contaminación acústica

Guelaya denuncia los sopladores por contaminación acústica

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Son la parte visible del iceberg del caos normativo de la Ciudad Autónoma en materia de contaminación acústica

  • Exigimos que los técnicos de la consejería comprueben si se cumplen las ordenanzas de ruido obsoletas pero vigentes
  • La gestión de la contaminación acústica en la Ciudad es un caos a las puertas del periodo de información pública del PGOU
  • No nos acostumbramos a la improvisación que la Ciudad Autónoma está demostrando en el ámbito de medio ambiente en asuntos que tienen que ver con salud pública

Se ha denunciado por parte de particulares y de Guelaya. La consejería tendrá que medir con un sonómetro oficial y mediante los procedimientos técnicos que marca la obsoleta pero vigente ordenanza de ruidos si el uso de sopladores de hojas cumple con la norma, y si no la cumple, deberá sancionar a las empresas que utilizan esas máquinas ensordecedoras en los parques de la ciudad y en el viario público.

Si atendemos a las protecciones contra ruidos que los operarios utilizan cuando trabajan con los sopladores no es necesario acreditar que se trata de un ruido al menos molesto. Si cumplen con la legislación de prevención laboral son molestos para cualquier persona que quiera caminar tranquilamente por la calle o por los parques de la ciudad.

Esto es un caso particular del absoluto descontrol que rige en la ciudad en cuanto al cumplimiento de la normativa medioambiental. Ya no como ecologistas sino como ciudadanos de un estado de derecho, sentimos que la administración no nos representa en cuanto a derechos básicos como la defensa de la salud pública y el derecho de vivir en un medio ambiente constitucionalmente saludable.

Ahora que la sensibilidad hacia la defensa de la salud pública parece que es una cuestión comunitaria, queremos extender los problemas ambientales de contaminación que dañan la salud pública al máximo de las prioridades de las Administraciones como derecho a la vida frente al derecho al negocio y al enriquecimiento.

Guelaya denuncia en consecuencia el caos que supone para la ciudad que el encargo de zonificación acústica pagado en 2013 haya tenido que ser actualizada en 2017 y publicada en el BOME para información pública en agosto de 2018.

Y que la web de la Ciudad ofrezca como información pública esto en 2019 “En todas las zonas de evaluación seleccionadas, la adición de focos sonoros más significativos de cada estudio conlleva unos niveles de ruido globales por encima de los Objetivos de Calidad Acústica definidos para áreas urbanas existentes la zonificación acústica particular que corresponda a cada caso.”

Para Guelaya es como si el tiempo se hubiera paralizado en las reuniones de participación del PMUS hace casi una década, cuando el problema era que el PGOU necesitaba que se aprobara el PMUS y el mapa estratégico de ruidos, y ahora estamos a la espera de que el PGOU en 2020 salga a información pública con un Mapa estratégico de ruidos sin publicar en el BOME y con un PMUS que todavía no ha sido evaluado y que ha sido reducido a un conjunto de obras.

Guelaya exige a la consejería la inmediata actualización de la normativa de ruidos de Melilla y el cese inmediato de los sopladores de hojas en nuestra ciudad

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  • Nunca fueron necesarios hasta ahora y solo tienen la ventaja de eliminar puestos de trabajo. Su uso es desastroso, producen contaminación acústica, atmosférica, y efectos negativos para la salud de las personas y para la biodiversidad.

 

  • Las quejas de los ecologistas se suman a las de los vecinos que denuncian el uso de maquinaria de limpieza fuera del horario permitido, más tarde de las 11 de la noche el pasado sábado 22 de febrero.

 

  • Los sopladores de hojas que se utilizan en la limpieza pública y en los parques y jardines provocan contaminación atmosférica según un estudio reciente.

 

  • Los sopladores para mover hojas daña la presencia de insectos en zonas verdes donde son imprescindibles.

 

Las quejas de los vecinos sobre ruidos provocados por maquinaria de limpieza no es ninguna novedad y no es la primera vez que Guelaya las recibe por parte de melillenses que denuncian horarios fuera de cualquier normativa y sentido común como la 7.30 de la mañana o más tarde de las 11 de la noche como ocurrió el pasado sábado tras la Cabalgata de carnaval en varias calles de la ciudad.

 

El ruido es una forma de contaminación que está regulada por provocar daños a la salud pública. Literalmente la gente enferma por ruido excesivo, y debido a ello existe el derecho de las personas a que las emisiones que recibe no atenten contra su salud. Nada de eso parece importar en nuestra ciudad.

 

La ordenanza de ruidos de 2001 ha incumplido de formas sistemática tres Reales Decretos que desarrollaban la ley de ruidos de 2003. Tan obsoleta ha quedado que actualmente la multa que la consejería de medio Ambiente puede imponer por ruido es de 50.000 pesetas, porque ni eso se ha actualizado.

 

La maquinaria, que es utilizada con protectores en los oídos por los trabajadores que manejan los “sopladores”, emite ruidos superiores a 87dB, más de 90dB medidos por un simple sonómetro de móvil. La ley obliga por prevención a proteger a los trabajadores pero a la empresa que se encarga de la limpieza viaria no le importa que se utiicen en zonas residenciales donde el límite de las emisiones de ruido en horario nocturno es de 55 dB.

 

No solo es un problema de salud pública y contaminación acústica. Los sopladores además provocan contaminación atmosférica al remover el polvo del suelo según ha puesto de manifiesto un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Cartagena que  demostró que multiplican entre un 60% y un 70% las partículas PM2,5 y PM10 en suspensión.

 

“El polvo que los sopladores remueven a velocidades de hasta 200 kilómetros por hora incluye compuestos cancerígenos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos, generados por la combustión de los vehículos, y también partículas fecales de origen animal y granos de polen perjudiciales para la población alérgica.”

 

Pero no solo afecta a la contaminación atmosférica, sino que los insectos que viven en las hojas están disminuyendo su presencia, necesaria para los ecosistemas, ocho veces más deprisa que el resto de animales, motivo por el cual en Alemania se haya recomendado evitar el uso de sopladores de hojas salvo que sea “indispensable”. Pero no es el caso de Melilla donde la mayoría de los árboles no son de hoja caduca.

 

Ahora que nos enfrentamos a una emergencia climática lo único que nos faltaba es que para hacer algo tan sencillo como barrer con un escobón el suelo de la calle y los parques como toda la vida se ha hecho necesitemos un motor quemando gasolina y produciendo ruido, para conseguir únicamente eliminar puestos de trabajo.

 

sopladores de hojas a las 11 de la noche

 

Manifiesto por la Movilidad Sostenible leído en la Pedalada del 9 de febrero de 2020

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¡¡¡ES TIEMPO DE ACTUAR !!!

 POR UNA MOVILIDAD SOSTENIBLE  PARA MELILLA

2020Rebelión por el Clima y las entidades que forman parte de la Alianza por el clima en Melilla exigimos que la declaración de emergencia climática firmada en la Asamblea de la ciudad no quede en saco roto y podamos comenzar con el desarrollo de las medidas lo antes posible.

 

La emisiones provocadas por la movilidad (transporte) son superiores en España a las emisiones de producción de energía en el inventario nacional, y por eso

 

  • No hay movilidad sostenible si aumenta el uso del coche privado en Melilla y con él las emisiones de gases contaminantes

 

  • Sustituir el coche de combustión por el coche eléctrico no es la solución definitiva en Melilla mientras se enchufe a un motor diésel, el de ENDESA.

 

  • Usar menos el coche es la única solución.

 

MENOS COCHE, MENOS HUMOS

MENOS COCHES, MÁS SEGUROS

 

Desde que se calcularon los usos de las diversas formas de movilidad en Melilla en el estudio diagnóstico del Plan de Movilidad Urbana Sostenible hasta hoy, la administración no ha  evaluado el objetivo del PMUS, que es aumentar las modalidades sostenibles y disminuir el uso y abuso del coche privado.

 

En el año 2012, los melillenses nos movíamos en coche privado un 10% por encima de la media española. Más del 50% de los desplazamientos en la ciudad se hacían en coche privado.  El objetivo del PMUS era, y sigue siendo, crear las condiciones para que las personas abandonen el uso y abuso del coche y se pasen voluntariamente a las modalidades sostenibles de movilidad (caminar, ir en bicicleta y en transporte público).

 

Promover las modalidades sostenibles en 2020 ha dejado de ser solo un ejercicio de hábito saludable, o un objetivo del PMUS orientado a la seguridad vial, y ambas cosas son importantes. Se ha convertido, además en una emergencia climática.

 

Pero las reuniones del Foro por la Movilidad, como consecuencia del Pacto social y político por la Movilidad, se están retrasando. Necesitamos una Administración ambiciosa y dispuesta a asumir las urgencias que la crisis climática y ecosocial provocan.

 

El sector que más contamina en España según el inventario de emisiones del Estado, es el transporte, 27% del total de las emisiones, con aumento de las emisiones un +1,4% respecto al año 2017, debido principalmente al incremento de las emisiones del transporte por carretera (25% del total de las emisiones con un incremento interanual de +1,1%) y a un aumento en el consumo de combustibles en la navegación aérea (0,9% del total de las emisiones con un incremento interanual del +8,0%). *

 

Si la declaración de emergencia climática incluye el compromiso de establecer objetivos medibles y cuantificables, las modalidades de movilidad de Melilla tienen que igualarse al menos a las del resto del Estado y eso quiere decir que hay que conseguir a corto plazo que un 10% de melillenses dejen el coche en sus desplazamientos habituales y pasen a caminar, ir en bicicleta o en COA.

 

Las medidas y el presupuesto para conseguir este objetivo deben ser públicos, y si quieren compartirlos con la sociedad civil, la Ciudad tiene que crear las herramientas de participación a las que se comprometieron en la Declaración de emergencia para que podamos realizar el seguimiento de las medidas.

 

Reclamamos para 2020 los siguientes objetivos:

 

  1. Disminuir el uso del coche en un 10% de los actuales usuarios que pasen a caminar, ir en bici o en transporte público (objetivo medible y cuantificable de la Declaración de emergencia climática)
  2. Disminuir las estadísticas de siniestros de tráfico hasta llegar a los porcentajes medios de siniestros de chapa y pintura, de heridos leves y graves de España, manteniendo a 0 las víctimas mortales.
  3. Avanzar en la accesibilidad del espacio público y privado.
  4. Aumentar en un 10% la superficie peatonalizada hasta el momento en todos los barrios y en la avenida como calle principal de la ciudad.
  5. Crear espacios seguros y saludables en los entornos escolares.
  6. Promover el transporte laboral colectivo.

 

MENOS COCHE, MENOS HUMOS

MENOS COCHES, MÁS SEGUROS

 

Organizaciones que firman el manifiesto:

 

2020Rebelión por el Clima Melilla, MelillaConBici, Guelaya Ecologistas en Acción Melilla,Grupo local SEO/Birldlife, SATE/Stes, CCOO, CGT

 

* Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero:

https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/resumen-inventario-gei-ed2020_tcm30-486322.pdf

 

pedalada

Ecologistas en acción presenta el informe de calidad del aire 2017 sin poder consultar datos de Melilla porque ni la Ciudad ni el puerto tienen estaciones de medición.

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  • Los últimos datos de Melilla son de hace 5 años y mostraban superaciones importantes en varios contaminantes que haría falta analizar de forma continua a lo largo del año para conocer su verdadera magnitud

 

  • En una ciudad como Melilla con tantas personas afectadas de problemas respiratorios por alergias la falta de datos impide dar alertas sanitarias.

 

  • El informe señala un empeoramiento de la calidad del aire debido a la reactivación económica.

 

Tres años y tres presupuestos ha tenido el actual gobierno de la ciudad para instalar una estación de medición de la calidad del aire atmosférico en Melilla pero la salud de las personas y los ecosistemas no son una prioridad.

 

Una ciudad que en muy pocos metros cuadrados tiene una incineradora, un puerto y una planta termoeléctrica en pleno centro urbano se merece que la administración vigile la salud ambiental de su población, teniendo en cuenta que el parque automovilístico es de un coche cada dos personas.

 

El tráfico motorizado y las centrales termoeléctricas son las causas principales de la contaminación atmosférica en España.

 

El informe de Ecologistas en Acción utiliza información oficial y este año se amplía con las mediciones realizadas en Puertos del Estado. Pero el puerto de Melilla tampoco tiene estación de medición.

 

Se trata de un problema específico al que se presta atención en este informe, la repercusión del transporte marítimo en los puertos del Estado. Con la información aportada por las autoridades portuarias, se puede concluir que estas instalaciones podrían haber tenido una repercusión relevante en la calidad del aire de las ciudades en las que se ubican, en especial en aquellos casos en los que el movimiento y el almacenamiento de graneles se realiza al aire libre, o donde el tránsito de buques de mercancías y de pasajeros (cruceros) está aumentando de manera importante. En los puertos de Almería, Motril, Avilés, Gijón, Santander, Barcelona, Tarragona, Alicante, A Coruña y Cartagena se produjeron superaciones de los límites legales.

 

Como ya sucediera en el año 2015, durante 2017 se ha interrumpido la tendencia a una cierta reducción de los niveles de contaminación respecto a los valores alcanzados en 2008 y años anteriores, reducción que fue debida más a razones coyunturales (la crisis económica) que a la aplicación de medidas planificadas y orientadas a mejorar la mala calidad del aire.

 

En 2017 se han incrementado significativamente las concentraciones de partículas PM10y PM2,5, dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2) y ozono troposférico, respecto a los niveles registrados en 2016, lo que explica el sensible empeoramiento general de la situación y la mayor población y territorio afectados por la contaminación.

 

La población que respiró aire contaminado en el Estado español, según los valores límite y objetivo establecidos para los contaminantes principales citados por la Directiva 2008/50/CE y el Real Decreto 102/2011, alcanzó los 17,5 millones de personas, es decir un 37,6% de toda la población. En otras palabras, uno de cada tres españoles respiró un aire que incumple los estándares legales vigentes. Esta situación supone un aumento de 0,6 millones de afectados respecto a 2016.

 

Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más estrictos que los límites legales (y más acordes con una adecuada protección de la salud), la población que respiró aire contaminado se incrementa hasta los 45,0 millones de personas. Es decir, un 96,6% de la población. En otras palabras, la práctica totalidad de los españoles respiró un aire con niveles de contaminación superiores a los recomendados por la OMS. Esta situación supone un aumento de 1,3 millones de afectados respecto a 2016.

 

Guelaya Ecologistas en Acción seguirá exigiendo a la Ciudad que instale estaciones de medición en el centro urbano, y fuera de él, ya que si bien en el parque Hernández se midieron en años pasados valores cercanos a los límite en óxidos de nitrógeno, es en los pinares de Rostrogordo donde se registraron picos peligrosos de ozono troposfértico, un contaminante secundario, lo que podría afectar tanto a personas con problemas respiratorios como deportistas, además del daño que produce el ozono troposférico en la vegetación.

 

Negarse a informar a los melillenses sobre la calidad del aire que respiramos, sea cual sea el origen de los contaminantes, es una actitud irresponsable. La contaminación del aire es un asunto muy grave, que causa hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español cada año, quince veces más que los accidentes de tráfico.

 

Por otro lado, Guelaya Ecologistas en Acción apuesta en Melilla por aplicar al tráfico marítimo los criterios de combustibles con bajo contenido en azufre que ya se han impuesto en el mar del Norte, Báltico y Canal de la Mancha.

 

La contaminación y el ruido provocado por el tráfico motorizado en Melilla solo pueden evitarse si se cumple el objetivo del plan de movilidad urbana sostenible (PMUS) de cambiar el coche por modalidades sostenibles de desplazamiento. 

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Mapa de ruidos: Justificación e importancia. ¿Por qué queremos un mapa de ruidos en Melilla?

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Tanto Melilla ConBici, como Guelaya Ecologistas en Acción, solicitaron hace aproximadamente cuatro años la elaboración de un “mapa de ruidos”.

La legislación sobre mapas de ruidos se deriva de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, y fue desarrollada por el Real Decreto 1513/2005, posteriormente modificado por el Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre.

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La necesidad de elaborar un Mapa estratégico de ruidos en Melilla tiene que ver con los objetivos de la Ley de ruidos:

  • Permitir la evaluación global de la exposición a la contaminación acústica de una determinada zona.
  • Permitir la realización de predicciones globales para dicha zona.
  • Posibilitar la adopción fundada de planes de acción en materia de contaminación acústica y, en general, de las medidas correctoras que sean adecuadas.

 

En el contexto de la elaboración del Plan de Movilidad Urbana sostenible (PMUS), nuestras entidades sociales justificaron la importancia de contar con un instrumento de diagnóstico sobre el ruido debido ya que el tráfico rodado es una de las fuentes de ruido más común en todas las ciudades.

 

Pero además de instrumento de diagnóstico, un mapa de ruidos posibilita la adopción de medidas correctoras en materia de contaminación acústica, lo que es de aplicación tanto en el PMUS como en el PGOU. Este es el argumento central por el que nuestras entidades consideran útil esta herramienta, resolver problemas que afectan a la ciudadanía en su conjunto.

 

La contaminación acústica es responsable de numerosas consecuencias psicológicas, físicas, sociales y económicas:

 

Malestar y estrés
Trastornos del sueño
Pérdida de atención
Dificultad de comunicación
Pérdida de oído
Afecciones cardiovasculares
Retraso escolar
Conductas agresivas
Dificultad de convivencia
Costes sanitarios
Baja productividad
Accidentes laborales
Pérdida de valor de los inmuebles
Ciudades inhóspitas
Retraso económico y social

 

 

 

Antecedentes

 

La Consejería de Medio Ambiente contrata tras procedimiento de licitación sin publicidad a la empresa CECOR para la realización de un “Mapa Estratégico de Ruido de la Ciudad Autónoma de Melilla”

 

En noviembre de 2012 se adjudica a CECOR, una empresa de Valladolid. Se trata del Mapa Estratégico de Ruido de la ciudad (voluntario, que incluye la Zonificación, que era obligatorio desde ese mes de octubre), tras proceso de licitación y adjudicación melillense con orden número 0666, de 4 de octubre de 2012. Y se publica en prensa y en su web, indicando expresamente que estará listo en 10 meses. El procedimiento es negociado sin publicidad a la única empresa que se ha presentado, por un total de 32.450,08 euros. Adjudicado el 18/10/2012 y formalizado el 02/11/2013 (05/11/2013, adjudicatario definitivo

El 08/03/2013, la empresa presenta su propuesta de estudio de Zonificación Acústica, Mapa Estratégico de Ruido y Planes de Acción de la Ciudad Autónoma de Melilla. En el mismo, la empresa se compromete a elaborar informes periódicos y a un cronograma de 10 meses, incluyendo tener los Planes de Acción y la campaña de divulgación al público. Según el cronograma también, la zonificación acústica debía estar entregada en el 5º mes, esto es, a mediados de 2013. Sin embargo, la empresa presenta el 30/11/2013 dicha Zonificación.

 

Posteriormente, se ha publicado en la web de Medio Ambiente ambos documentos:

Tras la exposición pública, no se ha producido ninguna actuación posterior.

 

Por lo tanto, los 32.450,08 euros que se invirtieron no han producido ningún efecto. Las ordenanzas de ruidos están obsoletas, y el plan de actuaciones que se tenía que elaborar, tras audiencia a los interesados, no se ha producido.

 

Tras las elecciones de mayo 2015, se produce el relevo del Consejero de Medio Ambiente. En conversaciones mantenidas con el nuevo consejero, hace 6 meses, se le manifestó la necesidad de iniciar el proceso de elaboración de plan de actuaciones derivadas del mapa de zonificación expuesto al público.

 

A fecha de hoy nuestras entidades sociales no han sido requeridas para manifestar alegaciones, paso previo a la elaboración del Plan de actuación.

 

Diagnóstico publicado

 

La consejería de Medio Ambiente puso a información pública la elaboración del Mapa de Zonificación realizado por CECOR, como fase previa para la elaboración de un programa de medidas.

 

Los datos incluidos en información pública sobre el ruido en Melilla indican claramente la necesidad de adoptar medidas.

 

Se aprecian en los resultados que hay pocos lugares con más de 75 decibelios, pero entre 55 y 75 decibelios está el 40% del territorio total, lo cual no es una cifra despreciable.

 

Están afectados de forma grave con más de 75 decibelios 132 viviendas y 443 personas.

Las zonas acústicas en donde se sobrepasan el nivel de 55 dBA, por encima de los valores límites legales, se corresponden con zonas de uso sanitario y docente, y zonas residenciales, es decir, las de más incidencia social de la ciudad.

En las conclusiones se aportan datos sobre viviendas, personas y colegios que reciben 65 decibelios, lo que sobrepasa los niveles legales tanto en viviendas como en colegios y centros sanitarios. En estas condiciones de ruido igual o superior a 65 decibelios, tenemos:

8.054 viviendas

26.555 personas

19 colegios (entendemos centros docentes en general), y 12.393 alumnos

1 centro de salud

Sobre las causas de la contaminación acústica, destaca por encima de todas las del tráfico rodado, que es la causa del 97% del ruido, pero no se debe descartar las causas industriales, que afectan específicamente a los aledaños de la incineradora, es decir, al barrio de Mª Cristina.

Desarrollo reglamentario

 

La ciudad de Melilla posee unas “Ordenanza de protección del medio ambiente frente a la contaminación por ruidos y vibraciones”, de 2010. Esta normativa NO ha sido adaptada a los criterios de la legislación nacional básica todavía, por lo que hay que considerarla obsoleta. La intención de hacerlo por parte de la Ciudad Autónoma se manifestó hace más de 2 años.

No existe, por tanto, normativa específica en vigor en la ciudad, lo que puede provocar que no se pueda sancionar a nadie en función de un reglamento obsoleto, por lo que la ciudadanía se encuentra desprotegida en casos de contaminación acústica.

 

Conclusiones

 

1.- Si no se hace nada, hemos perdido 32.450,08 euros de dinero público. Todo lo que interesa, tomar medidas para prevenir la contaminación acústica que ahora sabemos que existe y a quién afecta, está por hacer.

 

2.- Será difícil o imposible proteger a la ciudadanía de la contaminación acústica si las ordenanzas municipales, competencia de la Ciudad Autónoma, están obsoletas.

 

3.- La Consejería de Medio Ambiente, que inició el proceso de elaboración del mapa de ruidos el 4 de octubre de 2012, lleva desde el año 2014 sin tomar iniciativas, cuando año antes estaba previsto finalizar el proceso iniciado.

 

4.- El plan de actuaciones sobre ruidos es una herramienta de planificación urbanística. Todavía estamos a tiempo con el PGOU, puesto que no está aprobado. En relación al PMUS, tras su aprobación en consejo de gobierno, no lo encontramos en el BOME ni se nos ha facilitado copia. ¿Existe, ha pasado periodo de información pública o es un montón de papeles en un cajón?

 

5.- Un Plan de acción contra la contaminación acústica tiene sentido si se incorpora al PGOU, al PMUS y se actualizan las ordenanzas municipales.

 

6.- Existen discrepancias serias sobre el informe hecho público que debe ser debatido. ¿Cómo es posible que la residencia de la Tercera edad sea una zona “sanitario-docente”, y cruzando la acera, el colegio Enrique Soler y el IES Juan A. Fernández (Huerta Salama) sean zonas residenciales .

 

7.- La última petición de que se termine el proceso por parte de las entidades sociales que lo solicitamos al consejero de Medio Ambiente fue realizada en una entrevista hace 6, meses no ha recibido respuesta. Quizás la Ciudad Autónoma considera que al tener una zonificación acústica, de obligado cumplimiento para todos los municipios desde el año 2013, no ha valorado la necesidad de diseñar un plan de Acción. El “mapa de ruidos” fue encargado a CECOR por el gobierno de la ciudad, pero quién lo gestiona es Medio Ambiente.

 

8.- Si no se diseña un plan de actuación en Melilla sobre ruidos que afecte al PGOU y al PMUS, se podrá afirmar que no existe voluntad política para tomar medidas en defensa de la salud pública de las personas por motivos de contaminación acústica.

 

9.- No es posible aprobar un plan de actuación sobre contaminación acústica sin participación social porque la Ley así lo establece. Si las entidades sociales manifestamos nuestro interés públicamente, solo falta que la Ciudad Autonómica manifieste el suyo a cumplir con lo que ella misma ha iniciado.

 

10.-  Por todo ello, solicitaremos el inicio de audiencias con los interesados y administraciones, para elaborar un plan de acción y un nuevo periodo de información pública.

 

Propuestas

 

1.- La consejería de Medio Ambiente debe iniciar con la mayor celeridad posible la actualización de las Ordenanzas de ruidos de la ciudad de Melilla.

 

2.- La consejería de Medio ambiente debe continuar con el procedimiento de aprobación de un plan de actuación sobre contaminación acústica en la
ciudad de Melilla.

 

3.- Para poder elaborar un plan de actuación sobre contaminación acústica, la Consejería de Medio Ambiente debe dar audiencia y solicitar alegaciones a las entidades sociales que hemos manifestado público interés en el asunto, al igual que al resto de Administraciones públicas implicadas.

 

4.- Proponemos que se modifique la zonificación presentada, debido a que la mayoría de centros educativos y sanitarios quedan sometidos a niveles de ruido de zonas residenciales, que son menos restrictivos.

 

5.- Una vez elaborado el borrador de plan de actuaciones, debe abrirse a toda la sociedad el periodo de información pública y la presentación de alegaciones.