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Guelaya asistirá al grupo de trabajo sobre siniestralidad vial creado en la última sesión de la Comisión provincial de Seguridad Vial

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  • Bien está lo que bien acaba. Guelaya valora positivamente la creación del grupo de trabajo y acepta participar en el mismo.
  • La policía local ya ha manifestado a Guelaya su disponibilidad a responder a las demandas de información pública que se han realizado en años anteriores a la Consejería de Seguridad ciudadana. 
  • Por fin se abre la puerta a la presentación de propuestas de entidades sociales para la pacificación del tráfico en la ciudad

Tras años de peticiones infructuosas exigiendo participar en la Comisión Provincial de Tráfico, las distintas administraciones de Melilla aprobaron en 2019 la formación de un grupo de trabajo conjunto con las entidades Melilla ConBici y Guelaya Ecologistas en Acción.

Y ha sido este mes de noviembre cuando Guelaya ha recibido la notificación del área de Movilidad de la Ciudad Autónoma, que coordina el grupo de trabajo, y hemos contestado formalmente que aceptamos participar en la misma. Bien está lo que bien acaba; aunque llegue años tarde y no sea lo que se había pedido, aceptamos y agradecemos las explicaciones que nos ha dado la Delegada del Gobierno.

Se comparte por fin el planteamiento de que “la elevada tasa de siniestralidad vial de la Ciudad…. nos obliga a buscar soluciones a un problema detectado y compartido por todos” frente a las posiciones anteriores de la Administración que se dedicaban a matar al mensajero, en este caso las entidades sociales, negando ningún problema ante nuestras críticas.

Los problemas que entidades sociales de diversa índole hemos planteado son del conocimiento de la ciudadanía, debido a la percepción de miedo que las personas de Melilla tienen ante la violencia vial y la falta de medidas efectivas para la pacificación del tráfico, miedo que aumenta en los sectores más vulnerables.

Se considera peligroso dejar que la infancia vaya sola al colegio o juegue en la calle por el tráfico. Las personas mayores se incluyen entre los colectivos vulnerables especialmente afectados como peatones.

Ese miedo provoca que las modalidades sostenibles de desplazamiento, caminar e ir en bici, se utilicen mucho menos que en otras ciudades de tamaño similar a Melilla, citando como referencia española la ciudad de Pontevedra. No solo es un problema de seguridad vial; también lo es de movilidad sostenible y medio ambiente.

Guelaya espera que las valoraciones altamente positivas sobre el cumplimiento de los planes provinciales de seguridad vial que la Comisión provincial de tráfico ha realizado en  años anteriores sean sustituidas por valoraciones más acordes con objetivos medibles sobre disminución de las estadísticas de siniestralidad vial, porque no es coherente realizar valoraciones positivas con subidas del número de siniestros con y sin víctimas.

Esperamos que no se espere al año que viene para convocar este grupo de trabajo y que se aporte la información requerida para poder presentar propuestas basadas en los datos que nos han escondido en años anteriores.

Guelaya apoya la conservación del patrimonio natural de la ciudad con la integración de la araucaria del “puesto socorro” en el proyecto de nueva escuela de danza

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  • La Consejera de cultura de la Ciudad accedió a la demanda ciudadana de integrar el árbol en el nuevo proyecto.
  • Guelaya espera que la Ciudad rectifique ante las propuestas de zonas grises basadas en el  hormigón y cemento.
  • Se abre la posibilidad de que la arquitectura bioclimática tenga el apoyo de la obra pública con un edificio que incluya un techo verde y un jardín vertical.

Las redes sociales en Melilla se hicieron eco de la defensa de la aracuaria del “puesto socorro” por parte de sus vecinos y Guelaya decidió apoyarlos. La consejera de Cultura participó en el debate afirmando que la aracuaria, sin posibilidad de ser trasplantada para seguir viva, sería integrada en el proyecto de nueva escuela de danza porque no existe informe técnico que permita asegurar que la araucaria, si se trasplanta, tenga la menor posibilidad de sobrevivir.

Aceptar que los vecinos y las entidades sociales participen en el diseño de los espacios públicos para transformarlos como ha hecho la Consejería de Cultura contrasta con el diseño de zonas verdes de la ciudad en donde no se cuenta con nadie y se siguen criterios que no respetan las necesidades de las personas que tienen que usarlos, porque cuando empiece a calentar el sol en pocos meses en el parque del barrio de la Victoria no va a haber quien pare debajo de los árboles de hierro y de la zona de juegos sin sombra.

Pero además de conservar el patrimonio natural de la ciudad con la araucaria del “puesto de socorro” no estaría de más un poco de atrevimiento y que se promuevan desde las obras públicas proyectos de arquitectura bioclimática que faciliten la adaptación al cambio climático, no solo con el diseño de las nuevas zonas verdes, incorporando en la nueva escuela de danza ideas innovadoras con techos verdes y jardines verticales que minimicen las emisiones de la central diesel de ENDESA, a escasos 100 metros del solar.

Guelaya hace un llamamiento a las personas de toda la ciudad para que se sumen con sus peticiones a la conservación de los árboles singulares de su barrio, aprovechando la oportunidad de participación que la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad ofrece a través de su página web.(*)

* https://medioambientemelilla.es/areas-de-actividad/biodiversidad/catalogo-de-arboles-singulares/

Guelaya organiza las I Jornadas en línea sobre movilidad sostenible

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Profesionales, entidades sociales y el área de movilidad de la Ciudad Autónoma se dieron cita en un foro abierto

  • El desarrollo del PMUS y el PGOU centraron el contenido de las Jornadas
  • Tan pronto como se conozca el PGOU se abrirán nuevas Jornadas para valorar la vinculación entre el modelo de movilidad de PMUS y PGOU

Para Guelaya las I Jornadas sobre movilidad nos permiten concluir que el PGOU no puede responder únicamente a la necesidad de actividad económica, para que se puedan hacer muchas obras, sino que tiene que ser un documento abierto y flexible al debate público sobre cuáles son las obras que necesitamos las personas. El PGOU debe abrirse a un debate público de forma prioritaria y urgente antes de su aprobación.

El PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible) fue aprobado en 2014, pasando por años de ostracismo a momentos de desarrollo intenso, pero tras 6 años todavía no ha sido evaluado y existen distintas perspectivas sobre el cumplimiento de sus objetivos.

Para Guelaya, el apoyo que hasta el momento ha prestado al PMUS se justifica por la existencia de objetivos ambientales vinculados con los de la sostenibilidad global que se incluyen en el PMUS, como la promoción de las modalidades sostenibles de desplazamientos, caminando, en bicicleta y en transporte público, y el cambio de modelo cultural de transporte basado en el coche privado. Pero tras su desarrollo durante más de un lustro todavía ninguna Administración lo ha evaluado utilizando indicadores medibles y objetivos, y los datos disponibles no indican un grado alto de cumplimiento.

Por estos motivos las I Jornadas en línea de movilidad sostenible se pensaron como un foro de debate sobre la necesidad de que el modelo de movilidad del PMUS oriente el desarrollo del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana).

El moderador de las Jornadas fue Jose Emilio Pérez, y contó con profesionales como Jose Luis Cañavate, autor del PMUS, y Carlos Corral, experto en movilidad activa que ha trabajado en el Ayuntamiento de Madrid, junto a representantes de entidades sociales que participaron igualmente en la organización de eventos sobre movilidad sostenible, en concreto Jose Cabo por Guelaya y Jose Luis Villena por la universidad de Granda. La representación política corrió a cargo de Francisco Vizcaino, viceconsejero de medio ambiente y responsable del área de movilidad de la Ciudad Autónoma.

El debate constató que los ritmos con los que los ciudadanos esperamos que se resuelvan los problemas, en este caso el desarrollo de instrumentos de planeación urbanística, no son paralelos con los tiempos políticos, porque en 2014 cuando el PMUS se aprobó se achacó a la administración, entonces del PP, que el PGOU estuviera a punto de salir y no hubiera contado con las directrices del PMUS y del entonces en proceso Plan de Ruidos. Han pasado los años y ni el Plan de Ruidos se ha aprobado todavía, ni el PGOU ha salido a información pública.

El debate se estructuró en diversas temáticas como la movilidad escolar, la vinculación del presupuesto del PMUS con las obras de tráfico, el papel de los barrios en el diseño de la movilidad, la emegencia climática y la necesidad de aprender de los errores cometidos en el desarrollo del PMUS.

La ausencia de información actual sobre el PGOU y el anuncio desde la Consejería de Infraestructuras, Urbanismo y Deporte de que el PMUS está “cerrado” a expensas de cambios parece indicar que se quiere robar a la ciudad un debate público sobre las muchas aristas que tiene un PGOU en sus consecuencias sociales, ambientales y económicas.

Guelaya se compromete desde hoy a promover el debate social de las dimensiones ambientales del PGOU.

Guelaya denuncia ante la consejería de Medio Ambiente vertidos de aguas fecales en el río de Oro y arroyo Farhana

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  • Un vertido de aguas al arroyo Farhana procede probablemente de instalaciones públicas como el CETI.
  • En el río de Oro los vertidos de fecales comienzan a la altura del parque de la Cañada y terminan bajo el campo de fútbol del Tesorillo.
  • Guelaya mantiene la “esperanza” de que con la misma prontitud que se ha arreglado el vertido de la Ciudad del fútbol se arreglen la media docena de vertidos que Guelaya denunció la semana pasada.

La red de alcantarillado y aguas pluviales de Melilla hace aguas al no cubrir el 100% de la ciudad. Es un problema al que l@s melillenses estamos habituad@s, pero no por ello Guelaya deja de escandalizarse por considerarlo anacrónico en el siglo XXI.

La rápida actuación de la Consejería ante la denuncia de los vecinos del Real por los vertidos al cauce del arroyo Mezquita procedentes del centro COVID de la Ciudad del fútbol nos ha animado a denunciar media docena de vertidos de aguas fecales y pluviales en los cauces de la red hidrográfica principal de Melilla, la del río de Oro y arroyo Farhana.

La sensibilidad hacia la salud pública es máxima en Melilla gracias al triste récord de contagios nacionales COVID-19 que padecemos; por eso nos ha parecido un buen momento para poner encima de la mesa un problema que cualquier persona que camina por el río puede ver desde hace años. Los vertidos de aguas fecales en los cauces públicos son una carga de contaminación que afecta a los ecosistemas y al salud pública que tienen que acabar de forma PRIORITARIA si se tienen en cuenta los millones de euros no reembolsables, tres, que la Consejería de Medio Ambiente ha recibido.

Salida de aguas pluviales del parque de las Palmeras.

En lo que respecta al medio ambiente, el proyecto de renaturalización del río de Oro y arroyo Farhana iniciado con fondos del ministerio de Transición Ecológica a través de la empresa Tragsa, con la dirección de obras de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, cuenta con la información precisa sobre la ubicación de los vertidos a los cauces; nos consta porque la hemos facilitado desde Ecologistas en Acción.

Sobre la salud pública, existe la incertidumbre sobre la posibilidad de contagios COVID-19 a partir de las aguas fecales. Desde el mes de abril en algunos países europeos como Holanda se utilizaron las cargas víricas de las aguas fecales para adelantar la presencia de los contagios, ya que aparecían antes de que el sistema de salud detectara los casos.

La prohibición de verter aguas fecales en los ríos españoles es algo que puede entender cualquier persona, por la enumeración de enfermedades vinculados con los mismas.

Las aguas fecales con y sin COVID-19 que se vierten en la red hidrográfica principal de la ciudad acaban en el estanque de la desembocadura del río, y gracias a los chorros de agua que intentan oxigenar esas aguas sin depurar constituyen aerosoles potenciales de transmitir enfermedades que las autoridades de salud pública de la ciudad no se pueden permitir en las circunstancias actuales.

Guelaya solicita que se corten YA los vertidos a todos los cauces de la ciudad de aguas fecales o pluviales sin depurar como algo prioritario, no solo por la contaminación medioambiental, sino en defensa de la salud pública.

Vertido del aguas del CETI en el arroyo Farhana.

Guelaya denuncia la conversión de nuestras zonas verdes en zonas grises de hormigón donde hasta los árboles se sustituyen por estructuras metálicas

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  • Guelaya presenta una queja ante la Consejería de Infraestructura por la reiteración de zonas verdes con predominio del hormigón
  • No se puede autorizar ni una obra más sobre zonas verdes siguiendo criterios urbanísticos de hace un cuarto de siglo en una situación de emergencia climática.

Lo del parque del barrio de la Victoria no es un caso aislado pero sí es la gota que colma el vaso de la paciencia de los ecologistas, que han ofrecido especies autóctonas a la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad y comprueba que las zonas verdes  las planifica la consejería de Infraestructuras, y prefiere hormigón y estructuras metálicas a medidas de mitigación del cambio climático. Por ese motivo Guelaya ha presentado una queja contra la Consejería de Infraestructuras, Urbanismo y Deporte.

¿Para que sirve colaborar con la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad firmando un acuerdo por el que la Ciudad autónoma dispone de árboles y arbustos autóctonos gratis si los que diseñan las zonas verdes están en otra consejería y prefieren estructuras metálicas y hormigón en el suelo?

La guía metodológica que la Red de Ciudades Españolas por el Clima, en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias, publicó allá por 2015, estableció en un informe para la Mitigación y la Adaptación al Cambio Climático en el Planeamiento Urbano una sola directriz “básica” sobre el “verde urbano”:

“Incrementar la biodiversidad y la capacidad de regulación climática y de sumidero de carbono del verde urbano en los pueblos y ciudades, creando una red de parques, huertos urbanos y zonas verdes conectada con el entorno periurbano y rural a través de corredores ecológicos, e insertando el verde urbano en el tejido edificado a través de patios, fachadas y cubiertas verdes”

Medidas para desarrollar esta directriz básica en cualquier ciudad española desde hace un lustro que aquí no hemos visto, como por ejemplo “Introducir criterios bioclimáticos y de calidad ambiental (confort térmico, ruido, contaminación, etc.) en el diseño de las zonas verdes y los espacios públicos, creando microclimas en el entorno de la edificación a través de medidas como la plantación de vegetación, la permeabilización del suelo, la instalación de masas de agua, etc.”

Todavía estamos leyendo los titulares de los medios de comunicación de noviembre de 2019: “El objetivo de las I Jornadas Ciudad Sostenible y Agenda 2030 es que Melilla esté a la cabeza del país en urbanismo y sostenibilidad”, Jornadas en las que participamos porque fuimos invitados a transformar lo que entonces era la herencia recibida y ahora percibimos como una continuidad inexplicable de criterios obsoletos que no es que sean del anterior Gobierno, sino que reflejan la presión del lobby* de la construcción y que son además políticamente incompatibles con una Asamblea de la Ciudad que firmó la Declaración de Emergencia Climática por unanimidad.

Hemos solicitado en nuestra queja que en lo sucesivo se tenga en cuenta el acuerdo de colaboración suscrito entre nuestra asociación y la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad para que podamos participar en el diseño de los espacios libres y poder aportar propuestas de inclusión de vegetación autóctona en el espacio público mediante donación de nuestro vivero forestal, tal como está recogida en el acuerdo firmado.

* lobby

nombre masculino

Grupo de presión formado por personas con capacidad para presionar sobre un gobierno o una empresa, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas.

Guelaya denuncia los sopladores por contaminación acústica

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Son la parte visible del iceberg del caos normativo de la Ciudad Autónoma en materia de contaminación acústica

  • Exigimos que los técnicos de la consejería comprueben si se cumplen las ordenanzas de ruido obsoletas pero vigentes
  • La gestión de la contaminación acústica en la Ciudad es un caos a las puertas del periodo de información pública del PGOU
  • No nos acostumbramos a la improvisación que la Ciudad Autónoma está demostrando en el ámbito de medio ambiente en asuntos que tienen que ver con salud pública

Se ha denunciado por parte de particulares y de Guelaya. La consejería tendrá que medir con un sonómetro oficial y mediante los procedimientos técnicos que marca la obsoleta pero vigente ordenanza de ruidos si el uso de sopladores de hojas cumple con la norma, y si no la cumple, deberá sancionar a las empresas que utilizan esas máquinas ensordecedoras en los parques de la ciudad y en el viario público.

Si atendemos a las protecciones contra ruidos que los operarios utilizan cuando trabajan con los sopladores no es necesario acreditar que se trata de un ruido al menos molesto. Si cumplen con la legislación de prevención laboral son molestos para cualquier persona que quiera caminar tranquilamente por la calle o por los parques de la ciudad.

Esto es un caso particular del absoluto descontrol que rige en la ciudad en cuanto al cumplimiento de la normativa medioambiental. Ya no como ecologistas sino como ciudadanos de un estado de derecho, sentimos que la administración no nos representa en cuanto a derechos básicos como la defensa de la salud pública y el derecho de vivir en un medio ambiente constitucionalmente saludable.

Ahora que la sensibilidad hacia la defensa de la salud pública parece que es una cuestión comunitaria, queremos extender los problemas ambientales de contaminación que dañan la salud pública al máximo de las prioridades de las Administraciones como derecho a la vida frente al derecho al negocio y al enriquecimiento.

Guelaya denuncia en consecuencia el caos que supone para la ciudad que el encargo de zonificación acústica pagado en 2013 haya tenido que ser actualizada en 2017 y publicada en el BOME para información pública en agosto de 2018.

Y que la web de la Ciudad ofrezca como información pública esto en 2019 “En todas las zonas de evaluación seleccionadas, la adición de focos sonoros más significativos de cada estudio conlleva unos niveles de ruido globales por encima de los Objetivos de Calidad Acústica definidos para áreas urbanas existentes la zonificación acústica particular que corresponda a cada caso.”

Para Guelaya es como si el tiempo se hubiera paralizado en las reuniones de participación del PMUS hace casi una década, cuando el problema era que el PGOU necesitaba que se aprobara el PMUS y el mapa estratégico de ruidos, y ahora estamos a la espera de que el PGOU en 2020 salga a información pública con un Mapa estratégico de ruidos sin publicar en el BOME y con un PMUS que todavía no ha sido evaluado y que ha sido reducido a un conjunto de obras.

Guelaya denuncia que hay solares que son “estercoleros”

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Desde Guelaya hemos comenzado a denunciar ante la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad a l@s responsables de los solares urbanos ubicados junto al puente de las Palmeras, con la esperanza de que eso quiera decir que el reglamento de residuos que se acaba de aprobar no sea papel mojado.

Como denunciantes esperamos tener acceso como nos corresponde a los expedientes que se abran tras nuestra denuncia.

Nos hemos dirigido a l@s melillenses en general para explicar que retirar toneladas de escombros de solares urbanos privados que no están vallados cuesta una millonada que no puede ser de dinero público sino de los que no cumplen con sus obligaciones en una situación de emergencia sanitaria.

Los residuos de todo tipo, tal como los define el reglamento aprobado el mes pasado, están mal gestionados o de ninguna manera gestionados en los solares privados, son salud pública, los gestiona Medio Ambiente, y l@s ecologistas tenemos que poner encima de la mesa que son un problema que la Administración pública parece no querer ver.

Por ello hemos denunciado ante la Consejería a los responsables de que los solares urbanos de Melilla sean estercoleros públicos donde se viertan con total impunidad y con medios preparados para ello residuos de construcción, residuos domésticos y asimilados a domésticos, residuos peligrosos y residuos comerciales.

También pensamos que la pandemia ha puesto encima de la mesa la importancia de tener, como administración, un organismo potente sobre la salud pública en una ciudad que por más autónoma que sea no tiene competencias en sanidad.

Ahora todo el mundo sabe quien se encarga de la salud pública en la ciudad, y no es alguien de la Consejería de Medio Ambiente. La contaminación atmosférica es salud pública, pero no ha existido para la Consejería de Medio Ambiente.

El 10 de octubre fue el Día Mundial De Las Aves Migratorias

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Se celebra dos veces al año, en primavera y en otoño, coincidiendo con las dos grandes migraciones de estas aves, la nupcial, en la que vuelan hacia sus zonas de cría, y la postnupcial, en la que marchan a sus territorios de invernada.

El mar de Alborán, por ser un lugar donde las orillas de Europa y África están muy cerca, concentra una de las grandes corrientes migratorias de las aves que migran entre Europa y África. Melilla, en la orilla sur del mar de Alborán, tiene el privilegio de ser un lugar de paso y aprovisionamiento de muchas de estas aves. El Día Mundial de las Aves Migratorias nació para que entendiéramos la importancia de estas migraciones y que los lugares de paso procuraran evitar las múltiples amenazas que se ciernen sobre estas aves durante su largo y agotador periplo de un continente a otro. En la foto cuatro de las especies que acaban de llegar a Melilla, fotografiadas en un parque de la ciudad donde reponen fuerzas después del duro viaje y de paso nos libran de molestos insectos: De izquierda a derecha y de arriba a abajo curruca carrasqueña (Sylvia cantillans), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) y petirrojo europeo (Erithacus rubecula).

La calidad del aire debe preocupar a las personas de Melilla porque hay datos para ello.

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• Los análisis de 2013 y 2019 realizados en Melilla nos permiten conocer los únicos datos “oficiales” con que cuenta la Ciudad Autónoma.

• Al menos tres contaminantes están en situación de preocuparnos, las partículas PM10, el ozono y los NO2.

• Los niveles límite de la legislación española son menos exigente que los criterios de la OMS.

Con el objeto de promover la creación de las Zonas de Bajas Emisiones en la ciudad de Melilla, Guelaya considera necesario que la población conozca la información científica disponible y olvide las declaraciones políticas que ha escuchado durante los últimos años restando importancia a la contaminación atmosférica en la ciudad.

Los resultados de los análisis de la calidad del aire realizados en Melilla en 2013, refrendados por los de 2019 demostraron varias superaciones de valores límite en dos contaminates, partículas grandes PM10 y ozono. Además, debe preocupar el caso de los óxidos de nitrógeno.

En las PM10 los datos del Parque Hernández son estos:
“Las PM10 superan el valor límite 320 veces de 3972 mediciones que se hicieron durante los días que duró la campaña (15 días), es decir supera el límite un 8% de las veces, presenta dos picos de superación del valor límite muy elevados, a principios y a final de la campaña, él último de estos picos coincide con un periodo de condiciones meteorológicas de lluvias.”

Estos valores se ven confirmados en los estudios recientes (12 de enero a 12 de marzo de 2019) con mayor precisión si cabe: “Las partículas PM10 han superado el umbral inferior de evaluación en 25 ocasiones, y el umbral superior de evaluación en 18 ocasiones, ya que el periodo de análisis es de 3 meses es previsible que a lo largo del año se superren estos umbrales más de 35 veces, límite establecido por la legislación a partir del cual es obligatorio efectuar mediciones de calidad del aire en lugares fijos”

Los datos del Ozono en el parque Hernández en 2013 son estos:
“El valor límite para el ozono ..se sobrepasa en dos ocasiones durante la campaña de mediciones, un total del 2% respecto al total de las mediciones, llegando a alcanzar valores de 325 μg/m³ en su punto álgido. Normalmente los niveles elevados de ozono son más frecuentes en los días calurosos o en zonas densamente pobladas ya que se emiten los precursores necesarios. Estos niveles elevados no pueden atribuirse únicamente a fuentes naturales, el tráfico y la acumulación de precursores de ozono contribuyen a estos niveles”

En los análisis del año 2019 no se registraron niveles extremadamente altos como los del año 2013, pero se recomienda tener una estación de control y verificar los objetivos a largo plazo porque “Se ha de tener en cuenta que para evaluar este contaminante es necesario realizar un seguimiento del mismo durante la época estival”.

En cuanto a los óxidos de nitrógeno, NO2, tanto en los análisis del 2013 como en los de 2019 los niveles los valores han estado muy próximos al umbral inferior de la concentración horaria máxima, por lo que se recomendaba su seguimiento, relacionado claramente con la central de Endesa y con el tráfico.

Medio Ambiente anuncia el inicio de la creación de una Zona de Bajas Emisiones

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Esperamos que la declaración de intenciones sobre las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) del Gobierno de la Ciudad quiera decir que hemos doblado la curva de la torpeza política en defensa del aire que respira toda la población.

  • Guelaya Ecologistas en Acción apoya la decisión y espera que se considere la aprobación de la ZBE una emergencia climática y sanitaria al mismo tiempo.
  • La torpeza o miopía política de los Gobiernos anteriores han convertido en un problema lo que sencillamente era respeto a la legalidad vigente y a la salud de las personas de Melilla.
  • Es el aire que respiramos todas las personas, no es política, ni de izquierdas ni de derechas

Sin intentar restar importancia a la aplicación del plan MOVES II en Melilla, sobre todo por el apoyo que supone a los desplazamientos laborales, Guelaya quiere manifestarse sobre el anuncio en rueda de prensa realizado por el viceconsejero Vizcaíno sobre la creación de una Zona de Bajas Emisiones, que en ciudades de más de 50.000 habitantes no hay que aplaudirlas porque son de obligado cumplimiento antes de 2023, pero teniendo en cuenta el enorme retraso acumulado en materia de defensa de la ciudadanía ante la contaminación en esta ciudad, como declaración de intenciones hay que valorarla como enormemente positiva. Esperamos que se empiece a torcer la curva de la torpeza política en materia de políticas públicas en defensa del aire que respira toda la población.

Publicar en el BOME la zonificación de la calidad del aire en Melilla reconociendo la obligación de la Ciudad Autónoma sobre medir de forma permanente la calidad del aire y de informar a las personas del nivel de los contaminantes del aire día a día, hora a hora en una ciudad repleta de asmáticos y alérgicos, y declarar la intención de crear una zona de bajas emisiones en el centro de la ciudad es un paso adelante en beneficio de todas las personas.

La negativa de varios gobiernos anteriores y la tozudez del consejero anterior que incluso llegó a afirmar* que “Melilla nunca ha incumplido ningún parámetro de calidad del aire” nos obliga a tener que correr ahora para poder cumplir con la obligación que se tenía con la salud pública y el medio ambiente, y con la normativa europea, para no ser castigados con una multa.

Nos da vergüenza haber tenido un Gobierno que ha pagado a una empresa la friolera de 123.175,71 € por emitir un informe de “EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL AIRE Y ZONIFICACIÓN DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA” (EXP. 49/2018/CMA)” para que le diga a la Consejería exactamente lo que Ecologistas en Acción lleva demandando desde el año 2013 en sus informes estatales de calidad del aire, que hay obligación de establecer equipos de medición permanentes y que hay parámetros que superan los niveles legales para concluir que en Melilla hay tres zonas de calidad del aire, las zonas verdes del norte de la ciudad con su red Natura 2000, el puerto junto con ENDESA y el polígono industrial en el sur es la zona industrial y el resto es la zona urbana.

Esto tiene una única consecuencia, retrasar en años lo que era evidente que el Gobierno de la Ciudad tenía que afrontar. ¿No tiene la opinión pública la sensación de que gastar dinero más de 100.000 euros para concluir eso ha sido un dispendio público? Nosotros sí.

Con pocos datos pero suficientes para saber que en Melilla sí se sobrepasan parámetros, hay que intentar comunicar a una ciudad que está en una situación frágil por el COVID-19, por los ERTES y por el cierre de la frontera y por… de no saber nada sobre ZBE y a tener que plantearse deprisa y corriendo una Zona de Bajas Emisiones antes de que los melillenses se empiecen ni siquiera a familiarizar con sus inciales, ZBE, y de que alguien les informe de que la calidad del aire en Melilla sobrepasa niveles legales y que nos ha pillado el toro para cumplir lo que es un derecho en los países europeos: saber lo que respiras.
Guelaya hará lo que tenga que hacer para intentar acelerar la creación de una ZBE en Melilla, informaremos hasta donde sepamos y reclamaremos junto a toda la gente que quiera hacerlo que los presupuestos de 2021 visualicen en partidas presupuestarias concretas el esfuerzo que se va a hacer por defender, en primer lugar, el derecho a saber lo que respiramos en 2021, y en segundo lugar la creación de una ZBE en el mismo año, porque las fuentes de contaminación en Melilla se conocen perfectamente y no hay que hace contratos con ninguna empresa para saber donde hay que actuar.
Es el aire que respiramos, no es política