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ENDESA: RECONVERSIÓN O CIERRE

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Hace tres años que Guelaya-Ecologistas en Acción denunció que la normativa  que la anterior Consejería de Medio Ambiente tenía aprobada para limitar las emisiones de los gases contaminantes de la central térmica Endesa  estaba basada en una ley del año 1974, que había sido derogada hace tiempo. Según la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que tenía en vigor, Endesa podía emitir los óxidos de nitrógeno que quisiera.

 

Cuando pusimos en conocimiento de esta ilegalidad al entonces Consejero de Medio Ambiente,  Manuel Quevedo, se comprometió a revisar la AAI de Endesa.

 

La nueva AAI de Endesa se aprobó en 2019, pero podemos decir que solo ha cambiado el formato, el fondo sigue igual.

 

Es inadmisible que la anterior Consejería de Medio Ambiente haya dado carta blanca a Endesa para seguir contaminando sin cambio alguno hasta 2030.

 

Esta Consejería, por la continua presión de Guelaya-Ecologistas en Acción, tuvo que  revisar los valores límites de gases contaminantes que Endesa podía expulsar por sus chimeneas; esta revisión forma parte de sus competencias, pero lejos de exigir a Endesa una reconversión acorde  con la normativa europea sobre Mejoras Técnicas Disponibles, de obligado cumplimiento desde el 21 de Agosto de 2021,  lo que supondría una reducción drástica de emisiones, del orden de más de 65% para los óxidos de azufre y partículas, y de más del 75% para los óxidos de nitrógeno, decidió establecer unos valores límites, hasta 2030, acordes con las emisiones actuales de Endesa; es decir,  la nueva normativa local se ha adaptado a las emisiones reales en lugar de requerir a Endesa unas inversiones tecnológicas que rebajaran las mismas.

 

Así, cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa, aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión, establece que en 2021 los óxidos de azufre no pueden superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la anterior Consejería de Medio Ambiente le permite hasta 700; para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaría en 625, pero a Endesa se le permiten 2400! hasta 2030, y 1850! en años sucesivos; y en partículas el límite estaría en 35 frente a los 100 que le han autorizado.

 

Desde Guelaya analizamos los datos que nos facilitó Endesa  sobre los valores de emisiones en continuo, que está obligada a medir, y pudimos  detectar que hay turbinas que llegan a valores pico superiores a 4000 miligramos por metro cúbico de óxidos de nitrógeno.

 

Son inadmisibles los altos niveles de mercurio, un elemento altamente cancerígeno, que se declaran vertidos al mar: 1,2 Kg en 2007 y 3,2 Kg en 2014.

 

Además de todo lo anterior, ya denunciamos en su día los malos olores que se desprenden de Endesa desde hace varios años.

 

Cuando nos pusimos en contacto con los responsables de la central nos dijeron que eran debidos al traslado de unos depósitos y que en dos meses el problema estaría solucionado. Al cabo de casi un año colocaron unos filtros, pero los malos olores persisten.

 

Guelaya presentó  12 alegaciones a la AAI de Endesa en las que solicitaba, con arreglo a la normativa vigente, el cambio a otros valores límite para las emisiones y otras formas legales de aplicar la normativa que supusieran una mayor restricción de las mismas. Todas las alegaciones, excepto una, la petición de subir la altura de las chimeneas, fueron rechazadas sin ninguna explicación.

 

Es ofensivo, decepcionante y autoritario responder a peticiones argumentadas en la legalidad vigente con un escueto “No se acepta”, sin explicación alguna. Probablemente es, incluso, ilegal.

 

Para mayor confirmación de esta  situación inasumible, el informe publicado hace tres años por  la Agencia Europea de Medioambiente titulado “Revealing the costs of air pollution from industrial facilities in Europe”, otorga a la central diesel de Melilla el puesto séptimo en el ranking de las veinte industrias europeas más contaminantes, es decir, que más costes económicos originan, proporcionalmente, por los daños a la salud derivados de sus emisiones de CO2.

 

El cambio climático es ya una realidad y no podemos seguir mirando para otro lado.

 

Es preciso reconvertir Endesa.

 

concentración endesa

 

 

Guelaya pide a la Consejería de Medio Ambiente que renueve la Autorización Ambiental Integrada de ENDESA y REMESA y aplique los límites de emisiones de gases contaminantes de la normativa actual.

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ENDESA y REMESA siguen teniendo caducada su Autorización Ambiental Integrada tras acordar la Consejería, en una reunión con Guelaya en junio de 2016,  una nueva regulación.

 

Guelaya califica de falta de voluntad política la protección del medio ambiente y de la salud pública que se ofrece a los melillenses desde la Consejería de Coordinación y Medio Ambiente.

 

No puede ser de otra manera. Dos años esperando a resolver un problema de calidad del aire tras acordar una solución no pueden ser causalidad, sino abandono y falta de cumplimiento de lo hablado.

 

La calidad del aire parece que sigue en Melilla la política del avestruz, negar el problema, evitar tener datos para tomar decisiones, no medir la calidad del aire que respiramos ni controlar la emisión de contaminantes en las principales industrias que contaminan en Melilla.

 

Guelaya considera que se trata de un problema derivado de la excesiva confianza que la Administración ha tenido en una resolución positiva del  proyecto de ampliación del puerto, lo que probablemente ha derivado en  decisiones orientadas exclusivamente a promover el traslado de ENDESA al puerto. El continuo retraso del proyecto de ampliación ha desembocado en un importante retraso en el desarrollo de normativas en Melilla, que en el caso del medio ambiente, se han obviado significativamente.

 

La situación actual de cierre de la aduana comercial con Marruecos, con una bajada del  28% en el tráfico de contenedores que llegaron a Melilla en el mes de agosto no es un buen indicador para la ampliación del puerto, que además, no dispone todavía de resolución ambiental.

 

La autorización actual de ENDESA establece niveles máximos de emisión basados en una normativa de 1975 y no se revisa desde 2013.

 

La responsabilidad de lo que respiramos los melillenses es de la Ciudad autónoma. Para eso tiene transferidas las competencias de medio ambiente. Defender los intereses públicos quiere decir obligar a la industria a poseer las mejores técnicas disponibles.

 

Pero si las autorizaciones ambientales integrales que se le imponen a las empresas plantean niveles máximos de contaminación en términos de los años 70, donde los contaminantes que actualmente más preocupan por sus consecuencias sobre la salud, como los óxidos de nitrógeno, ni aparecen, nunca se producirán las inversiones necesarias para reducir las emisiones hasta los límites legales actuales.

 

Los óxidos de nitrógeno no están regulados en la actual autorización, algo ilegal según la actual normativa e inexplicable tras el dieselgate.

 

En septiembre de 2015, ahora hace 3 años, salió a la luz que Volkswagen había instalado ilegalmente un software para cambiar los resultados de los controles técnicos de emisiones contaminantes en 11 millones de automóviles con motor diésel, vendidos entre 2009 y 2015. Como resultado de este fraude, sus motores habían superado con éxito los estándares de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Los vehículos implicados emiten hasta 40 veces el límite legal de óxidos de nitrógeno en condiciones reales.

 

Tras el descubrimiento del fraude, conocido como dieselgate, las consecuencias en Europa se produjeron en forma de nuevas regulaciones en las medidas de contaminación de vehículos diésel, que acaban de ponerse en funcionamiento, con la consecuencia de una caída significativa de ventas de vehículos diésel.

 

Lo que preocupa es especialmente los efectos de los óxidos de nitrógeno. Pueden producir sobre la salud humana inflamación de las vías aéreas, afecciones de órganos, como hígado o bazo, o de sistemas, como el sistema circulatorio o el inmunitario, que propician a su vez infecciones pulmonares e insuficiencias respiratorias y sobre el medio ambiente (acidificación y eutrofización de ecosistemas, afecciones metabólicas, limitación del crecimiento vegetal). Los procesos de acidificación pueden también afectar a las edificaciones.

 

En Melilla la Declaración ambiental de ENDESA de 2017 declara la emisión de 2.968,70 t de NOx, el equivalente según las normas Euro6 actuales de 2.500 vehículos que hagan 20.000 Kms, y muchos más si no cumplen las normas Euro6.

 

Si tenemos en cuenta que el 70% de la contaminación atmosférica en las ciudades es causada por el tráfico en las ciudades, y Melilla tiene un parque móvil de más de 40.000 vehículos, al añadir en nuestro caso las emisiones de ENDESA en pleno centro urbano, y de REMESA en la incineradora, igualmente en el casco urbano, es lógico pensar que los niveles de NOx en el aire de Melilla supongan un problema, sobre todo si no se miden todos los días y no se regulan. Los NOx son, además, precursores de otro contaminante, el ozono, que también presenta en Melilla picos alarmantes.

 

Tras el expediente que se abrió a ENDESA  por malos olores, las medidas adoptadas no han resuelto el problema.

 

Ni siquiera el problema de los malos olores de ENDESA ha desaparecido, a pesar de que se adoptaron medidas. La apertura de un expediente informativo por parte de la Consejería a ENDESA tampoco ha resuelto el problema.

 

Por ello, desde Guelaya-Ecologistas en Acción urgimos a la Consejería de Medio Ambiente a que se dictamine con celeridad una nueva Autorización Ambiental Integrada para Endesa y Remesa, en la que se le obligue a mantener sus emisiones contaminantes dentro de los límites legales actuales.

 

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