Mes: diciembre 2022

Guelaya no apoya el proyecto de la CAM sobre el tramo urbano del río.

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Este proyecto:

  • Ve como problema el hormigón desgastado en soleras y propone añadir más hormigón.
  • Confunde carrizo con caña invasora.
  • No contempla tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar.
  • No contempla levantar el hormigón en la parte central de la zona de la desembocadura para que el río se renaturalice sólo.
  • Considera Corredor Verde a una calle con maceteros.
  • No contempla solución para el continuo encharcamiento de la desembocadura.

POR LO QUE NO PUEDE SER CONSIDERADO COMO PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN Y GUELAYA NO PUEDE APOYARLO.

La Ciudad Autónoma ha aprobado un proyecto para renaturalizar la parte urbana del río de Oro, y lo ha vendido como si el proyecto se fuese a ejecutar, cuando lo cierto es que es muy dudoso que este proyecto sea aprobado por el Ministerio de Transición
Ecológica (MITECO), que es el encargado de aprobar y financiar los proyectos de este tipo.


La filosofía de los proyectos de renaturalización del MITECO es solucionar los problemas derivados de los encajonamientos de hormigón que se hicieron en el pasado en los tramos urbanos de los ríos españoles. Dudamos mucho de que este proyecto pueda salir adelante, ya que se basa en añadir más hormigón al existente y disimular lo que quede mediante hoyos separados unos de otros para poner plantas.
La Consejería de Medio Ambiente solicitó a Guelaya firmar una carta de apoyo a este proyecto.

Adjuntamos las razones que esgrimimos para no apoyarlo.

DENEGACIÓN DE GUELAYA DE LA PETICIÓN DE LA CAM DE APOYAR EL PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN DEL TRAMO URBANO DEL RÍO DE ORO.
ANÁLISIS DEL DOCUMENTO
:

En el apartado 2.2: Características del encauzamiento por tramos observamos lo siguiente:


Zona 1. Puente Tesorillo-Puente Bomberos.
Se pretende igualar los desniveles de la solera, lo que equivale a añadir más hormigón.
La vegetación que aparece en el caudal de aguas mínimas se considera como cañainvasora (Arundo donax), cuando en realidad es carrizo (Phragmites australis), especie propia de los ríos y que se debe conservar a toda costa.
En las siguientes fotografías mostramos la imagen que aparece en el documento (donde se califica la vegetación como invasora), y una foto de Guelaya de la misma zona. En el documento la foto se hace desde un lateral del río y no se observa el canal de agua. La foto de Guelaya está hecha desde el centro del Puente del Tesorillo (en una maravillosa crecida del río) y se observa el carrizo a lo largo del canal central.

Fotografía incluida en el documento de la CAM donde llama «vegetación exótica» al carrizo (Phragmites australis)
Fotografía de Guelaya en la que se observa el comportamiento del carrizo durante una de las últimas crecidas del río.

Zona 2: Puente Bomberos-Puente Mineral.
Se pretende arreglar la solera de hormigón que se ha ido deteriorando con el tiempo, lo que significa añadir más hormigón.
Se pretende cementar las zonas del muro por las que se introduce agua en el cauce.
Estos aportes de agua son los que hacen que esa zona del río sea la más húmeda, lo que permite el cobijo y nidificación de diversas aves. Cementar los muros sería atentar contra la biodiversidad existente.


Zona 3. Puente Mineral-Puente Avenida Marina Española.
Se comenta que la solera está deteriorada lo que significa añadir más hormigón


Zona 4. Puente Avenida Marina Española- final del encauzamiento
(desembocadura)

No se proyecta tapar la alcantarilla por la que se cuela el poco caudal de agua que circula, sin permitir al río llegar al mar, que es lo natural en un río.
No se proyecta quitar la fuente de colores de la desembocadura, que es irracional mantenerla en el río, y sólo sirve para acumular lodos.
No se proyecta quitar el hormigón en la zona central del cauce, lo que bastaría para el río renovase su vegetación autóctona sin tener que plantar nada y lo que daría refugio, como ocurría antes de la vergonzosa cementación de la desembocadura, a numerosas
aves.
No se proyecta ninguna solución para evitar el continuo encharcamiento de la desembocadura.

En el apartado 6.2. Plan de renaturalización. Descripción de las actuaciones, observamos lo siguiente:


La limpieza de plantas exóticas va acompañada del uso de herbicidas, lo que es incompatible con un proceso de renaturalización. Existen formas de acabar con las invasoras sin usar herbicidas.

Se propone un ensanche del canal de aguas mínimas hasta 5,42 m que supondría eliminar toda la vegetación autóctona existente, y la fauna a la que sirve de refugio que lo puebla. Sería mucho más barato y natural levantar el hormigón en zonas colindantes, el río se encargaría de ir repoblándolas de vida.
Se crean senderos para el paseo de ciudadanos cuya base es hormigón pintado de color.
Se propone echar herbicidas en los muros para evitar vegetación no autóctona. Esta vegetación no puede ser considerada invasora, ya que está alojada en el muro. El tratamiento de herbicidas es innecesario y desproporcionado.
Se pretende igualar el muro del río en las zonas que presenta desniveles, lo que significa añadir más hormigón.
Se pretende demoler parte del muro del río en la zona de los Jardines del Agua para instalar una rampa de acceso a la río. Más hormigón. Bastaría con una escalera metálica,o con habilitar una zona de acceso desde la playa.
Se pretende naturalizar la zona hormigonada de la desembocadura mediante la perforación del hormigón en diversos puntos y la implantación de vegetación.
Estos serían puntos de vegetación aislados entre sí, por lo que no podrían servir de refugio a aves ni otra fauna. Lo más sencillo, y barato, sería, además de tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar, levantar el hormigón en la zona central del río, en torno a 10 m como mínimo. El tiempo se encargaría de dotar de vegetación y vida a toda la zona.
Se pretenden habilitar los llamados Corredores Verdes, que serían las calles que conectan el río con los parques y jardines de la ciudad. Para convertir una calle en un Corredor Verde pondrían maceteros de hormigón a lo largo de la calle. Llamar Corredor Verde a una hilera de jardineras de hormigón es un eufemismo.
Se especifica en varios puntos que el riego de las plantas que se pongan sólo estaría garantizado por la empresa durante la fase de ejecución, lo que nos hace dudar de que estas plantas sobrevivan.

CONCLUSIONES.


Un proyecto que:

  • Ve como problema el hormigón desgastado en soleras y propone añadir más hormigón
  • Confunde carrizo con caña invasora.
  • No contempla tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar
  • No contempla levantar el hormigón en la parte central de la zona de la zona de la desembocadura para que el río se renaturalice sólo.
  • Que considera Corredor Verde a una calle con maceteros.
  • Que no contempla solución para el continuo encharcamiento de la desembocadura.

NO PUEDE SER CONSIDERADO COMO PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN, POR LO QUE GUELAYA NO PUEDE APOYARLO.

Guelaya no apoya el proyecto de la CAM sobre tramo urbano del río. Este proyecto:

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· Ve como problema el hormigón desgastado en soleras y propone añadir más hormigón.

· Confunde carrizo con caña invasora.

· No contempla tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar.

· No contempla levantar el hormigón en la parte central de la zona de la zona de la desembocadura para que el río se renaturalice sólo.

· considera Corredor Verde a una calle con maceteros.

· No contempla solución para el continuo encharcamiento de la desembocadura.

POR LO QUE NO PUEDE SER CONSIDERADO COMO PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN Y GUELAYA NO PUEDE APOYARLO

La Ciudad Autónoma ha aprobado un proyecto para renaturalizar la parte urbana del río de Oro, y lo ha vendido como si el proyecto se fuese a ejecutar, cuando lo cierto es que es muy dudoso que este proyecto sea aprobado por el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO), que es el encargado de aprobar y financiar los proyectos de este tipo.

La filosofía de los proyectos de renaturalización del MITECO es solucionar los problemas derivados de los encajonamientos de hormigón que se hicieron en el pasado en los tramos urbanos de los ríos españoles. Dudamos mucho de que este proyecto pueda salir adelante, ya que se basa en añadir más hormigón al existente y disimular lo que quede mediante hoyos separados unos de otros para poner plantas.

La Consejería de Medio Ambiente solicitó a Guelaya firmar una carta de apoyo a este proyecto.

Adjuntamos las razones que esgrimimos para no apoyarlo.

DENEGACIÓN DE GUELAYA DE LA PETICIÓN DE LA CAM DE APOYAR EL PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN DEL TRAMO URBANO DEL RÍO DE ORO.

ANÁLISIS DEL DOCUMENTO:

En el apartado 2.2: Características del encauzamiento por tramos observamos lo siguiente:

Zona 1. Puente Tesorillo-Puente Bomberos.

Se pretende igualar los desniveles de la solera, lo que equivale a añadir más hormigón.

La vegetación que aparece en el caudal de aguas mínimas se considera como caña invasora (Arundo donax), cuando en realidad es Carrizo (Phragmites australis), especie propia de los ríos y que se debe conservar a toda costa.

En las siguientes fotografías mostramos la imagen que aparece en el documento (donde se califica la vegetación como invasora), y una foto de Guelaya de la misma zona. En el documento la foto se hace desde un lateral del río y no se observa el canal de agua. La foto de Guelaya está hecha desde el centro del Puente del Tesorillo (en una maravillosa crecida del río) y se observa el carrizo a lo largo del canal central.

Un informe de renaturalización de río que confunde las cañas con el carrizo se desacredita por sí solo.

Zona 2: Puente Bomberos-Puente Mineral.

Se pretende arreglar la solera de hormigón que se ha ido deteriorando con el tiempo, lo que significa añadir más hormigón.

Se pretende cementar las zonas del muro por las que se introduce agua en el cauce. Estos aportes de agua son los que hacen que esa zona del río sea la más húmeda, lo que permite el cobijo y nidificación de diversas aves. Cementar los muros sería atentar contra la biodiversidad existente.

Zona 3. Puente Mineral-Puente Avenida Marina Española.

Se comenta que la solera está deteriorada lo que significa añadir más hormigón

Zona 4. Puente Avenida Marina Española- final del encauzamiento (desembocadura)

No se proyecta tapar la alcantarilla por la que se cuela el poco caudal de agua que circula, sin permitir al río llegar al mar, que es lo natural en un río.

No se proyecta quitar la fuente de colores de la desembocadura, que es irracional mantenerla en el río, y sólo sirve para acumular lodos.

No se proyecta quitar el hormigón en la zona central del cauce, lo que bastaría para el río renovase su vegetación autóctona sin tener que plantar nada y lo que daría refugio, como ocurría antes de la vergonzosa cementación de la desembocadura, a numerosa aves.

No se proyecta ninguna solución para evitar el continuo encharcamiento de la desembocadura.

En el apartado 6.2. Plan de renaturalización. Descripción de las actuaciones, observamos lo siguiente:

La limpieza de plantas exóticas va acompañada del uso de herbicidas, lo que es incompatible con un proceso de renaturalización. Existen formas de acabar con las invasoras sin usar herbicidas.

Se propone un ensanche del canal de aguas mínimas hasta 5,42 m que supondría eliminar toda la vegetación autóctona existente, y la fauna a la que sirve de refugio que lo puebla. Sería mucho más barato y natural levantar el hormigón en zonas colindantes, el río se encargaría de ir repoblándolas de vida.

Se crean senderos para el paseo de ciudadanos cuya base es hormigón pintado de color.

Se propone echar herbicidas en los muros para evitar vegetación no autóctona. Esta vegetación no puede ser considerada invasora, ya que está alojada en el muro. El tratamiento de herbicidas es innecesario y desproporcionado.

Se pretende igualar el muro del río en las zonas que presenta desniveles, lo que significa añadir más hormigón.

Se pretende demoler parte del muro del río en la zona de los Jardines del Agua para instalar una rampa de acceso a la río. Más hormigón. Bastaría con una escalera metálica, o con habilitar una zona de acceso desde la playa.

Se pretende naturalizar la zona hormigonada de la desembocadura mediante la perforación del hormigón en diversos puntos y la implantación de vegetación. Estos serían puntos de vegetación aislados entre sí, por lo que no podrían servir de refugio a aves ni otra fauna. Lo más sencillo, y barato, sería, además de tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar, levantar el hormigón en la zona central del río, en torno a 10 m como mínimo. El tiempo se encargaría de dotar de vegetación y vida a toda la zona.

Se pretenden habilitar los llamados Corredores Verdes, que serían las calles que conectan el río con los parques y jardines de la ciudad. Para convertir una calle en un Corredor Verde pondrían maceteros de hormigón a lo largo de la calle. Llamar Corredor Verde a una hilera de jardineras de hormigón es un eufemismo.

Se especifica en varios puntos que el riego de las plantas que se pongan sólo estaría garantizado por la empresa durante la fase de ejecución, lo que nos hace dudar de que estas plantas sobrevivan.

CONCLUSIONES.

Un proyecto que:

· Ve como problema el hormigón desgastado en soleras y propone añadir más hormigón

· Confunde carrizo con caña invasora.

· No contempla tapar la alcantarilla que impide que el río llegue al mar

· No contempla levantar el hormigón en la parte central de la zona de la zona de la desembocadura para que el río se renaturalice sólo

· Que considera Corredor Verde a una calle con maceteros.

· Que no contempla solución para el continuo encharcamiento de la desembocadura.

NO PUEDE SER CONSIDERADO COMO PROYECTO DE RENATURALIZACIÓN, POR LO QUE GUELAYA NO PUEDE APOYARLO.

Manifiesto. Concentración a favor del arbolado de Melilla

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¿Está en Melilla nuestro medio ambiente subyugado por el poder de las constructoras?

Hoy venimos a alzar la voz por los ficus drupácea de Conde de Alcaudete apeados, unos árboles únicos en Melilla que formaban desde hace más de cuarenta años, y hasta hace muy poco, un pasillo continuo desde el Paseo Marítimo hasta la Calle Polavieja, y que 7 de ellos han sido apeados por la política del cemento y condenados a un destino más que incierto, como antes lo fueron los de Severo Ochoa, Conde del Serrallo, Pizarro o el Parque Lobera.

Alrededor de 50 personas nos hemos personado en la calle Conde de Alcaudete para manifestar el hartazgo de la ciudadanía melillense por el cruel trato que la Consejería de Medioambiente impone a nuestros árboles. Sin embargo, las pancartas y la concentración han podido ser vistas por las miles de personas que pasaban con sus vehículos por una calle tan transitada como Polavieja, y conocido el motivo de nuestra protesta.

Las siguientes preguntas se han hecho imprescindibles a lo largo de todo el año 2022: ¿Tienen las empresas constructoras el poder de apear los árboles cuando les estorben? A la vista está que sí. ¿Está la Consejería de Medioambiente subyugada al poder de estas constructoras o es cómplice de ellas? Da igual si lo es, porque, en definitiva y dadas sus competencias, es responsable de este desatino y de la destrucción sistemática del patrimonio arbóreo consolidado de nuestros barrios, justo cuando más se necesita su sombra y su oxígeno.

Se están amparando en un vacío legal por la falta de un reglamento medioambiental que ampare a estos árboles, un reglamento que guardan en un cajón desde hace años para poder seguir cometiendo estas tropelías. La Consejería de Medioambiente tiene que saber que los vecinos están hartos de estas barbaridades, que terminarán pasando factura a quienes las cometen. Europa y España están mandando ingentes cantidades de dinero para que Melilla tenga un medio ambiente que la proteja de las consecuencias del cambio climático, son los llamados fondos de resiliencia, y de alguna forma tienen que enterarse de que ese dinero en Melilla no está sirviendo para nada, porque nuestros políticos, lejos de hacer sus deberes, están destruyendo nuestro patrimonio natural y sepultando nuestros barrios y nuestro entorno en hormigón armado.

Por mucho que cueste un cambio de conciencia en la sociedad melillense, es un paso que tarde o temprano deberemos dar de forma conjunta, es decir, tanto la administración, como las empresas de construcción, los políticos y los ciudadanos debemos dar un paso evolutivo que signifique entender que un árbol con más de 40 años debe ser respetado, y no sólo por los beneficios que nos proporciona, si no por ética, por respeto y por sensibilidad.

Esto significa en la práctica que a la hora de decidir sobre qué es lo preferible, sí dejar un árbol donde ya está o quitarlo para favorecer a las empresas constructoras en alguna de sus peticiones, la decisión debe ser siempre que la balanza se incline por el árbol. No puede haber lugar a dudas. El árbol estaba antes, da muchos más beneficios al ser humano y por lo tanto debe ser la constructora quién se adapte a las circunstancias, no al revés.

Además, porque trasladar un árbol a otro lugar significa podarlo de forma exagerada, arrancarlo del suelo (muchas veces sacrificando su raíz madre), transportarlo y volver a plantarlo, y todo ello estresando al árbol hasta tal punto que la mayoría de las veces no consigue volver a agarrar.

Por lo que una vez más decimos que la opción de apear un árbol para ponerlo en otro lugar debe ser la última de las opciones y no la primera, como es lo normal en Melilla. Un árbol tiene un valor a día de hoy que debe hacernos reflexionar sobre la importancia de no jugar a ser dioses, pues este tipo de “juegos” ya han quedado atrás. Por desgracia a día de hoy la realidad del cambio climático impera y viene cargada de mucha crudeza para el futuro.

Por todo ello, pedimos a la Consejería que aprenda a respetar los derechos de los árboles, da igual que no estén escritos en un documento o en un reglamento, son derechos inherentes al árbol y precisamente la Consejería encargada de proteger nuestro medio ámbiente debería tenerlo más que claro. Estos derechos van desde el primero hasta el último, lo que en este caso concreto significa que el derecho del árbol es justamente quedarse donde está, sin que ningún ser humano pueda impune y aleatoriamente decidir sobre él sin más rigor que el de las empresas constructoras y sus intereses monetarios.

Firmado por :

Guelaya – Ecologistas en Acción, y Movimiento en defensa del Arbolado de Melilla

Gran éxito de la primera reforestación de Guelaya de esta temporada.

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Numerosas entidades sociales colaboraron en la reforestación.

Se pusieron 560 plantas entre tarais, adelfas, retamas, hinojos y acebuches.

Se reforestó en el río de Oro para dar a conocer la obra de renaturalización que se está llevando a cabo.

La primera reforestación de Guelaya de esta temporada ha sido un triple éxito.

La primera gran satisfacción es que está lloviendo, lo que facilita la labor y asegura una mayor supervivencia de las plantas.

En segundo lugar nos alegramos de poder coordinar y aprovechar la participación voluntaria y desinteresada de varias entidades, alumnado del IES «Virgen de la Victoria», en concreto su «Patrulla Verde», que tantos beneficios está aportando en su entorno educativo, alumnado del IES «Juan Antonio Fernández», voluntarios de la Junta Islámica de Melilla y de la UGR, la empresa Tragsa, encargada de la obra de renaturalización del río, que nos ha facilitado inmensamente la tarea al abrirnos los hoyos con anterioridad, y los socios de Guelaya.

En tercer lugar y, gracias a tantas manos unidas, hemos conseguido poner 560 plantas en un sólo día.

La zona elegida ha sido un lateral del río de Oro ubicado entre el puente cercano al instituto Leopoldo Queipo y la confluencia con el arroyo Farhana.

Guelaya quiere centrar el grueso de las reforestaciones de este año en el río de Oro. Es importante que la ciudadanía conozca la labor de renaturalización, pagada por el Estado español, que se está llevando a cabo.

La renaturalización del río de Oro se está acometiendo desde Octubre de 2019. Hemos sufrido muchos contratiempos, riada incluida, pero empiezan a verse los frutos en los tarais y adelfas que ya tienen un gran porte y se pueden reconocer desde lejos. Las plantas de la Laguna de los Pájaros aguantaron muy bien la riada y en breve tendremos allí uno de los mejores humedales de esta zona africana.

560 tarais, adelfas, acebuches, hinojos, retamas, higueras y granados ya están creciendo a lo largo del río.

Desde aquí queremos agradecer toda la colaboración ciudadana y emplazaros para la próxima reforestación, que tendrá lugar el 14 de Enero y que será también en el río de Oro.