zonas ZEC de Melilla

El Helianthemum caput-felis o jarilla cabeza de gato, especie protegida española compartida con el Levante y Baleares.

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  • La presión urbanística de la costa la ha diezmado en la península.

 

  • En Melilla se mantiene en terrenos militares y espacios protegidos y las especies invasoras son su principal amenaza

La jarilla cabeza de gato se denomina así porque alguien vio cierto parecido entre la forma de sus frutos y la cabeza de un gato. Su nombre científico es Helianthemum caput-felis, que  viene de Helios, sol, y caput felis, traducción latina de cabeza de gato. La jarilla es una especie heliófila que precisa de sol y no prospera por eso bajo los pinos. De hecho, plantar pinos en los lugares donde está sería una amenaza para ella.

 

Este arbusto bajo existe en algunas costas mediterráneas occidentales, entre las que destacan las del norte de África, donde se encuentra en Marruecos, pero exclusivamente entre cabo de Agua y Cabo Tres Forcas, y Argelia, donde está presente en la playa “de los andaluces” en Orán.

 

En la península ibérica se encuentra también en el levante español y en Baleares, en puntos concretos donde ha sobrevivido a la expansión urbanística de la costa, que ha llegado a los barrancos, lugares habituales donde la especie prolifera en rodales que pueden ser de 800 pies de plantas en el caso de Melilla.

 

Estaba presente en las colinas y acantilados cercanos al mar y terrenos arenosos en lugares mediterráneos peninsulares, pero la urbanización de la costa ha diezmado su presencia. Comparando las cantidades presentes antes y después del boom de la construcción de la costa mediterránea el siglo pasado, que llegó hasta los barrancos y torrenteras más inclinadas, la población de Helianthemum caput-felis en el litoral español casi ha pasado a ser testimonial.

 

Por este motivo se la ha calificado en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie vulnerable. Si no se hace algo al respecto, entrará en el futuro en la categoría de especie en peligro de extinción, por lo que su estatus reclama la atención de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad, la responsable de su conservación, junto con todos los melillenses como herencia recibida de las generaciones anteriores.

 

En Melilla cubría todo el norte de la ciudad, muy cerca de la línea de costa, en la ZEC de Aguadú, aunque encima de los acantilados está presente prácticamente desde  el polvorín hasta la valla perimetral, continuando por el barrando del Quemadero y de allí hasta el mismo río de Oro por las colinas que rodean al arroyo Tigorfaten a través de la segunda ZEC melillense, la del barranco del Nano.

 

Se trata de una especie a la que le gusta el sol, es heliófila, y por tanto, no prospera a la sombra de los pinos. En el caso de Melilla su ubicación en terrenos militares la ha librado de la especulación urbanística, que ha sido su amenaza principal en la península, pero no por ello está libre de amenazas.

 

No existe ningún estudio que sirva de base para la elaboración de un Plan de Conservación de la especie, obligatorio para todas las especies vulnerables según la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad española.

 

Pero Guelaya ha trabajado en su defensa estos años adaptando la técnica de viverismo desarrollado en la península para su reproducción desde semillas, pero comprobando además que es mucho más rentable el trasplante de esquejes, por lo que se han recogido semillas locales y esquejes y se han multiplicado y reintroducido para comprobar que en el caso de que sea necesario puede ser replantado en Melilla con genoma propio, ya que los estudios genéticos demuestran que presenta diferencias con las plantas del Levante, más relacionadas con las especie en las Baleares.

 

Replantar jarillas cabeza de gato con plantas de la península sería no solo un error, sino también un atentado contra su conservación por hibridarla con plantas peninsulares, ya que la polinización es cruzada gracias a insectos. Además no es necesario recurrir a plantas de la penísula porque Guelaya dispone de plantones para su reintroducción a disposición de la Ciudad.

 

Solo se ha realizado un censo global de la especie en Melilla por parte del grupo de especies protegidas del Campus de Melilla hace algunos años, con el que Guelaya colaboró en el trabajo de campo. Para conocer su tendencia en Melilla, si hay más o menos que antes, hay que volver a repetir el censo.

 

Llama la atención que cuando está presente la “vinagreta”, nombre con el que se conoce en Melilla a la Oxalis pes-caprae, una especie invasora, la jarilla desparece de la ZEC del barranco del Nano.

 

La “vinagreta” es propia de lugares nitrofilados, que ocupa junto con otras especies oportunistas en una explosión de flores tradicionalmente en enero-febrero, y con el cambio climático, antes. Su presencia impide que la jarilla prolifere, porque parece que compite mal por el suelo, estando presente donde apenas otras especies crecen en suelos pedregosos.

 

La vinagreta no solo nos informa sobre dónde están los suelos nitrofilados, sino que se trata de una especie incluida en el Listado Español de Especies Invasoras, por lo que su presencia en los espacios protegidos debería ser tenida en cuenta para su eliminación como medida de conservación, pero no existe ningún plan de manejo aprobado en la Ciudad sobre sus espacios protegidos.

 

helianthemum 2019 2

 

 

 

 

 

 

 

 

La gaviota de Audouin saca adelante en Melilla más de 300 nidos y se estabiliza como la segunda colonia más numerosa de la especie en el mar de Alborán

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  • Al menos 113 pollos de gaviota de Audouin volaban a mediados de julio en Melilla, manteniéndose el tamaño de la colonia por encima de los 300 nidos.

 

  • En la isla de Alborán no solo se mantiene sino que aumenta significativamente el tamaño de su colonia por encima de 1000 parejas.

 

  • Las islas Chafarinas sigue reduciendo su colonia desde más de 4000 parejas en los años 90 a 140 en 2019.

 

La gaviota de Audouin, joya de la corona de las islas Chafarinas, que dio gloria ecológica a las islas cuando las focas del Mediterráneo tenían nombre propio, recuerden a Peluso, cambió su estrategia o se la cambiaron, quizás por el cambio climático, quizá por las políticas pesqueras.

 

Al igual que otras grandes colonias que han visto disminuir su tamaño durante la última década, como el delta del Ebro o las islas Columbretes, las Chafarinas se suman a las colonias que están provocando que la población mundial de la especie haya disminuido entre un 30% y un 50%.

 

Pero la especie ha demostrado adaptación, lo que se le supone a una especie que está en el catálogo español de especies amenazadas como vulnerable y ha aparecido en lugares donde nunca estuvo, como en Alhucemas (peñón de Tierra), en  Ceuta, Melilla y Portugal.

 

En estos momentos la gaviota de Audouin (que en Melilla se conoce con nombre local de gaviota de pico rojo) tiene el triple de nidos en Melilla que en Chafarinas, donde saca adelante el triple de pollos en este año 2019.

 

Por eso es importante que la gaviota de pico rojo esté en Melilla, porque solo queda en estos momentos en el mar de Alborán la mitad de las que había en 1992.

 

La población aguanta bien en la isla de Alborán, donde no se ha producido en los últimos año el aumento de gaviotas patiamarillas que ha sufrido Melilla. Gaviotas anilladas en la isla de Alborán se ven en Melilla, criando en nuestras colonias, o bebiendo agua en el embalse de las Adelfas. Las poblaciones están conectadas. Muchas aves anilladas en Chafarinas se han venido a Melilla. Pero no solo tenemos gaviotas de pico rojo de las cercanías; han venido a poner su huevo, nunca mejor dicho, de Menorca, delta del Ebro y Murcia.

 

 

¿Está segura la gaviota de Audouin en Melilla?

 

Nada más lejos de la realidad. Durante los seis años que la gaviota de pico rojo ha criado en Melilla ha tenido que cambiarse cada año de ubicación, y en 3 ocasiones, ha fracasado en su intento.

 

Este año se da la paradoja de que los más de 100 pollos que han volado lo han hecho de nidos que estaban en el margen o fuera del espacio protegido que las alberga, la Zona de Especial Conservación de los acantilados de Aguadú. Si han salido adelante, no ha sido por la gestión medioambiental de la Red Natura 2000, sino por criar en terrenos militares que lo han permitido.

 

No existe ningún tipo de gestión sobre la ZEC, ni personal contratado por la ciudad para el seguimiento ambiental, pero sí se ha encargado la redacción de un plan de conservación a la asesoría ambiental Inalser, que en unos meses podrá constituir el marco de referencia para tomar decisiones sobre su gestión porque la nidificación el año próximo no está garantizada en la ZEC.

 

El nuevo Gobierno, que deberá aprobar este otoño el plan de conservación  de la gaviota de pico rojo, fruto de la iniciativa en este caso del Gobierno anterior, deberá tomar medidas en el presupuesto del año 2020 para desarrollar las conclusiones del plan de conservación y continuar con el diseño del resto de planes de especies protegidas.

 

 

 

 

pico rojo y patiamarilla
Gaviotas de pico rojo junto a su principal enemigo, la gaviota patiamarilla

Los presupuestos de la ciudad no pueden volver a olvidar los espacios naturales de Melilla

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Guelaya Ecologistas en Acción presentó alegaciones a los presupuestos aprobados en la asamblea de la ciudad, ante la consejería de Coordinación y Medio Ambiente, para su debate en el Pleno, y una queja por la falta de información sobre los presupuestos.

 La participación social, en el caso de las asociaciones ecologistas, se centran en aquellas cuestiones específicas que reflejan sus estatutos, y en el caso de Guelaya, organización que lleva participando de la vida pública 30 años, la opinión pública sabe perfectamente que nos dedicamos al medio ambiente y a los derechos humanos, que los políticos pasan, pero Guelaya sigue ahí.

Hacer públicos unos presupuestos en el BOME en los que resulta imposible conocer lo que se va a financiar en el medio ambiente de la ciudad, creemos que es oponerse a la participación social, y contrario al derecho a la información ambiental que es preceptivo en Melilla, si es que rigen las directivas europeas consolidadas en el derecho interno español.

Otras administraciones públicas, con las que discrepamos abiertamente, como la autoridad portuaria, se adaptan a la existencia de una administración moderna y “digital”, informando por vía electrónica de la información a la que tenemos derecho a acceder.

No es el caso de la Ciudad Autónoma.

Guelaya participa en los canales legales que el Estado de derecho le permite, y presenta alegaciones siguiendo los canales de participación que se nos ofrecen en función del derecho a la información ambiental, pero tener que defender lo aprobado en la asamblea de Melilla, porque el partido que lo aprobó ni siquiera lo quiere cumplir 5 años después supone un grave déficit democrático.

 El centro de interpretación de la naturaleza en Melilla es una iniciativa vinculada al desarrollo de la Red Natura 2000 por parte de una consejería de Medio Ambiente que en su momento se vió imputada, tanto en sus responsables políticos como administrativos.

 El 5 de julio de 2012 el Centro de Interpretación de la Granja adoptó el nombre de Ingeniero Ramón Gavilán en reconocimiento por la labor del que fue Consejero de Medio Ambiente.

El 16 de marzo de 2015 se inaguró el Museo del Fósiles y Minerales en el denominado “Centro de Interpretación Ingeniero Ramón Gavilán.

El 28 de diciembre del 2015, aparecía en el perfil del contratante la formalización de la “Adquisición de colección privada de fósiles para su exposición en el Centro de Interpretación de la Naturaleza Ramón Gavilán, en la Granja”. El adjudicatario definitivo fue, como es obvio, el propietario de la colección, que recibió generosamente por ello 30.000 euros (IPSI no sujeto), en contra de lo anunciado en los medios, que afirmaba que un empresario local había cedido la colección a la ciudad.

¿Cual ha sido la actividad del Centro de Interpretación tras su inaguración en el año 2012 y el año 2015 en el que se adquiere la colección de fósiles? Ninguna.

 El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos de Armas, se desplazó a Melilla para comprobar ‘in situ’ las actuaciones relacionadas con su departamento, entre las que destacan especialmente las obras de ampliación de la desalobradora de Melilla y el Centro de Interpretación de la Naturaleza en el denominado Parque Forestal La Granja II.Son notas de prensa que cualquiera puede encontrar, pero hay que recordar por qué se gastó dinero público del Estado y de los Fondos Fender, en lo que según los medios pretendía lo siguiente:

“La finalidad de este Centro es dar a conocer los ecosistemas característicos de Melilla que actualmente cuenta con el 2,54 por ciento de su territorio incluido en la Red Natura 2000. La ejecución de este Centro ha supuesto una inversión de 397.000 euros, financiados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y cofinanciada con Fondos Feder“

 En sesión de 10 de julio de 2012 la Excma. Asamblea de Melilla acordó la Aprobación de los Planes Técnicos para la Ordenación de los Recursos Naturales LIC ES6320002. Barranco del Nano y de la Zona LIC ES630001. Marítimo Terrestre de los Acantilados de Aguadú.

Lo que se aprobó en el Pleno de la Asamblea fue lo siguiente.

 

“ACCION E. 19.- (acción ex-situ)

Acción Propuesta.-

Construcción de un centro como Aula – Biblioteca – Museo (en adelante abm). Donde se centralicen la gestión y estudios que se deben realizar sobre las zonas LICs ZECs. Servirá también como lugar de exposición y divulgación de las zonas LICs / ZECs, y utilizará como sede el Centro de Interpretación de la Naturaleza, en la 2ª fase de la Granja Agrícola.”

 

La consejería de Medio Ambiente actual no tiene ninguna responsabilidad en estos hechos, pero sí tiene responsabilidad en resolver, en defensa de los intereses públicos, lo que se aprobó en la Asamblea de la ciudad democraticamente.

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