renaturalización del río

El estanque de la desembocadura del río de Oro es un despilfarro de dinero público

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  • El estanque acabará bajo un lecho de lodos y basuras en la primera riada fuerte que tengamos

 

  • Es inaudito que en España y en toda Europa estén intentando recuperar ambientalmente los rios y en Melilla se gaste dinero para que el rio no llegue al mar.

 

  • El hormigonado del cauce es el problema, no la solución.

 

Primero fue intentar taparlo. Después construir instalaciones deportivas, y finalmente, los intentos de acabar con el único rio que tenemos culminan en un estanque que evitará que el agua llegue al mar.. hasta que llueva.

 

El argumento de evitar mosquitos es, más que débil, erróneo. Los mosquitos no se van a evitar con los Jardines del Agua al lado, con plantas y riego permanente. En cambio quitar la vegetación del río sí provoca aumento de mosquitos, porque las aves que se los tienen que comer se van a otro sitio.

 

Pero además, lo que provoca la presencia de mosquitos no es el agua, sino la contaminación de la misma por las basuras que están en el cauce y que saldrán a la desembocadura en la próxima riada. Los cauces de Melilla están llenos de basuras arrastradas a la espera de llegar al mar.

 

Entendemos que se plantee reforzar los muros de contención en prevención de riadas que el cambio climático puede hacer intensas y frecuentes, pero es justamente el hormigonado del cauce lo que provoca el charco final que tanto molesta ahora.

 

El charco se produce porque no se deja que el agua se inflitre en el terreno a lo largo del tramo final. Ni siquiera poner una alcantarilla a 100 metros de la desembocadura ha servido de nada.

 

Las riadas colmatarán el estanque, llenándolo de tierra, barro y cañas en cada riada, varias al año. ¿cuanto costará mantener limpio el estanque? ¿aguantarán los motores que tienen que bombear el agua la carga de porquerías que se les viene encima?

 

Tarde o temprano el río de Oro deberá ser renaturalizado, porque esas son las directrices de las políticas hidráulicas actuales, y cuando eso se lleve a cabo, el proyecto actual deberá modificarse, porque un río siempre tiene que terminar en el mar. Si no es así no sería un río, sino una cloaca o un aliviadero.

 

Por esto, Guelaya considera que la obra de la desembocadura del río es un despilfarro de dinero. Además, no está incluido en el plan hidrológico, y la gestión del agua tiene otras prioridades más importantes en las que gastarse el dinero, como poner en marcha medidas de ahorro de agua, por ejemplo.

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El carrizal del río Oro. La vida se abre camino

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Ver cómo el carrizo (Phragmites australis) se va extendiendo sobre el lecho de cemento del río Oro es la mejor manera de entender la vieja frase “la vida se abre camino”. En el plan de renaturalización que proponemos para el río a su paso por la ciudad no incluimos levantar el suelo de cemento del lecho del río, porque experiencias anteriores demuestran que en poco tiempo la vegetación ribereña haría desaparecer este suelo sin problemas. Como veis, a pesar de la imagen que se intenta vender (y se consigue) del río por parte de las autoridades como que es un arroyo infecto, el caudal de agua que circula es transparente y está lleno de peces y anfibios. Precisamente los carrizos son responsables de la claridad de estas aguas, pues las plantas macrófitas tienen un poder de absorción de contaminantes muy alto, y aunque no faltan a lo largo del río emisarios ilegales de aguas fecales, estas plantas obran el milagro de purificarlas sin ningún esfuerzo por nuestra parte. El único esfuerzo que se realiza es precisamente para arrancarlas con maquinaria pesada cada cierto tiempo, junto con el hábitat de multitud de aves y otras especies protegidas, algo impensable hoy en día en el resto de ciudades españolas

carrizo (Phragmites australis)

Es muy importante distinguir la caña común (Arundo donax), de origen asiático, del carrizo (Phragmites australis), totalmente autóctono. La caña se extiende peligrosamente por los cauces; no es flexible, sino quebradiza, y al quebrarse con las riadas forma tapones que pueden acarrear un serio problema. El carrizo, en cambio, es flexible, y sus tallos no superan el diámetro de un dedo de grosor. En las crecidas actúa como regulador de la fuerza de las aguas, evitando riadas e inundaciones. Por eso los planes de cauces a nivel estatal y europeo aconsejan retirar las poblaciones de caña de los cauces y sin embargo emplazan a favorecer el crecimiento de la vegetación ribereña autóctona, como carrizos, eneas y juncos.