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En 2019 la EDAR de Melilla se encontraba en situación de emergencia extrema

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  • Desde Agosto de 2019 se incumplían todos los parámetros de depuración establecidos en el Anexo I del RD 509/1996
  • El terciario de la depuradora lleva años sin funcionar correctamente por lo que el campo de golf está extrayendo aguas de los acuíferos para el riego del césped.

Una EDAR es una Estación Depuradora de Aguas Residuales donde se recogen y tratan las aguas residuales e industriales asimilables a urbanas, en las cuales se realizan una serie de tratamientos físicos, químicos y biológicos para depurar el agua. Desde aquí, el agua se devuelve al medio receptor cumpliendo los límites establecidos en la autorización de vertidos y los objetivos de calidad fijados en la normativa vigente. Para celebrar el Día Mundial del Agua, Ecologistas en Acción ha presentado por primera vez un informe en el que se analizan los parámetros de contaminación de las Aguas Residuales Urbanas (ARU) de las EDAR del litoral y Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) de todo el Estado español.

En este primer informe de Ecologistas en Acción se han analizado los datos de 2019 correspondientes a 288 EDAR, de un total de 394 EDAR de más de 2.000 habitantes equivalentes (h.e.) registradas en el litoral y en el DPMT. La organización ecologista solicitó la información para este informe a lo largo del año 2020 a las diferentes comunidades autónomas, y obtuvo respuesta para 247 de ellas.

La mitad de las EDAR analizadas (144) presentaban insuficiencias o incumplimientos en el tratamiento de las aguas residuales o en la cantidad de muestras anuales analizadas. 36 EDAR (12,5 %), entre ellas la de Melilla, incumplen en uno, dos o los tres parámetros característicos del vertido. Un número significativo de EDAR, el 28%, han presentado datos insuficientes, lo que dificulta su análisis.

En cuanto a Melilla, con los datos suministrados por la Consejería de Medio Ambiente, podemos afirmar que, en 2019, la EDAR de Melilla se encontraba en situación de emergencia extrema, dos de los decantadores se estropearon a
mediados de ese año. Desde Agosto de 2019 se incumplían todos los parámetros de depuración establecidos en el Anexo I del RD 509/1996, pero los datos eran peores según avanzaban los meses.
En Diciembre de 2019 los datos de DBO llegaban a cuadruplicar el máximo permitido, los de DQO lo duplicaban y los de SS casi lo quintuplicaban.

Por otro lado el “terciario” de Melilla, que es la parte de la depuradora encargada de producir el agua que puede ser reutilizada en riegos, baldeos de aceras y mantenimiento del campo de golf, lleva varios años sin funcionar
correctamente, si es que alguna vez ha llegado a funcionar, por lo que se continua extrayendo agua de nuestros acuíferos, altamente sobreexplotados, para esos fines. En el Plan Hidrológico 2021-2027 está prevista la renovación
de la EDAR de Melilla.

Guelaya ha presentado alegaciones a este Plan solicitando que se hagan públicos los plazos de ejecución de la renovación de la EDAR, que se aumente el agua tratada en el terciario, y que se prohíba el uso de los acuíferos para el riego de jardines y aceras, así como para el campo de golf.

Desde Guelaya hemos solicitado también a la Consejería de Medio Ambiente hace ya mes y medios los datos de depuración relativos a 2020, imprescindibles para analizar la evolución de la renovación de la EDAR.

Con este informe queremos resaltar la necesidad del cumplimiento adecuado de nuestra EDAR así como de la transparencia que permita a la ciudadanía tener acceso a esa información de una forma clara y sencilla.

Instamos a nuestras autoridades a que hagan públicos los datos de depuración y de consumo de agua en nuestra ciudad sin necesidad de que les sean requeridos.

Agua en Melilla, sobra dinero y falta gestión

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  • En temas de agua más que dinero hay que conseguir una mejor gestión.
  • El agua que llega a nuestros grifos es infame, cuadriplica el máximo de sales permitidas
  • Si la población real de Melilla fuese de 100.000 habitantes y consumiéramos 140 litros por persona al día, el agua del grifo sería tan buena como la embotellada y no haría falta ampliar la desaladora.
  • El control del territorio es fundamental. Si no sabemos cuántos habitantes tiene Melilla tampoco sabemos cuánta agua derrochamos.
  • Regar aceras, jardines y el campo de golf con agua de los acuíferos debe prohibirse ya.

No sabemos cuántos habitantes reales tiene Melilla, pero el margen de incertidumbre es demasiado grande. No sabemos si hay 10.000 personas más de las censadas, o 40.000.

La falta de gobernanza o de control del territorio nos aboca a no poder precisar las mejores soluciones para nuestro exceso de consumo de agua

En 2017 Melilla gastó 13,9 hm3 de agua según los datos de la Consejería de Medio Ambiente, esto supone casi 440 litros por habitante y día si sólo consideramos la población censada. El Plan Hidrológico 2015-2021 suponía una población flotante  de 10.000 personas, pero lo cierto es que, cada vez más abiertamente, nuestras autoridades reconocen que la población flotante de Melilla puede superar las 20.000 personas. Santiago Barajas, experto en Aguas de Ecologistas en Acción, estudiados los datos de consumo de agua de Melilla considera que las desorbitadas cifras de gasto de agua en Melilla solo pueden explicarse considerando una población no censada de al menos 30.000 personas, quizás 40.000.

Con 30.000 personas no censadas el consumo de agua por habitante y día bajaría hasta 325 litros, lo que sigue siendo una barbaridad si lo comparamos con los datos de consumo medio en España, que según el INE (Instituto Nacional de Estadística)  en 2018,  estuvo en 133 litros por habitante y día.

Otro factor a considerar para explicar estos datos es el estado de la red de distribución de aguas en nuestra ciudad. Aquí los protagonistas no se ponen de acuerdo. Según la Confederación Hidrográfica tenemos una red obsoleta. Según la anterior Consejería de Medio Ambiente tenemos una red aceptable.

Lo cierto es que en Melilla gastamos muchísima agua y no se sabe muy bien por qué.

La respuesta de la Administración ha sido resolver los problemas a base de talonario.

No conocemos bien las causas del sobreconsumo, no hemos hecho ninguna campaña de ahorro de agua, pero sí tenemos 17 millones de euros para ampliar la desaladora.

Hoy día se está sacando continuamente agua de los acuíferos para el riego de parques y jardines, y, lo que es más sangrante, para el campo de golf.

El campo de golf debería regarse con agua reutilizada, proveniente de la depuradora, pero como el proceso de reutilización hace años que no funciona, lo cierto es que debe estar regándose con agua de un pozo colindante. Según los datos del nuevo Plan Hidrológico 2021-2027 el campo de golf supone una presión de un 3% sobre la masa de agua de nuestros acuíferos, lo que equivale a más de 200.000 m3 anuales.

La ampliación de la desaladora ya está aprobada, por lo que no hay vuelta atrás, pero sí podemos exigir que la política de aguas de nuestra ciudad tenga en cuenta la urgente necesidad de acabar con el uso de agua de los acuíferos para riegos, baldeos de aceras y mantenimiento del campo de golf.

Tampoco es sensato que, siendo Melilla una región con unos enormes problemas de abastecimiento de agua, tengamos uno de los precios más baratos de toda España. El precio del agua en Melilla está en 0,7 € por m3, en Madrid, por ejemplo está en 1,76 €, más del doble, pero el 50% del agua que llega a nuestros grifos es agua desalada, mucho más cara que la del Canal de Isabel II que abastece a Madrid, por lo que la diferencia de precios es abismal.

Los precios del agua deben tener en cuenta a las familias más necesitadas, pero no puede haber barra libre, esto favorece el derroche.

También hay que reconocer que antes de subir el precio del agua habría que conseguir que tenga un mínimo de calidad. El elevado consumo es responsable de que nuestros acuíferos estén sobreexplotados y, por tanto, salinizados. El agua que llega a nuestros grifos es infame, cuadriplica el máximo de sales permitidas en  lo que se considera un agua con condiciones óptimas de potabilidad.

 Reducir el consumo hasta 140 litros por habitante y día, que es la media española, permitiría disminuir la presión sobre los acuíferos y obtener un agua de gran calidad.

Baste un ejemplo, si la población real de Melilla fuese de 100.000 habitantes, y cada persona gastase 140 litros al día, el consumo anual de agua sería de 5,1 hm3. Nuestra desaladora actualmente está produciendo 7,3 hm3 anuales, es decir, no haría falta sacar ni un litro de los acuíferos, tendríamos agua de sobra y de una calidad similar a la del agua embotellada que compramos para beber. Y, por supuesto,  tampoco haría falta ampliar la desaladora.

El problema es que no sabemos cuántos somos ni por dónde derrochamos el agua.

Controlar el territorio, mejorar la gestión de la red de abastecimiento, la del uso de nuestros acuíferos, la del precio del agua y conseguir una depuradora que funcione, tareas pendientes para una ciudad que quiera ser eficiente en sus recursos y deje de buscar soluciones solo a base de talonario.