anillamiento científico

Éxito en las jornadas de anillamiento celebradas en el río de Oro

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    • SEO.Melilla agradece al grupo Rhodopechys de Almería y al grupo Chagra de Ceuta la colaboración que está recibiendo para la celebración de jornadas de anillamiento en Melilla.

    • 41 aves  de 13 especies distintas fueron marcadas, medidas y soltadas en apenas unas horas.

    • Las antiguas huertas del Río de Oro resultaron ser un escenario perfecto para el anillamiento.

Los pasados 14 y 15 de mayo se celebraron en las antiguas huertas del río de Oro unas jornadas de anillamiento organizadas por Guelaya Ecologistas en Acción, que venían a cerrar las actividades dedicadas a la defensa de las aves por parte de la organización ecologista.

Con estas jornadas Guelaya ha querido apoyar a la  recientemente creada SEO-Melilla, ya que Ecologistas en Acción y SEO/BirdLife comparten en el ámbito nacional muchas iniciativas entre las que se encuentra el estudio y defensa de las aves.

La riqueza total de 41 aves marcadas en la tarde del 14 y en la mañana de 15 en apenas 5 horas es una muestra de las potencialidades que el río de Oro ofrece para albergar una sede permanente de anillamiento científico, actividad que ha sido reglamentada recientemente por la Ciudad Autónoma de Melilla.

La mayor parte de las aves marcadas eran especies residentes todo el año o estivales, que en ambos casos se reproducen en Melilla. Pero a pesar de las tardía fechas para las migraciones también fue posible detectar el paso de un mosquitero silbador.

De las 12 especies que se reproducen en Melilla, tres tienen carácter norteafricano, aunque con diferente significado.

El zarcero bereber, como su nombre indica, es propio del norte de África, aunque está presente en el sur de la península. Fue la segunda especie más abundante con seis anillamientos, solo superado por el mirlo común.

Huertas y río son sinónimo de agua, y hay especies que para estar presentes necesitan agua, y vegetación que las proteja. Por eso, por la proximidad del río de Oro en estas huertas, aparecieron ruiseñores comunes y cetias ruiseñores, denominación esta última que sustituye a la de ruiseñor bastado quizá porque lo inmerecido del término en un ave tan delicada.

El bulbul naranjero, que hace apenas 40 años empezaba a colonizar tímidamente los parques y jardines melillenses, es ya una especie habitual en el parque Hernández y en tantos espacios públicos, incluyendo el río de Oro, pues son las huertas la base de operaciones que ha utilizado para colonizar nuestro espacio urbano y adaptarse, evitando la extinción por el abandono de tantos huertos familiares en el norte de áfrica.

El herrerillo africano es la otra especie no peninsular, que compartimos con Ceuta y con Canarias, porque a pesar de que su nombre científico  Cyanistes teneriffae indica su origen canario, mantenemos el nombre local de herrerillo africano frente al “oficial” de herrerillo canario, debido a que la subespecie “ultramarinus” que existe en Ceuta y Melilla, es realmente propia de los territorios norteafricanos.

El resto de especies estuvieron encabezadas por el mirlo, especie que se ha adaptado al medio urbano y sus espacios periféricos, como las huertas, ya que fue la especie más capturada, con 8 de los 41 anillamientos.

Gorriones y carboneros empataron en sus capturas, con cuatro ejemplares cada uno, aunque los dos verdecillos anillados engorden el porcentaje de granívoros, que junto con las aves insectívoras comparten espacio que a pesar de su abandono, o quizás gracias a ello, presenta una gran cantidad de contaminación visual, por la presencia de plásticos, pero al mismo tiempo presentan ausencia de sustancias químicas habituales en la agricultura como plaguicidas, pesticidas, y otros venenos que vienen a complicar la existencia de aves insectívoras como la curruca cabecinegra, el petirojo europeo y el papamoscas gris, cuyo nombre es una declaración de principios en si misma.

Solo podemos concluir esta crónica de las jornadas de anillamiento afirmando que si la Ciudad Autónoma ha reglamentado el anillamiento  científico en la ciudad, es lógico pensar que lo promueva, y para ello, que comience a pensar que la renaturalización del río de Oro es una oportunidad para que Melilla empate con el resto de territorio nacional y tenga un lugar que permita la realización de una actividad científica que excepcionalmente ha sido regulada en Melilla antes de que aparezca el primer grupo de anillamiento científico local.

Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix), sin duda una de las capturas más preciadas

Guelaya anilló en Melilla con el grupo Rhodopechys 10 especies de aves paseriformes.

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Se identificaron gorriones, herrerillos, mirlos y carboneros de subespecies africanas, compartidas con la avifauna de Ceuta pero diferentes a las subespecies de la península.

Siguiendo la línea de trabajo de conocer la biodiversidad local para poder conservarla, Guelaya Ecologistas en Acción, en colaboración con el grupo de anillamiento Rhodopechys (1), y la central de anillamiento de SEO/Birlife, ha estado anillando en las cercanías del rio de Oro aves paseriformes el pasado viernes 12 y sábado 13 de octubre. La actividad contó con el permiso de la Consejería de coordinación y medio ambiente.

 

Con esta actividad de anillamiento se cierran las actividades que se han organizado en Melilla con motivo del día de las aves, que por primera vez han sido compartidas por Guelaya Ecologistas en acción, SEO/Birlife y la Red de Aves Marinas (RAM).

 

La estabilidad del clima permitió desarrollar la actividad sin problemas especiales. A lo largo de todo el viernes y el sábado por la mañana se anillaron 25 aves pertenecientes a 11 especies, por lo que la actividad puede calificarse de exitosa. Este ha sido el primer anillamiento que se realiza en la ciudad con fines científicos.

 

La especie anillada más numerosa ha resultado ser el ruiseñor bastardo, con seis aves, confirmando con ello su presencia durante todo el año de la especie en el Rio de Oro.

 

Las especies que presentan subespecies africanas han sido cuatro, el herrerillo africano, el gorrión doméstico, el mirlo común y el carbonero común, si bien el emplazamiento de las redes ha limitado la identificación de subespecies a las especies insectívoras, por lo que nuevas experiencias permitirán seguir profundizando en otras especies.

 

El resto de especies anilladas han sido el carricero común, la curruca cabecinegra, la curruca mosquitera, el petirrojo europeo, el mosquitero común y el papamoscas gris, especies por lo general insectívoras, lo que proporciona una vez más la importancia de conservar los hábitat de las aves, especialmente la vegetación de la que dependen en el rio de oro, para el control de moscas y mosquitos que tantas molestias provocan a los vecinos del río.

 

Esta iniciativa de anillamiento confirma las posibilidades que actividades como esta tienen para profiundizar en el conocimiento de la avifauna melillense, por lo que se continuarán el año que viene con el grupo de anillamiento Chagra, de Ceuta, ciudad con la que compartimos al mismo tiempo semejanzas y diferencias con la península, lo que enriquece la biodiversidad nacional.

(1) Rhodopechys es el nombre científico del camachuelo