ENDESA Melilla séptima industria más contaminante de Europa
La verdad sobre ENDESA
En Melilla, a escasos metros de la Delegación del Gobierno, se erige una anomalía jurídica y ambiental que compromete la salud de miles de ciudadanos. La central térmica de Endesa Generación Melilla no es solo una instalación industrial; en 2016 según la Agencia Europea de Medioambiente, era la séptima industria más contaminante de toda Europa en términos de costes económicos derivados de los daños a la salud por cada tonelada de CO2 emitida.
En 2015, desde Guelaya denunciamos reiteradamente que la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que es el marco jurídico que establece la Consejería de Medio Ambiente, en el que se determinan los valores límites de gases contaminantes que puede emitir la central era un monumento a la desidia administrativa. Mientras el resto del continente avanzaba hacia normativas estrictas, la Consejería de Medio Ambiente de Melilla permitía que Endesa se rigiera por un decreto ¡de 1975!, una normativa totalmente derogada en el resto de España.
Por presión de Guelaya la Ciudad Autónoma autorizó en 2019 una nueva AAI y con ello los límites de los gases contaminantes que Endesa podía arrojar por sus chimeneas, pero le hizo la jugada completa a Endesa y nos metió a los melillenses varios goles por la escuadra. Cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa (aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión), establecía que en 2021 los óxidos de azufre no podían superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la entonces Consejería de Medio Ambiente del Partido Popular le permitió hasta 700. Para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaba en 625, pero a Endesa se le permitieron ¡2400! hasta 2030, y ¡1850! en años sucesivos; y en partículas el límite que estaba en 35 lo subieron a los 100 que le autorizaron.
Con las eléctricas hemos topado, amigo Sancho.
Se acerca 2030 y Endesa debe rebajar sí o sí la emisión de óxidos de nitrógeno, lo sabe desde 2019, y esa reconversión le costará un dinerito. ¿Quién va a pagar esa factura?
En 2021 Endesa y Enagás firmaron un acuerdo de colaboración; la gasística podría optar a dinero europeo para reconversión a gas, y con ello se podrían reconvertir los tres principales motores térmicos de Endesa; el acuerdo contó con foto de la plana mayor de ambas empresas y con la presencia de Sabrina Moh, delegada de gobierno. Ese acuerdo duerme el sueño de los justos, fue agua de borrajas. Alguien debería explicar por qué.
Además de la contaminación proveniente de la combustión de fuel en los motores, los melillense tenemos que soportar las célebres “arrancadas” de Endesa, con sus columnas de humo negro elevándose y llenando de hollín edificios colindantes
A esto se suman los malos olores persistentes en torno a la central, que también Guelaya denunció en su día y que la empresa no ha logrado solucionar en años.
No podemos seguir permitiendo la «política del avestruz» que practica la Administración local.
Desde Guelaya exigimos, desde hace años, tres acciones:
Elevación de chimeneas: de todas las alegaciones que presentó Guelaya a la AAI de 2019 la única que se dignaron a recoger como de interés público fue nuestra solicitud de elevación de las chimeneas de la central, a mayor altura mejor dispersión de los gases contaminantes. Nos contestaron que se haría un estudio y, si se veía conveniente, se elevarían. El estudio nunca se hizo. En realidad, no haría falta ningún estudio;cualquier fábrica contaminante ubicada en las cercanías de un núcleo urbano tiene chimeneas mucho más altas que Endesa. El equipo técnico que vino a Melilla hace unos años con el autobús medidor de contaminación atmosférica que se instaló en el parque Hernández, ya concluyó que, independientemente de los valores contaminantes que pudieran darse, esas chimeneas eran muy bajas.
La competencia para establecer la altura y la contaminación que puede salir por las chimeneas de Endesa no la tiene la propia central, la tiene la Ciudad Autónoma.
La segunda acción que es urgente acometer para disminuir la contaminación emitida por Endesa es la reconversión de sus motores de fuel a gas. El gas también contamina, pero muchísimo menos que los motores de fuel. El anuncio de 2021 de reconvertir a gas la producción de tres de sus principales motores debería retomarse. ¿Por qué ningún político local pidió plazos de ejecución?
Y por último tenemos que insistir que la energía que menos contamina es la proveniente de una fuente renovable. Guelaya lleva años pidiendo que en el presupuesto de la ciudad se incluya al menos un millón de euros al año para subvencionar la instalación de placas fotovoltaicas; si se hiciera así tendríamos en 10 años el 30% de la producción eléctrica proveniente de una fuente limpia. Endesa tendría que bajar su producción energética, que siendo de fuel o de gas siempre sería más contaminante que la procedente de fotovoltaica.
Se habla mucho de lo que contamina Endesa, pero lo que tienen en su mano nuestros políticos para bajar la contaminación no lo hacen; ni elevación de chimeneas, ni instalación de fotovoltaica ni reconversión a gas. Pero sí querían pedir 300 millones de euros al estado para llevarse Endesa a una hipotética ampliación del puerto donde seguiría contaminando igual que donde está ahora.
Para más gloria, en 2022 La Autoridad Portuaria, la misma que hasta hace poco consideraba indispensable la ampliación del puerto para, entre otras cosas, trasladar a la, según ellos, supercontaminate Endesa, aprobó la concesión de los terrenos en que está la central por otros 35 años; pero a cambio le pide un pago 6,39 € por cada MWh producido y le exige que produzca al menos 200.000 MWh al año. Si la producción de Endesa fuera, por cualquier motivo, menor de esta cantidad, tendría que abonar a la Autoridad Portuaria la diferencia.
Es decir, la Autoridad Portuaria considera a Endesa como muy contaminante, pero le exige que en años venideros siga contaminado, como mínimo, lo mismo que hasta ahora. La contaminación es lo de menos, lo importante es lo que se puede cobrar por ella.
Conclusión:
La AAI de 2019 es la prueba de que la presión ciudadana funciona. Hemos logrado que lo que antes era «normal» ahora sea una infracción legal. Sin embargo, no podemos bajar la guardia. Una chimenea más alta no elimina la contaminación, solo la reparte mejor. Nuestro objetivo final sigue siendo el mismo: una Melilla libre de energías fósiles,
No nos dejemos engañar, quienes piden ahora a gritos que sea el estado quien pague la instalación en el puerto de un almacén de gas para poder acometer una reconversión de Endesa no están preocupados por la salud de los melillenses, nunca han movido un dedo para rebajar la contaminación de Endesa. Y quienes pudieron acometer en su día esa reconversión y no lo hicieron están callados
Mientras la sociedad melillense no sea capaz de presionar a nuestra clase política para que, en lugar de estar obsesionados con mover grandes cantidades de dinero, sean buenos gestores preocupados por mejorar el aire que respiramos, tendremos la contaminación que nos merecemos.

Informe sobre contaminación por ozono en 2022: resultados para Melilla
La contaminación del aire por ozono aumenta en Melilla por efecto del cambio climático
En el verano más cálido de los últimos 60 años, toda la población melillense ha respirado aire con más ozono del recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
· Finalizadas las restricciones de la movilidad por la crisis de la COVID-19, las intensas y prolongadas olas de calor estivales de 2022 han elevado las puntas de ozono troposférico en Melilla, pese a contar con sólo tres meses de mediciones.
· El informe anual sobre la contaminación por ozono de Ecologistas en Acción concluye que la totalidad de la población y del territorio melillenses han estado expuestos este año a unos niveles insalubres de este contaminante.
· El Gobierno de Melilla por fin ha puesto en marcha en julio dos estaciones públicas de vigilancia de la calidad del aire. Siendo la última zona del Estado español que se ha dotado de mediciones fijas de la contaminación atmosférica.
El informe estatal sobre ozono elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2022 en 490 estaciones oficiales de medición repartidas por todo el territorio español, entre ellas 2 situadas en Melilla.
En lo que respecta a Melilla, entre sus principales conclusiones, destacan:
– El ozono es un contaminante muy complejo, que no tiene una fuente humana directa, sino que se forma en la superficie terrestre en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las centrales termoeléctricas, ciertas actividades industriales o la ganadería intensiva. Se trata por tanto de un contaminante secundario que en verano afecta a las áreas suburbanas y rurales influenciadas por la contaminación urbana e industrial.
– El ozono troposférico sigue siendo el contaminante atmosférico que año tras año afecta a más población y territorio en el Estado español, y el más estrechamente ligado al cambio climático, por su relación con las altas temperaturas. Durante 2022 sus niveles han aumentado de forma importante en Melilla respecto a los de 2019, por efecto de las tres intensas y prolongadas olas de calor del verano, el más cálido desde al menos 1961.
– El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo al cual el aire contaminado por ozono ha afectado en 2022 a la totalidad de la población y del territorio melillenses.
– Si se considera el valor objetivo trienal establecido por la normativa, más laxo que la recomendación de la OMS, no habría población que haya respirado aire contaminado por encima del estándar legal en el periodo 2020-2022, con arreglo a los criterios del informe.
– La frecuencia de las superaciones de los estándares de la OMS y legal ha sido superior a la de los años previos a la pandemia, con aumentos de respectivamente el 18 % y el 46 % en relación al promedio de las registradas en 2019, único año del que se dispone de datos.
– El cambio climático se confirma como un factor de primer orden en el agravamiento de los episodios de mala calidad del aire por ozono, por el incremento de las temperaturas, el alargamiento progresivo de la duración del verano (estimado por la AEMET en un día al año) y la reducción de las precipitaciones, a sumar a otros “inconvenientes” ambientales entre los que en 2022 hay que destacar en España los virulentos incendios forestales.
– La contaminación por ozono debe abordarse como un problema sanitario de primer orden, que causa cada año entre 1.500 y 1.800 muertes en el Estado español, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Las personas más afectadas son niñas y niños, mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias crónicas.
– El coste sanitario y laboral de la contaminación por ozono fue de 5.000 millones de euros en 2013, un 0,33 % del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.
– La información a la ciudadanía por parte de las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. La página Web del Gobierno de Melilla no suministra ningún dato de las mediciones de sus dos estaciones fijas, aunque los transmite al Ministerio de Transición Ecológica. Resulta elemental por ello que el Gobierno de Melilla se esfuerce por mejorar la información de la calidad del aire en su Ciudad.
– Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono son la disminución del tráfico motorizado, la adopción de las mejores técnicas industriales disponibles, la sustitución de los disolventes orgánicos por agua, el ahorro y la eficiencia energética y el apoyo a las energías renovables en sustitución de las fósiles. También es necesario ampliar el Área de Control de Emisiones acordada para el Mar Mediterráneo, reducir el tráfico aéreo y evitar nuevas ampliaciones de aeropuertos, penalizar fiscalmente a los vehículos diésel y una moratoria para las grandes explotaciones ganaderas intensivas.
– A dos meses para que venza el plazo para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, pocas han cumplido esta obligación legal, pese a los abundantes fondos públicos que están recibiendo para ello. Ecologistas en Acción pide a los alcaldes que prioricen la salud de sus vecinos sobre cálculos electorales poco justificados.
– La crisis de la COVID-19 ha demostrado que la reducción estructural del transporte y la descarbonización de la industria y los edificios son las mejores herramientas para mejorar la calidad del aire que respiramos, en las ciudades y en las zonas rurales, también en el caso del ozono. La dramática situación creada por la pandemia ha corroborado que la reducción de las emisiones de precursores sí es efectiva para combatir la contaminación por ozono.
Más información:
José Cabo, 634 520 447, Ecologistas en Acción de Melilla
Miguel Ángel Ceballos, 653 072 277, coordinador del informe
Informe completo y resumen: https://www.ecologistasenaccion.org/210886


Arranque de la Central de ENDESA el día de la presentación del Melilla Sport Capital y junto al Hotel Melilla Puerto , situado frente al Puerto Deportivo.
ENDESA: RECONVERSIÓN O CIERRE
Hace tres años que Guelaya-Ecologistas en Acción denunció que la normativa que la anterior Consejería de Medio Ambiente tenía aprobada para limitar las emisiones de los gases contaminantes de la central térmica Endesa estaba basada en una ley del año 1974, que había sido derogada hace tiempo. Según la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que tenía en vigor, Endesa podía emitir los óxidos de nitrógeno que quisiera.
Cuando pusimos en conocimiento de esta ilegalidad al entonces Consejero de Medio Ambiente, Manuel Quevedo, se comprometió a revisar la AAI de Endesa.
La nueva AAI de Endesa se aprobó en 2019, pero podemos decir que solo ha cambiado el formato, el fondo sigue igual.
Es inadmisible que la anterior Consejería de Medio Ambiente haya dado carta blanca a Endesa para seguir contaminando sin cambio alguno hasta 2030.
Esta Consejería, por la continua presión de Guelaya-Ecologistas en Acción, tuvo que revisar los valores límites de gases contaminantes que Endesa podía expulsar por sus chimeneas; esta revisión forma parte de sus competencias, pero lejos de exigir a Endesa una reconversión acorde con la normativa europea sobre Mejoras Técnicas Disponibles, de obligado cumplimiento desde el 21 de Agosto de 2021, lo que supondría una reducción drástica de emisiones, del orden de más de 65% para los óxidos de azufre y partículas, y de más del 75% para los óxidos de nitrógeno, decidió establecer unos valores límites, hasta 2030, acordes con las emisiones actuales de Endesa; es decir, la nueva normativa local se ha adaptado a las emisiones reales en lugar de requerir a Endesa unas inversiones tecnológicas que rebajaran las mismas.
Así, cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa, aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión, establece que en 2021 los óxidos de azufre no pueden superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la anterior Consejería de Medio Ambiente le permite hasta 700; para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaría en 625, pero a Endesa se le permiten 2400! hasta 2030, y 1850! en años sucesivos; y en partículas el límite estaría en 35 frente a los 100 que le han autorizado.
Desde Guelaya analizamos los datos que nos facilitó Endesa sobre los valores de emisiones en continuo, que está obligada a medir, y pudimos detectar que hay turbinas que llegan a valores pico superiores a 4000 miligramos por metro cúbico de óxidos de nitrógeno.
Son inadmisibles los altos niveles de mercurio, un elemento altamente cancerígeno, que se declaran vertidos al mar: 1,2 Kg en 2007 y 3,2 Kg en 2014.
Además de todo lo anterior, ya denunciamos en su día los malos olores que se desprenden de Endesa desde hace varios años.
Cuando nos pusimos en contacto con los responsables de la central nos dijeron que eran debidos al traslado de unos depósitos y que en dos meses el problema estaría solucionado. Al cabo de casi un año colocaron unos filtros, pero los malos olores persisten.
Guelaya presentó 12 alegaciones a la AAI de Endesa en las que solicitaba, con arreglo a la normativa vigente, el cambio a otros valores límite para las emisiones y otras formas legales de aplicar la normativa que supusieran una mayor restricción de las mismas. Todas las alegaciones, excepto una, la petición de subir la altura de las chimeneas, fueron rechazadas sin ninguna explicación.
Es ofensivo, decepcionante y autoritario responder a peticiones argumentadas en la legalidad vigente con un escueto «No se acepta», sin explicación alguna. Probablemente es, incluso, ilegal.
Para mayor confirmación de esta situación inasumible, el informe publicado hace tres años por la Agencia Europea de Medioambiente titulado “Revealing the costs of air pollution from industrial facilities in Europe”, otorga a la central diesel de Melilla el puesto séptimo en el ranking de las veinte industrias europeas más contaminantes, es decir, que más costes económicos originan, proporcionalmente, por los daños a la salud derivados de sus emisiones de CO2.
El cambio climático es ya una realidad y no podemos seguir mirando para otro lado.
Es preciso reconvertir Endesa.

Melilla termina el año como único territorio español que no mide la calidad del aire y que permite a la central diesel de ENDESA contaminar sin los controles previstos en la actual normativa.
La central diesel de ENDESA sigue teniendo permiso para contaminar el aire con todo los NOx que quiera. No se le impone ningún valor límite. Era así cuando comenzó el mandato político de la ciudad hace casi cuatro años y así será en las próximas elecciones. Hemos perdido cuatro años para actualizar la Autorización Ambiental Integrada.
La declaración ambiental que publica la empresa ENDESA sobre su central en el año 2017 confirma que la legislación de referencia es el Decreto 833/1975, firmado en vida de Francisco Franco.
Cualquiera puede imaginarse que las mejores técnicas disponibles con las que ENDESA debería funcionar en Melilla no son las que estaban disponibles hace 43 años. Los niveles de partículas y SO2 que figuran en ese decreto como límites son varias veces superiores a los que están vigentes ahora en el Real Decreto 815/2013 o en el Real Decreto Legislativo 1/2016.
Pero además, el Decreto de 1975 no incluye ninguna limitación para los NOX, que causan tal daño a la salud que están provocando ellos solos el final de los motores diesel de locomoción.
Hace dos años que el consejero hizo pública su intención de actualizar la Autorización Ambiental Integrada, pero seguimos igual, es decir, con una ENDESA sin una Autorización Ambiental que ponga límites a las emisiones de óxidos de nitrógeno.
Y mientras acabamos el año sin autorización ambiental integrada actualizada, seguimos sin poder saber lo que respiramos porque tampoco después de medio año se ha cumplido el anuncio realizado este verano pasado de contratar a una empresa para que mida durante varios años la calidad del aire en Melilla.
Por algún motivo que desconocemos, tras los resultados de los últimos análisis de 2013 con graves incumplimientos en los niveles de partículas y ozono troposférico, ni la administración anterior ni la actual han puesto remedio al problema, porque la legislación obliga a tener planes de calidad del aire cuando algún contaminante supera los valores límite.
Somos el único territorio español donde la Administración se niega a cumplir con el derecho de los ciudadanos a saber qué respiran.
El año 2018 termina a cinco meses de la próximas elecciones y la calidad del aire en Melilla sigue siendo una asignatura pendiente tras casi 4 años de mandato.
Esperamos que los PGE de 2019, que ya no malgastan dinero para la ampiación del puerto, sí incluyan una partida presupuestaria para comenzar el estudio del cable submarino que conecte Melilla con la península dejando de ser una isla energética, lo que permitiría a través de la Red Eléctrica Española consumir una electricidad que al menos en un porcentaje importante procede de fuentes renovables, desapareciendo la contaminación atmosférica de ENDESA, que cifra en su propia declaración ambiental de 2017 en 726,78 toneladas de SO2, 2.968,70 toneladas de NOx, 60,03 toneladas de partículas y 144,07 toneladas de CO.

ENDESA Melilla es la 7ª instalación más contaminante de toda Europa
A la falta de control sobre los óxidos de nitrógeno, se suma ahora que tengamos la instalación industrial que más dinero cuesta por tonelada de CO2 emitido.

Ya denunciamos que Endesa Melilla cumple normas obsoletas con respecto a la protección del medio ambiente y de la salud pública, algo que la consejería de Medio Ambiente debe corregir, así le lo hemos pedido, porque es la responsable de la autorización ambiental integral con la que se maneja hasta el momento sin problemas ENDESA Melilla (nunca se abrió un expediente sancionador según nos han informado).
Además, los malos olores persisten, y cuanto más lo denunciamos públicamente, más huele, y no recibimos contestación ni comunicación alguna a nuestras denuncias
Pero lo que no sabíamos es que en el informe “Revealing the costs of air pollution from industrial facilities in Europe”, de la Agencia europea de energía, ocupamos el puesto 7 en el ranking de instalaciones industriales menos eficaces de Europa.
Ningún melillense, ni español en general, se puede sentir satisfecho de eso. No nos sirve que en el puesto 3 aparezca otra instalación española. Nuestro papel como melillenses no es ser penúltimos de todo lo malo en cualquier estadística nacional o europea diga. Creemos que nos merecemos ser europeos.
Si queremos ser la puerta de Europa en África, estamos muy lejos de eso, o muy cerca de África.
Pero hay que reaccionar ante esto. Por eso, seguimos llamando a la sociedad civil de Melilla, y a sus representantes políticos, para que se impliquen en una Melilla que forme parte de un Estado de derecho.
Es necesario aclarar lo siguiente:
¿Por qué resulta escandaloso socialmente que unas marcas de coches no cumplan una normativa ambiental sobre control de óxidos de nitrógeno y no es un escándalo que la autorización ambiental integrada de Endesa Melilla le permita emitir a la atmósfera todo el óxido de nitrógeno que quiera? Nos seguimos preguntando si eso es posible.
Los controles sobre los óxidos de nitrógeno se fundamentan en la estimación de muertes prematuras realizadas en toda Europa y también en España. Si existen normas europeas sobre eso, ¿es que no existen evidencias científicas sobre lo que se legisla en Europa?
¿Por qué se mantiene un certificado EMAS para la central de Endesa Melilla de si se trata de la 7ª instalación industrial más ineficiente económicamente (euros por tonelada de CO2 emitido).
Si EMAS es una normativa voluntaria de la Unión Europea que reconoce a aquellas organizaciones que han implantado un SGMA (Sistema de Gestión Medioambiental) y han adquirido un compromiso de mejora continua, verificado mediante auditorías independientes, ¿Cómo es posible que no resuelva en un año un problema como los olores que emite?
Endesa contamina, es algo que sabemos, y lo saben en la central porque es lo que nos dicen. Pero no son las partículas que emiten las que nos pueden dar la clave del problema, puesto que eso se verá “contaminado” por otras partículas, las que en Melilla están presentes cuando hace poniente, por ejemplo, o cuando llega polvo sahariano, algo verificado en Melilla.
Endesa vierte al mar mediante el agua de refrigeración, vierte a la alcantarilla, y de ahí, a la EDAR y al mar nuevamente, vierte al aire por sus chimeneas, y emite residuos peligrosos que deben ir a la incineradora.
A los malos olores, producidos potencialmente por escapes de gases, se pueden sumar los vertidos al agua o al aire de Mercurio, níquel…algo incomprensible si se trata de metales que se encuentran en las cantidades declaradas en Melilla por Endesa, pero al mismo tiempo en ninguna otra central diesel de España.
Solo si conseguimos información sobre todo ello podremos saber el impacto real de ENDESA sobre el medio ambiente y la salud pública.
¿Quién lo puede investigar? Se lo hemos pedido a la Consejería, y esperamos contestación. Solo se trata de que sepamos qué aire respiramos, y si la ley nos protege.
