Guelaya centrará su participación en el próximo Consejo del Agua de la demarcación de Melilla en conseguir un río de Oro limpio, natural y vigilado.

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  • Todas las plantas que se están sembrando en el río de Oro son gratuitas y provienen del vivero de Guelaya.
  • La Confederación Hidrográfica ha atendido algunas de las alegaciones que Guelaya ha presentado al nuevo Plan Hidrológico.

Guelaya acudirá a la reunión del próximo Consejo del Agua de la demarcación de Melilla del próximo 21 de enero con mejor sabor de boca que el que nos dejó el anterior, celebrado en junio de 2018. Fue en ese último Consejo cuando presentamos un proyecto de renaturalización del río de Oro que fue rechazado. Posteriormente, este mismo proyecto lo elevamos directamente al Ministerio de Medio Ambiente y fue aprobado. Actualmente la Confederación Hidrográfica está llevando la obra de renaturalización del río de Oro por la que habíamos luchado.

Ninguna de las alegaciones que presentó Guelaya al anterior Consejo del Agua fue aceptada y, sin embargo, varias de las que hemos presentado para el nuevo Plan Hidrológico 2021-2027 sí se han aceptado.

Entre otras, la petición de un Plan de vigilancia, sanción y limpieza del río de Oro ha sido aceptada por la Confederación y en ella nos centraremos prioritariamente en el próximo Consejo del Agua.

Es muy importante conseguir que el esfuerzo que se está haciendo para limpiar el río de Oro y dotarlo de vegetación autóctona no caiga en saco roto por nuevos aportes de basuras, por lo que es fundamental conseguir cerrar las zonas por donde habitualmente se depositan.

Y es igualmente importante cerrar el cauce del río a la entrada de vehículos como motos, quads, bicicletas o todoterrenos, que, aprovechando las labores de limpieza, han empezado a circular con impunidad arrasando con parte de las plantas que se están plantando.

Para conseguir un Plan de vigilancia sobre vertidos de basuras e intrusión de vehículos consideramos que es importante contar con la implicación de la Ciudad Autónoma, que no puede quedarse al margen en la defensa del patrimonio natural que supone el río de Oro, por lo que la firma de un acuerdo de colaboración como se ha hecho en otros ríos con tramos urbanos no solo es posible sino recomendable.

La petición de Guelaya de renaturalizar la desembocadura del río de Oro, eliminando la fuente luminosa y retrobombeando agua del mar para evitar encharcamientos, no ha sido desestimada pero sí pospuesta hasta ver si la fuente cumple o no los fines para los que se construyó.

Desde Guelaya insistiremos en la evidencia de que la fuentes de colores no solo no ha servido para que le pongan al PP local una multa por hacerse una foto en periodo electoral, o evitar encharcamientos que a día de hoy siguen en su sitio, sino que añade nuevos problemas por acumular lodos y suciedad.

Y mucho menos podemos aceptar que la fuente de luces de colores se sustituya por un proyecto para hacer posible que el río sea navegable porque no es posible reconocer una inversión millonaria en esta ciudad para que alguien alquile embarcaciones a remo en Melilla en una desembocadura de un rio con la necesidad de inversiones que las personas de Melilla necesitan.

Guelaya pide la colaboración de los melillenses para desarrollar el proyecto de renaturalización del río de Oro.

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  • En cuanto las normas COVID-19 lo permitan, Guelaya organizará jornadas públicas para “regar” los plantones del proyecto.
  • El ministerio de Transición Ecológica financia el proyecto que realiza la empresa pública Tragsa bajo la dirección técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadaquivir (CHG)
  • Se han integrado en el cauce dispositivos para frenar la entrada de residuos de Marruecos en casos de riadas. Las basuras del Río no vienen de Marruecos, son nuestras responsabilidad.

Lo que hace pocos años era un sueño de Guelaya, contar con un río que no fuera un estercolero y restaurar los ecosistemas naturales de nuestro territorio, en contra del criterio de río urbano hormigonado de fuentes de colores, se está empezando a hacer realidad gracias en primer lugar a la aplicación de los criterios europeos de la Directiva marco de aguas, por un lado, y del impulso que se está produciendo en la renaturalización de ríos españoles por el trabajo del área de aguas de Ecologistas en Acción, que ha conseguido el inicio de 10 proyectos de renaturalización, desde el río Manzanares hasta el río de Oro.

El proyecto que desarrolla TRAGSA bajo la dirección técnica de la CHG ha pasado ya su primera fase de limpieza y desescombrado, y está actualmente cubriendo otros objetivos centrados en la recuperación hidrológico-forestal, materia en la que Guelaya tiene una amplia experiencia tras el proyecto de vivero forestal que cuenta con un historial de repoblaciones con especies autóctonas que ya ha superado una década.

Guelaya solicita el apoyo de la sociedad melillense en defensa de su río de muchas maneras y de forma positiva invitando a las personas que vienen apoyando año tras año la tradicional reforestación solidaria de Guelaya y que este año debido a la pandemia hemos retrasado. Queremos que los melillenses puedan venir a regar los plantones que se están plantando en el río de Oro para colaborar con la recuperación de un espacio natural de su territorio que además va a permitir crear un espacio para disfrutar en el tiempo libre. Pero no todo es positivo.

También tenemos que registrar públicamente las dificultades para mantener limpio nuestro rio de vertidos de aguas pluviales y fecales, que en la mayoría del casco urbano son redes unificadas, y de escombros y basuras en general en los lugares donde las infraestructuras instaladas para evitarlo no parecen ser suficientes.

Guelaya solicita encarecidamente el apoyo de las instituciones para recuperar el río evitando los vertidos de aguas residuales al río de Oro mientras la red de pluviales y la de fecales estén integradas.

A las personas de Melilla les pedimos que respeten el patrimonio natural:

NO tirar desde sus ventanas bolsas de basura a los cauces

NO dejar bolsas de escombros en los cauces

NO circular con motos, bicicletas eléctricas y quad por el cauce del río subiendo y bajando por los laterales habilitados para la recuperación hidrológico forestal.

La aportación de basuras de Marruecos, que ha sido atribuida a la suciedad del río durante décadas, ha sido tenida en cuenta en el proyecto de renaturalización y se han instalado unos “peines” para evitar que, por la falta de gestión ambiental del país vecino, los residuos sólidos de la cuenca marroquí del río de Oro se introduzcan en Melilla. Ahora el problema es ya solo nuestro.

Entrevista con el consejero de Medio Ambiente. Guelaya presentará alegaciones a los presupuestos 2021 de la Ciudad

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  • Numerosas partidas que los ecologistas habían pedido aumentar, han disminuido.
  • Guelaya ha solicitado al consejero la creación de empleo verde con proyectos sostenibles, poniendo en cuestión no la realización de obras, sino la sostenibilidad de las mismas.

Esas son las conclusiones principales de la entrevista que el presidente y secretario de Guelaya han tenido en la mañana del martes 12 de enero con el consejero Hassan Mohatar y miembros del personal técnico de la consejería.

Las discrepancias fueron presentadas por parte de Guelaya argumentando que los avances en cuestión de presupuestos que se habían producido el año anterior, y que el COVID 19 había impedido ejecutar, habían sufrido un retroceso en todas las partidas de movilidad sostenible, conservación de biodiversidad y concienciación ambiental.

La crítica de los ecologistas se fundamentó en que 6 partidas presupuestarias habían acumulado un retroceso equivalente al 0.2% del presupuesto total de la consejería, 150.000 euros, que afectaban a las siguientes partidas:

Gestión del PMUS de 60.000 a 45.000 

Convenio UGR de 40.000 a 20.000

Subvenciones ONGs protección naturaleza de 50.000 a 25.000 (tras un año en 0 euros)

Sensibilización y concienciación ambiental De 60.000 a 30.000

Subvención PMUS bicicleta de 140.000 a 120.000

Medio ambiente natural Red natura 2000 de 80.000 a 40.000

A estos presupuestos hay que añadir que todavía no se haya aprobado la zonificación acústica y el plan de ruidos que deberá incorporarse en el próximo PGOU, ni el Plan de conservación de la gaviota de Audouin, que está en información pública desde el mes de febrero de 2020.

¿Como es posible que se rebaje un 0.2% 6 partidas del presupuesto si en el capítulo de “realizaciones diversas” lo han aumentado  un 17.7%? ¿Qué trabajo costaba aumentar esas inversiones un 17.5%? Por estos motivos los representantes de Guelaya comunicaron al consejero su intención de presentar alegaciones a los presupuestos 2021 con la esperanza de que sea posible redistribuir el presupuesto de la consejería de acuerdo con los criterios del conjunto de partidos que forman  el actual Gobierno de la Ciudad. En este sentido el consejero confirmó que se han iniciado los trámites para enviar a la península las escorias de la incineradora a costa del presupuesto de REMESA, que se están vertiendo actualmente en el vertedero de inertes, asunto que se encuentra en vía judicial tras la denuncia de Guelaya a la fiscalía, y la judicialización de la denuncia por parte de Fiscalía de área de Melilla.

Por otro lado, el consejero aseguró a los ecologistas que se convocará en febrero el Foro de la movilidad que lleva más de un año sin convocarse.

Los ecologistas manifestaron al consejero su incredulidad por el hecho de que la empresa Valoriza sustituya sus “sopladores” de hojas en la limpieza viaria por sopladores eléctricos mientras que la empresa Thaler mantiene  en el parque Hernández los sopladores ruidosos.

Igualmente se planteó en la entrevista resolver el problema puesto encima de la mesa por Guelaya de que los técnicos de medio ambiente de la oficina del medio natural no participen en el diseño de áreas verdes, por lo que se están introduciendo numerosas especies incluso invasoras en jardines de la ciudad en contra de los criterios compartidos por técnicos de M.A. y ecologistas.

Las escorias de la incineradora se llevarán a la península en 2021.

Primera Carta a los Magos y Magas de la Guelaya

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  • Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año deseando a todas las personas de Melilla que 2021 les trate mejor que 2020, y nuestra esperanza es que eso no va a ser difícil.
  • En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año.
  • Todavía nos queda que pasar la tercera oleada de pandemia pero la progresiva vacunación de la población permitirá que la declaración de emergencia climática deje de ser papel mojado.

Querid@s Mag@s:

El año 2019 terminaba con potentes manifestaciones en todo el mundo ante la emergencia climática y la COP25 de Chile/Madrid, y 2020 termina a la espera de que las vacunaciones acaben con la peor emergencia sanitaria del planeta.

Han pasado 25 COP (Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático), y 5 desde los acuerdos de París, y las emisiones que provocan cambio climático no han dejado de subir. En 2020 han seguido batiendo riesgos a pesar de los confinamientos severos de muchos países y la caída de la actividad económica global.

Nuestra esperanza es que en 2020 por fin acabemos con el COVID-19 para poder dedicarnos a la emergencia climática y recuperar el tiempo perdido, porque si el año pasado debíamos reducir las emisiones un 7% para subir la temperaturta solo 1.5º más, tras un año perdido y catastrófico ya debemos reducirlas un 7.6% al año.

Este año pedimos lo mismo que el año anterior, un plan de emergencia climática, porque nos hemos portado mal y nos han traído una pandemia que solucionar a corto plazo más que una emergencia climática a resolver en 2030.

Los políticos solo ven el tiempo hasta las próximas elecciones, así que han cometido el error de abandonar los objetivos a medio plazo para dedicarse a lo cortoplacista, cuando ambas crisis son dos caras de la misma moneda y el empleo verde y la economía circular le permitían crear puestos de trabajo.

Las peticiones sobre emergencia climática referidas exclusivamente a la conservación de nuestra especie son las que se encuentran en la declaración firmada e incumplida en la Asamblea. Dejaremos las peticiones sobre biodiversidad para una segunda carta, y sobre las medidas que afectan a nuestro futuro recordamos la urgencia de las siguientes:

Cambiar la tecnología de ENDESA por algo menos contaminante va a ser un proceso largo porque depende de inversiones del Estado, pero que suban las chimeneas de acuerdo con nuestras alegaciones aprobadas en 2018 para la Autorización Ambiental Integrada (AAI) sí va a ser una demanda ecologistas para 2021. También va a ser una exigencia que se instalen los equipos de medición de calidad del aire en Melilla, porque saber lo que respiramos es un derecho del siglo pasado.

En economía circular nos gustaría que se utilizaran los áridos del vertedero de escombros para vaciarlo y darle vida útil, utilizando la zahorra para luchar contra la erosión de caminos, pistas de carros y senderos de la ciudad. Sobre vertidos de escombros queremos ver en 2021 lo mismo que pedimos para 2020, que se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas.

En cuanto al agua, ya sabemos que en 2021 no podremos beber el agua del grifo porque seguirá siendo horrorosa, pero nos conformamos con que no haya cortes de suministro para nadie y que empecemos de una vez a gastar menos agua por habitante y día para acercarnos a la media española, que duplicamos en Melilla.

En residuos esperamos poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora, aunque con un almacenamiento temporal lleno no haya más remedio que vaciarlo parcialmente para tener donde enviar las escorias de la incineradora. Se trata de un asunto judicial, y esperamos que la actual consejería se mantenga al margen de la judicialización de nuestra denuncia en 2018.

En movilidad, esperamos que el carril bici ya anunciado para sustituir a la ciclovía y las conexiones con los barrios del norte y oeste del centro de la ciudad se construyan, y que haya respuesta a nuestra petición de convocatoria del Foro de consenso en movilidad.

2020, un año aciago que se lleva por delante tres años de avances en materia de movilidad

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  • Volvemos a 2017 con una víctima mortal por la violencia vial a la espera de conocer las estadísticas oficiales del año.
  • En participación social volvemos a la casilla de salida; ni una sola reunión con entidades sociales se han mantenido  en 2020.
  • La opacidad informativa se mantiene. Seguimos sin saber cuántas multas por exceso de velocidad se ponen en Melilla y cuántas pone el multacar.

El año 2020 será recordado por muchas cosas, casi todas ellas malas, pero en materia de movilidad ha supuesto para las entidades sociales que vienen promoviendo la sostenibilidad de la ciudad un retroceso de varios años en todas las “patas” de la sostenibilidad.

Un retroceso en seguridad vial que nos devuelve a la estadística de víctimas mortales, que en 2017 provocó una contestación social que obligó al Gobierno de Melilla a tomar medidas que ahora han resultado no ser efectivas o sencillamente se han hundido en el olvido.

La transparencia informativa que se reclamó desde ese mismo año de 2017 a las autoridades para que las entidades sociales conociéramos el trabajo de la policía local y pudiéramos hacer propuestas no le ha interesado a ninguna administración hasta el momento.

Que las entidades sociales no tengamos “conocimiento” de los problemas que nos atañen va de la mano del nulo interés de la clase política local en promover espacios de participación social y debate.

No se ha convocado en 2020 ni un solo Foro por la Movilidad, y tampoco se ha admitido nuestra participación en la Comisión Provincial de Tráfico, en la que se nos informó en 2017 que podíamos participar con voz pero sin voto, y que finalmente ha derivado en la formación de un grupo de trabajo que tampoco ha sido convocado y que tenemos muchas dudas en que se convoque alguna vez, aunque ya hemos manifestado nuestra disposición a asistir.

Finalmente, en lo que respecta al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), cuyo objetivo es disminuir el uso o abuso del coche privado, la disminución del gasto de combustible provocado por el confinamiento del COVID-19 – que llegó a ser en abril del 67.15%  y en mayo del 54.36% – en octubre es solo del 21.52%, semejante al mes de marzo donde no hubo confinamiento ni cierre de la frontera durante la mitad de ese mes.

Con esos datos, la normalización de la frontera, la actividad productiva y el doble turno escolar en 2021 nos traerá un aumento de emisiones en 2021 que según la Declaración de Emergencia climática Debería disminuir un 7% como mínimo.

Guelaya espera que su petición de convocatoria del Foro de la Movilidad y el orden del día propuesto al área de Movilidad, responsable de convocarlo,  se realice en el mes de enero y se acepte trabajar para revertir la situación actual de la movilidad interna en la ciudad.

El anteproyecto de presupuestos 2021 envía la Declaración de Emergencia Climática a la basura

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  • La consejeria de medio ambiente decide ser la consejería del hormigón
  • Todas las partidas que Guelaya ha pedido aumentar disminuyen

El anteproyecto de presupuesto de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad parece haber cambiado el nombre por el de Medio Ambiente y Hormigón, según el análisis que desde Guelaya se hace del anteproyecto de presupuestos de la consejería.

Visibilizar los presupuestos de las partidas en las área temáticas incluidas en la Declaración de Emergencia Climática para 2021 en el anteproyecto de la consejería ha resultado ser una misión imposible.

El presupuesto de medio ambiente aumenta de 48.760.000 a 52.434.711.8, más de 3 millones y medio de euros, pero todas las partidas que “huelen” a verde o a conservación de biodiversidad, y que Guelaya ha solicitado que aumentaran en 2021 -debido a que se anularon en 2020 por el COVID- han sido recortadas.

¿Qué trabajo costaba, con ese aumento global millonario, mantener al menos las partidas “verdes” en menos de medio millón de euros?

Nos referimos a 20.000 euros menos  de subvención para compra de bicicletas, 40.000 menos para la Red Natura 2000; sensibilización y concienciación ambiental baja de 50.000 a 30.000, la gestión del Plan de Movilidad pasa de 60.000 a 45.000 y se cargan, por lógica, los nuevos carriles bicis ya anunciados por el área de movilidad en 2020; las subvenciones a ONG´s para protección de la naturaleza se reducen de 50.000 a 25.000, el Convenio UGR baja de 40.000 a 20.000, no hay nada para planes de conservación fuera de la Red Natura 2000….

Sobre lucha contra la contaminación apenas se incluyen algo más de 100.000 euros, cuando trasladar algunos centenares de Tn de escorias de incineradora a la península costaría casi 1 millón de euros.

Son minucias comparadas con la pérdida de  fondos Feder destinados a medio ambiente y transición a una economía baja en carbono de más de 8 millones de euros en inversiones que no se dedicarán a la emergencia climática.

En cambio  se presentan con total opacidad 10 millones de euros en un capítulo denominado “realizaciones diversas medio ambiente”, a lo que tenemos que anadir 1.4 millones de euros para la autoridad portuaria, que se van a dedicar a “obras” o inversiones de dudosa sostenibilidad para sustituir cualquier intento de economía circular o empleo verde. 

Queda poco tiempo para comprobar si estos anteproyectos de presupuestos, que todavía no son definitivos, cambian en algo en el debate de los partidos que al firmar la Declaración de Emergencia Climática, tendrán una oportunidad de enmendar el tremendo error de mandar la Declaración firmada a la basura.

La fiscalía de área de Melilla envía al juzgado la denuncia de Guelaya sobre el vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes

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  • El informe de la fiscalía del Estado confirma que los hechos denunciados por Guelaya en 2018 eran ciertos.
  • Agradecemos el trabajo de la fiscalía de área, así como la del Estado que realizó el informe y al SEPRONA de Melilla que realizó la investigación.
  • El origen de la denuncia se encuentra en la polémica creada en 2018 cuando la consejería decidió verter las escorias de la incineradora en el vertedero de inertes.
  • Guelaya espera que la judicialización del caso provoque la solución política del problema, que no puede ser otra que el traslado a la península de las escorias a un vertedero de residuos no peligrosos.

Los hechos denunciados en 2018 por Guelaya ante la fiscalía de área de Melilla tienen que ver con la colmatación del vaso de residuos no peligrosos que comenzó a funcionar a finales de 2014 y se colapsó en junio de 2018. Al tratarse de un almacenamiento temporal de escorias y no haberse utilizado o valorizado tras 4 años, no cabía otra solución que vaciarlo con el envío de escorias a un vertedero habilitado para ese tipo de residuos en la península, pero la Consejería de Medio Ambiente decidió, en contra de las alegaciones de Guelaya, verter las escorias como si fueran “inertes”.

La investigación que inició el Seprona de Melilla por orden de la Fiscalía produjo resultados en forma de informe elaborado por la Fiscalía del Estado debido a la dificultad técnica del asunto.

Los resultados de los análisis de las escorias y de los lodos de escorias del informe de la fiscalía del Estado han sido decisivos para que se decidiera en Melilla incoar diligencias previas y depurar responsabilidades.

Los análisis en los que la consejería fundamentó su decisión de verter las escorias entre escombros han resultado no ser completos. Además, no se vertieron en el interior del vertedero sino en el exterior del mismo, en pleno paseo marítimo de Horcas y junto a zonas de baño, donde el polvo es respirado por las personas que pasean o hacen deporte cuando hace viento, con el potencial riesgo para la salud pública.

Mientras que la consejería valoraba que “solo” tres parámetros de las escorias superaban los niveles límite para considerarlas inertes, los análisis de la Fiscalía encuentran más sustancias que impiden que las escorias puedan ser vertidas como inertes, en concreto cloruros, sulfatos, cromo, cobre, molibdeno, antimonio y zinc.

Además, los lodos de escorias que han sido vertidos en distintos puntos de la red y en el vertedero han acabado siendo un residuo peligroso por su carácter corrosivo (ph 12.3), con un valor similar al de las escorias en la explanada de maduración y en la propia celda activa de almacenamiento, lo cual indica que en realidad no se están madurando antes del vertido.

En conclusión, las escorias de ninguna manera se pueden verter en un vertedero de escombros junto a un paseo marítimo, y además se están vertiendo o se han vertido residuos corrosivos sin control en el vertedero y en la red de saneamiento.

Guelaya ha esperado más de 2 años la resolución de la Fiscalía en silencio, y ahora va a mantener el principio de presunción de inocencia de todas las personas implicadas. Pero tiene que añadir que esta denuncia debe provocar la respuesta política al problema, y como en casi todos los problemas, la solución está en los presupuestos de la consejería de Medio Ambiente del año 2021.

Si el vaso de residuos no peligrosos está colmatado desde hace más de 2 años, o bien se vacía con el transporte a la península de las escorias y se sigue utilizando, o bien se sella, y en ese caso solo quedaría la opción de seguir vertiendo en el vertedero de inertes, y entonces la actual  consejería sería cómplice del delito que se está juzgando.

Vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes de Horcas Coloradas.

Repunta la producción de residuos mientras el reciclaje se desploma en Melilla muy por debajo de los objetivos.

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  • Ya producimos más residuos urbanos que hace un año a pesar del descenso del 17% provocado por el COVID.
  • El reciclaje se desploma. Las cuentas de ECOEMEBES no salen.

Melilla quema en la incineradora 33.706.9 toneladas de residuos anuales y envía a reciclaje el 7.3% del papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Eso no es una sociedad europea ni una economía circular.

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, los 12 meses posteriores a la firma de la Declaración de emergencia climática, se quemaron en la incineradora 33.706.9 Tn, con una media mensual de 2.809 Tn, que para que se entienda mejor son 93.6 Tn diarias de residuos quemados.

Sin embargo, es preocupante que tras el mínimo de producción de residuos en abril de 2020, bastante lógico por el confinamiento y cese de actividad económica, se haya producido un repunte que nos llevó en el mes de agosto a 3.206 Tn, muy superior a los datos de finales de 2019. Actualmente se mantiene la producción como hace un año, por lo que se ha perdido la ocasión de mantener el objetivo de disminución del 10% del plan de residuos.

En el caso de los envases ligeros se reciclaron 574.2 Tn, que al mes fueron 47.8 Tn, bastante más de los 36.6 Tn de los 6 meses del año 2019 en los que hubo contenedor amarillo pero claramente insuficiente con respecto a los objetivos de reciclaje del 50%.

ECOEMBES engaña a los consumidores cuando afirma que recicla el 70% de los residuos. Es imposible demostrar esos datos en Melilla. En cambio, sí se puede afirmar que los 574,2 Tn recicladas forman parte de un total estimado de envases ligeros por la propia ECOEMBES para Melilla en 2020 de 3288.5 Tn, así que en Melilla se envía a reciclar un 17.5% de los envases y se queman en la incineradora el 82.5%.

A esto se le añade que de lo que se lleva a reciclar del contenedor amarillo a la península, no todo se va a reciclar. Por ejemplo, el 25% de los tetrabrick no se puede reciclar en España, y China ya no admite que se lo enviemos porque ellos sí tienen tecnología para reciclarlos completos. Los envases de menos de 10 cm de diámetro tampoco se reciclan, por ejemplo, así que una parte de lo que se envía a reciclaje acaba en un vertedero.

En el caso del vidrio en cambio se recogieron 551.3 Tn, lo que supone una bajada muy importante con respecto a la cantidad estimada en el plan de residuos vigente, que esperaba procesar 1.404 Tn en 2020. Esto ha ocurrido por un conjunto de motivos, como los meses de confinamiento, el cierre de la hostelería, y a la estabilización de la población local, que es inferior a la estimada.

En el caso del papel y cartón se han reciclado 3.483.6 Tn, el 72% de lo estimado, que eran 4.780 Tn, lo que coincide bastante bien con el 28% de disminución del tráfico de mercancías en el puerto de Melilla durante los 7 primeros meses de este año.

Guelaya se reitera en la necesidad de poner en marcha urgentemente planes de prevención, aprobar reglamentos para prohibir los plásticos de un solo uso y limitar su uso en general y promover en Melilla un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) para elevar los porcentajes de reciclaje, siguiendo en ese orden la jerarquía de la directiva europea.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática

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Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:

Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.

Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.

Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.

Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.

La crisis sanitaria y la climática van de la mano

            Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática.  La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias  empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.

El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.

Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los  criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París

Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:

Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.

Entidades firmantes en Melilla

Plataformas ciudadanas                  

  • 2020 Rebelión por el Clima
  • Teachers for Future Melilla                    
  • Alianza por el Clima 

Entidades sociales

  • Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
  • Melilla ConBici
  • Seo/BirdLife

Sindicatos

  • CCOO
  • CGT
  • SATE/STEs                                                                

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática

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  • El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
  • El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
  • Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.

Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.

La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.

Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.

Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad. 

Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.

Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.

Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones  para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.

Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.

Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.