contaminación del aire

La contaminación por NO2 disminuye en Melilla un 91 % con el estado de alarma, confirmando las tendencias de 24 ciudades españolas, según el informe de Ecologistas en Acción

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  • Desde Ecologistas en Acción lamentamos que los buenos datos de contaminación sean debidos a la presencia en nuestras vidas de un virus indeseado.

 

  • Los datos apuntan a que el mayor responsable de la contaminación por NO2 es el tráfico, sin menospreciar la contaminación de Endesa y de la incineradora.

 

  • La ubicación de los equipos de medición en el almacén municipal no permiten sacar conclusiones definitivas sobre la contaminación que respiran los melillenses en términos absolutos pero aporta datos sobre la contaminación “de fondo”.

 

El jueves 2 de marzo se presentó en público el estudio sobre calidad del aire que Ecologistas en Acción había realizado en 24 ciudades españolas, con la conclusión principal de que la reducción drástica del tráfico se está traduciendo en una mejora sin precedentes de la calidad del aire. La organización ecologista, como hemos señalado ya en nuestra ciudad, subraya que esta reducción de la contaminación se ha producido en el marco de una situación extrema, en absoluto deseable, que está provocando muertes y graves problemas a muchísimas personas.

 

Guelaya ha realizado un estudio comparativo de las concentraciones de NO2 en Melilla en la segunda quincena de Marzo de 2019 y 2020, con datos de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad, que cuenta con las limitaciones de los datos disponibles en nuestra ciudad (un año) frente a los de la mayoría de ciudades españolas capitales de provincia (una década en el estudio de Ecologistas en Acción).

 

Melilla tiene tres fuentes de contaminación atmosférica: Endesa, la incineradora (REMESA) y el tráfico. Los datos de consumo eléctrico en Melilla, que ya hemos solicitado junto con otros datos ambientales a la administración a través del portal de transparencia, suponemos que se han mantenido estables independientemente  del estado de alarma, debido a la falta de industria en nuestra ciudad.

 

Si la contaminación de ENDESA se mantiene constante estos días, con previsible desaparición de picos debido a la falta de desplazamientos laborales,  y la producción de residuos que se incineran se mantiene constante, o a lo sumo con una  ligera disminución, ya que las necesidades básicas de consumo están cubiertas, y los residuos comerciales no se  incineran,  la disminución de NO2 hay que atribuirla al descenso del tráfico, único factor contaminante que ha visto reducida su “actividad” de forma significativa como consecuencia de la emergencia sanitaria.

 

Es importante aclarar que, para hacer un estudio riguroso, sería preciso comparar los valores de marzo de 2020 con la media de marzo de varios años anteriores, no sólo de 2019, ya que hay factores, sobre todo los meteorológicos, que pueden contribuir a disminuir o aumentar los datos numéricos debido a la diferente dispersión de la contaminación que produzca un viento de levante, de poniente, o unos días de lluvia. Llama la atención que la ciudad no ofrezca en ese sentido información tan decisiva.

 

Estos días en los que España está observando con estupor cómo aumenta sin cesar el número de muertos por el COVID 19 y en los que superar la cifra de 10.000 fallecidos nos ha parecido una auténtica tragedia, quizás sean adecuados para recordar que, según el Instituto de Salud Carlos III, institución de gran prestigio que es, por ejemplo, la encargada de validar los test rápidos de detección que nos mandan desde China, la contaminación atmosférica es la causante en nuestro país de una media de 10.000 muertes anuales.

 

El  NO2 directamente está relacionado con numerosas enfermedades respiratorias, pero, indirectamente,  es el precursor de otros contaminantes, como el ozono troposférico y de la producción de partículas en suspensión menores de 2,5 micras (PM2,5), las más peligrosas.

 

También queremos resaltar que los datos que se ofrecen en Melilla sobre calidad del aire NO están reflejando la realidad del aire que respiramos en la ciudad, porque la ubicación del equipo de medida, en el extremo sur de nuestro territorio, alejado del tráfico y de ENDESA, más bien parece señalar la llamada “contaminación de fondo”, con posibles interferencias por la influencia de la contaminación procedente del puerto de Nador y del entorno marroquí de la ciudad.

 

Para disponer de datos más representativos, y poder valorar los porcentajes de contribución  de cada fuente contaminante, habría que trasladar el autobús que contiene los equipos de medida a un lugar más sensible a las distintas fuentes. Previsiblemente, se concluiría igualmente que el tráfico es la mayor causa de contaminación atmosférica por NO2, pero tendríamos un análisis más riguroso.

 

Medias NO2

 

 

ENDESA: RECONVERSIÓN O CIERRE

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Hace tres años que Guelaya-Ecologistas en Acción denunció que la normativa  que la anterior Consejería de Medio Ambiente tenía aprobada para limitar las emisiones de los gases contaminantes de la central térmica Endesa  estaba basada en una ley del año 1974, que había sido derogada hace tiempo. Según la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que tenía en vigor, Endesa podía emitir los óxidos de nitrógeno que quisiera.

 

Cuando pusimos en conocimiento de esta ilegalidad al entonces Consejero de Medio Ambiente,  Manuel Quevedo, se comprometió a revisar la AAI de Endesa.

 

La nueva AAI de Endesa se aprobó en 2019, pero podemos decir que solo ha cambiado el formato, el fondo sigue igual.

 

Es inadmisible que la anterior Consejería de Medio Ambiente haya dado carta blanca a Endesa para seguir contaminando sin cambio alguno hasta 2030.

 

Esta Consejería, por la continua presión de Guelaya-Ecologistas en Acción, tuvo que  revisar los valores límites de gases contaminantes que Endesa podía expulsar por sus chimeneas; esta revisión forma parte de sus competencias, pero lejos de exigir a Endesa una reconversión acorde  con la normativa europea sobre Mejoras Técnicas Disponibles, de obligado cumplimiento desde el 21 de Agosto de 2021,  lo que supondría una reducción drástica de emisiones, del orden de más de 65% para los óxidos de azufre y partículas, y de más del 75% para los óxidos de nitrógeno, decidió establecer unos valores límites, hasta 2030, acordes con las emisiones actuales de Endesa; es decir,  la nueva normativa local se ha adaptado a las emisiones reales en lugar de requerir a Endesa unas inversiones tecnológicas que rebajaran las mismas.

 

Así, cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa, aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión, establece que en 2021 los óxidos de azufre no pueden superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la anterior Consejería de Medio Ambiente le permite hasta 700; para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaría en 625, pero a Endesa se le permiten 2400! hasta 2030, y 1850! en años sucesivos; y en partículas el límite estaría en 35 frente a los 100 que le han autorizado.

 

Desde Guelaya analizamos los datos que nos facilitó Endesa  sobre los valores de emisiones en continuo, que está obligada a medir, y pudimos  detectar que hay turbinas que llegan a valores pico superiores a 4000 miligramos por metro cúbico de óxidos de nitrógeno.

 

Son inadmisibles los altos niveles de mercurio, un elemento altamente cancerígeno, que se declaran vertidos al mar: 1,2 Kg en 2007 y 3,2 Kg en 2014.

 

Además de todo lo anterior, ya denunciamos en su día los malos olores que se desprenden de Endesa desde hace varios años.

 

Cuando nos pusimos en contacto con los responsables de la central nos dijeron que eran debidos al traslado de unos depósitos y que en dos meses el problema estaría solucionado. Al cabo de casi un año colocaron unos filtros, pero los malos olores persisten.

 

Guelaya presentó  12 alegaciones a la AAI de Endesa en las que solicitaba, con arreglo a la normativa vigente, el cambio a otros valores límite para las emisiones y otras formas legales de aplicar la normativa que supusieran una mayor restricción de las mismas. Todas las alegaciones, excepto una, la petición de subir la altura de las chimeneas, fueron rechazadas sin ninguna explicación.

 

Es ofensivo, decepcionante y autoritario responder a peticiones argumentadas en la legalidad vigente con un escueto “No se acepta”, sin explicación alguna. Probablemente es, incluso, ilegal.

 

Para mayor confirmación de esta  situación inasumible, el informe publicado hace tres años por  la Agencia Europea de Medioambiente titulado “Revealing the costs of air pollution from industrial facilities in Europe”, otorga a la central diesel de Melilla el puesto séptimo en el ranking de las veinte industrias europeas más contaminantes, es decir, que más costes económicos originan, proporcionalmente, por los daños a la salud derivados de sus emisiones de CO2.

 

El cambio climático es ya una realidad y no podemos seguir mirando para otro lado.

 

Es preciso reconvertir Endesa.

 

concentración endesa