos y peligrosos que produce la incineradora. Sus cenizas y escorias y el efecto sobre el cambio climático disminuiría porque más gases se producen quemando los residuos que trasladándolos a la península.

Botellas y latas