calle 10

Guelaya cuestiona la vuelta atrás del aparcamiento en la zona centro

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  • Guelaya defiende las medidas en favor de los residentes que ninguna administración ha querido poner en marcha desde que se consensuaron en el foro de la movilidad en 2019.

  • Reiteramos nuestro apoyo al plan de dinamización del centro presentado por los comerciantes en el último Foro de la movilidad.

La existencia de un movimiento vecinal en el centro que ha pedido volver a aparcar en las calles 10 en nuestra ciudad ha sorprendido a Guelaya justo un día después de la pedalada por la movilidad sostenible y la seguridad vial.


Hemos preguntado por el movimiento vecinal que ha pedido en medios de comunicación volver a aparcar en las calles del centro para resolver un problema de seguridad y no lo hemos encontrado. La propuesta de volver a aparcar en las calles 10 creemos que carece de fundamento y de consenso en el Foro de la movilidad al que pertenecemos, junto a otros agentes sociales de la ciudad, entre ellos los agentes económicos.


Ni el presidente de la asociación de comerciantes del centro ni el presidente de la asociación de hostelería conocen a las personas que constituyen este movimiento vecinal, al igual que tampoco los conocemos las personas de Guelaya que somos residentes en el centro de la ciudad.


El problema de seguridad del centro por las noches es un viejo problema que ya existía antes de peatonalizar las calles y por tanto nada tiene que ver con los avances en movilidad sostenible de Melilla, aunque no por ello deja de ser un problema para los residentes aunque es bastante más complejo que aparcar o no aparcar.


La peatonalización del centro de Melilla fue una decisión consensuada en el Foro por la movilidad hace 3 años en donde se debatió sobre los derechos de los residentes en cuanto al acceso a sus viviendas en coche para personas con problemas de movilidad o de cualquier otra diversidad funcional y por supuesto a mantener el paso a taxis,
vehículos de emergencias y cuerpos de seguridad, y de carga y descarga de uso comercial. No puede haber vuelta a atrás en cuanto al aparcamiento en el centro.


Las calles del centro tienen que estar cerradas al tráfico, eso es explicable por el nivel de alerta anti-terrorista 4 en el que vivimos, lo que ha provocado que todas las calles peatonales de España estén cortadas al tráfico tras los terribles atropellos de las Ramblas de Barcelona. Es mejor plantear los problemas con crudeza. ¿alguien quiere tener abierto al tráfico la calle O´Donnell con sus terrazas?
Las calles están desiertas en toda Melilla por la noche en todos los barrios porque las limitaciones del COVID-19 impiden la vida nocturna, con coches o sin coches. No hay nada que hacer ni a donde ir.



Desde la aprobación de las “calles 10” hasta ahora ninguna administración ha tomado una sola medida específica para los residentes del centro, ni con bonificaciones para los aparcamientos subterráneos, ni con mecanismos de bloqueo retráctiles del tráfico de las calles para que puedan pasar los vehículos autorizados, como en otras ciudades europeas.


Pero volver a aparcar en las calles del centro para mejorar la seguridad no es una medida que tenga ningún fundamento. La movilidad sostenible no es la causa de la inseguridad, aunque sí es parte de la solución.

“Decepcionante Foro”, el resumen de las entidades defensoras de la movilidad sostenible

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  • Una descafeinada convocatoria del Foro, al faltar alrededor de la mitad de las entidades, aprobó la zona azul en la calle general Marina
  • El preacuerdo adoptado entre la Consejería y los comerciantes desvió el Foro por la movilidad a un encuentro centrado en lo económico a corto plazo
  • Los argumentos técnicos y alternativas viables que presentó la Mesa por la Movilidad y el resto de entidades resultaron imposibles de consensuar, aunque el Consejero terminó aceptando incluir un punto sobre Seguridad vial en el próximo Foro

Ninguna ciudad europea habría aprobado una zona azul en una calle a 100 metros de un parking de 1.400 plaza que está vacío o cerrado, como se aprobó en el Foro de la Movilidad de Melilla realizado ayer. Pero no era de movilidad sostenible a lo que la mayoría de entidades presentes acudieron, sino a hacer valer la promesa que desde la Ciudad se le hizo a los comerciantes sobre la creación de cierto modelo de zona azul de Melilla, en una medida parcial e insuficiente.

Desde las organizaciones que conformamos la Mesa por la Movilidad se planteó en todo momento el apoyo y solidaridad con el comercio del centro frente a las grandes superficies, y se le tendió la mano para una reactivación basada en la animación de las calles peatonales. Además, se evidenció que las dificultades económicas por las que pasa ese sector, como el de hostelería y como el de tantas personas trabajadoras afectadas por la pandemia, no eran provocados por la movilidad sostenible, que lejos de ser el problema es la solución para la reactivación del centro, como ocurre en todas las ciudades medias y grandes de España.

Invitar a la gente de Melilla a ir al centro a comprar en coche gracias a la zona azul no va a resolver problemas como el cierre de la frontera, el aumento de la venta on line, los altos alquileres fijados por las franquicias, la crisis económica de una población azotada por la pandemia o la competencia de las grandes superficies, pero sí va a crear un tráfico de agitación innecesario que va a provocar humos y contaminación, ruidos y en definitiva, problemas de salud ambiental que desanimará a quienes quisieran ir a comprar.

Además, la zona azul es en todo caso provisional por insostenible, por la imposibilidad de mantenerla el año que viene cuando se confirme la tambien promesa de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad de poner en marcha en Melilla la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) del Centro. Solo los vehículos más recientes podrán aparcar en la ZBE en una ciudad que tiene un parque móvil de más de 11 años de antigüedad media.

La zona azul no solo va a ser usada por muy pocos vehículos, sino que también va a impedir el acceso a sus casas a los residentes que tendrán que dejar sus vehículos en los aparcamientos subterráneos, esos que fueron tan costosos para el erario público, pagando más de 100 euros al mes y sin poder acercar a sus casas las compras, las maletas o las personas de movilidad reducida.

Todos esos argumentos fueron presentados por la Mesa por la Movilidad y el PSOE, aceptando incluso la idea de sustituir aparcamientos en superficie por aparcamientos subterráneos, pero no surtieron ningún efecto porque la decisión estaba ya tomada. Se dejó claro que la opinión que debía prevalecer era la de los representantes de los comerciantes, aunque como se demuestra no sea acertada. Ni siquiera se contempló la propuesta de mejorar entornos escolares saludables presentada por el PSOE como socio en el Gobierno, ni la de fijar criterios de intervención para incluir iniciativas en todos los centros educativos de la ciudad realizada por la Mesa por la  Movilidad.

Si el Foro debe ser obviamente una herramienta de consenso, incluso se podría haber dejado sobre la mesa la aprobación de la zona azul a la espera de que se presente, en su caso, el nuevo proyecto para derribar el muro del parque Hernández, que va a modificar tal como lo reconoció el propio Consejero, el plan de 150 aparcamientos que se nos presentaba en ese momento.

Integrar la calle general Marina para hacerla una extensión del parque, como zona 10 con plataforma única, con terrazas y como calle paseable en definitiva podría ser una idea a contemplar, pero la zona azul impedirá esa posibilidad o se obligará a deshacer todo en breve.

Se debatió un cambio de sentido de la Calle Gran Capitán, donde si se mantiene la recta para el tráfico motorizado necesitará pasos de peatones elevados, y si hay plataforma única precisará un itinerario sinuoso para evitar la violencia vial.

Finalmente, los representantes de la Mesa tuvimos que esperar a ruegos y preguntas para recordar que desde diciembre se han presentado ya 3 peticiones para debatir en el Foro medidas de seguridad ciudadana para disminuir las tasas de siniestralidad vial y conseguir “in extremis” vencer la resistencia del Consejero a plantearse la seguridad vial de Melilla desde el Área de Movilidad de su competencia.