Día: 4 noviembre, 2022

Melilla al borde del colapso hídrico o la nefasta gestión del agua en nuestra ciudad

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  • Para afrontar problemas de suministro en caso de averías se construyó el pantano de Las Adelfas, un fiasco desde el principio.

  • El pantano casi siempre ha estado muy escaso de agua, al parecer por continuos fallos en la estación de bombeo y por el mal mantenimiento de las instalaciones.

  • El problema es que CHG-Melilla no es capaz de llevar agua al pantano, ni de planificar un correcto suministro de agua en la ciudad.

Para explicar cómo es posible que una ciudad de casi 100.000 habitantes esté sometida a continuos cortes de agua en estos días debemos pensar en quiénes tienen la responsabilidad de mantener el suministro de agua y qué actuaciones están llevando a cabo.

La responsabilidad directa de las previsiones de consumo, de la calidad del agua, de afrontar las averías y de tener un plan de suministro alternativo en caso de problemas con la desaladora o con los acuíferos, es de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, concretamente de sus responsables en Melilla. La sede de CHG en Melilla está en los pinares de Rostrogordo, en el edificio faraónico que levantaron junto al pantano de Las Adelfas.

La Consejería de Medio Ambiente, por mucho que tenga un lógico interés en que no haya fallos en el suministro de agua, no tiene responsabilidad directa en el mismo. Otra tema  sería su competencia en disminuir el consumo desorbitado de agua en nuestra ciudad.

Para afrontar problemas de suministro en caso de averías se construyó el pantano de Las Adelfas, un fiasco desde el principio, ya que, tal como está hecho no puede, por normativa internacional, que España respeta, llenarse del todo nunca. Si se hiciera, y hubiese,  por el motivo que fuese, una avalancha de agua saliente del pantano, ésta desembocaría a través del arroyo Tigorfaten en Marruecos, donde no tenemos competencias de previsiones de desastres, y cualquier daño causado sería responsabilidad de España.

El pantano de Las Adelfas no puede llenarse del todo pero sí puede hacerse en una parte. El agua que debería llegar al pantano provendría del subálveo del río de Oro, de los acuíferos (que no deberían tocarse, porque están sobreexplotados)  y, si fuera necesario, de la desaladora. Tener siempre el pantano medio lleno sería nuestra válvula de seguridad para los posibles cortes de la desaladora en los temporales de levante.

El subálveo del río de Oro es el agua que se embolsa bajo tierra y que en algunos puntos aflora y nos da la ligera corriente que llega al mar, incluso en verano, aunque en su cabecera no haya ningún hilo de agua entrante. El agua subterránea se recoge a través de una galería y unas zanjas de drenaje subterráneas y se bombea, o se debería bombear, al pantano de Las Adelfas.

Pero lo cierto es que el pantano casi siempre ha estado muy escaso de agua, al parecer por continuos fallos en la estación de bombeo y por el mal mantenimiento de las instalaciones, y no está sirviendo para lo que fue concebido. Incluso en épocas de abundantes lluvias ha estado medio vacío. Los responsables de la CHG en Melilla deberían explicar por qué no son capaces de mantenerlo con agua.

En el año 2020 comenzó en Melilla la obra de renaturalización del río de Oro, con presupuesto del Ministerio de Transición Ecológica. Las obras las están llevando a cabo los responsables de la  Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Córdoba. Ni CHG Melilla ni las Consejerías de Medio Ambiente del anterior Partido Popular, ni de la actual CPM han querido saber nada del tema.

En la cabecera del río de Oro se han puesto más de 5.000 plantas, todas ellas gratuitamente cedidas por Guelaya. En esta cabecera había una toma de agua ilegal que habilitó CHG-Melilla sin permiso alguno. En caso de lluvias abundantes,  el  agua comenzaba a correr por la cabecera del río y continuaba haciéndolo durante varios días para luego volver a secarse. Desde Guelaya solicitamos al Comisariado de Aguas de CHG-Córdoba que se respetase como caudal ecológico al menos ese «hilo», insignificante como caudal de agua para la ciudad pero importantísimo para mantener una mínima humedad durante algún tiempo en la cabecera del río y lograr que las plantas «agarraran». Desde Córdoba se nos dio la razón y se obligó a CHG-Melilla a respetar la legalidad y cerrar la entrada de la arqueta de la cabecera.

Para el Consejero de Medio Ambiente, Guelaya es la culpable de que el pantano de Las Adelfas esté sin agua, al menos es lo que ha dejado entrever en sus comunicaciones con la prensa. El señor Mohatar tendría que saber  que la aportación de agua que debería hacerse desde el subálveo del río al pantano de Las Adelfas falla por la mala gestión de CHG-Melilla y que el «hilo» de agua que CHG-Córdoba decidió respetar para el cauce del río es irrisorio comparado con el volumen del pantano.

El problema no es que el pantano no tenga agua por el cierre de la arqueta de la cabecera del río, el problema es que CHG-Melilla no es capaz de mantener en buen estado de funcionamiento sus instalaciones, por lo que no puede llevar agua al pantano, Tampoco es capaz de planificar un correcto suministro de agua en la ciudad. Alguien debería haber pensado que, si en la instalación del cuarto módulo de la desaladora se producían incidencias, teníamos que tener un pantano con agua. Pero esto no se ha previsto ni en los temporales de levante, ni ahora.

Nos parece bien que el señor Mohatar pida una auditoría a CHG-Melilla, pero, por favor, entérese bien antes de intentar difamar a quienes llevamos muchos años luchando por una gestión sostenible del agua en Melilla, y sin cobrar un duro.