Francisca Maeso

Guelaya y SEO/BirdLife solicitan a la viceconsejera de Políticas sociales y Salud Animal que evite un descaste masivo de pollos de patiamarilla y propone soluciones

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  • El control de gaviotas patiamarillas debe realizarse sobre los huevos y solo “en última instancia” sobre los pollos.

  • Hasta el momento no se ha conseguido controlar la población de gaviotas patiamarillas que ha expulsado a la gaviota de pico rojo de la Zona de Especial Conservación de su hábitat natural.

  • Evitar las quejas de los vecinos no justifica admitir la falta de bioética y matar a 400 pollos de gaviota cada año.

Representantes de SEO/BirdLife y Guelaya han mantenido una reunión con la viceconsejera Francisca Maeso para buscar soluciones ante el descaste masivo de pollos de gaviota patiamarilla que viene sucediéndose año tras tras año desde que en 2017 se contrató por primera vez a una empresa para el control de la gaviota de la gaviota patiamarilla.


La situación es conocida en Melilla. Las gaviotas patiamarillas se han adaptado a reproducirse en los techos, cubiertas y solares aislados de nuestra ciudad. Pero la percepción de riesgo que las personas sienten cuando las gaviotas defienden a sus pollos con sus picados han provocado quejas ciudadanas que si bien NO responde a una peligrosidad real sí se perciben como tal.


Por ello desde hace 4 años la Consejería de Medio Ambiente paga a una empresa para que realice el control de la población de gaviotas patiamarillas con el objetivo de que vuelvan a anidar en los acantilados y se eviten las molestias a las personas.


En 2017 el censo de gaviotas se estimaba en 366 nidos, mostrando un incremento de 130 nidos con respecto a ocho años antes, realizados ambos censos por SEO/Birdlife. En ese año se produjo de acuerdo con los datos de 2017 la recogida de 121 huevos y 378 pollos, que fueron sacrificados de acuerdo al contrato que la Consejería de Medio ambiente suscribió con la empresa. No puede considerarse bioético que se retiren el 24% de los huevos y se maten el 76% de los pollos de gaviota patiamarilla en Melilla. En 2020 la empresa contratada para el control de las gaviotas patiamarillas en Melilla constató un ligero aumento de la población. Por lo tanto las cifras anteriores solo han podido aumentar este año, demostrando que el control no está siendo efectivo hasta ahora.


El control de la gaviota patiamarilla sí ha conseguido en cambio que el aumento en su hábitat natural desplace a la “protegida” legalmente gaviota de pico rojo que ahora depende de las atenciones que se le dispensan en el acuartelamiento Capitán Arenas donde ha conseguido, y permítase la expresión, “acuartelarse” para seguir viviendo en nuestro territorio.


Para Guelaya, la clave es que no se están siguiendo las instrucciones técnicas que la Consejería incluyó inicialmente en el Pliego de condiciones de acuerdo a las recomendaciones del censo encargado a SEO/Birdlife, que están orientadas al parafinado de huevos y al control de nidos para evitar que eclosionen.


El descaste ha pasado de ser la “última instancia” del contrato actual a convertirse en los últimos tres años en la medida habitual. Este año aproximadamente 400 pollos serán “descastados” (ya lo están siendo) si no se hace algo con urgencia.

Guelaya propone tres medidas esenciales:


-Para este año:
Disponer este año de un servicio de “guardería” de pollos desde junio hasta agosto, recogido en el contrato de recogida de animales, y en todo caso, ampliándolo o con un nuevo contrato de emergencia.


-Para el año que viene:
La modificación del contrato por parte de la Consejería de Medio Ambiente que el año que viene tendrá que ser renovado para que la actuación se centre en los meses de marzo, abril y mayo en el control de nidos y parafinado de huevos para evitar las quejas de los vecinos.
La creación de un centro de recuperación de fauna para que se haga cargo tanto de las especies protegidas como de otras especies urbanas, tanto en el caso de aves como de otras especies marinas y terrestres.