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Guelaya reitera que las aguas de las playas de Melilla y del puerto Noray no cumplen las condiciones para obtener Bandera Azul, ya que están llenas de plástico

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Guelaya va a solicitar, como le corresponde por ley, formar parte del Comité de Gestión de Playas, obligatorio según la normativa de Banderas Azules.

 

Uno de los criterios imprescindibles para conceder Bandera Azul a una playa es la ausencia de plástico flotante, y la Consejería de Medio Ambiente, que parece que ahora sí se ha leído los criterios de Bandera Azul, lo sabe perfectamente.

La respuesta de la Consejería al comunicado de Guelaya sobre Banderas Azules parece querer desviar la atención insistiendo una y otra vez en que los análisis de agua de las playas de Melilla concluyen que son aptas para el baño. ¿Nos puede decir la Consejería en qué parte de nuestro comunicado dijimos que no se hacían análisis del agua de las playas?

Todo apunta a que no se quiere abordar el problema de los plásticos en las playas de Melilla.

Solucionar este problema de contaminación flotante supondría  mantener limpios los cauces del río y de los arroyos de la ciudad todo el año, para evitar que las lluvias los arrastren al mar, y, por supuesto, habría que mantener limpia de basuras y plástico toda la ciudad. Recordemos que las numerosas bolsas de basura que se acumulan en incontables puntos de la ciudad, cuando llueve o hace viento, también terminan en el mar.

Solucionar el problema de los plásticos en la bahía de Melilla requiere de una gran gestión.

¿Está la Consejería de Medio Ambiente dispuesta a abordar este problema?

Es indiferente que tengamos o no Bandera Azul. Lo importante es solucionar el problema de los plásticos en las aguas costeras de Melilla.

Guelaya quiere contribuir a la solución de los problemas de las playas de nuestra ciudad, y por eso va a solicitar entrar a formar parte, como le corresponde por ley, del Comité de Gestión de Playas que, según los requisitos de Banderas Azules, debe haberse constituido ya en Melilla. Y si no se ha hecho, pediremos que se haga a la mayor brevedad.

Las cuatro Banderas Azules de Melilla nos van a dar la oportunidad de exigir muchos cambios en nuestras playas y en el puerto Noray.  Todos los que se consideran imprescindibles para otorgar Bandera Azul, ni más, ni menos.

 

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Los carteles que informan sobre la calidad del agua siguen en blanco año tras año, a pesar de que la Bandera Azul exige que muestren información actualizada

 

Las gaviotas patiamarillas de Melilla siguieron aumentando en 2020 a pesar de los controles realizados

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  • “El Gobierno local estudia nuevos métodos para controlar a las gaviotas” es un titular de prensa del 13 de septiembre de 2011. Desde entonces nadie ha conseguido resolver el problema. 

 

  • Nunca se han aplicado los “nuevos métodos” con eficacia por muchas razones diferentes.

 

La gente se indigna, e incluso pasa miedo con los picados de las gaviotas, pero el comportamiento de la gaviotas no es agresivo aunque lo parezca. Las gaviotas no atacan, defienden a sus crías de nosotros, se adaptan y ocupan los hábitats que les dejamos después de que hemos ocupado los suyos en las costas. Los cuidados parentales a la descendencia es un comportamiento evolutivo que ha sido adquirido por muchos animales mucho antes de que existieran las personas. Las gaviotas cuidan a sus crías antes de que la especie humana existiera y si anidan en los techos de la casas es porque no le hemos dejado otro sitio donde hacerlo libres de depredadores terrestres.

El aumento de la población mundial de gaviota patiamarilla se debe a que le hemos proporcionado  abundantes fuentes de alimento en forma de descartes de pesca y vertederos de basuras. En un censo de invierno de gaviotas patiamarillas en Melilla se pueden contar más de 1.000 pero el 70% se verán en el puerto pesquero de Nador a través de la valla en el dique sur.

 

En el año 2009 prácticamente no había gaviotas criando en el entorno urbano de Melilla aunque sí en muchas ciudades costeras peninsulares y europeas. En la costa melillense había 206 parejas de gaviotas patiamarillas censadas. El primer censo de gaviota patiamarilla encargado por la Ciudad Autónoma es de 2017, seis años después de que se reconociera el problema. Entre 2009 y 2017 las gaviotas pasaron de 206 nidos a 336, pero con más del 60% ya situados en la ciudad y no en los acantilados y algunas zonas que no pudieron visitarse hacen pensar que en realidad había más 336 nidos, probablemente casi 400.

 

Durante la campaña de control de gaviotas patiamarillas de 2017 se recogieron 202 nidos y 136 huevos de gaviota, datos totalmente insuficientes para controlar de forma efectiva a la población debido a la capacidad de hacer puestas de reposición. Si se le quita a las gaviotas 200 huevos en dos semanas serán sustituidos por otros tantos.

 

Por eso, y debido a que las gaviotas adquieren la madurez sexual al tercer año, en 2020 se percibe un aumento de gaviotas patiamarillas, porque el control en 2017 no fue suficiente, y en la Zona de Especial Conservación de Aguadú el aumento ha sido de más del 100%, porque de los 82 nidos que había en 2017 han pasado a ser 190 nidos este año.

 

Los próximos años van a ser peores por motivos diferentes. En 2019 se firma muy tarde el contrato de 2 años prorrogable 1+1, tan tarde que no había prácticamente huevos porque habían eclosionado ya la mayoría. Así que falló el control por falta de capacidad en la consejería para firmar el contrato a tiempo, a pesar de que lo estaba renovando.

 

En 2020 el confinamiento ha dejado libre mucha mayor superficie para que las gaviotas críen en ausencia de personas por todas partes. Muchas personas no sabían que existía una empresa contratada para retirar nidos. Ha fallado sin duda la comunicación y los huevos han eclosionado y dado lugar a pollos, que cuando está volantones y salen de las azoteas empiezan a verse por cualquier sitio en Melilla, calles, plazas, playas y paseos marítimos, sobre todo en junio.

 

Tampoco la educación ambiental en centros educativos ha sido posible este año, ni el pasado. En parte por eso todavía hay descampados donde se ve a la gente echar comida a las gaviotas, cuando al igual que a otros tipos de animales urbanos, no se les debe alimentar.

 

En 2021, el año próximo, una década después de comenzar el debate público sobre gaviotas en Melilla, tendremos 2 problemas por resolver, el del control de la población  y la consecuencia que ello ha provocado, la expulsión de la otra gaviota protegida, la de pico rojo, de la Zona de Especial Conservación de Aguadú, que ha sido totalmente ocupada por la gaviota patiamarilla, probable motivo por el cual ha desparecido en 2020 el 40% de la colonia de picorojos.

 

Guelaya está a disposición de la Consejería en este problema. Mantenemos el consenso con el grupo local de SEO sobre la necesidad de una solución bioética y no cruenta para resolver el doble problema originado por la falta de control de la población de gaviota patiamarilla actuando sobre los nidos evitando que nazcan los pollos. La próxima tramitación del Plan de Conservación de la gaviota de Audouin (picorojo) es una oportunidad que no podemos dejar pasar.

 

gaviota patiamarilla en la puerta de la consejeria de fomento

 

 

 

 

 

Guelaya inicia la campaña “orillas sin colillas” instalando paneles con ceniceros en las playas de Melilla

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 Guelaya ha iniciado la campaña “orillas sin colillas’, una campaña que promueve la limpieza de playas a través de la instalación de unas estructuras compuesta por tablas de madera reutilizadas que sujetan latas colgadas de cuerdas a modo de ceniceros, del que los fumadores pueden recoger uno de ellos, y una vez utilizados, colocarlos de nuevo para que otro usuario fumador pueda hacer lo mismo. Las mismas estructuras así lo indican con el mensaje “LLÉVALOS, ÚSALOS Y DEVUÉLVELOS”

Se trata de una una iniciativa que aunque en muchos lugares del mundo ya la han llevado acabo, en Melilla es pionera y tiene por objetivo evitar que las colillas acaben contaminando las aguas de nuestras playas y mares.

Cada colilla que se deposita en la orilla puede contaminar hasta 50 litros de agua. Añádele el hecho de que por su composición química tardan desde un año hasta diez en degradarse, lo que provoca daños tanto en los fondos marinos como en las especies que los habitan.

Con estos paneles informativos queremos informar sobre la necesidad de que las personas fumadoras no dejen las colillas en las playas, y hacer reflexionar sobre la repercusión que tiene el abandono de esas colillas en el medio ambiente.

Es muy necesario que los ciudadanos se impliquen en mantener limpias nuestras playas, ya que la contaminación que generan acaba afectando a las especies marinas y acaba formando parte de la cadena trófica.

Esta no será la única actividad; continuaremos colaborando con acciones y proyectos que propicien la concienciación medioambiental de los ciudadanos, y hemos solicitado que la Ciudad Autónoma convoque la comisión de gestión de playas y la inclusión de Guelaya y del resto de organizaciones vinculadas con la protección del medio ambiente costero en dicha comisión para facilitar esta labor de concienciación y protección de nuestro litoral.

En todas las playas hemos instalado el panel a modo informativo del cual cuelgan ceniceros hechos con latas recicladas.

Ahora solo falta que con un pequeño gesto protejamos y cuidemos nuestras playa. ¡No os olvidéis  de devolverlos al panel!

 

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Banderas Negras 2020: La depuradora y la ampliación de la desaladora obtienen las Banderas Negras en Melilla

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  • La EDAR de Melilla se encuentra en situación de emergencia extrema. Desde Agosto de 2019 incumple todos los parámetros establecidos por la ley.

 

  • Si la depuradora de Melilla está averiada ¿con qué se está regando el campo de golf?

 

  • ¿Por qué no se construye un emisario que evite la contaminación del vertido de salmuera de la desaladora sobre el cantil de la costa?

 

Ecologistas en Acción presentó el 30 de Junio su habitual Informe de Banderas Negras.

 

Las Banderas Negras de Ecologistas en Acción analizan cada año el estado de las aguas superficiales y costeras de España.

 

La planta depuradora de aguas

Guelaya solicitó hace unos meses a la Consejería de Medio Ambiente los datos relativos a la depuradora de Melilla. El objetivo era participar en la elaboración de un Informe Nacional sobre las depuradoras de España que está elaborando Ecologistas en Acción.

Hace tiempo que Guelaya sospechaba del mal funcionamiento de la depuradora de Melilla, pero no podíamos imaginar que estuviese en una situación de emergencia extrema.

En el informe que nos suministra la Consejería de Medio Ambiente se nos comunica que, en Agosto de 2019, se detecta avería en dos de los tres decantadores de la EDAR.

Desde Agosto de 2019 la depuradora de Melilla incumple todos los parámetros establecidos por el RD 509/1996, por el que se establecen las normas aplicables al tratamiento de las aguas residuales urbanas, pero los datos son peores según avanzan los meses.

En Diciembre de 2019 los datos de DBO (Demanda Bioquímica de Oxígeno) llegan a cuadruplicar el máximo permitido, los de DQO (Demanda Química de Oxígeno) lo duplican y los de SS (Sólidos en Suspensión) casi lo quintuplican.

Las aguas vertidas por la depuradora de Melilla se pueden calificar de “negras”

 

Pero los problemas de la depuradora de Melilla no acaban con la enorme avería que padece desde hace meses.

Desde que se construyó el campo de golf, Guelaya ha estado pidiendo información sobre el agua con que se riega. La Consejería de Medio Ambiente siempre ha afirmado que se regaba con agua del terciario, procedente de la depuradora. Es evidente que actualmente no es así. El agua procedente de la depuradora no reúne los requisitos necesarios para el riego de jardines.

En Enero de 2020, Televisión Melilla emitió un programa sobre la depuradora de Melilla, y en él, un jefe de planta de la misma reconocía que el terciario de la depuradora estaba totalmente averiado. No se estaba produciendo agua para el riego de jardines.

La pregunta es evidente: ¿con qué se está regando el campo de golf?

La depuradora de Melilla se merece una bandera bien negra.

 

Foto depuradora
Planta depuradora

 

Ampliación de la desaladora

Uno de los grandes problemas de Melilla es que el agua del grifo es imbebible. Y otro es que el consumo de agua en la ciudad es desorbitado: 400 litros por habitante y día frente a los 150 de media nacional. Para hacer frente a la escasez de agua potable se construyó la desaladora,

La desaladora extrae agua marítima, le quita la sal a una buena parte de ella y la arroja de nuevo al mar con un resto de agua. La denominada “salmuera” se vierte en forma de cascada en el propio cantil, lo que aumenta la salinidad de las aguas costeras y conlleva un riesgo evidente para la biocenosis del lugar. Éste fue el motivo por el que, desde Guelaya ya otorgamos una Bandera Negra a la desaladora de Melilla en 2018.

 

Pero el consumo de agua en Melilla no ha dejado de aumentar. La desaladora produce alrededor de 20.000 m3 diarios y el consumo de la ciudad ronda muchas veces los 38.000 m3. Podíamos haber pensado en la necesidad de reducir el consumo de agua, pero como solución se aprobó un proyecto de ampliación de la desaladora.

 

Guelaya-Ecologistas en Acción presentó alegaciones a la ampliación de la desaladora, entre ellas, y como alegación principal la petición de construcción de un emisario que permita alejar el agua de rechazo de la desaladora del cantil de la costa. Pero no se nos ha escuchado, el cuarto módulo de la desaladora verterá la salmuera a través de la cascada actual. Lejos de atajar el problema, lo ampliaremos. La ampliación de la desaladora se merece una bandera bien negra.

 

 

Foto cascada desaladora
Velero de Ecologistas en Acción frente al emisario de salmuera de la desaladora

 

 

Guelaya apuesta por la regulación en Melilla de todas las modalidades de pesca

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  • Todos los pescadores deben tener licencia tanto si están federados como si no y disfrutar de derechos y deberes, entre ellos lo relativo a las cuestiones ambientales de la pesca

 

  • La licencia de pesca debe ir acompañada de campañas informativas para minimizar accidentes con anzuelos y cumplir las normas ambientales de tallas mínimas, esfuerzo de pesca y especies protegidas.

 

  • Guelaya ha solicitado entrar en la comisión de gestión de playas junto a otros usuarios con el fin de consensuar las medidas con la Consejería

 

La asociación ha requerido mediante escrito a la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad que se regule el ejercicio de la pesca en Melilla de acuerdo con el consenso alcanzado en la reunión mantenida con la propia consejería y representantes de los pescadores, y que se les considere “persona interesada” a efectos de consultas e información pública en la tramitación de la regulación.

 

La pesca está regulada como actividad deportiva y recreativa, pero tiene efectos medioambientales, por lo que Guelaya se considera legitimada para opinar en esta cuestión.

 

Reclamamos para Melilla una regulación para todas las modalidades de pesca, en tierra, desde embarcación y submarina y no sólo sobre la pesca federada.

 

Considerando totalmente válida la licencia que expide la Federación Española de Pesca Deportiva y Casting, reclamamos de la Consejería que se asegure que aquellas personas que no quieran solicitar la licencia de pesca deportiva puedan obtener su licencia a través de la propia Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad, con el fin de poder sancionar a aquellas personas que pescan sin licencia, y que ésta incluya un seguro de responsabilidad civil.

 

Guelaya se ofrece de forma desinteresada a colaborar tanto a la Federación Española de Pesca y Casting como a la Consejería en la educación ambiental y para la sostenibilidad de los pescadores en jornadas y actividades de formación de carácter anual que garanticen que todas las personas con licencia de pesca estén informadas de lo que deben y NO deben hacer.

 

Dentro de la formación de pescadores proponemos que se incluyan las medidas de prevención de accidentes motivados por la pesca, especialmente en el caso de que se produzcan con anzuelos, dada la preocupación social que están provocando y que compartimos, por tener constancia que también se producen con animales incluyendo especies protegidas además de afecciones a personas.

 

Además, ya que de forma reiterada se conceden a las playas de Melilla banderas azules, solicitamos formar parte de la comisión de gestión de playas que se debe reunir al menos 3 veces al año, una antes de la temporada de baño, otra durante y otra después.

 

La normativa de banderas azules es imperativa en este sentido y recomienda la inclusión de ONGs, pescadores, submarinistas, surferos… en las comisiones de gestión de playas, que en el caso de Melilla debería asociarse a la elaboración del plan de playas anual y no solo durante la temporada de baño.

 

pesca en dique sur

 

 

 

Guelaya exige medidas a la Administración para evitar las basuras marinas. Las limpiezas voluntarias como la de hoy en la cala de Trápana no solucionan el problema de las basuras que llegan al mar

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  • Según los datos de productores españoles de agua envasada, a las 85.000 personas censadas en Melilla le corresponden anualmente el consumo equivalente a más de 2 millones de garrafas de 5 litros al año, equivalentes a 161 toneladas de plásticos

 

  • Guelaya Ecologistas en Acción, de acuerdo con entidades europeas, reclaman agua de grifo de calidad para no tener que comprar agua embotellada y un sistema de retorno de envases para cumplir con los objetivos europeos de reciclaje

 

Hoy domingo está convocada por Guelaya una nueva sesión de limpieza voluntaria de basuras marinas, en esta ocasión en la histórica cala de Trápana. La limpieza cuenta con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad, a quien queremos agradecer su apoyo.

 

Cada vez que participamos en una limpieza voluntaria de basuras marinas recordamos a la sociedad y especialmente a la Administración que poner a la gente a limpiar playas no es la solución al problema, es una manera de reivindicar que la Administración tome medidas para resolver en este caso un problema ambiental que afecta a todos los mares y océanos del mundo y que se nos devuelve en forma de playas llenas de plásticos flotantes con los levantes.

 

Por eso, Guelaya Ecologistas en acción se une a la campaña nacional de consumo de agua de grifo como medida que hace innecesario que las personas tengan que estar comprando agua envasada o cargando garrafas de la fuente como si viviéramos en otro siglo. La mejor medida de prevención es la reducción de la basura que se produce.

 

Podría parecer exagerado decir que desde que Estopiñán llegó a Melilla el agua de grifo no se ha podido beber, pero por exagerado que parezca, se aproxima al problema de que el agua de grifo de calidad y durante 24 horas en Melilla no está resuelto en el siglo XXI a pesar de que los anuncios que se vienen haciendo desde la clase política de turno desde hace décadas.

 

Y tras la prevención, Guelaya se suma a las peticiones de un sistema de retorno de envases en España que permita llegar a los porcentajes europeos de reciclaje que en poco tiempo se van a situar en el 90% de las botella de plástico. La prohibición de los plásticos de usar y tirar o como mínimo, ponerle una tasa para elevar su precio y disminuir su consumo completa las medidas para abordar con urgencia las basuras marinas. El problema está estudiado y bien estudiado y en Melilla no vamos ahora a inventar la pólvora.

 

Los estudios realizados por “Seas At Risk”, entidad europea con la que colabora Ecologistas en Acción, estiman que en España se consumen 3.500 millones de botellas de plástico al año, pero no son solo botellas de plástico lo que acaba en las basuras marinas, tambien

  • 1.500 millones de tazas de café desechables
  • 50.000 millones de colillas
  • 207 millones de envases desechables
  • 5.000 millones de pajitas o cañas

Si atendemos a las cifras de los productores de agua envasada españoles,  en España se consumen anualmente 1.078 millones de garrafas de agua equivalentes a 5 litros (5.392 millones de litros) y un mínimo de 84.115 toneladas de plástico anuales.

 

Si hacemos el cálculo para 85.000 personas censadas en Melilla, con la media española que incluye ciudades donde el agua es de calidad, producimos millones de envases de plástico, y es responsabilidad de la Administración conseguir que no lleguen al mar y se conviertan en basuras marinas primero y en microplásticos después que se incorporarán a las cadenas tróficas y acabarán en nuestros estomágos al comer pescado.

 

cartel limpieza trápana

La Patella ferruginea, una especie de Melilla en peligro de extinción

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  • A pesar de su relativa abundancia en Melilla, está en peligro de extinción en el Mediterráneo occidental, y su supervivencia depende de las larvas melillenses

     

  • Su uso como cebo de pesca ha sido una de las causas de su escasez en España pero los pescadores constituyen la primera línea de defensa de la especie

      

  • Coger estas lapas tiene el mismo delito que llevarse un lince ibérico a la casa. La multa mínima es superior a 5.000 euros

 

La Patella ferruginea es un molusco en peligro de extinción en España y en todo el Mediterráneo occidental, y su estatus de conservación en el Catálogo Nacional de Especies Amenazas es de la misma gravedad que el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial.

 

Pero ni en Melilla ni en la mayor parte de España la gente conoce que una humilde especie de lapa pueda ser tan importante para la biodiverisdad nacional como esas especies emblemáticas de las que tanto nos orgullecemos de tener.

 

Tanto organizaciones ecologistas como instituciones científicas y asociaciones profesionales se han manifestado a favor de esta especie en los procedimientos de evaluación ambiental. Las alegaciones a la construcción de infraestructuras portuarias han paralizado importantes proyectos de ampliación de puertos como Tarifa o la última fase de Ceuta. En el caso de Melilla la ampliación de nuestro puerto ha quedado paralizada por la falta de sostenibilidad global del proyecto, no solo ambientalmente sino económicamente en un momento de malos tiempos para las megainfraestructuras de transporte, que no han respondido a las expectativas para las que se construyeron, especialmente tras la experiencia de la última crisis económica.

 

Pero las dos causas adicionales que refleja la Estrategia Nacional de Conservación de la Patella ferruginea de la mano del grupo de trabajo de la especie son la recolección de lapas como cebo y la contaminación.

 

En Melilla se han hecho varios censos de Patella ferruginea en los últimos 15 años y en todos ellos la cantidad supera los 30.000 ejemplares, y muchas personas no entienden que una especie tan abundante en una localidad concreta del Mediterráneo occidental pueda estar en peligro de extinción. Esa gran concentración de ejemplares en localidades muy aisladas entre sí constituye uno de los peligros para la conservación de la especie. Una marea negra podría destruir en un solo día una población local de Patella ferruginea de la que depende buena parte del Mediterráneo occidental por el “reclutamiento” de larvas.

 

Por eso, a iniciativa del área marina de Ecologistas en Acción se ha promovido un proyecto que ha sido apoyado desde la Fundación Biodiversidad y  del que en Melilla se ha hecho cargo  Guelaya-Ecologistas en Acción.

 

En Melilla el COVID 19 ha determinado el cierre de la frontera con Marruecos, que ha provocado que una parte de los pescadores locales que habitualmente no pescaban en la ciudad sí lo hagan ahora, con el resultado de un aumento del esfuerzo pesquero local que en términos de líneas de pesca algunos días puedan evaluarse en cinco cañas más que lo habitual.

 

El aumento de personas que pescan ahora en Melilla tiene como consecuencia que el pequeño porcentaje de personas que presentan, conductas incívicas como en todos los colectivos humanos, se multiplique en estos días, con sedales y anzuelos abandonados que afectan a mascotas y aves marinas y con una mayor frecuencia de capturas que no respetan las tallas mínimas.

 

El proyecto “Sensibilización hacia la Conversación de la Patella ferruginea” cuenta con los clubs y la federación melillense de pesca, porque la primera línea de defensa de la Patella ferruginea son los pescadores, un colectivo que ha visto como avanzadilla social cómo las pesqueras de hace años y las de ahora no son las mismas, y por tanto están interesados en la sostenibilidad de su actividad.

 

El desarrollo del proyecto en la ciudad autónoma de Melilla cuenta con la edición y distribución de folletos y la realización de charlas informativas con los clubes de pesca y con la federación melillense de pesca deportiva, que se concretará en los próximos días, además de exposiciones y actividades en centros educativos que hasta el próximo curso académico no se podrán concretar.

 

cartel proyecto Patella

 

 

 

 

Banderas azules en Melilla: Reír o llorar

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Dar bandera azul a playas que se llenan de plástico con cualquier levante, o a un puerto donde se produce uno de los mayores puntos negros de basura de nuestra ciudad es incoherente o sospechoso.

Puerto Noray presenta en su escollera una de las mayores bolsas de basura de Melilla que Guelaya en sendas limpiezas en 2017 y 2019 no ha podido acabar de limpiar todavía.

En Melilla tenemos cuatro banderas azules este año 2020, tres para playas y una para el puerto deportivo. Tanto las playas de Melilla como el puerto Noray habían recibido con anterioridad este galardón, pero nadie sabe por qué se les quita ni por qué se les da.

Conocido es que la empresa que otorga las banderas, ADEAC (Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor) es una asociación privada que vive de subvenciones. Las banderas que otorga no son un distintivo institucional ni de la Unión Europea, es más, la financiación que recibía de instituciones europeas ha llegado a ser suprimida por su falta de controles e inspecciones.

Los premios de bandera azul están muy lejos de certificar, como pretenden vender, una correcta gestión ambiental y solo indican la existencia de servicios para los bañistas: aseos, rampas, duchas…Todo lo relativo al compromiso con la sostenibilidad, educación ambiental y no digamos la calidad de las aguas de baño, que son requisitos imprescindibles según su propia normativa para otorgar las banderas, sencillamente no lo controlan.

¿Cómo puede entenderse que uno de los requisitos considerado como imprescindible “Ausencia de contaminación flotando, madera, plástico, botellas, contenedores, vidrios…” no se cumpla en ninguna de las playas de Melilla y los inspectores de ADEAC no se hayan percatado? Y no es que aparezca algún plástico suelto en el agua, es que, cuando hace levante, si quieres bañarte, tienes que recorrer un trecho de orilla para buscar una zona de entrada al agua con menos acúmulo de basuras.

Tampoco podemos ver en las playas de Melilla propuestas para ahorrar agua, como deberían hacerse según las recomendaciones de banderas; es más, los grifos de las duchas están continuamente averiados y el agua se pierde sin remisión. Tener o no tener bandera azul en las playas de Melilla no tiene ninguna consecuencia favorable para mejorar su conservación.

Para puertos deportivos las banderas establecen que “se conceden a los puertos que realizan un esfuerzo especial relativo a la buena gestión ambiental del puerto y de la naturaleza circundante…”

La concesión de bandera azul al puerto Noray es llamativa. Se premia a un puerto que tiene en su escollera una de las mayores bolsas de basura de Melilla, solo comparable a la que se da en el arroyo Mezquita. Pero el arroyo Mezquita lo limpia de vez en cuando la Confederación Hidrográfica. La Autoridad Portuaria no ha limpiado la escollera del puerto Noray nunca.
Las únicas dos limpiezas, de una parte de la escollera, las realizó Guelaya. En 2019, en dos horas recogimos 63 sacos de botellas de plástico. Denunciamos esta situación a la Autoridad Portuaria y se comprometieron a incluir la escollera en sus planes de limpieza, pero todo sigue igual.

Además de la suciedad vergonzante de su escollera el puerto incumple otros de los requisitos, considerados imprescindibles, que se establecen para la bandera azul. No tiene dispositivo para el achique de sentinas, por lo que no es raro ver manchas de aceite por doquier. No tiene dispositivo para recogida de las aguas residuales de las embarcaciones, por lo que no sabemos dónde terminarán.

Y todavía podemos reseñar otro incumplimiento clamoroso, que por sí solo habría bastado para denegar cualquier bandera azul. Para poder dar una bandera azul en un municipio se considera imperativo que “el municipio debe cumplir los requisitos establecidos para el tratamiento y posterior vertido de las aguas residuales…” La depuradora de Melilla está averiada desde Agosto de 2019, desde entonces el agua que vierte al mar incumple todos los parámetros establecidos por la ley de depuración de aguas.

ADEAC parece no conocer los criterios que ella misma exige para poder dar una bandera azul.
A veces da qué pensar si las banderas azules se ganan o se compran.

limpieza dique

Biodiversidad y confinamiento en Melilla

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  • Guelaya hace balance de la biodiversidad local en esta etapa de confinamiento. Esperamos que los acuerdos firmados sobre reforestaciones o podas se mantengan en el futuro.

 

  • El efecto a corto plazo del COVID 19 ha sido positivo pero ya se ha empezado a notar la salida del confinamiento.

 

 

Río de Oro

En esta primera etapa del año continúan las acciones marcadas en el proyecto de renaturalización  del río de Oro, aunque el parón que supuso el Estado de Emergencia obligará a retrasar algunas de ellas. La razón es que las actuaciones en ciertas zonas del cauce pueden afectar a las aves que anidan allí. Estas actuaciones se interrumpieron por la pandemia justo cuando comenzaba la época de cría, y ahora tendrán que esperar a que esta época de cría finalice para continuar con ellas.

 

Reforestaciones

El acuerdo firmado con la consejería de medio ambiente para la reforestación de los espacios naturales de Melilla sigue desarrollándose, con actividades encaminadas a la implicación de la población de Melilla en la conservación y conocimiento de estas especies forestales. Las reforestaciones populares comenzarán de nuevo en invierno, cuando el clima es más propicio para plantar.

 

Aves migratorias

El confinamiento decretado por el estado de emergencia ha tenido un efecto significativo sobre la biodiversidad local. Se decretó a mediados de marzo, cuando muchas aves migratorias pasan por la ciudad de camino hacia Europa y otras muchas comienzan a criar.
El ejemplo del abejaruco europeo (Merops apiaster) puede servir para visualizar los efectos del confinamiento en las aves migratorias. Esta vistosa ave suele pasar por la ciudad en estas fechas de camino hacia Europa, y algunos bandos se quedan unos días deambulando por lugares como Rostrogordo o las huertas del río de Oro. Este año, sin embargo, se han dejado ver por todos los barrios de Melilla, con más asiduidad en las proximidades del parque Hernández y el parque Lobera, una presencia motivada sin duda por la tranquilidad y la ausencia de tráfico y personas por las calles debido al confinamiento.

 

Aves nidificantes

El efecto en las aves que comenzaban a criar justo al inicio del confinamiento tiene aspectos positivos y negativos. Muchas de ellas han anidado en zonas accesibles o normalmente más transitadas, animadas por la tranquilidad, y muchos de estos nidos han sido abandonados cuando la desescalada ha hecho retornar el tránsito a esas zonas.

No todas son malas noticias; algunas de estas especies que han anidado en el casco urbano, en lugares poco frecuentes, prosiguen con éxito la crianza. En el caso de los estorninos negros (Sturnus unicolor) este año se ha podido constatar por primera vez el anidamiento de esta especie en Melilla, con al menos tres parejas que han anidado en edificios de la ciudad y que prosiguen aún con la crianza.

 

Rapaces urbanas

Otro caso reseñable es el de los cernícalos vulgares (Falco tinnuculus), conocidos localmente como “primitas”, con al menos dos parejas confirmadas que han anidado el alféizares de ventanas de edificios habitados. En este caso la implicación de las personas que habitan en los domicilios más próximos a estos nidos es muy importante para que la crianza de estas parejas culmine con éxito, pues son muy sensibles a las interferencias humanas.

Rapaces nocturnas como el mochuelo ( Athene noctua) o el cárabo (Strix aluco) también se han detectado en zonas poco usuales del casco urbano durante los días de confinamiento.

 

Fauna marina

También se han podido ver escenas poco comunes en las costas de Melilla, como la presencia de un gran bando de delfines comunes (Delphinus delphis) nadando muy próximos al litoral de Horcas Coloradas. Esta presencia de cetáceos como delfines y ballenas, e incluso de otras especies como tiburones peregrinos (Cethorinus maximus), cerca de playas y puertos se ha repetido durante el confinamiento en muchos lugares de la costa española, debido sin duda a la disminución del tráfico marítimo.

 

Arroyo Mezquita

La parada de actividad ha tenido un efecto positivo también en lugares del extrarradio especialmente castigados por el vertido de basuras y escombros. Un caso proverbial es el del arroyo Mezquita a su paso por la zona del polígono Sepes, un punto negro de la periferia donde se vertían cantidades ingentes de residuos a diario, y que a pesar de las limpiezas de choque que se realizaban de vez en cuando con maquinaria pesada ofrecía un aspecto apocalíptico. La bajada de actividad comercial en los almacenes del polígono nos ha dejado una imagen insólita de un arroyo cubierto de vegetación y sin residuos, todo un ejemplo de nuestro efecto en el paisaje, y de la sorprendente capacidad de recuperación de la naturaleza cuando dejamos de maltratarla.

 

 

arroyo Mezquita durante el confinamiento del COVID 19 en Melilla

Melilla debe dar el salto del uso deportivo de la bicicleta al uso como medio de transporte

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  • Las medidas para ganar espacio público al peatón y al ciclista han demostrado que la ciudadanía quiere movilidad sostenible. Las medidas deben ser permanentes después del COVID 19.

 

  • Existe consenso social, institucional y político suficientes y los instrumentos necesarios de Ciudad 30 para dar el salto hacia el objetivo de disminuir al menos un 10% el uso del coche privado en favor del transporte público, la peatonalización y las ciclovías.

 

  • Solo hace falta que la policía local haga cumplir la pacificación del tráfico para que las personas y ciclistas perciban la vía pública como algo más seguro de como lo perciben ahora.

 

Para Guelaya el Día Mundial de la Bicicleta es una ocasión para reivindicar movilidad sostenible, una movilidad que se ha visto afectada en nuestra vida cotidiana por el COVID 19 y que ha venido a  demostrar que la ciudad está preparada para dar el gran salto hacia los objetivos del Pacto por la movilidad que tantos años de lucha ha provocado por parte de tanta gente e instituciones.

 

Tenemos las herramientas que se han ido sacando adelante por consenso, sobre todo el modelo de Ciudad 30 y el avance en la peatonalización del centro, pendiente eso sí de que sea una realidad igualmente en los barrios de la ciudad.

 

La disposición de la ciudadanía para aprovechar las oportunidades que se le han dado al cortar de forma transitoria espacios usualmente ocupados por coches privados ha sido magnífica, como nunca antes se había hecho; miles de personas y cientos de bicicletas se han movido por aumentar la salud y la seguridad, además de por el medio ambiente y la contaminación que nos ahorramos con la movilidad sostenible.

 

Las medidas que se han tomado de forma provisional tienen que dejar de serlo para pasar a permanentes. No hay excusa para retroceder ahora en eso.

 

No es una cuestión de señales y placas de velocidad en una Ciudad 30 donde todas tienen la misma limitación, sino de todo lo contrario, de quitar las placas y señales luminosas de 40 que siguen puestas a pesar de que lleva años en el BOME publicadas las calles 30.

 

Va siendo hora de que las obras diseñen calles más seguras. Obras que salvan vidas porque reducirán las víctimas del tráfico. Tanto la DGT como el área de movilidad saben cuales son las medidas que tienen que adoptarse, solo hace falta ejecutarlas.

 

Y para ello necesitamos que la policía local colabore en un objetivo de ciudad, y que los recursos de los que se les dota con dinero público no acaben arrumbados en un garaje como el multacar. Toda la ciudad sabe que las cajas de los radares están vacías, ¿a que se espera para comprar radares y poner multas por exceso de velocidad?

 

El tráfico ha disminuido obligado por el confinamiento, pero tiene el riesgo de repuntar por encima del porcentaje ya alto que tenía antes del COVID 19, sobre todo por la desconfianza hacia el transporte público, la gran cenicienta en Melilla de la movilidad sostenible. Por supuesto que hay que apoyar al transporte público, pero haciendo inversiones para hacerlo competitivo, porque con subvenciones a fondo perdido llevamos muchos años.

 

En el Día Mundial de la Bicicleta esperamos que este fin de semana la ciclovía que se ha anunciado hace semanas sea una realidad, y podamos disfrutar de la bicicleta no solo como actividad saludable sino como medio de transporte que respeta las normas de sanidad del COVID 19.

 

parking bicis