banderas negras de Ecologistas en Acción

Banderas Negras 2018 de Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla

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  • Ecologistas en Acción presentó sus banderas negras 2018 a la mala gestión de la costa española

 

  • En Melilla se conceden dos banderas negras por mala gestión y contaminación

 

Todos los años Ecologistas en Acción concede sus “premios Banderas Negras (BN)” a la mala gestión y a la contaminación costera, en todas las CCAA y ciudades. El miércoles 27 de junio se ha hecho público el informe Banderas negras de 2018, que incluye dos banderas negras para Melilla concedidas por Guelaya Ecologistas en Acción.

 

BANDERA NEGRA POR MALA GESTIÓN:

 PROYECTO DE AMPLIACIÓN DEL PUERTO DE MELILLA

Por tercer año consecutivo el proyecto de ampliación del puerto de Melilla recibe una bandera negra por mala gestión.

 

Son muchos los años que llevamos en Melilla soportando y luchando contra  los intentos del gobierno de la ciudad de acometer una ampliación de 25 ha para el puerto actual.

 

En julio de 2014 se lanzó oficialmente el proceso, con la publicación por parte de la Autoridad Portuaria del Documento de Inicio. En Guelaya hicimos las pertinentes aportaciones al Documento de Alcance y presentamos las primeras alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental en octubre del mismo año.

 

Ese proyecto no pudo pasar favorablemente la evaluación ambiental porque suponía, en cualquiera de las tres propuestas ofrecidas, la muerte de miles de ejemplares de Patella ferruginea, una lapa declarada en peligro de extinción, y cuyos principales poblaciones mundiales se presentan en las islas Chafarinas y en el muelle Norte del puerto de Melilla, donde se pensaba adosar el espigón de la ampliación.

 

Pero los proyectos megalómanos parecen estar en el ADN de nuestros políticos locales, y en noviembre de 2017 salió a la luz el Estudio de Impacto Ambiental para una segunda versión del  proyecto de ampliación.

 

El nuevo proyecto pretende salvar el escollo de la presencia de la Patella manteniendo intacto el muelle Norte y comunicando la ampliación con el puerto actual a través de un puente. Además mantiene los argumentos de antaño de que es precisa la ampliación por tres motivos: porque el número de pasajeros y el de mercancías importadas crecen y terminarán por colapsar las actuales instalaciones, porque se necesita sitio para ubicar fuera de la ciudad las actuales industrias sucias, a saber, Endesa y la incineradora, y porque Melilla necesita terreno para ofrecer a las empresas que quisieran, potencialmente, instalarse.

 

En diciembre de 2017 hemos presentado las alegaciones de Guelaya a este segundo proyecto y creemos haber expuesto argumentos de peso para rebatir tanto la presunta inocuidad del nuevo proyecto en lo relativo a la presencia de la Patella, como los objetivos socioeconómicos que defienden en el mismo.

 

Así, del propio estudio técnico del segundo proyecto se desprende que, con la ampliación, las corrientes que se originarían supondrían el transporte de las larvas de las Patella del muelle Norte a mar abierto en lugar de a la costa.

 

El número de pasajeros que entran o salen de Melilla ha comenzado a descender este año debido a la apertura de líneas marítimas entre Nador, Málaga y Motril.

 

El número de mercancías importadas va a descender en breve porque una parte muy importante de la misma se destina a pasarla de contrabando hacia Marruecos y la frontera de Melilla  está colapsada, no da más de sí; y por otro lado, la construcción por parte de Marruecos de un macropuerto a tan solo 30 km de Melilla afectará mucho a este contrabando.

 

La reubicación de Endesa y la incineradora fuera de la ciudad es una quimera mientras no se diga quién va a pagar el traslado.

 

Y por último, la necesidad de suelo industrial no se entiende cuando ninguna empresa, que haya querido venir, ha dejado de hacerlo por falta de sitio.

 

A los melillenses se nos está vendiendo que con la ampliación habría un gran incremento de puestos de trabajo, aunque su cnstrucción solo empleará a 200 personas durante varios años, pero en Guelaya sostenemos que supondrá el despilfarro de 300 millones de euros y un gran impacto ambiental para una infraestructura que no hace falta.

 

 

BANDERA NEGRA POR CONTAMINACIÓN:

 VERTIDO DE SALMUERA DE LA DESALINIZADORA SOBRE EL CANTIL.

 

La planta desalinizadora, de Melilla, entró en funcionamiento en 2007. El vertido de salmuera actual es de 24.450 m³/día.

 

Este vertido, se realiza en un cantil a tan solo 20 m de Aguadú, una zona ZEC de Melilla, sobre la misma línea de costa. Igualmente se vierten productos químicos (biocidas y otros) utilizados para la limpieza de filtros y demás usos en el funcionamiento de la instalación.

 

El sistema de vertido sobre el cantil de nuestra desaladora aparece, como ejemplo de lo que no debe hacerse, en la página 8 del informe técnico “El sistema de protección del medio marino frente a los vertidos de las plantas desaladoras en España: análisis y propuesta de mejoras“, elaborado en 2011 por  CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación  de Obras Públicas) para la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental.

 

 

La salmuera vertida afectaría negativamente, por su alta salinidad,  a cualquier zona costera en la que estuviese ubicada, motivo por el cual se recomienda no usar este sistema de vertido sobre el cantil, pero en el caso de Melilla los efectos son de mayor gravedad aún por la cercanía de la zona LIC.

 

Este hecho lo hemos denunciado en reiteradas ocasiones pero no solo no se han tenido en cuenta nuestras protestas, sino que, una inminente ampliación de la desalinizadora tiene proyectado, como lugar de emisión de la nueva salmuera, la misma cascada actual, con lo que los efectos perniciosos aumentarán.

velero Diosa Maat
El velero de Ecologistas en acción navega frente al lugar donde la desalinizadora vierte la salmuera en el cantil.