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Guelaya valora las consecuencias a corto plazo del nuevo proyecto energético de Melilla pero advierte que no es sostenible usar gas porque es un combustible fósil.

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  • Hace 20 años usar gas como combustible para la transición energética en Melilla hubiera sido una genialidad; ahora llega algo tarde.

  • El objetivo de descarbonización total de Melilla, de acuerdo con el “Monitor Deloitte” es posible en 2040, pero no por el gas sino por la renovable fotovoltaica.

  • Guelaya teme que el proyecto desincentive el apoyo a las renovables por parte del gobierno de la Ciudad.

Guelaya agradece a los organizadores de la presentación del proyecto energético ENDESA/ENAGAS la invitación a participar en la misma.
Manifestamos nuestra satisfacción porque se empiecen a cumplir los acuerdos de la Declaración de Emergencia Climática sobre energía que la Asamblea de la Ciudad firmó en respuesta a la propuesta ciudadana de la Alianza por el Clima, de la que Guelaya forma parte. El medio ambiente no es el problema, es la solución para el empleo verde.
Y parece que tienen que venir de afuera para creerlo.


Valoramos las ventajas a corto plazo que el proyecto va a tener en cuanto a los objetivos de emisiones marcados por la Ley de Cambio Climático para el año 2030, así como a la reducción de contaminación atmosférica, los beneficios a corto plazo sobre la salud pública y los puestos de trabajo que la inversión de entre 80 y 90 millones de euros va a
tener en la ciudad.
Pero a los ecologistas les toca el papel de pensar a largo plazo para definir la
sostenibilidad de los proyectos y sobre este proyecto también hay zonas oscuras.

Tras las Jornadas sobre fotovoltaica que Guelaya organizó con profesionales del sector y con la Consejería de Medio Ambiente, sabemos que el objetivo demandado por Ecologistas en acción en todo el Estado es posible en Melilla gracias a las conclusiones del “Monitor Deloitte”, siempre y cuando se promuevan ayudas públicas para promover
la fotovoltaica en comunidades de autoconsumo que permitan democratizar el sector eléctrico y dejarlo fuera del control de las decisiones de las grandes corporaciones energéticas.


Por eso desde Guelaya decimos alto y claro que no es sostenible usar gas, es solo un modelo de transición que llega 20 ó 30 años tarde porque el petróleo era más rentable de explotar.

Si desde Endesa reconocen que es posible la descarbonización total de los territorios extrapeninsulares, por una vez tenemos que darle la razón a ENDESA, ¡¡ES VERDAD!!, es lo que reclamamos los ecologistas para todo el Estado.
Por eso afirmamos que a la Administración del Estado les corresponde establecer el periodo de amortización de las infraestructuras vinculadas con el gas, que es un combustible fósil que no podremos utilizar a partir de 2040, porque el objetivo es que el 100% de la energía eléctrica en ese año sea de fuentes renovables, y el gas no lo es. Si la amortización de este proyecto dura más de 20 años, Melilla se quedará al margen del objetivo general de la descarbonización total.


Y a la Ciudad Autónoma le recordamos que si no se invierten en los próximos 10 años 10 millones de euros de acuerdo a las conclusiones de las Jornadas técnicas sobre fotovoltaicas organizadas por Guelaya para conseguir apoyar las comunidades de autoconsumo en los techos de Melilla, se estará bloqueando la única posibilidad que
tenemos los melillenses para democratizar la energía, dejando el futuro energético de Melilla en manos de grandes corporaciones. Porque si no se apoyan los pequeños proyectos, los techos de nuestras casas van a acabar en manos de grandes corporaciones que nos los van a alquilar para acabar haciendo negocio con ellos.

Ya no nos quedan excusas, en Melilla debemos empezar a dar el paso hacia las energías renovables.

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  • Estamos obligados por ley a reducir un 23% nuestras emisiones de gases invernadero en 2030

  • Melilla debe apostar por instalar fotovoltaica masivamente en los tejados.

  • Con un millón de euros al año, en diez años, habríamos reducido en más de un 30% los gases invernadero de Endesa

España ha aprobado recientemente una  Ley de Cambio Climático que nos obliga a reducir las emisiones de gases invernadero un 23% en 2030. Ecologistas en Acción considera que este compromiso es insuficiente y, cierto es, que en la península hoy día ya se están consiguiendo picos de producción de electricidad proveniente de fuentes renovables del 70%, por lo que, globalmente, se debería aspirar a una mayor reducción de emisiones, pero también es cierto que en Melilla partimos de cero en instalaciones de electricidad de renovables, por lo que desde Guelaya consideramos que el 23 % sí debe constituir un objetivo mínimo incuestionable para nuestra ciudad. 

No tendríamos que depender de que nos obliguen por ley, sabemos que el cambio climático está aquí, lo sabemos los ciudadanos, que observamos el aumento inexorable de las temperaturas, y lo saben nuestr@s responsables polític@s. Sirva de ejemplo que el estudio efectuado en el Plan Estratégico de Melilla da, para el año 2100, picos de temperatura que podrían llegar en nuestra ciudad, durante varios meses, a 45o.

Coincidiendo con la publicación esta semana del manifiesto sobre energías renovables de Ecologistas en Acción, Guelaya quiere recordar que sólo tenemos dos caminos para luchar contra el cambio climático, y los dos hay que  afrontarlos con urgencia:

1. Protegernos y adaptarnos. Esto requiere de medidas como dotar a la ciudad de arbolado de sombra, aumentar las zonas de tierra y reducir las de cemento, disminuir el consumo de agua…. y otras muchas. Guelaya está luchando  para que se incorporen al próximo Plan General de Ordenación Urbana.

2. Disminuir los gases invernadero para frenar las subidas de temperatura lo antes posible. Para ello es imprescindible recortar al máximo el consumo de combustibles fósiles, tanto en su uso para la obtención de electricidad como para el transporte.

La central térmica de Melilla funciona con fuel oíl, lo que hoy día sólo puede calificarse como un despropósito, es fundamental comenzar a producir energía renovable lo más masivamente posible para poder reducir los gases invernadero de Endesa.

Esto solo puede conseguirse apostando fuerte por la instalación de paneles fotovoltaicos en nuestros tejados. Necesitamos dinero público para promover estas instalaciones. En las cubiertas de los edificios públicos deberíamos estar instalando ya los paneles con cargo íntegro al presupuesto de la ciudad. En los edificios privados hay que promover la instalación como ya se está haciendo en el resto de España, subvencionando una buena parte del costo total, ofreciendo reducción del IBI durante varios años, o de cualquier otra forma que anime al contribuyente a hacer un desembolso, que va a recuperar en un plazo de poco más de cinco años.

Hay edificios que no tienen sitio en sus tejados para la instalación de paneles, pero muchos podrán engancharse de la electricidad suministrada por otra instalación  cercana, que tenga sitio para ella y para poder “vender” a sus vecinos; esto se está haciendo ya en otras ciudades, por ejemplo, un colegio, con horario de mañana, puede suministrar electricidad a edificios colindantes durante la tarde.

Hay muchas soluciones y, en todas, hay que destacar que el interés no es sólo ambiental, sino también económico; la electricidad que suministra una placa fotovoltaica, incluyendo los costes de la instalación, es ya mucho más barata que la proveniente de fuel oíl, gasoil o gas. Hoy día una instalación de unos 100 kw tiene un coste aproximado de 80.000  euros. Si con un millón de euros, hace cinco años podían conseguirse 0,25 Mw de electricidad de fotovoltaica, hoy se conseguirían 1,25 Mw, seis veces más. Invirtiendo un millón de euros al año en Melilla, en 10 años tendríamos cubierto con solar fotovoltaica el 30 % de lo que produce actualmente Endesa. LLegaríamos a 2030 con los deberes hechos.

Melilla va a recibir bastante dinero proveniente de los Fondos Europeos de Recuperación, el 40% se deben destinar a la lucha contra el cambio climático. Desde Guelaya esperamos que nuestros gobernantes estén a la altura de la situación y se centren en lo realmente importante.

Porque la ley nos obliga y, sobre todo, por sentido común: ¡hay que actuar ya!

Energía fotovoltaica en techos.

En 2019 la EDAR de Melilla se encontraba en situación de emergencia extrema

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  • Desde Agosto de 2019 se incumplían todos los parámetros de depuración establecidos en el Anexo I del RD 509/1996
  • El terciario de la depuradora lleva años sin funcionar correctamente por lo que el campo de golf está extrayendo aguas de los acuíferos para el riego del césped.

Una EDAR es una Estación Depuradora de Aguas Residuales donde se recogen y tratan las aguas residuales e industriales asimilables a urbanas, en las cuales se realizan una serie de tratamientos físicos, químicos y biológicos para depurar el agua. Desde aquí, el agua se devuelve al medio receptor cumpliendo los límites establecidos en la autorización de vertidos y los objetivos de calidad fijados en la normativa vigente. Para celebrar el Día Mundial del Agua, Ecologistas en Acción ha presentado por primera vez un informe en el que se analizan los parámetros de contaminación de las Aguas Residuales Urbanas (ARU) de las EDAR del litoral y Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) de todo el Estado español.

En este primer informe de Ecologistas en Acción se han analizado los datos de 2019 correspondientes a 288 EDAR, de un total de 394 EDAR de más de 2.000 habitantes equivalentes (h.e.) registradas en el litoral y en el DPMT. La organización ecologista solicitó la información para este informe a lo largo del año 2020 a las diferentes comunidades autónomas, y obtuvo respuesta para 247 de ellas.

La mitad de las EDAR analizadas (144) presentaban insuficiencias o incumplimientos en el tratamiento de las aguas residuales o en la cantidad de muestras anuales analizadas. 36 EDAR (12,5 %), entre ellas la de Melilla, incumplen en uno, dos o los tres parámetros característicos del vertido. Un número significativo de EDAR, el 28%, han presentado datos insuficientes, lo que dificulta su análisis.

En cuanto a Melilla, con los datos suministrados por la Consejería de Medio Ambiente, podemos afirmar que, en 2019, la EDAR de Melilla se encontraba en situación de emergencia extrema, dos de los decantadores se estropearon a
mediados de ese año. Desde Agosto de 2019 se incumplían todos los parámetros de depuración establecidos en el Anexo I del RD 509/1996, pero los datos eran peores según avanzaban los meses.
En Diciembre de 2019 los datos de DBO llegaban a cuadruplicar el máximo permitido, los de DQO lo duplicaban y los de SS casi lo quintuplicaban.

Por otro lado el “terciario” de Melilla, que es la parte de la depuradora encargada de producir el agua que puede ser reutilizada en riegos, baldeos de aceras y mantenimiento del campo de golf, lleva varios años sin funcionar
correctamente, si es que alguna vez ha llegado a funcionar, por lo que se continua extrayendo agua de nuestros acuíferos, altamente sobreexplotados, para esos fines. En el Plan Hidrológico 2021-2027 está prevista la renovación
de la EDAR de Melilla.

Guelaya ha presentado alegaciones a este Plan solicitando que se hagan públicos los plazos de ejecución de la renovación de la EDAR, que se aumente el agua tratada en el terciario, y que se prohíba el uso de los acuíferos para el riego de jardines y aceras, así como para el campo de golf.

Desde Guelaya hemos solicitado también a la Consejería de Medio Ambiente hace ya mes y medios los datos de depuración relativos a 2020, imprescindibles para analizar la evolución de la renovación de la EDAR.

Con este informe queremos resaltar la necesidad del cumplimiento adecuado de nuestra EDAR así como de la transparencia que permita a la ciudadanía tener acceso a esa información de una forma clara y sencilla.

Instamos a nuestras autoridades a que hagan públicos los datos de depuración y de consumo de agua en nuestra ciudad sin necesidad de que les sean requeridos.

Agua en Melilla, sobra dinero y falta gestión

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  • En temas de agua más que dinero hay que conseguir una mejor gestión.
  • El agua que llega a nuestros grifos es infame, cuadriplica el máximo de sales permitidas
  • Si la población real de Melilla fuese de 100.000 habitantes y consumiéramos 140 litros por persona al día, el agua del grifo sería tan buena como la embotellada y no haría falta ampliar la desaladora.
  • El control del territorio es fundamental. Si no sabemos cuántos habitantes tiene Melilla tampoco sabemos cuánta agua derrochamos.
  • Regar aceras, jardines y el campo de golf con agua de los acuíferos debe prohibirse ya.

No sabemos cuántos habitantes reales tiene Melilla, pero el margen de incertidumbre es demasiado grande. No sabemos si hay 10.000 personas más de las censadas, o 40.000.

La falta de gobernanza o de control del territorio nos aboca a no poder precisar las mejores soluciones para nuestro exceso de consumo de agua

En 2017 Melilla gastó 13,9 hm3 de agua según los datos de la Consejería de Medio Ambiente, esto supone casi 440 litros por habitante y día si sólo consideramos la población censada. El Plan Hidrológico 2015-2021 suponía una población flotante  de 10.000 personas, pero lo cierto es que, cada vez más abiertamente, nuestras autoridades reconocen que la población flotante de Melilla puede superar las 20.000 personas. Santiago Barajas, experto en Aguas de Ecologistas en Acción, estudiados los datos de consumo de agua de Melilla considera que las desorbitadas cifras de gasto de agua en Melilla solo pueden explicarse considerando una población no censada de al menos 30.000 personas, quizás 40.000.

Con 30.000 personas no censadas el consumo de agua por habitante y día bajaría hasta 325 litros, lo que sigue siendo una barbaridad si lo comparamos con los datos de consumo medio en España, que según el INE (Instituto Nacional de Estadística)  en 2018,  estuvo en 133 litros por habitante y día.

Otro factor a considerar para explicar estos datos es el estado de la red de distribución de aguas en nuestra ciudad. Aquí los protagonistas no se ponen de acuerdo. Según la Confederación Hidrográfica tenemos una red obsoleta. Según la anterior Consejería de Medio Ambiente tenemos una red aceptable.

Lo cierto es que en Melilla gastamos muchísima agua y no se sabe muy bien por qué.

La respuesta de la Administración ha sido resolver los problemas a base de talonario.

No conocemos bien las causas del sobreconsumo, no hemos hecho ninguna campaña de ahorro de agua, pero sí tenemos 17 millones de euros para ampliar la desaladora.

Hoy día se está sacando continuamente agua de los acuíferos para el riego de parques y jardines, y, lo que es más sangrante, para el campo de golf.

El campo de golf debería regarse con agua reutilizada, proveniente de la depuradora, pero como el proceso de reutilización hace años que no funciona, lo cierto es que debe estar regándose con agua de un pozo colindante. Según los datos del nuevo Plan Hidrológico 2021-2027 el campo de golf supone una presión de un 3% sobre la masa de agua de nuestros acuíferos, lo que equivale a más de 200.000 m3 anuales.

La ampliación de la desaladora ya está aprobada, por lo que no hay vuelta atrás, pero sí podemos exigir que la política de aguas de nuestra ciudad tenga en cuenta la urgente necesidad de acabar con el uso de agua de los acuíferos para riegos, baldeos de aceras y mantenimiento del campo de golf.

Tampoco es sensato que, siendo Melilla una región con unos enormes problemas de abastecimiento de agua, tengamos uno de los precios más baratos de toda España. El precio del agua en Melilla está en 0,7 € por m3, en Madrid, por ejemplo está en 1,76 €, más del doble, pero el 50% del agua que llega a nuestros grifos es agua desalada, mucho más cara que la del Canal de Isabel II que abastece a Madrid, por lo que la diferencia de precios es abismal.

Los precios del agua deben tener en cuenta a las familias más necesitadas, pero no puede haber barra libre, esto favorece el derroche.

También hay que reconocer que antes de subir el precio del agua habría que conseguir que tenga un mínimo de calidad. El elevado consumo es responsable de que nuestros acuíferos estén sobreexplotados y, por tanto, salinizados. El agua que llega a nuestros grifos es infame, cuadriplica el máximo de sales permitidas en  lo que se considera un agua con condiciones óptimas de potabilidad.

 Reducir el consumo hasta 140 litros por habitante y día, que es la media española, permitiría disminuir la presión sobre los acuíferos y obtener un agua de gran calidad.

Baste un ejemplo, si la población real de Melilla fuese de 100.000 habitantes, y cada persona gastase 140 litros al día, el consumo anual de agua sería de 5,1 hm3. Nuestra desaladora actualmente está produciendo 7,3 hm3 anuales, es decir, no haría falta sacar ni un litro de los acuíferos, tendríamos agua de sobra y de una calidad similar a la del agua embotellada que compramos para beber. Y, por supuesto,  tampoco haría falta ampliar la desaladora.

El problema es que no sabemos cuántos somos ni por dónde derrochamos el agua.

Controlar el territorio, mejorar la gestión de la red de abastecimiento, la del uso de nuestros acuíferos, la del precio del agua y conseguir una depuradora que funcione, tareas pendientes para una ciudad que quiera ser eficiente en sus recursos y deje de buscar soluciones solo a base de talonario.

Repunta la producción de residuos mientras el reciclaje se desploma en Melilla muy por debajo de los objetivos.

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  • Ya producimos más residuos urbanos que hace un año a pesar del descenso del 17% provocado por el COVID.
  • El reciclaje se desploma. Las cuentas de ECOEMEBES no salen.

Melilla quema en la incineradora 33.706.9 toneladas de residuos anuales y envía a reciclaje el 7.3% del papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Eso no es una sociedad europea ni una economía circular.

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, los 12 meses posteriores a la firma de la Declaración de emergencia climática, se quemaron en la incineradora 33.706.9 Tn, con una media mensual de 2.809 Tn, que para que se entienda mejor son 93.6 Tn diarias de residuos quemados.

Sin embargo, es preocupante que tras el mínimo de producción de residuos en abril de 2020, bastante lógico por el confinamiento y cese de actividad económica, se haya producido un repunte que nos llevó en el mes de agosto a 3.206 Tn, muy superior a los datos de finales de 2019. Actualmente se mantiene la producción como hace un año, por lo que se ha perdido la ocasión de mantener el objetivo de disminución del 10% del plan de residuos.

En el caso de los envases ligeros se reciclaron 574.2 Tn, que al mes fueron 47.8 Tn, bastante más de los 36.6 Tn de los 6 meses del año 2019 en los que hubo contenedor amarillo pero claramente insuficiente con respecto a los objetivos de reciclaje del 50%.

ECOEMBES engaña a los consumidores cuando afirma que recicla el 70% de los residuos. Es imposible demostrar esos datos en Melilla. En cambio, sí se puede afirmar que los 574,2 Tn recicladas forman parte de un total estimado de envases ligeros por la propia ECOEMBES para Melilla en 2020 de 3288.5 Tn, así que en Melilla se envía a reciclar un 17.5% de los envases y se queman en la incineradora el 82.5%.

A esto se le añade que de lo que se lleva a reciclar del contenedor amarillo a la península, no todo se va a reciclar. Por ejemplo, el 25% de los tetrabrick no se puede reciclar en España, y China ya no admite que se lo enviemos porque ellos sí tienen tecnología para reciclarlos completos. Los envases de menos de 10 cm de diámetro tampoco se reciclan, por ejemplo, así que una parte de lo que se envía a reciclaje acaba en un vertedero.

En el caso del vidrio en cambio se recogieron 551.3 Tn, lo que supone una bajada muy importante con respecto a la cantidad estimada en el plan de residuos vigente, que esperaba procesar 1.404 Tn en 2020. Esto ha ocurrido por un conjunto de motivos, como los meses de confinamiento, el cierre de la hostelería, y a la estabilización de la población local, que es inferior a la estimada.

En el caso del papel y cartón se han reciclado 3.483.6 Tn, el 72% de lo estimado, que eran 4.780 Tn, lo que coincide bastante bien con el 28% de disminución del tráfico de mercancías en el puerto de Melilla durante los 7 primeros meses de este año.

Guelaya se reitera en la necesidad de poner en marcha urgentemente planes de prevención, aprobar reglamentos para prohibir los plásticos de un solo uso y limitar su uso en general y promover en Melilla un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) para elevar los porcentajes de reciclaje, siguiendo en ese orden la jerarquía de la directiva europea.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática

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Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:

Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.

Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.

Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.

Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.

La crisis sanitaria y la climática van de la mano

            Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática.  La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias  empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.

El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.

Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los  criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París

Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:

Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.

Entidades firmantes en Melilla

Plataformas ciudadanas                  

  • 2020 Rebelión por el Clima
  • Teachers for Future Melilla                    
  • Alianza por el Clima 

Entidades sociales

  • Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
  • Melilla ConBici
  • Seo/BirdLife

Sindicatos

  • CCOO
  • CGT
  • SATE/STEs                                                                

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática

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  • El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
  • El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
  • Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.

Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.

La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.

Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.

Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad. 

Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.

Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.

Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones  para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.

Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.

Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.

Día sin Compras, día sin Amazon

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·  Coincidiendo con la celebración  del Día sin Compras, Guelaya-Ecologistas en Acción ha lanzado una campaña para denunciar el modelo económico de Amazon y sus fuertes impactos ambientales y sociales.

·  Amazon representa la deslocalización de la producción con respecto al consumo y la acumulación de poder. Un modelo insostenible que se ha visto muy beneficiado por la pandemia y el aumento de la venta online.

·  Parte del éxito de Amazon en estos momentos de crisis y malestar social, se asienta en alentar un consumo compulsivo, que casi no paga impuestos, aumenta el desempleo, destruye el pequeño comercio  y se basa en la falsa idea de que el consumo da la felicidad.

Un año más, Guelaya-Ecologistas en Acción se ha sumado al Día sin Compras, una jornada de huelga simbólica de consumidoras y consumidores que se organiza, desde 1992, en todo el mundo en contraposición al Viernes Negro (Black Friday) y el Ciberlunes (Cyber Monday).

El Día sin Compras se propone como un día para reflexionar y cuestionar el actual modelo de producción y consumo que mercantiliza todas las esferas de nuestra vida.

Este año de pandemia, desde Guelaya queremos llamar especialmente la atención sobre la necesidad de rebelarnos como consumidores frente al gigante Amazon. Estamos criando un monstruo y éste acabará por devorarnos.

La sociedad sufre los efectos de la pandemia en muy distintos ámbitos. En el consumo parece haber acelerado de forma notable la implantación del comercio online, una herramienta que no está al alcance de todos los productores y comerciantes, y en la que tampoco la mayoría compite en igualdad de condiciones con la gran plataforma Amazon, la gran beneficiada por la pandemia.

La principal baza de Amazon consiste en ofrecer precios más bajos. Gracias a su ingeniería financiera casi no paga impuestos y nos vende como “barato” un producto que no genera impuestos para construir hospitales o escuelas. Nunca mejor dicho “lo barato sale caro”

Este consumo se vuelve aún más voraz e innecesario en fechas como el Black Friday y el Cyber Monday. Este año se aprovecha de la situación de depresión colectiva por la pandemia y se ofrece como un alivio momentáneo, con mensajes publicitarios que nos hacen asociar la compra de productos a añorados momentos de felicidad.

El modelo de negocio que extiende Amazon representa la deslocalización de la producción con respecto al consumo. Como consumidores debemos ser conscientes de que un producto de la otra parte del mundo que vende Amazon en Melilla a precio algo más barato que el que ofrece un comercio local, está contaminando mucho más, por mayores embalajes y mayores recorridos,  que otro vendido en el comercio melillense, sobre todo si es de producción nacional.

 Luchar contra la crisis climática pasa por luchar contra Amazon.

Un producto de la otra parte del mundo que vende Amazon en Melilla a precio algo más barato que el que ofrece un comercio local, está contribuyendo a que se pierdan empleos en Melilla, cierren pequeños comercios, empeoren las condiciones laborales y  bajen los sueldos de sus empleados.

Luchar contra el desempleo pasa por luchar contra Amazon.

A este impacto hay que añadir, entre otros, efectos como el de la concentración de la riqueza, personalizada en Jeff Bezos, el dueño de Amazon, el hombre más rico del mundo, así como el acaparamiento de cada vez mayor cuota de mercado. Esto aporta a la compañía un gran poder a la hora de negociar, en cuanto a precios y condiciones, con los productores y comerciantes que les proveen de los bienes que distribuyen.

Por todo ello, aprovechamos el Día sin Compras para concienciar sobre un problema cada vez mayor, y anima a consumidoras y consumidores a dejar de comprar en Amazon y empezar a participar en formas de consumo que contribuyan a un mundo más justo y sostenible. En esta línea, sugerimos cinco consejos a los melillenses:

  1. Combate la compra compulsiva a golpe de clic. Recuerda que el consumo sostenible está basado en lo que verdaderamente necesitas.
  2. Cubre tus necesidades básicas sin comprar, es la solución más sostenible: repara, intercambia, comparte, crea…
  3. Si necesitas comprar un producto, apoya al pequeño comercio y de proximidad.
  4. Si no puedes comprar presencialmente, utiliza plataformas locales que unen a comerciantes de cercanía.
  5. Aplica criterios de compra sostenible y  justa.

Los medios de prevención  de la pandemia en Melilla como los guantes hay que evitar que pasen a convertirse en un problema en los supermercados

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  • Guelaya ha visitado nueve supermercados y en la mayoría de los casos el problema es más de los clientes que del establecimiento, pues en su mayoría disponen de un lugar para dejar los guantes a la salida.

 

  • Guelaya recomienda mejorar la información al cliente, la visibilidad de los recipientes usados para tirar los guantes dentro de bolsas de plástico y la frecuencia de vaciado.

 

Las fotografías de fotos y vídeos de guantes tirados por los suelos en la calle y en los parking de supermercados en Melilla se han podido ver en las redes sociales durante la última semana.

 

Los plásticos son un problema sanitario en el momento actual, y se deben seguir las instrucciones que el Gobierno ha dado a través del ministerio de sanidad. Son igualmente un problema ambiental, porque en el caso de los residuos biosanitarios y del coronavirus no son reciclables, y por tanto deben ser incinerados o pasados por autoclave en el caso de que sean reutilizables.

 

Por eso es importante la gestión de los guantes que usamos para prevenir el contagio, y desde luego hay que evitar sobre todo que en lugar de ser un remedio preventivo, se conviertan en un vector de contagio.

 

Guelaya ha visitado 9 supermercados de 6 cadenas instalados en Melilla, y sin ánimo de dar publicidad ni buena ni mala a ninguno de ellos ha concluido que en la mayoría de los casos la aparición de guantes en el suelo en las proximidades de los supermercados se deben a la falta de actitud cívica de los clientes que a otra cosa, aunque algunos establecimientos deben mejorar ostensiblemente el servicio que ofrecen en este sentido porque hemos observado diferencias notorias entre unas cadenas y otras.

 

En cuanto a la información al consumidor, la mayoría de los supermercados ha optado por carteles en las entradas, no siempre bien visibles, aunque en un caso una empleada informa individualmente a la entrada. También lo hay en los que no hay ninguna información.

 

Por ello recomendamos a las cadenas que hagan lo posible por mejorar la información a los clientes sobre no tocar los productos sin guantes y que los depositen en las papeleras especialmente dedicadas para es ese uso.

 

En la mayoría de los casos se ofrecen solo guantes, aunque en 3 casos se ofrece tambien gel y en un caso no se ofrece nada. Recomendamos a las cadenas que en todos los casos ofrezcan a sus clientes al menos guantes y siempre que puedan ofrezcan gel.

 

En todos los casos menos uno los supermercados ofrecen papeleras para dejar los guantes a la salida, aunque con diferencias. Las papeleras o bien lo son, o se adaptan otros recipientes que no lo son y no en todos los casos tienen una bolsa de plástico. Es importante que las papeleras tengan bolsa de plástico para que al retirarlas no haya que tocar los guantes depositados, por protección de las personas que trabajan en este tipo de establecimientos.

 

En un caso que las papeleras no tienen bolsas de plástico las cajeras las ofrecen si se le solicita para el uso de los guantes individuales. Recomendamos a los clientes que pregunten en caso de duda dónde hay que dejar los guantes y si hay bolsas de plástico para meterlos dentro.

 

Otro problema observado ha sido que no se revisa el recipiente de los guantes, y tras llenarse provoca que se tiren al suelo y se queden allí bastante tiempo, incluso días, junto a las cajas de cartón que se ofrecen como recipiente. En otros  supermercados las papeleras tienen plásticos pero son pequeñas y se llenan enseguida, por lo que recomendamos que se revisen frecuentemente a lo largo del día, porque en algún caso parece que pasan los días sin que nadie vacíe las cajas.

 

contenedor de guantes 2

contenedor de guantes 1

 

contenedor de imagen 3

 

Guelaya anima a las personas de Melilla a caminar y a utilizar la bicicleta en la ciclovía y en los desplazamientos laborales de lunes a viernes

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  • Es el momento de demostrar que la ciudadanía apoya las medidas de movilidad sostenible ocupando el espacio público

 

  • Necesitamos una salida verde de la alerta sanitaria que trabaje en favor de la emergencia climática

 

  • Los ecologistas aspiran a que las medidas para promover la movilidad sostenible vengan para quedarse. 

 

Guelaya hace un llamamiento a las personas de Melilla para que utilicen las medidas en favor de la movilidad sostenible, los peatones y el uso de la bicicleta que se acaban de anunciar, tanto en tiempo de ocio como en desplazamientos laborales.

 

No son medidas improvisadas las que se han anunciado desde el área de movilidad y la Delegación del Gobierno, muchas de ellas están recogidas en el plan de movilidad urbana sostenible aprobado ya hace años y que cuenta con un apoyo social considerable debido al Pacto por la movilidad. Además, son medidas actualmente recomendadas en toda España por la red de ciudades que caminan, a la que pertenece Melilla, y al ministerio de transición ecológica y el Reto demográfico en la fase de desescalada del coronavirus.

 

Tenemos que aprovechar las medidas ahora que tenemos la oportunidad de ocupar el espacio público en favor de las personas y la movilidad que no produce contaminación, porque son avances que desde muchos sectores de la sociedad se vienen reclamando y ahora tenemos que conseguir que las medidas vengan para quedarse.

 

Mejorar la calidad del aire, hacer más segura la movilidad disminuyendo el tráfico motorizado, la mejora de la salud personal y el ahorro energético son los resultados esperados de la promoción de la bicicleta y de la pacificación del tráfico que permitirán además sentirse más seguro al peatón y disminuir las víctimas del tráfico.

 

Un medio ambiente menos contaminado interesa tanto para los ecosistemas como para la salud pública. Los primeros estudios científicos sobre letalidad del coronovarius siguen apuntando a mayor letalidad cuanto mayor es la contaminación.

 

A partir de las 20 h de este viernes esperamos que el paseo marítimo se llene de personas paseando, corriendo y en bicicleta, y a partir de la semana que viene esperamos ver más bicicletas en los desplazamientos habituales a la compra y al trabajo.

 

Melilla tiene una distancia física que permite acceder caminando en la mayoría de los casos al trabajo desde casa entre 15 a 30 minutos. Hemos aprobado un PMUS en una fecha temprana junto a los primeros planes municipales de España pero nos hemos estancado una vez que teníamos las herramientas necesarias para desarrollar la movilidad sostenible y tenemos que aprovechar el momento actual para ganar el tiempo perdido.

 

La promoción actual de las modalidades sostenibles de movilidad tienen que quedarse, no pueden ser una medida temporal.

 

cartel conbici contra covid19