Banderas Negras en Melilla

BANDERAS NEGRAS 2022

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Guelaya otorga sus Banderas Negras 2022

La bandera negra de Melilla por mala gestión es para el proyecto de cortar todos los árboles del cuartel Primo de Rivera, y levantar edificios de quince pisos de altura en primera línea de playa.

La bandera negra de Melilla por contaminación es para los continuos vertidos de basuras en los cauces de la ciudad.

Ecologistas en Acción ha presentado su informe Banderas Negras 2022, con el que saca a la luz los casos más significativos de contaminación y mala gestión ambiental de las costas del Estado español.

En cada territorio se otorgan dos banderas negras, una por mala gestión y otra por contaminación

El cuartel «Primo de Rivera», comúnmente denominado Cuartel de Caballería es la base del Regimiento «Alcántara». Está ubicado en el Paseo Marítimo, frente a la Playa del Hipódromo, un lugar privilegiado en el urbanismo de la ciudad. En su interior podemos encontrar un gran número de árboles centenarios de gran porte. Este cuartel es propiedad del Ministerio de Defensa, quien suscribió un convenio con la Ciudad Autónoma para cederles éste y otros acuartelamientos por la disminución del personal militar que se ha acusado en los últimos años. En el interior del cuartel los edificios se distribuyen entre carreteras y zonas verdes, con un diseño urbanístico que podría respetarse. Colindante al cuartel de caballería hay un centro educativo en uso, que, pese a tener pocos años de antigüedad, también será derruido.

En el cuartel de Caballería se pretenden levantar dos edificios de viviendas de 15 plantas cada uno, un hotel también de 15 plantas, un centro educativo nuevo, un centro comercial y 940 plazas de aparcamiento. Todos los árboles de gran porte serán trasplantados.

Guelaya-Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones en el proceso de evaluación ambiental; las dos principales son referidas a la muerte del arbolado centenario que no resistirá el trasplante, y al enorme impacto visual que se va a producir en el paisaje del litoral del Paseo Marítimo Mir Berlanga Melilla, donde se ubican la mayoría de las playas.

La bandera negra de Melilla por contaminación es para los continuos vertidos de basuras en los cauces de la ciudad.

Los vertidos de basuras, escombros y enseres diversos que se acumulan en el río de Oro, arroyo Mezquita, arroyo Farhana y resto de cauces de la ciudad son arrastrados hacia el mar en los episodios de lluvias torrenciales, se depositan en el fondo de la bahía, aparecen en nuestras playas y escolleras en los temporales y también son arrastrados mar adentro.

El problema de las basuras en los cauces y en toda la periferia de la ciudad sólo está siendo atacado por la Consejería de Medio Ambiente con limpiezas a través de los planes de empleo; pero, además de ser esporádicas, no resuelven el problema. Desde Guelaya-Ecologistas en Acción hemos solicitado a la Consejería de Medio Ambiente que las limpiezas sean sistemáticas y se acompañen de un plan de vigilancia y de sanciones. Este problema también lo hemos denunciado a la Confederación Hidrográfica. Llama la atención que la confederación considera que el problema debe resolverlo la ciudad autónoma y viceversa, la ciudad pone el foco en que debe hacerlo la Confederación. Lo cierto es que tenemos los cauces llenos de basuras y no hay ningún proyecto de gestión para solucionarlo.

El informe Banderas Negras 2022 es una herramienta para visibilizar casos flagrantes de contaminación y mala gestión ambiental de nuestras costas. Todas las administraciones tienen que tomar conciencia de estos problemas y actuar de manera inmediata para mejorar la salud de nuestros ecosistemas, de nuestras economías y de las propias personas

Imagen -maqueta proyecto cuartel Primo de Rivera, Caballería

Ecologistas en Acción otorga sus Banderas Negras un año más en el litoral español. Guelaya aporta la desembocadura del río de Oro como punto negro en Melilla.

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Bandera Negra por mala gestión:

Cementación de la desembocadura del río de Oro y construcción de una fuente de colores.

800.000 € de cemento se han utilizado para sepultar la desembocadura del río de Oro de Melilla, uno de los escasos reductos de vida natural que quedaban en nuestra ciudad.

La barbarie se reformula conforme una opinión pública, cada vez más comprometida con la protección medioambiental va creciendo: hasta hace poco tiempo el plan para nuestro río era taparlo con un techo, convertirlo en una enorme alcantarilla, pero no pudieron hacerlo, probablemente por falta de dinero y por temor a contravenir a muchos melillenses que clamaban en las redes sociales contra ese proyecto.

Ahora les vale con inundarlo de cemento. En la desembocadura del río de Oro, que ya estaba en buena medida cementada, pero donde la vegetación se había ido haciendo un hueco con el transcurrir de los años, han decidido que había que cementar y poner, en la desembocadura del río, una fuente, con chorros iluminados durante la noche.

La tendencia en Europa y en España es la renaturalización de los ríos, quitar hormigón, aumentar la vegetación, cuidar los ecosistemas acuáticos, pero el gobierno de la Ciudad Autónoma  decidió que lo mejor era arrancar la escasa vegetación que se había abierto el paso entre el hormigón de nuestro río,  que permitía la reproducción de aves como el chorlitejo o la gallineta, y la visita de aves como la garza real, el andarríos, la lavandera, las garcetas o las cigüeñuelas; teníamos golondrinas y aviones devorando mosquitos; teníamos vida y ahora tenemos cemento amarillo con una fuente de colorines. No se puede ser peor gestor ni más hortera.

La actuación sobre la desembocadura del río de Oro atenta contra la Directiva europea Marco de Agua que entre otras muchas cosas establece que «El agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal«. El primer objetivo de esta Directiva europea es que «se prevenga todo deterioro adicional y proteja y mejore el estado de los ecosistemas acuáticos y, con respecto a sus necesidades de agua, de los ecosistemas terrestres y humedales directamente dependientes de los ecosistemas acuáticos».

 En Guelaya nos preguntamos qué entendería el gobierno de la ciudad por «prevenir todo deterioro adicional y proteger el estado de los ecosistemas acuáticos».

El Presidente saliente de la ciudad declaró su intención de seguir cementando río arriba y se apresuró a inaugurar la obra pensando en captar votos de quienes, como él, son amantes del cemento. Pero con las primeras lluvias fuertes la fuente quedó sepultada en fango y tuvieron que acudir los operarios para mantener una imagen impoluta de cara a las elecciones; el fango, que antes era absorbido en parte por la escasa zona de tierra, formó una capa de dos centímetros sobre el cemento amarillo y asistimos al triste espectáculo de ver cómo estaban limpiando el lecho de cemento a manguerazo limpio.

Antes teníamos un río y ahora tenemos una fuente. Alguien habrá ganado algún dinero con el cambio.

río antes