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Guelaya organiza las I Jornadas en línea sobre movilidad sostenible

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Profesionales, entidades sociales y el área de movilidad de la Ciudad Autónoma se dieron cita en un foro abierto

  • El desarrollo del PMUS y el PGOU centraron el contenido de las Jornadas
  • Tan pronto como se conozca el PGOU se abrirán nuevas Jornadas para valorar la vinculación entre el modelo de movilidad de PMUS y PGOU

Para Guelaya las I Jornadas sobre movilidad nos permiten concluir que el PGOU no puede responder únicamente a la necesidad de actividad económica, para que se puedan hacer muchas obras, sino que tiene que ser un documento abierto y flexible al debate público sobre cuáles son las obras que necesitamos las personas. El PGOU debe abrirse a un debate público de forma prioritaria y urgente antes de su aprobación.

El PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible) fue aprobado en 2014, pasando por años de ostracismo a momentos de desarrollo intenso, pero tras 6 años todavía no ha sido evaluado y existen distintas perspectivas sobre el cumplimiento de sus objetivos.

Para Guelaya, el apoyo que hasta el momento ha prestado al PMUS se justifica por la existencia de objetivos ambientales vinculados con los de la sostenibilidad global que se incluyen en el PMUS, como la promoción de las modalidades sostenibles de desplazamientos, caminando, en bicicleta y en transporte público, y el cambio de modelo cultural de transporte basado en el coche privado. Pero tras su desarrollo durante más de un lustro todavía ninguna Administración lo ha evaluado utilizando indicadores medibles y objetivos, y los datos disponibles no indican un grado alto de cumplimiento.

Por estos motivos las I Jornadas en línea de movilidad sostenible se pensaron como un foro de debate sobre la necesidad de que el modelo de movilidad del PMUS oriente el desarrollo del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana).

El moderador de las Jornadas fue Jose Emilio Pérez, y contó con profesionales como Jose Luis Cañavate, autor del PMUS, y Carlos Corral, experto en movilidad activa que ha trabajado en el Ayuntamiento de Madrid, junto a representantes de entidades sociales que participaron igualmente en la organización de eventos sobre movilidad sostenible, en concreto Jose Cabo por Guelaya y Jose Luis Villena por la universidad de Granda. La representación política corrió a cargo de Francisco Vizcaino, viceconsejero de medio ambiente y responsable del área de movilidad de la Ciudad Autónoma.

El debate constató que los ritmos con los que los ciudadanos esperamos que se resuelvan los problemas, en este caso el desarrollo de instrumentos de planeación urbanística, no son paralelos con los tiempos políticos, porque en 2014 cuando el PMUS se aprobó se achacó a la administración, entonces del PP, que el PGOU estuviera a punto de salir y no hubiera contado con las directrices del PMUS y del entonces en proceso Plan de Ruidos. Han pasado los años y ni el Plan de Ruidos se ha aprobado todavía, ni el PGOU ha salido a información pública.

El debate se estructuró en diversas temáticas como la movilidad escolar, la vinculación del presupuesto del PMUS con las obras de tráfico, el papel de los barrios en el diseño de la movilidad, la emegencia climática y la necesidad de aprender de los errores cometidos en el desarrollo del PMUS.

La ausencia de información actual sobre el PGOU y el anuncio desde la Consejería de Infraestructuras, Urbanismo y Deporte de que el PMUS está “cerrado” a expensas de cambios parece indicar que se quiere robar a la ciudad un debate público sobre las muchas aristas que tiene un PGOU en sus consecuencias sociales, ambientales y económicas.

Guelaya se compromete desde hoy a promover el debate social de las dimensiones ambientales del PGOU.

¿Cómo se va a conseguir disminuir un 35% el efecto de los vehículos a motor en el Cambio Climático en Melilla?

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Ecologistas en Acción viene denunciando los incumplimientos en los objetivos internacionales que cada país firmante del acuerdo de París suscribió, pero también seguimos haciendo haciendo propuestas para conseguir esos objetivos.

 

La reciente aprobación por parte de la Unión Europea y del Consejo de Ministros español sobre reducción del 35% de los gases procedentes de tráfico que provocan cambio climático pone a la ciudad de Melilla ante un nuevo reto al que no se puede responder diciendo “que reduzcan los otros”.

 

El tránsito hacia una Melilla sostenible pasa por adoptar un paquete de medidas

 

  • Conectar Melilla a la Red eléctrica de España, dejando de ser una isla energética, dejando la central de Endesa para averías y situaciones extraordinarias y produciendo energías renobales localmente.

 

Es un debate abierto que ya ha pasado al debate de presupuestos por inciativa de EQUO y que Guelaya apoya porque disminuiría drásticamente la contaminación local. Apoyamos el “estudio” del cable submarino, que ya se ha proyectado en Ceuta, donde existen grandes profundidades en el Estrecho, y como medida impulsada por la Unión europea, y por tanto, con la posibilidad de financiarla con fondos FEDER.

 

No obstante, solo después de un informe técnico se podría realizar la evaluación ambiental del cable, conociendo los fondos por donde pasa y las técnicas que se utilizarían para posar o enterrar el cable según pase por sustrato duro o blando.

 

  • Promover modalidades sostenibles de movilidad, lo que lleva consigo inevitablemente abandonar el uso diario del vehículo a motor en una ciudad de 12 kilómetros cuadrados.

 

El desarrollo del Plan de Movilidad Urbana Sostenible debe acometer de una vez la promoción de las modalidades sostenibles de movilidad, pero ello tiene que contribuir a la disminución del uso o abuso del coche privado como medio de movilidad.

 

La Ciudad debe ser valiente y aceptar que la movilidad sostenible implica dejar de usar el coche. La colaboración en la Semana Europea de Movilidad con empresas del lobby de automoción no es el camino para conseguir la movilidad sostenible.

 

Facilitar el aparcamiento en parking subterráneos de pago no es la manera de apoyar la movilidad sostenible.

 

En cambio, los avances para la mejora del transporte público en Melilla son nulos. En más de 3 años de mandato no se ha mejorado la COA pensando en los usuarios.

 

  • Disminuir la cantidad de basura quemada en la incineradora aumentando la cantidad de residuos reciclados, hasta el cierre definitivo de la incineradora.

 

La eliminación de residuos mediante incineración no es la prioridad en la jerarquía de tratamientos de residuos en la Unión Europea. Es el sistema de eliminación más caro y que menos puestos de trabajo ocupa.

 

Lo que hace la incineradora de Melilla no puede catalogarse como valorización energética porque carece de la rentabilidad preceptiva para ello.

 

Un plan de reducción, reutilización y reciclaje crearía puestos de trabajo y disminuiría significativamente las consecuencias sobre el cambio climático y la calidad del aire, especialmente en los barrios cercanos a la incineradora.

 

El cambio de ubicación de la incineradora en el hipotético proyecto de ampliación del puerto lo único que serviría es para que desde Melilla la Vieja se vea una chimenea echando humo permanente, frente al paseo marítimo de Horcas, a 100 metros de la costa, de forma que sus humos se seguirían respirando en los mismos sitios, incluso más al bajar la emisión al nivel del mar.

 

  • Desarrollar planes de sensibilización, formación y participación social, para que todos los agentes implicados en las medidas puedan consensuar la toma de decisiones de una forma argumentada mediante el diálogo y no la imposición, que es la forma actual de tomar decisiones.

 

Las campañas de sensibilización que se vienen haciendo por parte de la Ciudad no están dando los resultados esperados. Es hora de dejar de contratar campañas publicitarias basadas en vallas y resdes sociales, por insuficientes.

 

En cambio, contar con los agentes sociales para diseñar las campañas contratando a educadores sociales, por ejemplo, basándolas en el “boca a boca”, mejoraría enormente la eficacia de las mismas.

 

exceso de coches