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¿Cómo se va a conseguir disminuir un 35% el efecto de los vehículos a motor en el Cambio Climático en Melilla?

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Ecologistas en Acción viene denunciando los incumplimientos en los objetivos internacionales que cada país firmante del acuerdo de París suscribió, pero también seguimos haciendo haciendo propuestas para conseguir esos objetivos.

 

La reciente aprobación por parte de la Unión Europea y del Consejo de Ministros español sobre reducción del 35% de los gases procedentes de tráfico que provocan cambio climático pone a la ciudad de Melilla ante un nuevo reto al que no se puede responder diciendo “que reduzcan los otros”.

 

El tránsito hacia una Melilla sostenible pasa por adoptar un paquete de medidas

 

  • Conectar Melilla a la Red eléctrica de España, dejando de ser una isla energética, dejando la central de Endesa para averías y situaciones extraordinarias y produciendo energías renobales localmente.

 

Es un debate abierto que ya ha pasado al debate de presupuestos por inciativa de EQUO y que Guelaya apoya porque disminuiría drásticamente la contaminación local. Apoyamos el “estudio” del cable submarino, que ya se ha proyectado en Ceuta, donde existen grandes profundidades en el Estrecho, y como medida impulsada por la Unión europea, y por tanto, con la posibilidad de financiarla con fondos FEDER.

 

No obstante, solo después de un informe técnico se podría realizar la evaluación ambiental del cable, conociendo los fondos por donde pasa y las técnicas que se utilizarían para posar o enterrar el cable según pase por sustrato duro o blando.

 

  • Promover modalidades sostenibles de movilidad, lo que lleva consigo inevitablemente abandonar el uso diario del vehículo a motor en una ciudad de 12 kilómetros cuadrados.

 

El desarrollo del Plan de Movilidad Urbana Sostenible debe acometer de una vez la promoción de las modalidades sostenibles de movilidad, pero ello tiene que contribuir a la disminución del uso o abuso del coche privado como medio de movilidad.

 

La Ciudad debe ser valiente y aceptar que la movilidad sostenible implica dejar de usar el coche. La colaboración en la Semana Europea de Movilidad con empresas del lobby de automoción no es el camino para conseguir la movilidad sostenible.

 

Facilitar el aparcamiento en parking subterráneos de pago no es la manera de apoyar la movilidad sostenible.

 

En cambio, los avances para la mejora del transporte público en Melilla son nulos. En más de 3 años de mandato no se ha mejorado la COA pensando en los usuarios.

 

  • Disminuir la cantidad de basura quemada en la incineradora aumentando la cantidad de residuos reciclados, hasta el cierre definitivo de la incineradora.

 

La eliminación de residuos mediante incineración no es la prioridad en la jerarquía de tratamientos de residuos en la Unión Europea. Es el sistema de eliminación más caro y que menos puestos de trabajo ocupa.

 

Lo que hace la incineradora de Melilla no puede catalogarse como valorización energética porque carece de la rentabilidad preceptiva para ello.

 

Un plan de reducción, reutilización y reciclaje crearía puestos de trabajo y disminuiría significativamente las consecuencias sobre el cambio climático y la calidad del aire, especialmente en los barrios cercanos a la incineradora.

 

El cambio de ubicación de la incineradora en el hipotético proyecto de ampliación del puerto lo único que serviría es para que desde Melilla la Vieja se vea una chimenea echando humo permanente, frente al paseo marítimo de Horcas, a 100 metros de la costa, de forma que sus humos se seguirían respirando en los mismos sitios, incluso más al bajar la emisión al nivel del mar.

 

  • Desarrollar planes de sensibilización, formación y participación social, para que todos los agentes implicados en las medidas puedan consensuar la toma de decisiones de una forma argumentada mediante el diálogo y no la imposición, que es la forma actual de tomar decisiones.

 

Las campañas de sensibilización que se vienen haciendo por parte de la Ciudad no están dando los resultados esperados. Es hora de dejar de contratar campañas publicitarias basadas en vallas y resdes sociales, por insuficientes.

 

En cambio, contar con los agentes sociales para diseñar las campañas contratando a educadores sociales, por ejemplo, basándolas en el “boca a boca”, mejoraría enormente la eficacia de las mismas.

 

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