planta desalinizadora de Melilla

CONSUMO DE AGUA Y POBLACIÓN NO CENSADA EN MELILLA

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Guelaya exige solución al excesivo gasto de agua y que se clarifique el tamaño de población no censada de Melilla para poder planificar servicios públicos

 

Si en Melilla se consumieron 306 litros de agua por habitante y día en 2017, como dice Quevedo, y no 396 como dice Guelaya, entonces es que la población no censada de Melilla está en torno a 38.000 personas y no 10.000, como estimaba Guelaya

 

En 2018 la  población total de Melilla habría sido de más de 125.000 personas, frente a los 86.000  censados.

 

 

El consumo medio de agua en España está en torno a 136 por habitante y día.

 

 

Guelaya cuenta con  los datos oficiales del agua potable suministrada a la red de Melilla desde 2011 hasta 2017. Cuando en Guelaya hemos estimado un consumo de 400 litros por habitante y día hemos tenido en cuenta la cantidad de agua suministrada a la red, la población censada según el Instituto Nacional de Estadística y la población no censada, que hemos estimado en torno a 10.000 personas,  basándonos en los datos suministrados por el Plan Hidrológico 2015-2021aprobado, entre otros, por el gobierno de la ciudad. Si se consumen casi 100 litros menos, como dice el Consejero de Medio Ambiente, la única explicación posible es una población no censada mucho mayor que la estimada por Guelaya. El señor Quevedo debería explicar cómo obtiene sus cifras de consumo de agua, debería decir cuál estima él que es el número de personas que hay que contabilizar como habitantes que consumen agua.

 

Hace dos años Guelaya hizo un estudio para tratar de averiguar dónde se consumía en Melilla una cantidad de agua tan desorbitada. No hay explicación en las fugas, que están dentro de lo asumible, ni en el campo de golf, que no se riega con agua potable, ni en los enganches ilegales, que sin  duda habrá, pero que no pueden ser responsables de cifras tan descomunales de sobreconsumo. La única explicación posible estaba en una población real muy superior a la oficial, pero no teníamos ningún dato para poder afirmarlo; la confirmación nos llega ahora con los datos de consumo suministrados por el señor Quevedo; si estos datos son reales, solo se explican por una población de hecho muy superior a la oficial.

Alguien tendrá la tentación de explicar estos datos con los miles de personas que entran y salen de nuestra ciudad diariamente, pero los expertos en agua consultados por Guelaya nos aseguran que ese tipo de población consume poca agua. Por otro lado, aun con una población flotante de casi 40.000 habitantes los 300 litros por persona y día siguen siendo una barbaridad cuando se comparan con la media de España que está en 136 litros. Los melillenses no nos duchamos siete veces al día ni vivimos mayoritariamente en chalets con jardines que haya que regar. ¿Dónde se va el agua? ¿Podemos tener una población flotante todavía muy superior a los 38.000 no censados que se derivan de los datos suministrados por el señor Quevedo?

 

No corresponde a Guelaya valorar las posibles ventajas o inconvenientes de estos datos de población pero sí nos preguntamos por qué no se han tenido en cuenta en el Plan Hidrológico, herramienta imprescindible para calcular el agua que necesita la ciudad; el Plan Hidrológico de Melilla estableció el objetivo de disminuir el consumo de agua y no se ha cumplido tras 6 años de aplicación del mismo. Eso es un problema que hay que resolver y exigimos medidas para que se cumpla lo que se planifica.

Para 2021 el Plan Hidrológico prevé una población total real de 106.000 personas, a la que hay que abastecer de agua, pero los datos que se desprenden del consumo de agua indicado por el señor Quevedo implicarían una población total cercana a los 130.000 habitantes.

Es preciso saber cuántos habitantes reales tiene Melilla para poder establecer nuestros objetivos de reducción del consumo de agua.

Las campañas de ahorro de agua, si se han hecho, han pasado totalmente desapercibidas para los melillenses y no pueden considerarse como un elemento que haya contribuido a la reducción en el consumo que apuntó el señor Quevedo, es más, en 2015, 2016 y 2017 el consumo de agua en la ciudad  no ha dejado de aumentar. Es cierto que el consumo ha bajado con respecto a 2012, pero es que en 2012 se produjo un pico de sobreconsumo, no es un buen referente. No disponemos de los datos de 2018, pero sí sabemos, por declaraciones a prensa del señor Quevedo que ese año seguían metiéndose en la red 38.000 metros cúbicos diarios, lo mismo que en 2017, luego si  el consumo bajó, bienvenido sea, pero  es muy probable que sea debido a la bajada de presión a que se  sometió la red por las continuas averías de la desaladora. Los días con menos presión se ahorraba agua, el resto de días seguía gastándose de forma desmesurada.

Mientras tanto seguimos esperando unos objetivos cuantificables en la reducción del consumo de agua, unas medidas evaluables para alcanzarlo y una información sobre la población real de Melilla.

Desaladora

 

Con el agua no se juega, ni en elecciones. Guelaya exige la reunión urgente del Consejo del Agua de Melilla.

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  • Todas las Administraciones implicadas tienen en el Consejo una mesa donde debatir soluciones sobre el abastecimiento de la ciudad..

 

  • No es responsable por parte de la Ciudad abrir un debate sobre la posibilidad de que falle el abastecimiento de agua de la ciudad en los medios de comunicación.

 

  • Los medios de comunicación no es el lugar adecuado para decir que los melillenses no tienen asegurado el abastecimiento de agua a partir del 7 de junio.

 

  • La política hidráulica se planifica, no se improvisa. El Plan Hidrológico de Melilla se aprobó para el ciclo 2016-2021 con el voto en contra de Guelaya y los votos a favor de todas las administraciones implicadas.

 

  • Guelaya califica de indecente el esperpento que la Ciudad está promoviendo cuando todas las Administaciones tienen la obligación de resolver el problema, no de convertirlo en un arma electoral.

 

  • Guelaya se ofrece a llevar la demandas de una nueva cultura del agua sostenible al Consejo del Agua en Melilla, que solo se puede fundamentar en el ahorro del agua y el control del territorio

 

No es un tema de narices como dice el consejero de coordinación y medio ambiente, es asegurar el abastecimiento de agua o evacuar. Así de sencillo. Con el agua no se puede jugar políticamente como esta haciendo la Ciudad Autónoma.

 

Por eso Guelaya califica de indecente el intento de aprovechar electoralmente un problema técnico por parte de una de las administraciones que es co-responsable del abastecimiento de agua de  Melilla junto con otras, y con los agentes sociales, como Guelaya, que somos miembros del Consejo del Agua, y que nos vemos obligados a pedir calma, sosiego y una mesa donde hablar los problemas, el Consejo del Agua de Melilla, del que formamos parte.

 

Es impensable que la ciudad se quede sin suministro de agua el 7 de junio. Solo sugerir ese escenario por parte de una de las administraciones públicas es de una bajeza incalificable. Si la ciudad tenía conocimiento de que no se bombeaba agua desde el río de Oro hasta el embalse de las Adelfas desde hace meses porque no estaban operativas las bombas, ¿que ha hecho para resolver el problema?

 

Lo que hay que hacer en Melilla en materia de agua se aprobó en el Plan Hidrológico de Melilla, para el ciclo de planificación 2016-2021, y se publicó  en el Real Decreto 1/2016, de 8 de enero. Si hay algo que no se ha respetado en estos seis años y la Ciudad lo sabe, o se denuncia o se calla para siempre como cómplice.

 

Guelaya nunca pensó que la ampliación del módulo de la desaladora fuera la solución, por eso votamos en contra de este Plan, porque no nos parecía que aseguraba el abastecimiento de agua de la ciudad de forma sostenible, y ahora, es precisamente el consejero de Coordinación y Medio Ambiente quien viene a darnos la razón, pero equivocándose de canal de comunicación.

 

Todas las Administraciones públicas implicadas estaban de acuerdo con el plan que se aprobó, ahora tienen que explicarnos a los agentes sociales que formamos parte del Consejo del Agua de Melilla donde se aprobó incialmente el Plan Hidrológico,  ¿por qué 6 años después no se ha ejecutado lo planificado, en todos los sentidos, ambiental, social y económicamente?

 

La directiva marco europea obliga a iniciar un nuevo ciclo de planificación 2021-2027. Guelaya, a sabiendas de las complejidades técnicas de las políticas hidráulicas seguirá haciendo alegaciones en defensa de una nueva cultura del agua sostenible, un objetivo que no consideramos que se haya conseguido en Melilla.

 

La cuestión es como participar en un ciclo de planificación hidraúlica para los próximos seis años si los objetivos de lo planificado para los seis años anteriores no se han cumplido. Guelaya se ofrece en ese sentido a trasladar las demandas de los melillenses a favor de una cultura del agua sostenible en los documentos de planificación hidráulica.

 

Ninguna política hidráulica en Melilla tendrá futuro ni será sostenible si no se fundamenta en el ahorro del agua y en las medidas dirigidas a disminuir la demanda en lugar de aumentar la oferta, como ya alegamos en el Plan Hidrológico de Melilla.

 

Y lo que no podamos hacer en Melilla, lo hará Ecologistas en Acción en Madrid, en el Consejo del Agua del Estado.

desaladora

 

 

 

La evaluación ambiental de la ampliación de la desaladora da la razón a Guelaya sobre los impactos en la biodiversidad marina

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  • El proyecto será modificado para evitar impactos en las especies protegidas, tal como reclamaba Guelaya en sus alegaciones
  • Lamentamos que no se ejecute un emisario de salmuera para alejar el vertido de la costa

En contra de lo argumentado por la La Oficina Técnica de Control de la Contaminación Ambiental (Dirección General de Gestión Técnica, Consejería de Medio Ambiente, Ciudad Autónoma de Melilla), que concluía que no existían impactos ambientales significativos, se han presentado alegaciones condiserando que sí existían impactos negativos sobre la biodiversidad.

En concreto, la Resolución de 9 de abril de 2018  (BOE del 20 de abril) recoge las alegaciones de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, desaconsejando la traslocación de las especies Charonia lampas y Pinna nobilis, y del Instituto Español de Oceanografía (IEO), del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, sobre la influencia de la salmuera en la Red natura 2000, considerando que no se ha realizado una buena caracterización bentónica de la zona, y que el estudio de biocenosis de la zona de influencia del vertido salino de la desalinizadora de Melilla no se ha realizado correctamente, además de las alegaciones presentadas por Ecologistas en Acción Melilla, considerando que las medidas propuestas de protección al medio marino producirán un efecto negativo sobre la biocenosis y especialmente sobre especies protegidas.

El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), organismo consultado previamente, afirma que no parece que pueda producir efectos negativos relevantes, pero al mismo tiempo alerta de que el documento no incluye ninguna medida preventiva o correctora para el caso de que el aumento de salinidad pudiera ser importante.

Además, se solicita al promotor de la ampliación que aclare cómo va a garantizar el cumplimiento de la Estrategia de Conservación de la Patella ferruginea.

 

Como conclusión de este procedimiento de evaluación ambiental,  Guelaya destaca lo siguiente:

Que el proyecto no contaba con las medidas necesarias para garantizar la falta de impactos significativos sobre la biodiversidad marina, ni en la zona del vertido ni en la Red Natura 2000.

Que no se podrá realizar el refuerzo del acantilado ni el sellado con hormigón del acantilado y relleno de cavidades y que la arqueta planificada debe ser modificada para que no afecte a la Patella ferruginea.

 Se establece un plan de vigilancia ambiental riguroso, que además, a petición de la Subdirección General para la Protección del Mar, deberá ser permanente. Creemos que se falta al principio de prudencia ya que solo se afirma que “no parece que pueda producir efectos negativos relevantes (la salmuera), pero se añade: “No obstante, los resultados anteriores deberían ser corroborados por las medidas realizadas en el plan de vigilancia ambiental.” No hay seguridad, por tanto, en la falta de impacto de la salmuera.

Finalmente, Guelaya lamenta que se vaya a construir un segundo inmisario para poder captar 72.575 m3/día  dentro de la Red natura 2000, en lugar de uno nuevo fuera del espacio protegido, como señala El Instituto Español de Oceanografía (IEO), del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y que no se haya tomado en cuenta la alternativa a la salida de salmuera de un emisario que las vierta a 500 metros de la costa.

velero y salida de salmuera de la desaladora
El velero de EeA navega cerca de la salida de salmuera de la desalinizadora

 

Valoración y conclusiones de las Mesas Redondas sobre el agua. Propuestas de Guelaya sobre el agua en Melilla

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Sobre el agua potable

Compartimos la idea de que hay agua suficiente en Melilla, pero la cantidad de agua que se gasta es excesiva, triplicando los 132 litros/hab/día de la media nacional en 2014. Estamos gastando casi 400 litros/hab/día y las medidas anunciadas para conseguir el objetivo de 260 litros/hab/día nos parecen  insuficientes.

Las campañas de ahorro que se han  realizado hasta ahora no parecen que hayan  tenido ningún efecto.

Los proyectos actuales de utilización del agua terciaria, ya sean 3.000 o 6.000 metros cúbicos diarios para riego de zonas verdes, son una medida necesaria, pero escasa si se tiene en cuenta que se pueden utilizar hasta 30.000 metros cúbicos diarios. El campo de golf, un porcentaje significativo y diario de gasto de agua para riego, por ejemplo, debe regarse exclusivamente con agua terciaria.

Las tasas progresivas según cantidad de agua gastada actuales pueden modificarse para hacer pagar más a quien más consume.

Sobre la calidad del agua

No negamos que el agua de Melilla sea potable, pero la población  no la bebe de forma generalizada. Eso provoca visitas a las fuentes y consecuencias económicas para el bolsillo de los particulares, aumenta las cantidades de plásticos (botellas y garrafas de agua) por las que debemos pagar en la incineradora, y las depuradoras de ósmosis en casas aumentan el consumo por el rechazo de agua.

Sobre los objetivos medioambientales del Plan Hidrológico

La actualización del Plan  Hidrológico establece objetivos medioambientales que no son un problema, como se nos ha afirmado, sino una solución. El plan (RD 1/2016) se contradice al establecer como objetivo que las aguas del río de Oro pasen de estar muy modificadas a tener un buen estado ecológico y químico, y no incluir ninguna partida presupuestaria para conseguirlo en los próximos  15 años.

En lugar de realizar proyectos para la renaturalización del río de Oro, la limpieza del río se realiza esporádicamente y a golpe de denuncia tras denuncia por nuestra parte, y en ocasiones, dejando basura y escombros y limitándose a quitar la vegetación autóctona.

Los proyectos planificados para evitar los puntos de contaminación de las masas de agua marinas y reducir la presión a la extracción de agua no se realizan y no se nos ha dado ninguna esperanza de que se hagan, sino todo lo contrario.

En cambio se quiere desarrollar por parte de la Ciudad un proyecto en la desembocadura del río de Oro que nada tiene que ver con lo planificado, y que supondrá un obstáculo a la salida de aguas de riada en el río y una artifialización de la desembocadura.

Falta de seguimiento

Los informes de seguimiento sobre los objetivos medioambientales no se han realizado, a pesar de que son obligatorios por el plan (RD1/2016).

Ampliación de la desalinizadora

El único motivo que justifica la ampliación de la desalinizadora, a nuestro juicio, es una gestión ineficaz del agua que ha dilapidado los recursos naturales hídricos durante los últimos 30 años.

La desalinizadora, el buque tanque y el embalse de las Adelfas fueron las soluciones que la entonces Confederación Hidrográfica del Sur, en los años 80, le propuso al alcalde de Melilla Gonzalo Hernández.

El buque tanque actualmente no se puede utilizar, porque las instalaciones no han sido mantenidas. La desalinizadora, que se puso en funcionamiento hace 10 años, no ha arreglado ni los problemas de cantidad ni los de calidad del agua, y ha incorporado un nuevo punto de contaminación en la costa con la salida de salmuera, al no haberse ejecutado el emisario de salida proyectado al inicio.

El embalse de las Adelfas no tiene capacidad para sustituir a la desalinizadora en caso de parada técnica. No es un embalse de producción, sino de almacenamiento.

Detrás de estos datos sólo podemos pensar que se mantiene una política hidráulica basada más en el aumento de la producción de agua que en la disminución de la demanda. En lugar de reducir la cantidad de agua que necesitamos, se va a solucionar el problema aumentando aún más la producción de agua en la desalinizadora.

El reconocimiento que ha realizado el Consejero de Coordinación  y Medio Ambiente sobre la necesidad de disminuir la demanda, es necesario, pero llega muy tarde. Se ha perdido mucho tiempo creemos que de forma premeditada para conseguir justificar la ampliación de la desalinizadora, que no hubiera sido necesaria si se hubiera actuado a tiempo.

 

Propuestas de Guelaya

 Apoyo a las campañas de ahorro pero rediseñándolas

Sean cuales sean las diferencias que mantenemos con la política hidráulica en Melilla, reducir la demanda es una obligación para los consumidores y para las administraciones que gestionan el agua.

Por ello, Guelaya realizará campañas de ahorro de agua y espera que las campañas se rediseñen.

En definitiva, apoyamos cuantas medidas se pongan en marcha para disminuir la demanda de agua.

El Consejo del Agua de Melilla debe reunirse y conocer el seguimiento de lo planificado.

La directiva marco de aguas establece como un elemento fundamental la participación pública en la gestión del agua. En 2017 los informes de seguimiento preceptivos no se realizaron y el consejo del Agua de la demarcación de Melilla no ha sido convocado.

Guelaya, como miembro del Consejo del Agua de la demarcación, exigirá que se cumpla el plan de seguimiento y que se convoque este año, aportando los datos de 2017 y 2018, por lo que vamos a dirigirnos a la CHG para solicitar una reunión urgente del Consejo del Agua de la demarcación de Melilla.

Guelaya Ecologistas en Acción demanda la renaturalización del río de Oro

El estado de los cauces en Melilla no puede mantenerse como está ni un día más, especialmente el río de Oro y el arroyo Mezquita, donde se han sucedido las denuncias sobre vertidos de aceites usados durante demasiadas veces como para que no esté resuelto todavía.

La vigilancia y control no puede ser esporádica, sino durante todo el año.

Nos reafirmamos en que las inciativas que se realicen en el río de Oro tienen que ir dirigidas hacia la renaturalización del río, de acuerdo con el objetivo marcado en el Plan hidrológico de la demarcación, por lo que nos oponemos a las actuaciones anunciadas en la desembocadura por la Ciudad Autónoma en la desembocadura, por tratarse de una modificación significativa de la costa que no cuenta con ningún procedimiento previo de evaluación ambiental, teniendo en cuenta que existe flora y fauna afectada, entre la que se encuentran especies incluidas en la lista de especies de interés especial nacional.

carteles agua

 

 

La conservación de la Patella ferruginea tiene bases científicas

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alhucemas 12-05-2011 (234)

La semana pasada aparecieron dos noticias en los medios locales relacionadas con la Patella ferruginea. La presentación de alegaciones al Plan Hidrológico de Melilla (PHM) por parte de Guelaya Ecologistas en Acción y la presentación en el Campus de la Universidad de Granada de un libro sobre la Patella ferruginea (Juan A. González, Pedro Paredes, Carmen Enrique, Paola Calzado e Isidoro Bueno).

 

El Plan Hidrológico de Melilla incluye en su contenido las aguas costeras, los puntos de vertidos y contaminación, y el conjunto de medidas que se desarrollarán hasta el año 2022. Por otro lado, el equipo científico que ha publicado el libro de la Patella es, a su vez, el que ha sido contratado por la Autoridad Portuaria para los estudios de la Patella de cara a la ampliación del puerto, aunque el libro refleja el trabajo de 10 años de investigaciones.

 

Se crea, por tanto, la oportunidad de valorar si las alegaciones que ha presentado Guelaya en lo que respecta a las aguas costeras poseen base científica, de acuerdo al contenido del nuevo libro. Pero además de la información científica, también es útil contrastar el marco jurídico de referencia sobre la conservación de la especie.

 

Analizamos ahora las alegaciones relacionadas con la planta desalinizadora, los estudios pendientes de realizar y la Zona de Especial Conservación de los acantilados de Aguadú.  Dejamos para otra entrega la ampliación del puerto por su complejidad.

 

Las alegaciones presentadas por Guelaya sobre aguas costeras fueron estas:

 

-Ejecución lo antes posible del emisario submarino para la salida de salmuera.

 

-Adelantar de forma prioritaria los estudios sobre la identificación y estudio de zonas afectadas por especies invasoras. Igualmente está previsto llevar a cabo un análisis sobre la Patella ferrugínea”, incluyendo los estudios necesarios para el cumplimiento del Art. 56 de la Ley de Patrimonio Natural (Ley 42/2007) sobre especies en peligro de extinción y vulnerables, así como la inclusión de la Estrategia Nacional de conservación de la Patella ferruginea.

 

-Incluir las medidas que la autoridad ambiental, la Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla, va a destinar en los próximos años a la conservación de la biodiversidad de hábitat y especies acuáticas, ya que en el programa de medidas no figura ninguna dependiente de la Consejería, especialmente en respuesta los requerimientos de la Ley de Patrimonio Natural sobre especies en peligro de extinción y vulnerables, y del plan técnico de gestión de recursos naturales aprobados en la Asamblea de Melilla.

 

El agua cargada de sales producto de la desalinización  de agua de mar vierte sobre el mismo cantil de rocas. Supone un punto de contaminación, junto al vertido de productos químicos, incluido en el PHM. A estos dos puntos de contaminación se añade ahora el vertido de contaminantes que la desalinizadora envía directamente a la costa de la Zona de Especial Conservación, en donde aparecen espumas grisáceas, comunidades de algas tionitrófilas y de afinidades portuarias, evidencia de vertidos, y ausencia en 60 metros de costa de Patella ferruginea y otras especies importantes.

 

La salida de salmuera ha provocado el desarrollo de poblaciones densas de percebes, que tapizan 20 metros de costa lineal en franjas de 80 cms de altura, entrando en competencia con la Patella ferruginea, que no puede colonizar esa franja.

 

La pesca en la punta de Rostrogordo, prohibida en los Planes técnicos en zonas periféricas de la ZEC, se sigue manteniendo. En algunos tramos, la Patella está disminuyendo. En cambio, en la zona ZEC, tras los daños ocasionados inicialmente por la construcción de la desalinizadora, y por la carretera que llega hasta el límite norte del territorio, se está recuperando por el efecto positivo de que no existe acceso público a la zona, de forma que las poblaciones de Patella aumentan, salvo en el tramo  de 60 metros afectado por los vertidos, ilegales entendemos nosotros, de materia orgánica y productos químicos.

 

La necesidad de elaborar planes de recuperación y de gestión de las especies en peligro de extinción y vulnerables es defendida por el equipo científico, que además apela a la coordinación de todas las administraciones que tienen competencias en el asunto.

 

Por ejemplo, solo mediante el seguimiento de las poblaciones, y prohibiendo la pesca en la punta de Rostrogrodo podremos saber si el descenso de poblaciones de Patella se debe a los pescadores, a la salida de salmuera o a las dos causas. Y no existe en la Consejería de Medio Ambiente ningún plan conocido de estudios, ni interés por hacer cumplir la prohibición de la pesca en la punta de Rostrogordo, al menos desde hace 2 años y medio.

 

Sobre la recuperación de la población de Patella que se perdió  en la construcción del paseo marítimo de Horcas Coloradas, entre 800 y 1.000, Guelaya ecologistas en Acción  presentó alegaciones en contra en su momento, y dudamos de que se recupere, mientras que el equipo científico cree que se colonizará la nueva escollera, si se mantiene el ritmo actual, para lo cual señalan dos condicionantes, que no se produzca contaminación de los aliviaderos de la red de aguas residuales que vierten en los dos extremos de la escollera y que se mantenga el reclutamiento de larvas de las zonas cercanas, incluyendo las altas densidades de la escollera exterior del puerto, pensamos nosotros. Desde luego, son condiciones necesarias para salir de dudas dentro de unos años.

 

En conclusión, la ejecución del emisario de salmuera en aguas abiertas fuera de la ZEC de Aguadú, los planes de recuperación y conservación de especies, los estudios de seguimiento sobre las especies que hay que proteger, y la puesta en marcha de las medidas aprobadas en los Planes técnicos de gestión de recursos naturales, tienen base tanto científica como jurídica, además de ser demandas ecologistas reiteradas en los últimos años.

 

Esperamos que la nueva autoridad ambiental haga algo al respecto, puesto que se trata de requerimientos derivados del Estado de Derecho, con fundamentos científicos, y en respuesta a la preceptiva participación social en materia ambiental.