Primera Carta a los Magos y Magas de la Guelaya

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  • Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año deseando a todas las personas de Melilla que 2021 les trate mejor que 2020, y nuestra esperanza es que eso no va a ser difícil.
  • En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año.
  • Todavía nos queda que pasar la tercera oleada de pandemia pero la progresiva vacunación de la población permitirá que la declaración de emergencia climática deje de ser papel mojado.

Querid@s Mag@s:

El año 2019 terminaba con potentes manifestaciones en todo el mundo ante la emergencia climática y la COP25 de Chile/Madrid, y 2020 termina a la espera de que las vacunaciones acaben con la peor emergencia sanitaria del planeta.

Han pasado 25 COP (Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático), y 5 desde los acuerdos de París, y las emisiones que provocan cambio climático no han dejado de subir. En 2020 han seguido batiendo riesgos a pesar de los confinamientos severos de muchos países y la caída de la actividad económica global.

Nuestra esperanza es que en 2020 por fin acabemos con el COVID-19 para poder dedicarnos a la emergencia climática y recuperar el tiempo perdido, porque si el año pasado debíamos reducir las emisiones un 7% para subir la temperaturta solo 1.5º más, tras un año perdido y catastrófico ya debemos reducirlas un 7.6% al año.

Este año pedimos lo mismo que el año anterior, un plan de emergencia climática, porque nos hemos portado mal y nos han traído una pandemia que solucionar a corto plazo más que una emergencia climática a resolver en 2030.

Los políticos solo ven el tiempo hasta las próximas elecciones, así que han cometido el error de abandonar los objetivos a medio plazo para dedicarse a lo cortoplacista, cuando ambas crisis son dos caras de la misma moneda y el empleo verde y la economía circular le permitían crear puestos de trabajo.

Las peticiones sobre emergencia climática referidas exclusivamente a la conservación de nuestra especie son las que se encuentran en la declaración firmada e incumplida en la Asamblea. Dejaremos las peticiones sobre biodiversidad para una segunda carta, y sobre las medidas que afectan a nuestro futuro recordamos la urgencia de las siguientes:

Cambiar la tecnología de ENDESA por algo menos contaminante va a ser un proceso largo porque depende de inversiones del Estado, pero que suban las chimeneas de acuerdo con nuestras alegaciones aprobadas en 2018 para la Autorización Ambiental Integrada (AAI) sí va a ser una demanda ecologistas para 2021. También va a ser una exigencia que se instalen los equipos de medición de calidad del aire en Melilla, porque saber lo que respiramos es un derecho del siglo pasado.

En economía circular nos gustaría que se utilizaran los áridos del vertedero de escombros para vaciarlo y darle vida útil, utilizando la zahorra para luchar contra la erosión de caminos, pistas de carros y senderos de la ciudad. Sobre vertidos de escombros queremos ver en 2021 lo mismo que pedimos para 2020, que se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas.

En cuanto al agua, ya sabemos que en 2021 no podremos beber el agua del grifo porque seguirá siendo horrorosa, pero nos conformamos con que no haya cortes de suministro para nadie y que empecemos de una vez a gastar menos agua por habitante y día para acercarnos a la media española, que duplicamos en Melilla.

En residuos esperamos poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora, aunque con un almacenamiento temporal lleno no haya más remedio que vaciarlo parcialmente para tener donde enviar las escorias de la incineradora. Se trata de un asunto judicial, y esperamos que la actual consejería se mantenga al margen de la judicialización de nuestra denuncia en 2018.

En movilidad, esperamos que el carril bici ya anunciado para sustituir a la ciclovía y las conexiones con los barrios del norte y oeste del centro de la ciudad se construyan, y que haya respuesta a nuestra petición de convocatoria del Foro de consenso en movilidad.

2020, un año aciago que se lleva por delante tres años de avances en materia de movilidad

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  • Volvemos a 2017 con una víctima mortal por la violencia vial a la espera de conocer las estadísticas oficiales del año.
  • En participación social volvemos a la casilla de salida; ni una sola reunión con entidades sociales se han mantenido  en 2020.
  • La opacidad informativa se mantiene. Seguimos sin saber cuántas multas por exceso de velocidad se ponen en Melilla y cuántas pone el multacar.

El año 2020 será recordado por muchas cosas, casi todas ellas malas, pero en materia de movilidad ha supuesto para las entidades sociales que vienen promoviendo la sostenibilidad de la ciudad un retroceso de varios años en todas las “patas” de la sostenibilidad.

Un retroceso en seguridad vial que nos devuelve a la estadística de víctimas mortales, que en 2017 provocó una contestación social que obligó al Gobierno de Melilla a tomar medidas que ahora han resultado no ser efectivas o sencillamente se han hundido en el olvido.

La transparencia informativa que se reclamó desde ese mismo año de 2017 a las autoridades para que las entidades sociales conociéramos el trabajo de la policía local y pudiéramos hacer propuestas no le ha interesado a ninguna administración hasta el momento.

Que las entidades sociales no tengamos “conocimiento” de los problemas que nos atañen va de la mano del nulo interés de la clase política local en promover espacios de participación social y debate.

No se ha convocado en 2020 ni un solo Foro por la Movilidad, y tampoco se ha admitido nuestra participación en la Comisión Provincial de Tráfico, en la que se nos informó en 2017 que podíamos participar con voz pero sin voto, y que finalmente ha derivado en la formación de un grupo de trabajo que tampoco ha sido convocado y que tenemos muchas dudas en que se convoque alguna vez, aunque ya hemos manifestado nuestra disposición a asistir.

Finalmente, en lo que respecta al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), cuyo objetivo es disminuir el uso o abuso del coche privado, la disminución del gasto de combustible provocado por el confinamiento del COVID-19 – que llegó a ser en abril del 67.15%  y en mayo del 54.36% – en octubre es solo del 21.52%, semejante al mes de marzo donde no hubo confinamiento ni cierre de la frontera durante la mitad de ese mes.

Con esos datos, la normalización de la frontera, la actividad productiva y el doble turno escolar en 2021 nos traerá un aumento de emisiones en 2021 que según la Declaración de Emergencia climática Debería disminuir un 7% como mínimo.

Guelaya espera que su petición de convocatoria del Foro de la Movilidad y el orden del día propuesto al área de Movilidad, responsable de convocarlo,  se realice en el mes de enero y se acepte trabajar para revertir la situación actual de la movilidad interna en la ciudad.

El anteproyecto de presupuestos 2021 envía la Declaración de Emergencia Climática a la basura

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  • La consejeria de medio ambiente decide ser la consejería del hormigón
  • Todas las partidas que Guelaya ha pedido aumentar disminuyen

El anteproyecto de presupuesto de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad parece haber cambiado el nombre por el de Medio Ambiente y Hormigón, según el análisis que desde Guelaya se hace del anteproyecto de presupuestos de la consejería.

Visibilizar los presupuestos de las partidas en las área temáticas incluidas en la Declaración de Emergencia Climática para 2021 en el anteproyecto de la consejería ha resultado ser una misión imposible.

El presupuesto de medio ambiente aumenta de 48.760.000 a 52.434.711.8, más de 3 millones y medio de euros, pero todas las partidas que “huelen” a verde o a conservación de biodiversidad, y que Guelaya ha solicitado que aumentaran en 2021 -debido a que se anularon en 2020 por el COVID- han sido recortadas.

¿Qué trabajo costaba, con ese aumento global millonario, mantener al menos las partidas “verdes” en menos de medio millón de euros?

Nos referimos a 20.000 euros menos  de subvención para compra de bicicletas, 40.000 menos para la Red Natura 2000; sensibilización y concienciación ambiental baja de 50.000 a 30.000, la gestión del Plan de Movilidad pasa de 60.000 a 45.000 y se cargan, por lógica, los nuevos carriles bicis ya anunciados por el área de movilidad en 2020; las subvenciones a ONG´s para protección de la naturaleza se reducen de 50.000 a 25.000, el Convenio UGR baja de 40.000 a 20.000, no hay nada para planes de conservación fuera de la Red Natura 2000….

Sobre lucha contra la contaminación apenas se incluyen algo más de 100.000 euros, cuando trasladar algunos centenares de Tn de escorias de incineradora a la península costaría casi 1 millón de euros.

Son minucias comparadas con la pérdida de  fondos Feder destinados a medio ambiente y transición a una economía baja en carbono de más de 8 millones de euros en inversiones que no se dedicarán a la emergencia climática.

En cambio  se presentan con total opacidad 10 millones de euros en un capítulo denominado “realizaciones diversas medio ambiente”, a lo que tenemos que anadir 1.4 millones de euros para la autoridad portuaria, que se van a dedicar a “obras” o inversiones de dudosa sostenibilidad para sustituir cualquier intento de economía circular o empleo verde. 

Queda poco tiempo para comprobar si estos anteproyectos de presupuestos, que todavía no son definitivos, cambian en algo en el debate de los partidos que al firmar la Declaración de Emergencia Climática, tendrán una oportunidad de enmendar el tremendo error de mandar la Declaración firmada a la basura.

La fiscalía de área de Melilla envía al juzgado la denuncia de Guelaya sobre el vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes

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  • El informe de la fiscalía del Estado confirma que los hechos denunciados por Guelaya en 2018 eran ciertos.
  • Agradecemos el trabajo de la fiscalía de área, así como la del Estado que realizó el informe y al SEPRONA de Melilla que realizó la investigación.
  • El origen de la denuncia se encuentra en la polémica creada en 2018 cuando la consejería decidió verter las escorias de la incineradora en el vertedero de inertes.
  • Guelaya espera que la judicialización del caso provoque la solución política del problema, que no puede ser otra que el traslado a la península de las escorias a un vertedero de residuos no peligrosos.

Los hechos denunciados en 2018 por Guelaya ante la fiscalía de área de Melilla tienen que ver con la colmatación del vaso de residuos no peligrosos que comenzó a funcionar a finales de 2014 y se colapsó en junio de 2018. Al tratarse de un almacenamiento temporal de escorias y no haberse utilizado o valorizado tras 4 años, no cabía otra solución que vaciarlo con el envío de escorias a un vertedero habilitado para ese tipo de residuos en la península, pero la Consejería de Medio Ambiente decidió, en contra de las alegaciones de Guelaya, verter las escorias como si fueran “inertes”.

La investigación que inició el Seprona de Melilla por orden de la Fiscalía produjo resultados en forma de informe elaborado por la Fiscalía del Estado debido a la dificultad técnica del asunto.

Los resultados de los análisis de las escorias y de los lodos de escorias del informe de la fiscalía del Estado han sido decisivos para que se decidiera en Melilla incoar diligencias previas y depurar responsabilidades.

Los análisis en los que la consejería fundamentó su decisión de verter las escorias entre escombros han resultado no ser completos. Además, no se vertieron en el interior del vertedero sino en el exterior del mismo, en pleno paseo marítimo de Horcas y junto a zonas de baño, donde el polvo es respirado por las personas que pasean o hacen deporte cuando hace viento, con el potencial riesgo para la salud pública.

Mientras que la consejería valoraba que “solo” tres parámetros de las escorias superaban los niveles límite para considerarlas inertes, los análisis de la Fiscalía encuentran más sustancias que impiden que las escorias puedan ser vertidas como inertes, en concreto cloruros, sulfatos, cromo, cobre, molibdeno, antimonio y zinc.

Además, los lodos de escorias que han sido vertidos en distintos puntos de la red y en el vertedero han acabado siendo un residuo peligroso por su carácter corrosivo (ph 12.3), con un valor similar al de las escorias en la explanada de maduración y en la propia celda activa de almacenamiento, lo cual indica que en realidad no se están madurando antes del vertido.

En conclusión, las escorias de ninguna manera se pueden verter en un vertedero de escombros junto a un paseo marítimo, y además se están vertiendo o se han vertido residuos corrosivos sin control en el vertedero y en la red de saneamiento.

Guelaya ha esperado más de 2 años la resolución de la Fiscalía en silencio, y ahora va a mantener el principio de presunción de inocencia de todas las personas implicadas. Pero tiene que añadir que esta denuncia debe provocar la respuesta política al problema, y como en casi todos los problemas, la solución está en los presupuestos de la consejería de Medio Ambiente del año 2021.

Si el vaso de residuos no peligrosos está colmatado desde hace más de 2 años, o bien se vacía con el transporte a la península de las escorias y se sigue utilizando, o bien se sella, y en ese caso solo quedaría la opción de seguir vertiendo en el vertedero de inertes, y entonces la actual  consejería sería cómplice del delito que se está juzgando.

Vertido de escorias de la incineradora en el vertedero de inertes de Horcas Coloradas.

Repunta la producción de residuos mientras el reciclaje se desploma en Melilla muy por debajo de los objetivos.

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  • Ya producimos más residuos urbanos que hace un año a pesar del descenso del 17% provocado por el COVID.
  • El reciclaje se desploma. Las cuentas de ECOEMEBES no salen.

Melilla quema en la incineradora 33.706.9 toneladas de residuos anuales y envía a reciclaje el 7.3% del papel y cartón, vidrio y envases ligeros. Eso no es una sociedad europea ni una economía circular.

Entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, los 12 meses posteriores a la firma de la Declaración de emergencia climática, se quemaron en la incineradora 33.706.9 Tn, con una media mensual de 2.809 Tn, que para que se entienda mejor son 93.6 Tn diarias de residuos quemados.

Sin embargo, es preocupante que tras el mínimo de producción de residuos en abril de 2020, bastante lógico por el confinamiento y cese de actividad económica, se haya producido un repunte que nos llevó en el mes de agosto a 3.206 Tn, muy superior a los datos de finales de 2019. Actualmente se mantiene la producción como hace un año, por lo que se ha perdido la ocasión de mantener el objetivo de disminución del 10% del plan de residuos.

En el caso de los envases ligeros se reciclaron 574.2 Tn, que al mes fueron 47.8 Tn, bastante más de los 36.6 Tn de los 6 meses del año 2019 en los que hubo contenedor amarillo pero claramente insuficiente con respecto a los objetivos de reciclaje del 50%.

ECOEMBES engaña a los consumidores cuando afirma que recicla el 70% de los residuos. Es imposible demostrar esos datos en Melilla. En cambio, sí se puede afirmar que los 574,2 Tn recicladas forman parte de un total estimado de envases ligeros por la propia ECOEMBES para Melilla en 2020 de 3288.5 Tn, así que en Melilla se envía a reciclar un 17.5% de los envases y se queman en la incineradora el 82.5%.

A esto se le añade que de lo que se lleva a reciclar del contenedor amarillo a la península, no todo se va a reciclar. Por ejemplo, el 25% de los tetrabrick no se puede reciclar en España, y China ya no admite que se lo enviemos porque ellos sí tienen tecnología para reciclarlos completos. Los envases de menos de 10 cm de diámetro tampoco se reciclan, por ejemplo, así que una parte de lo que se envía a reciclaje acaba en un vertedero.

En el caso del vidrio en cambio se recogieron 551.3 Tn, lo que supone una bajada muy importante con respecto a la cantidad estimada en el plan de residuos vigente, que esperaba procesar 1.404 Tn en 2020. Esto ha ocurrido por un conjunto de motivos, como los meses de confinamiento, el cierre de la hostelería, y a la estabilización de la población local, que es inferior a la estimada.

En el caso del papel y cartón se han reciclado 3.483.6 Tn, el 72% de lo estimado, que eran 4.780 Tn, lo que coincide bastante bien con el 28% de disminución del tráfico de mercancías en el puerto de Melilla durante los 7 primeros meses de este año.

Guelaya se reitera en la necesidad de poner en marcha urgentemente planes de prevención, aprobar reglamentos para prohibir los plásticos de un solo uso y limitar su uso en general y promover en Melilla un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) para elevar los porcentajes de reciclaje, siguiendo en ese orden la jerarquía de la directiva europea.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática

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Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:

Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.

Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.

Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.

Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.

La crisis sanitaria y la climática van de la mano

            Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática.  La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias  empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.

El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.

Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los  criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París

Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:

Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.

Entidades firmantes en Melilla

Plataformas ciudadanas                  

  • 2020 Rebelión por el Clima
  • Teachers for Future Melilla                    
  • Alianza por el Clima 

Entidades sociales

  • Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
  • Melilla ConBici
  • Seo/BirdLife

Sindicatos

  • CCOO
  • CGT
  • SATE/STEs                                                                

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática

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  • El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
  • El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
  • Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.

Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.

La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.

Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.

Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad. 

Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.

Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.

Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones  para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.

Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.

Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.

“La lapa que da la lata” se expondrá en cuatro centros educativos de Melilla a partir del 11 de enero a pesar de la finalización de la campaña

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  • El proyecto estatal “La lapa que da la lata” termina sus acciones con muy buena acogida y resultados, en todas las provincias y Ciudades autónomas en que se ha desarrollado durante este 2020.
  • Cuatro centros de Melilla, el IES Miguel Fernández, la Escuela Oficial de Idiomas, la ecoescuela J. A. Fernández y el IES Rusadir disfrutarán de la exposición del 11 de enero al 8 de marzo.

Ecologistas en Acción cierra estos días el proyecto centrado en la lapa Patella ferruginea, una especie endémica del Mediterráneo que se encuentra en peligro de extinción, y cuyas últimas poblaciones peninsulares se localizan en Cádiz, Málaga y Almería, así como en los territorios españoles en el norte de África: en los peñones de Vélez de la Gomera y de Alhucemas, en las islas Chafarinas, en Melilla y en Ceuta.

La Patella ferruginea es un molusco gasterópodo marino endémico del Mediterráneo occidental, incluido en el anexo IV de la Directiva 92/43/CEE Hábitats y en el catálogo español de especies amenazadas como “especie en peligro de extinción”. Comparada con otras especies protegidas como el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial, la Patella ferruginea continúa siendo prácticamente desconocida por gran parte de la sociedad.

Desde la coordinación del proyecto se destaca el esfuerzo realizado por los grupos locales en la difusión de las actividades y su buena acogida por parte de la comunidad educativa y pescadores, en aquellas comunidades que aún albergan poblaciones de esta lapa en peligro de extinción. En Melilla ha sido Guelaya la encargada de organizar las actividades que han contado con el apoyo de la federación de pesca de Melilla, que organizó una charla informativa sobre la especie en junio de este año.

El proyecto, que comenzó a finales del 2019, se denominó “La lapa que da la lata”, ha contado con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa pleamar, cofinanciado por el FEMP y tuvo como objetivos principales dar a conocer esta especie a la sociedad y fomentar así su protección.

Durante estos últimos meses, tras las restricciones de la pasada primavera, el proyecto ha reactivado sus acciones permitiendo disfrutar a unos 5.000 visitantes de la exposición itinerante, que consta de 9 paneles y 14 fotografías, en las provincias de Cádiz, Málaga, Almería y la Ciudad autónoma de Melilla. Además de recibir un amplio apoyo por parte de los centros educativos, tanto de primaria como de secundaria y universidades, los docentes pudieron participar en el seminario para profesorado y aportaron sus valoraciones a la Guía de Orientaciones didácticas, desarrollada como acción para facilitar la implementación de actividades en sus aulas basadas en la Patella ferruginea.

Tres centros educativos, el IES virgen de la Victoria (jardín valenciano), el Centro de Adultos y el Campus de la UGR han disfrutado de la exposición “La lapa que da la lata” en este otoño, y a partir de enero serán otros tres centros educativos de la ciudad los que disfrutarán de la exposición. Guelaya garantizará que cualquier otro centro interesado en la exposición de la Patella ferruginea pueda disponer de la misma en próximas fechas a partir del 22 de febrero.

Los recursos y materiales generados, tales como vídeos educativos, paneles de la exposición, Guía de Orientaciones didácticas y trípticos, están a disposición del público y del profesorado de forma gratuita y permanente en el enlace https://www.ecologistasenaccion.org/134671/la-lapa-que-da-la-lata/.

Guelaya valora que la nueva LOMLOE facilite la colaboración de las asociaciones con los centros educativos en materia de movilidad y educación ambiental

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  • Guelaya aportará especies autóctonas al IES Enrique Nieto y al IES Virgen de la Victoria en colaboración con el departamento de Agraria del IES Juan Antonio Fernández

En España hemos tenido multitud de leyes educativas en los últimos años, aunque la mayoría han tenido poca incidencia en la práctica diaria, y si así fuera, no han sido exitosas. Es lógico que esto ocurra en un sistema donde se obtiene mayor reconocimiento profesional cuanto más alejado se está del alumnado.

En el proyecto de la futura ley de educación, LOMLOE, con pretendida aplicación el próximo curso 2021/2022, hemos encontrado tres aspectos que nos gustaría destacar: fomento de la movilidad escolar activa y autónoma, participación del alumnado en el Consejo Escolar y cualificación del profesorado en la Agenda 2030 antes del 2025, lo que esperamos que facilite y amplíe la vinculación de Guelaya con los centros y el profesorado melillense.

Guelaya ha mantenido y mantiene en Melilla relaciones de colaboración con centros educativos y su profesorado que actualmente se reflejan en la exposición “La lapa que da la lata” y en el aporte de especies autóctonas en los jardines escolares, manteniendo como base de la relación el acuerdo de reforestaciones firmado con la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad que como Ciudad Autónoma apoya en tareas de mantenimiento a los centros educativos.

Según dicha ley de educación, las Administraciones educativas garantizarán los Caminos Escolares y promoverán los desplazamientos sostenibles. Como objetivo de etapa, desde Primaria, el alumnado desarrollará hábitos cotidianos de movilidad activa y autónoma, y si entendemos la Violencia Vial como una de las principales violencias que sufre la infancia, se deberá incluir en la formación permanente del profesorado.

La necesaria colaboración con las instituciones y organizaciones del entorno, que recoge la ley, da lugar a que los proyectos de Camino Escolar precisen ser entendidos como un recurso educativo que permite reflexionar colectivamente sobre un problema que no es de nadie y es de toda la sociedad: la infancia ha perdido la calle, incluso para algo tan cotidiano como ir de casa al colegio, responsabilizando a las Administraciones educativas su liderazgo y coordinación.

LOMLOE insta al cumplimiento de los Derechos de la Infancia adoptados por las Naciones Unidas y ratificados por España, entre los que está la participación del menor en las decisiones que les afecten. Desde Primaria, el alumnado participará en el Consejo Escolar, haciendo ver que la infancia también es ciudadanía del presente y no solo del futuro.

Por último, esta ley educativa destaca la importancia de comprender los problemas internacionales sin descuidar la acción local, haciendo bueno el dicho ecologista: “Piensa globalmente, actúa localmente”. Si la clave de la calidad educativa está en la formación continua del profesorado, bien parece establecer que todo el profesorado reciba cualificación en metas de la Agenda 2030 antes de 2025.

Con estas palabras esperamos con ilusión que todas las personas apostemos prioritariamente por la educación y exijamos a la clase política más trabajo, cumplimiento y menos ruido.

Esto es  Ecológica aplastante

Exposición de la Patella en el Centro de Personas Adultas

Guelaya exige a la consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad que invierta en conservación de la Red Natura 2000 en los presupuestos de la Ciudad 2021

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  • La Declaración de emergencia climática incluyó hace más de un año una declaración de intenciones incumplida en 2020.
  • El aumento de las áreas grises hormigonadas en donde debía haber zonas verdes siembra dudas sobre las intenciones reales de la Ciudad.
  • En vez de acometer con mano de obra local el ingente trabajo de luchar contra las especies invasoras, la ciudad prefiere traer mano de obra cualificada de la península para obras.

El COVID-19 ha desviado en el presupuesto del año 2019 inversiones destinadas originalmente a conservación de biodiversidad, y por ello es doblemente necesario que en el año 2021 se realicen inversiones en conservación de la naturaleza. La campaña de vacunación del COVID-19 dará salida a la emergencia sanitaria por lo que habrá que recuperar urgentemente las inversiones en la emergencia climática.

Seis han sido las propuestas que Guelaya ha dirigido a la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad ahora que se cumple el año de la declaración de la Emergencia climática en la Asamblea de la Ciudad. Las seis propuestas se refieren al área temática de la conservación de biodiversidad y están vinculadas a la gestión de la Red Natura 2000.

En primer lugar habrá que regular y mantener el uso de los senderos de la Red Natura 2000, a la vista del deterioro del que son objeto debido a la cantidad de personas que lo utilizan, y a la falta de mantenimiento en la última década. Mantener la red de senderos, diferenciando los ciclables de los que usan los senderistas es una necesidad urgente por la erosión que puede apreciarse.

El uso de zahorra procedente del vertedero de inertes vendría a evitar el colapso del mismo reciclando áridos, que si se aplica a la pista de carros, permitiría descargar de decenas de miles de toneladas el vertedero.

Ahora que ha aumentado el uso de los senderos es imprescindibles dotarlos de los servicios necesarios, paneles informativos, cartelería y mobiliario urbano. No existe en el barranco del Nano ni un solo banco ni una papelera. Es necesario dotarlos de servicios de seguridad y limpieza y de mobiliario rural.

Las plantas invasoras jamás han sido retiradas de la Red Natura 2000, perjudicando a la biodiversidad local. Retirarlas crea centenares de puestos de trabajo, pues es un trabajo que debe hacerse a mano por lo intrincado del barranco del Nano, que no permite en sus cauces introducir gran maquinaria. Por ello reivindicamos un plan de eliminación urgente de especies invasoras.

La conservación de especies protegidas en la Red Natura 2000 tiene entre sus amenazas a depredadores de especies urbanas que sin embargo no pueden  permanecer en el medio natural. Por ello es necesario realizar un programa de control y extracción de depredadores terrestres introducidos en la Red Natura 2000 junto al control que ya se hace de la gaviota patiamarilla.

Por último, hasta este momento no se ha aprobado ningún Plan de conservación y recuperación de ninguna especie protegidas en la ciudad. Esperamos que antes de que acabe el año se apruebe el Plan de conservación de la gaviota de Audouin, pero sobre todo que se invierta en investigación y estudio de especies protegidas tanto mediante los convenios firmados con la UGR como con entidades sin ánimo de lucro.

Erosión en el barranco del Quemadero, dentro del espacio de la Red Natura 2000.