ozono troposférico

Ecologistas en acción presenta el informe de calidad del aire 2017 sin poder consultar datos de Melilla porque ni la Ciudad ni el puerto tienen estaciones de medición.

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  • Los últimos datos de Melilla son de hace 5 años y mostraban superaciones importantes en varios contaminantes que haría falta analizar de forma continua a lo largo del año para conocer su verdadera magnitud

 

  • En una ciudad como Melilla con tantas personas afectadas de problemas respiratorios por alergias la falta de datos impide dar alertas sanitarias.

 

  • El informe señala un empeoramiento de la calidad del aire debido a la reactivación económica.

 

Tres años y tres presupuestos ha tenido el actual gobierno de la ciudad para instalar una estación de medición de la calidad del aire atmosférico en Melilla pero la salud de las personas y los ecosistemas no son una prioridad.

 

Una ciudad que en muy pocos metros cuadrados tiene una incineradora, un puerto y una planta termoeléctrica en pleno centro urbano se merece que la administración vigile la salud ambiental de su población, teniendo en cuenta que el parque automovilístico es de un coche cada dos personas.

 

El tráfico motorizado y las centrales termoeléctricas son las causas principales de la contaminación atmosférica en España.

 

El informe de Ecologistas en Acción utiliza información oficial y este año se amplía con las mediciones realizadas en Puertos del Estado. Pero el puerto de Melilla tampoco tiene estación de medición.

 

Se trata de un problema específico al que se presta atención en este informe, la repercusión del transporte marítimo en los puertos del Estado. Con la información aportada por las autoridades portuarias, se puede concluir que estas instalaciones podrían haber tenido una repercusión relevante en la calidad del aire de las ciudades en las que se ubican, en especial en aquellos casos en los que el movimiento y el almacenamiento de graneles se realiza al aire libre, o donde el tránsito de buques de mercancías y de pasajeros (cruceros) está aumentando de manera importante. En los puertos de Almería, Motril, Avilés, Gijón, Santander, Barcelona, Tarragona, Alicante, A Coruña y Cartagena se produjeron superaciones de los límites legales.

 

Como ya sucediera en el año 2015, durante 2017 se ha interrumpido la tendencia a una cierta reducción de los niveles de contaminación respecto a los valores alcanzados en 2008 y años anteriores, reducción que fue debida más a razones coyunturales (la crisis económica) que a la aplicación de medidas planificadas y orientadas a mejorar la mala calidad del aire.

 

En 2017 se han incrementado significativamente las concentraciones de partículas PM10y PM2,5, dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2) y ozono troposférico, respecto a los niveles registrados en 2016, lo que explica el sensible empeoramiento general de la situación y la mayor población y territorio afectados por la contaminación.

 

La población que respiró aire contaminado en el Estado español, según los valores límite y objetivo establecidos para los contaminantes principales citados por la Directiva 2008/50/CE y el Real Decreto 102/2011, alcanzó los 17,5 millones de personas, es decir un 37,6% de toda la población. En otras palabras, uno de cada tres españoles respiró un aire que incumple los estándares legales vigentes. Esta situación supone un aumento de 0,6 millones de afectados respecto a 2016.

 

Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más estrictos que los límites legales (y más acordes con una adecuada protección de la salud), la población que respiró aire contaminado se incrementa hasta los 45,0 millones de personas. Es decir, un 96,6% de la población. En otras palabras, la práctica totalidad de los españoles respiró un aire con niveles de contaminación superiores a los recomendados por la OMS. Esta situación supone un aumento de 1,3 millones de afectados respecto a 2016.

 

Guelaya Ecologistas en Acción seguirá exigiendo a la Ciudad que instale estaciones de medición en el centro urbano, y fuera de él, ya que si bien en el parque Hernández se midieron en años pasados valores cercanos a los límite en óxidos de nitrógeno, es en los pinares de Rostrogordo donde se registraron picos peligrosos de ozono troposfértico, un contaminante secundario, lo que podría afectar tanto a personas con problemas respiratorios como deportistas, además del daño que produce el ozono troposférico en la vegetación.

 

Negarse a informar a los melillenses sobre la calidad del aire que respiramos, sea cual sea el origen de los contaminantes, es una actitud irresponsable. La contaminación del aire es un asunto muy grave, que causa hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español cada año, quince veces más que los accidentes de tráfico.

 

Por otro lado, Guelaya Ecologistas en Acción apuesta en Melilla por aplicar al tráfico marítimo los criterios de combustibles con bajo contenido en azufre que ya se han impuesto en el mar del Norte, Báltico y Canal de la Mancha.

 

La contaminación y el ruido provocado por el tráfico motorizado en Melilla solo pueden evitarse si se cumple el objetivo del plan de movilidad urbana sostenible (PMUS) de cambiar el coche por modalidades sostenibles de desplazamiento. 

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Melilla ni aparece en el mapa en el informe sobre calidad de aire atmosférico 2016 de España

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Guelaya Ecologistas en Acción reivindica desde el año 2014 la instalación de una estación permanente de medición de emisiones.

Melilla es el único territorio español que no cuenta ni siquiera con la aprobación de la ciudad autónoma para instalar una estación permanente de medición de la calidad del aire atmosférico.

España incumple sistemáticamente los límites de polución vigentes desde 2010 en la UE, sobre todo en las grandes ciudades, pero no solo en ellas. Ciudades más pequeñas también presentan niveles preocupantes.

El informe del Ministerio de medio ambiente (MAPAMA), que acaba de conocerse, incluye información que se clasifica por contaminantes en su zonificación. Hasta 135 zonas y más de 700 estaciones de medición hay en España repartidas en todas las CCAA para conocer los contaminantes que respiran, SO2, NO2, partículas, ozono, metales…

 

Pero Melilla no aparece en el mapa. No hay datos. 

Los efectos de la contaminación, y los niveles máximos marcados por la UE se justifican por dos motivos: la salud de las personas y el efecto sobre la vegetación.

La agencia europea de medio ambiente calculó en España 27.000 muertes prematuras con los datos de hace dos años, derivados de la contaminación, que tiene en Melilla tres causas principales, como en todo el país, la producción de electricidad, ENDESA, los residuos, ENRESA, y el tráfico rodado.

Si tenemos en cuenta que la contaminación del aire afecta a todas las personas que respiran, Guelaya Ecologistas en Acción quiere llamar la atención sobre los efectos en la salud de las personas en una ciudad en la que los problemas respiratorios, el asma, las alergias…forman parte de nuestra vida cotidiana.

Desde que se conocieron los datos del equipo móvil que el MAPAMA envió a Melilla en otoño de 2013 a medir contaminantes en Melilla hemos reivindicado la necesidad de que la Ciudad Autónoma, único organismo autonómico que no ha aprobado en España la adquisición de un equipo de mediciones, ponga en marcha una estación de medición de la calidad del aire.

    No hemos encontrado voluntad política para defender la salud pública por parte de la Ciudad Autónoma, y no es una cuestión que dependa de las personas. Ni el consejero de medio ambiente anterior ni el actual han hecho nada por garantizar algo tan sencillo como el derecho a la información y la defensa de la salud pública.

Si nos limitamos a los pocos datos que disponemos, del otoño de 2013, podemos decir que en Melilla existen alertas sanitarias que no se producen porque no se quiere disponer de datos para poder realizarla, y eso es lo mismo que decir que el Gobierno de la ciudad no está interesado en defender la salud pública.

 

Destacamos tres tipos de contaminantes:

Los óxidos de nitrógeno. Los niveles medidos en el “Parque Hernández” son muy similares a los valores máximos legales que se obtienen en grandes ciudades.

Las partículas, sobre todo las pequeñas, las P2.5, superaron los niveles máximos. Los efectos que las personas sentimos en nuestros pulmones cuando el polvo en suspensión se ve en el aire, sin necesidad de medirlo, es independiente de que el polvo sea sahariano o venga de donde venga. Si hay polvo en suspensión, queremos saberlo. Hay quién necesita utilizar mascarilla esos días.

En ozono troposférico se registraron en 2013 puntas en las estaciones de Pinares de Rostrogordo y Parque Hernández. Al menos en dos ocasiones se sobrepasó el umbral de alerta de 240 µg/m³ en dos semanas.

        No es solo el derecho a la información, si con ello se quiere decir que tenemos derecho a saber qué respiramos, es el derecho a un medio ambiente que no te haga enfermar por algo que respiras, o al menos, que podamos prevenir  los efectos ante aumentos de contaminación puntuales, tanto si la causa en Melilla es el tráfico, o el polvo sahariano.

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