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Guelaya realiza su tercera limpieza de Trápana para llamar la atención sobre la necesidad de mantener nuestras costas limpias.

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  • Trápana, como patrimonio histórico-natural de Melilla debería ser un referente de nuestra ciudad.
  • El origen de las basuras que se recogieron no solo es marino, sino también terrestre y en ambos casos evitables.
  • Demandamos una política local que penalice de verdad el uso de bolsas de plásticos, objetos de usar y tirar y sobreembalajes.

El domingo 16 de Mayo Guelaya organizó una limpieza de basuras en la cala de Trápana. Esta acción formaba parte de la campaña internacional «Clean Up the Med»; en ella participan  más de 200 organizaciones ambientales, empresas, ayuntamientos y escuelas de países del Mediterráneo. Se recogieron  y separaron residuos para sensibilizar sobre los problemas de la contaminación del litoral y conocer cuáles son las principales amenazas.

Guelaya agradece la colaboración de la Fundación Melilla Monumental y de la Consejería de Medio Ambiente, pero recuerda que la cala de Trápana forma parte del patrimonio histórico-natural de Melilla y como tal debe ser dada a conocer, cuidada y conservada con especial mimo.

Recogimos 17 sacos de plásticos de todo tipo, con un peso total de 80 kg y 3 sacos de basuras varias, con un peso total de 14 kg. Agradecemos la colaboración de diversas entidades de Melilla que nos ayudaron en la limpieza: A mar Surf Club, Amlega y CEMI.

El plástico es el principal residuo en nuestras costas y proviene  del que se deposita impunemente fuera de los contenedores. En el caso de Trápana destaca también, como foco de basuras, las provenientes de los campamentos de personas sin techo que se van extendiendo por sus acantilados, un problema al que no se quiere mirar de frente.

El enorme impacto  ambiental que suponen los residuos en nuestra ciudad, del que Guelaya  lleva alertando desde hace años, contrasta con las tibias medidas propuestas por las autoridades para frenar la producción de residuos. Así el Real Decreto del Gobierno de la nación  sobre reducción de bolsas de plástico excluyó las bolsas ligeras (< 15 micras) y adoptó sanciones económicas poco disuasorias. Pero, si el decreto se quedaba corto, lo invalidó aún más la nula actuación del gobierno de la ciudad en aras de hacerlo cumplir. En nuestras tiendas locales, salvo contadas excepciones, se siguen dispensando gratuitamente bolsas de plástico; sólo las grandes superficies y alguna farmacia cobran las bolsas.

Si tenemos en cuenta que las grandes superficies, aunque sí colaboren con el cumplimiento de la ley, son grandes productoras de embalajes superfluos de plástico, podemos preguntarnos de qué sirve que cobren las bolsas. Todo es pura apariencia.

La realidad es que necesitamos leyes que frenen de verdad la producción de residuos y, mientras tanto, necesitamos limpiezas sistemáticas de las autoridades locales de todo nuestro territorio y nuestras  costas. Melilla es una ciudad sucia, sobre todo en la periferia y en los cauces, pero también en sus calles, donde por mucho que se limpie las basuras reaparecen de un día para otro.

Necesitamos sanciones y planes de vigilancia. Un cigarrillo que se tira al suelo, si entra por la alcantarilla acaba en el mar. Y como el cigarrillo las bolsas, latas, embalajes y todo lo que impunemente muchos melillenses dejan caer porque no tenemos leyes que limiten el usar y tirar, porque nadie  vigila, porque nadie  sanciona y porque falta mucha educación cívica.

Recogida de basura en Trápana el 16 de mayo
A Mar Surfer Melilla colaboraron con la recogida de Clean Up The Med