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“La lapa que da la lata”, una exposición sobre una especie marina en peligro de extinción que se queda en Melilla

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  • Más de 1000 estudiantes de Melilla están viendo la exposición en los tres centros donde se ha expuesto.
  • Guelaya agradece a las autoridades educativas del MEC y al CAMPUS de la UGR el apoyo recibido para la divulgación de la campaña en Melilla a pesar de las dificultades que los centros educativos han tenido que salvar.
  • El COVID-19 no ha permitido que todos los centros de la Ciudad puedan acceder a esta exposición y a las charlas informativas, pero Guelaya, como entidad territorial de Ecologistas en Acción, asegurará el acceso a todas las personas y centros interesados en cuanto sea posible.

De la mano de Guelaya-Ecologistas en Acción, llegó a Melilla esta exposición itinerante, fruto de una campaña de Ecologistas en Acción, centrada en la lapa ferruginosa (Patella ferruginea), una especie endémica del Mediterráneo con presencia en nuestras costas y que se encuentra en serio peligro de extinción.

La exposición comenzó su andadura en nuestra ciudad en octubre, en el IES  Virgen de la Victoria (Jardín Valenciano), que supo romper el fuego entre los centros melillenses que ya contaban con la autorización de la UPE del MEC, a lo que siguió la exposición en el centro de Personas Adultas Carmen Conde Abellán.

Como tercer evento, y no será el último, la exposición se encuentra en estos momentos en el Campus de Melilla de la Universidad de Granada. En la exposición se observan todas las medidas de seguridad necesarias para la prevención del contagio de COVID obligatorias que rigen en el centro. Todavía está pendiente el IES Miguel Fernández a la espera de recibir al exposición, lo que será posible cuando Guelaya concrete las fechas con el centro educativo.

Las especiales condiciones del inicio del curso en Melilla, con el desdoble de turnos, propició una retraso en las fechas previstas para la exposición, que no pudo comenzar a ser vista hasta finales de octubre, motivo por el cual la programación lleva un mes de retraso. Esto se va poder resolver al quedarse la exposición en Melilla custodiada por Guelaya, por lo que podrá seguir siendo vista después de terminar el 30 de noviembre la campaña propiamente dicha.

La campaña “La lapa que da la lata” cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa pleamar, cofinanciado por el FEMP, y pretende concienciar del peligro que sufre esta especie abocada a desaparecer si no se la cuida y protege.

La lapa ferrugínea es una especie marina desconocida por gran parte de la población en general a pesar de ser una de las mayores lapas europeas. Presenta una concha muy característica, con unas fuertes costillas radiales muy gruesas y con los bordes festoneados, además de una característica mancha anaranjada en su interior que le da nombre.Todas estas curiosidades y más se pueden descubrir en esta exposición, cuyo fin es el de concienciar de la importancia de la recuperación, cuidados y protección de especies marinas amenazadas como esta lapa.

Los peligros que han llevado a la lapa ferruginosa al borde mismo de la extinción son la transformación y destrucción del litoral y la consecuente pérdida de su hábitat, así como la contaminación y la recolección ilegal con destino a la cocina o al coleccionismo, actividades todas muy presentes en nuestras costas.

La desescalada necesita un plan de movilidad en Melilla basado en el PMUS

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  • Guelaya espera que el área de Movilidad  concrete medidas de movilidad sostenible para evitar un repunte del abuso del coche privado en la ciudad.

 

 

 

  • La sostenibilidad tiene tres patas, la ambiental, la social y la económica, y si la Ciudad quiere tener un plan de desescalada tendrá que tener en cuenta al medio ambiente

 

 

 

  • La vicepresidenta del gobierno Teresa Rivera ha pedido a los municipios que adopten medidas para promover la bicicleta, y la Red de ciudades que caminan, de la que forma parte Melilla, ha propuesto medidas para promover los desplazamientos caminando.

 

No es posible concebir un plan de desescalada del confinamiento sin una visión ambiental del problema que se concrete además en un plan de movilidad sostenible. En Melilla este plan tiene que estar basado en el PMUS (Plan de Movilidad Urbana de Sostenible), que ya está aprobado y consensuado en el Pacto por la Movilidad. Es el momento de tomar decisiones para la semana que viene, no para el año que viene.

 

El repunte en el abuso del coche privado después del confinamiento ya es un dato en las encuestas que se están haciendo, como la del RACE, que prevé que una parte de los desplazamientos laborales que se realizaban en transporte público van a hacerse en coche privado, y los entornos contaminados se está demostrando que aumentan la letalidad del Covid19.

 

Ahora más que nunca hay que apoyar al transporte público, porque en el caso de Melilla a la desconfianza se le añade que el usuario de frontera no está para utilizarlo. Por ello Guelaya ve imprescindible que se adopten medidas para promover la movilidad sostenible

 

Se trata de propuestas de bajo coste o incluso coste 0, que se pueden hacer con vallas y pivotes, como mantener tramos de carreteras cerradas al tráfico que ya lo están, como el Dique Sur y el paseo de Horcas Coloradas.

 

Cortar el tráfico en la calle la Legión y continuarla sin tráfico con el acceso al paseo marítimo.

 

Cortar un carril de la Avenida y la calle Margallo en horario de tarde noche para crear un corredor peatonal para después de la ruptura del ayuno desde el rastro a la plaza España.

 

Y por supuesto desarrollar los corredores ciclistas y peatonales para acceder desde el centro a los barrios del norte y oeste, además de terminar el primer corredor, al que le falta solo cortar los Altos de la Vía mientras que dure la desescalada y se puedan hacer las obras previstas en el PMUS. 

 

La Red de Ciudades que Caminan, a la que pertenece Melilla, orienta a todas las ciudades que forman parte de la Red con medidas tácticas de urgencia como éstas, ganar espacio peatonal para asegurar el distanciamiento social en paseos y desplazamientos laborales.

 

Guelaya apoya e insta al gobierno de la ciudad a instaurar las mismas medidas que se están promoviendo en el resto de España, tanto en grandes ciudades como pequeñas. Medidas como:

 

  • Convertir el mayor número posible de calles en espacios sin tráfico a motor, limitando su uso al estrictamente necesario para el acceso a garajes, abastecimiento comercial, traslado de personas con movilidad reducida y seguridad pública, con la velocidad limitada a 10 km/h.
  • Crear espacios compartidos con prioridad peatonal y máxima velocidad 20 km/h, recurriendo para ello al empleo de la señal S-28 (Zonas 20).
  • En aquellas calles donde no sea posible aplicar las recomendaciones anteriores, aumentar sustancialmente la anchura de las aceras suprimiendo líneas de aparcamiento y/o carriles de circulación. Ha de tenerse en cuenta que para cumplir con la denominada “distancia social” de 1,5 metros en el cruce con otra persona necesitaremos aceras como mínimo de 3 metros. 

 

El Ministerio de Transición Ecológica ya ha instado a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para que fomenten la movilidad ciclista con medidas que en Melilla ya se han avanzado pero no se cumplen por falta de voluntad política como limitar la velocidad máxima a 30 km/h., o reservar el carril derecho para las bicicletas coincidiendo con las propuestas de la Red de Ciudades que Caminan .

Melilla no se puede quedar otra vez atrás negándose a hacer lo que es moneda común en toda España, tomar decisiones excepcionales en momentos excepcionales. No se puede dejar pasar esta ocasión.

 

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