En Melilla la jarilla cabeza de gato es más abundante fuera de los espacios protegidos de Melilla que dentro de la Red Natura 2000

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Cuarteles y terrenos militares son claves en la conservación en Melilla ya que albergan mayor número de plantas que dentro de los espacios protegidos de la Red Natura 2000

22 agosto 2021. A la jarilla cabeza de gato se la denomina con un nombre científico no menos curioso, Helianthemum caput-felis. Especie amante de las colinas soleadas del Mediterráneo occidental, en territorio nacional está catalogada como “vulnerable” porque ocupa muy pocos kilómetros costeros de la Comunidad Valenciana y Baleares, además de en Melilla.

El único censo completo de la especie en Melilla se realizó en 2017 mediante conteo directo. Posteriormente se realizó un conteo parcial en 2019 por parte de la UGR que ha continuado este año el equipo de seguimiento de especies protegidas de SEO/Birldlife y Guelaya en las instalaciones militares y cuarteles donde se ubica gracias a la colaboración de las autoridades militares contando con la autorización de la Consejería de Medio Ambiente. De los 3525 pies de plantas contados en 2017 en toda Melilla, el 78.8% de ellos estaba ubicada en instalaciones y terrenos militares fuera de las dos Zonas Especiales de Conservación de la Red Natura 2000.

La evolución observada en 2021, incluyendo los datos disponibles de 2019 ha sido la siguiente:

En el barranco del Quemadero se han perdido alrededor del 10% de las plantas presentes en 2017 mientras que en la base del acantilado de Aguadú se mantienen algunas decenas de pies de planta en el escaso suelo desnudo que le permite prosperar.

La causa del ligero deterioro en el espacio protegido del barranco del Quemadero puede deberse al aumento de la frecuentación y a las obras realizadas en la zona ya que no existe señalización de su presencia ni prohibición de salirse de los caminos y senderos. En el barranco del Nano en dos años se ha registrado una disminución del 25.8%. O bien se ha infravalorado el segundo censo de 2019 o se ha producido un declive significativo en dos años. En esta ZEC ha aumentado la frecuentación y se han abierto sin permiso numerosos senderos y sendas tanto peatonales como ciclistas como posibles
causas del deterioro.

En cuanto al seguimiento de las instalaciones militares en 2021 el resultado ha sido el siguiente:

El núcleo principal y más numeroso de la especie en Melilla se mantiene en el interior de la superficie del polvorín de horcas Coloradas, donde las obras que se han producido no le han afectado. El número de pies de planta registrado en 2017, que era de 1075, incluso parece que ha aumentado por encima de 1.300. Es una buena noticia aunque este aumento puede también deberse a la metodología de censado, pero en cualquier caso permite afirmar sin duda que la jarilla cabeza de gato no ha recibido impactos de
actividades humanas en este periodo. En cuanto a los campos de tiro y y el acuertelamiento Capitán Arenas no se han producido cambios y se mantienen las poblaciones que en conjunto apenas superan un centenar.

No se han censado ni el extremo sur del arroyo Tigorfaten ni las colinas ubicadas al sur del cuartel de La Legión, también terrenos militares. En el caso de arroyo Tigorfaten es destacable la invasión de acacias en el cauce casi de lado a lado y que se ha producido en los últimos cuatro años. Es urgente eliminar las acacias como especie invasora de toda la Red Natura 2000 como reiteradamente hemos denunciado y demandado.

En cuanto a las colinas del sur del cuartel de la Legión la amenaza principal es la frecuentación de personas, sobre todo porque forma parte del recorrido de pruebas deportivas ciclistas que transcurren por los senderos que bordean un gran rodal de más de 800 jarillas cabeza de gato, el más grande de la ciudad, y algunos otros más pequeños que además no han sido señalizados ni perimetrados para información pública, ya que los daños a esta especie están tipificados con multas en la Ley de patrimonio natural.

El daño principal en esta zona no es tanto la frecuentación por senderos de bicicletas o “running” si no se salen de los senderos actuales sino por el pisoteo de aficionados en las pruebas o la apertura de nuevas rodadas. El ganado que pasta en la zona hasta el momento no parece haber hecho daño a la jarilla.

La conclusión general sobre la valoración de la población de jarilla cabeza de gato es que se mantiene por encima de los 3.000 pies con ligeras pérdidas que sin embargo pueden llegar a ser significativas en las zonas donde se producen, especialmente en las Zonas de Especial Conservación y en las zonas periféricas sur de la Red Natura 2000.

Las propuestas de mejora son de dos tipos.

En primer lugar, debería unificarse la metodología y a ser posible encargarse a un mismo equipo de seguimiento la realización de censos que además debería cubrir el mismo año el 100% de las zonificaciones.
En segundo lugar, pero sin embargo más urgente, todas las zonas de acceso público deberían contar con un reglamento que impida expresamente bajo sanción salirse de los senderos y caminos autorizados en la Red Natura 2000 donde se desarrolla la jarilla cabeza de gato que además deberá estar señalizada y delimitada, al igual que las colinas del sur del cuartel de La legión ya que es una zona con un aumento significativo de frecuentación y realización de pruebas deportivas que atraen a público a estos lugares
ocasionalmente con el riesgo de pisoteo.

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