Día: 17 marzo, 2022
Melilla: basura, escombros y vertederos
Ausencia de control del territorio que lejos de contenerse, sigue avanzando
La basura prolifera en espacios naturales y en solares urbanos.
La basura se acumula en muchos espacios de la ciudad que se convierten en vertederos espontáneos en tiempo record sin que se vean medidas para solucionar un problema que va a mas.
Recogemos en esta entrada varios post denunciando esta situación publicados en nuestras redes este mes de marzo:
15/03/2 Solares con dueño que se convierten en enormes vertederos ilegales junto al colegio del Bien Consejo, de los más grandes de la ciudad o la acumulación de electrodomesticos y material informático junto al callejón de la Marina ponen de manifiesto una ausencia de control del territorio que lejos de contenerse, sigue avanzando.

16/03/22 Rotonda de las palmeras, 3 solares. Desde el centro de la ciudad a la periferia los escombros y restos de comida tirados por el suelo se eternizan.
Otra ciudad es posible. Los solares tienen dueño y el reglamento de rediduos apunta a ellos como responsables y a la administracion por dejadez e inacción.

17/03/22 Tras la limpieza del botellómetro realizada a medidados de noviembre en los alrededores del pozo de agua de Sidi Guariach el lugar vuelve a ofrecer su peor cara como vertedero ilegal de escombros. Una vez más recordamos que no es suficiente con limpiar, hay que sancionar, sobre todo cuando se encuentran residuos industriales a pocos metros de una captación de agua potable. No estaría de más utilizar cámaras en el pozo para protegerlo y de paso poder identificar las matrículas de los coches

Arrasar con el arbolado de una calle en plena crisis climática
Arboles perfectamente sanos
Solo requerían una adecuada poda de mantenimiento
Finalmente, se ha ejecutado la tropelía Hoy se llevaban las primeras jacarandas de la calle Severo Ochoa; árboles con 20 años transportados como si fueran farolas o señales de tráfico. Ha bastado un informe hecho a medida, en el que se afirmaba que los árboles «estaban sufriendo», para justificar el absurdo de arrasar con el arbolado de una calle en plena crisis climática. Con afirmaciones que pasarán a la historia del ridículo, como que «los árboles tenían ya 20 años, y había que sustituirlos por árboles más jóvenes». En cualquier ciudad normal la madurez de un árbol es el objetivo a conseguir; para nuestras autoridades ambientales el que un árbol crezca es un problema.
Eran árboles muy hermosos y perfectamente sanos que ofrecían una estupenda sombra en verano y que con una poda adecuada se evitaba que las ramas molestaran a las viviendas.
Se puede entender que un consejero de Medioambiente no entienda de su consejería. Al fin y al cabo es un cargo político. Pero que un ingeniero especializado, a quien se le presupone formación y espíritu medioambientalista, de su conformidad a la eliminación de estos árboles debería preocuparnos como ciudadanía.
