CONSUMO DE AGUA Y POBLACIÓN NO CENSADA EN MELILLA

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Guelaya exige solución al excesivo gasto de agua y que se clarifique el tamaño de población no censada de Melilla para poder planificar servicios públicos

 

Si en Melilla se consumieron 306 litros de agua por habitante y día en 2017, como dice Quevedo, y no 396 como dice Guelaya, entonces es que la población no censada de Melilla está en torno a 38.000 personas y no 10.000, como estimaba Guelaya

 

En 2018 la  población total de Melilla habría sido de más de 125.000 personas, frente a los 86.000  censados.

 

 

El consumo medio de agua en España está en torno a 136 por habitante y día.

 

 

Guelaya cuenta con  los datos oficiales del agua potable suministrada a la red de Melilla desde 2011 hasta 2017. Cuando en Guelaya hemos estimado un consumo de 400 litros por habitante y día hemos tenido en cuenta la cantidad de agua suministrada a la red, la población censada según el Instituto Nacional de Estadística y la población no censada, que hemos estimado en torno a 10.000 personas,  basándonos en los datos suministrados por el Plan Hidrológico 2015-2021aprobado, entre otros, por el gobierno de la ciudad. Si se consumen casi 100 litros menos, como dice el Consejero de Medio Ambiente, la única explicación posible es una población no censada mucho mayor que la estimada por Guelaya. El señor Quevedo debería explicar cómo obtiene sus cifras de consumo de agua, debería decir cuál estima él que es el número de personas que hay que contabilizar como habitantes que consumen agua.

 

Hace dos años Guelaya hizo un estudio para tratar de averiguar dónde se consumía en Melilla una cantidad de agua tan desorbitada. No hay explicación en las fugas, que están dentro de lo asumible, ni en el campo de golf, que no se riega con agua potable, ni en los enganches ilegales, que sin  duda habrá, pero que no pueden ser responsables de cifras tan descomunales de sobreconsumo. La única explicación posible estaba en una población real muy superior a la oficial, pero no teníamos ningún dato para poder afirmarlo; la confirmación nos llega ahora con los datos de consumo suministrados por el señor Quevedo; si estos datos son reales, solo se explican por una población de hecho muy superior a la oficial.

Alguien tendrá la tentación de explicar estos datos con los miles de personas que entran y salen de nuestra ciudad diariamente, pero los expertos en agua consultados por Guelaya nos aseguran que ese tipo de población consume poca agua. Por otro lado, aun con una población flotante de casi 40.000 habitantes los 300 litros por persona y día siguen siendo una barbaridad cuando se comparan con la media de España que está en 136 litros. Los melillenses no nos duchamos siete veces al día ni vivimos mayoritariamente en chalets con jardines que haya que regar. ¿Dónde se va el agua? ¿Podemos tener una población flotante todavía muy superior a los 38.000 no censados que se derivan de los datos suministrados por el señor Quevedo?

 

No corresponde a Guelaya valorar las posibles ventajas o inconvenientes de estos datos de población pero sí nos preguntamos por qué no se han tenido en cuenta en el Plan Hidrológico, herramienta imprescindible para calcular el agua que necesita la ciudad; el Plan Hidrológico de Melilla estableció el objetivo de disminuir el consumo de agua y no se ha cumplido tras 6 años de aplicación del mismo. Eso es un problema que hay que resolver y exigimos medidas para que se cumpla lo que se planifica.

Para 2021 el Plan Hidrológico prevé una población total real de 106.000 personas, a la que hay que abastecer de agua, pero los datos que se desprenden del consumo de agua indicado por el señor Quevedo implicarían una población total cercana a los 130.000 habitantes.

Es preciso saber cuántos habitantes reales tiene Melilla para poder establecer nuestros objetivos de reducción del consumo de agua.

Las campañas de ahorro de agua, si se han hecho, han pasado totalmente desapercibidas para los melillenses y no pueden considerarse como un elemento que haya contribuido a la reducción en el consumo que apuntó el señor Quevedo, es más, en 2015, 2016 y 2017 el consumo de agua en la ciudad  no ha dejado de aumentar. Es cierto que el consumo ha bajado con respecto a 2012, pero es que en 2012 se produjo un pico de sobreconsumo, no es un buen referente. No disponemos de los datos de 2018, pero sí sabemos, por declaraciones a prensa del señor Quevedo que ese año seguían metiéndose en la red 38.000 metros cúbicos diarios, lo mismo que en 2017, luego si  el consumo bajó, bienvenido sea, pero  es muy probable que sea debido a la bajada de presión a que se  sometió la red por las continuas averías de la desaladora. Los días con menos presión se ahorraba agua, el resto de días seguía gastándose de forma desmesurada.

Mientras tanto seguimos esperando unos objetivos cuantificables en la reducción del consumo de agua, unas medidas evaluables para alcanzarlo y una información sobre la población real de Melilla.

Desaladora

 

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