Revisando el programa electoral del PP I. Movilidad

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En las sedes de los partidos y en las plazas y parques públicos se escucha ruido de sables. Es una expresión castrense, pero define bastante bien el clima pre-electoral que vive España y Melilla.

Es el momento de rendir cuentas, y el partido de Gobierno, en nuestro caso el PP, presentó un programa electoral, que indudablemente no es el que hubiera defendido nuestra organización, pero, eso sí, es el programa que los melillenses han querido votar.

Si en Melilla gobernara otra formación política, Guelaya Ecologistas en Acción haría lo mismo, recordar a la opinión pública lo que se cumple y se deja de cumplir en materia de medio ambiente, y a continuación, opinar, como representantes de la sociedad civil, sobre lo que creemos que hay que hacer en el futuro, sea cual sea la formación política que nos gobierne.

Así que ahora que se debe estar pensando en el programa de las próximas elecciones, es fundamental saber si lo que se propuso hace casi 4 años, se ha cumplido, porque si no es así, más les vale hacer una prórroga del programa electoral.

Nos estamos refiriendo, naturalmente, a la política de medio ambiente, en sentido genérico y transversal, aplicada durante estos años.  Y la política de medio ambiente no reposa exclusivamente en la consejería del mismo nombre.

Por eso, empezamos a analizar qué ha pasado con las “promesas” electorales, que ahora deberían ser realidades, en el ámbito de la movilidad, que está más vinculada a la Consejería de Seguridad Ciudadana y a la de Fomento que a la de Medio Ambiente.

Esto es lo que decía el programa electoral del PP en materia de transporte público:

Transporte público.

En la actualidad, se encuentra en fase de redacción el nuevo pliego de condiciones  (recordar que estamos leyendo lo que se escribió hace 4 años) que regulará el transporte público colectivo de autobuses en los próximos años. Con dicho pliego, se impulsará y modernizará el transporte público de viajeros, modificando los itinerarios actuales, para que todos los lugares de interés público dispongan de parada (puerto, aeropuerto, cementerios, instalaciones  deportivas, centros sanitarios, centros escolares, etc.). Igualmente, se planteará la utilización de vehículos más apropiados a las características de nuestra ciudad, completamente accesibles para todos y menos contaminantes,

Se mejorará el servicio de atención al cliente en los transportes urbanos, proporcionando información detallada en cada parada de los itinerarios, conexiones y horarios.

Se realizarán campañas y convenios con distintas organizaciones para fomentar el uso del transporte colectivo urbano de autobuses.

Resulta sorprendente que, a pesar de leer y volver a leer lo planificado para el transporte público, el porcentaje de cumplimientos sea exactamente 0, nada de nada, ningún objetivo cumplido.

Tras casi 4 años, el nuevo pliego de condiciones que regulará el transporte público sigue sin conocerse. Nos referimos a los autobuses. Porque si se trata del transporte público a la península, eso ya es conocido de todos, ni siquiera tenemos firmado el contrato marítimo.

El escenario que se ha creado tras 4 años es el siguiente:

La empresa que regenta el transporte público en Melilla, la COA, acaba de ir a los tribunales para plantear un contencioso administrativo contra la Ciudad Autónoma, por no cubrir el déficit de explotación. Nada que opinar sobre el asunto por nuestra parte. Que la justicia se pronuncie.

Pero no es posible pensar que el problema del transporte público en nuestra ciudad se decida en los tribunales. Eso solo es un indicador de la escasa “voluntad política” del Gobierno local por promoverlo, ya que presuntamente ni siquiera cumple con sus obligaciones, ya que solo así puede entenderse lo que ha decidido la COA, acudir a los tribunales de justicia. Un mal acuerdo es siempre mejor que un buen juicio.

No se ha publicado el pliego de condiciones, anunciado varias veces, la última para septiembre de este año, por el consejero de Seguridad ciudadana, que hubiera creado  competencia entre empresas, (lo que es muy valorado en las economías neoliberales, que es la que defiende el Gobierno del PP, aunque a los ecologistas nos parezca insostenible). Pero tampoco se ha conseguido  tener un servicio modernizado en estos momentos, y a eso se añade, o quizás sea la causa, que esté en peligro la propia existencia de una Cooperativa local, la COA.

El resto de propuestas del programa electoral se han “difuminado” tras el Plan de Movilidad Urbana de Melilla (PMUS), que dedicó en un “supuesto” plan de participación social una reunión específica este año sobre transporte público, en el que se discutió sobre cómo impulsarlo, sobre nuevas líneas, sobre paradas modernizadas, ya que actualmente las paradas son inexistentes en muchos casos, ya que solo son señales de tráfico en una acera sin modificar, por lo que no hay ningún avance en la información al usuario.

En esa reunión del PMUS sobre transporte público se planteó la utilización de vehículos más apropiados a las características de nuestra ciudad, completamente accesibles para todos y menos contaminantes, pero no por parte de la Consejería, sino por parte de Guelava Ecologistas en Acción, que propuso autobuses propulsados por gas, pero curiosamente cuando defendemos y proponemos medidas incluidas en el programa electoral del PP, es el propio PP quién se niega a aceptar nuestras propuestas.

El PMUS, que se presentó con una oferta de “Pacto social”, no ha sabido gestionarse como tal, y ahora es más un papel en un cajón que otra cosa, pero no solo por el papel de la Consejería de Seguridad Ciudadana, sino porque la Consejería de Fomento ha puesto todas las piedras en el camino que ha podido para impedir que se llegue a un consenso social. Ya denunciamos en su día la descoordinación administrativa en este tema.

Descoordinación quiere decir que en el área de Fomento el programa electoral diga “Mejora de la accesibilidad, la movilidad y los espacios urbanos.

Realizaremos los Estudios Previos necesarios y en base a ellos proyectaremos un Plan de Movilidad Sostenible Urbana que tenga en cuenta de forma prioritaria el transporte público.”,

Y después sea la Consejería de Seguridad Ciudadana la que lidere y coordine el proceso, de ahí viene, según creemos,  el “pique” que las dos consejerías tienen desde que se iniciaron las reuniones del Plan de participación del PMUS.

¿Cómo van a consensuar con la sociedad civil lo que no han podido coordinar dentro del propio Gobierno de la Ciudad?

Además de esto, hay dos proyectos vinculados con la movilidad y el PMUS, el sendero verde, degradado a sendero gris por la opinión pública, y el mapa de ruidos, que precisa una tramitación que impedirá que se pueda integrar su “Plan de acción” en el PGOU de Melilla y en el PMUS, que según todos los calendarios conocidos, debía estar ya más que aprobado.

Otra cosa es que la sociedad civil, no solo representada por Guelaya Ecologistas en Acción, sino también por Melilla Conbici, se haya visto obligada a defender el PMUS como una reivindicación, y ahora nos tengamos que poner a pensar qué podemos hacer para conseguir algo sostenible para nuestra ciudad si no es suficiente que el partido político que gobierna diga que va a hacer algo que tenía en su programa electoral, reciba el respaldo de la sociedad civil, y ni por esas se consigue avanzar.

Evidentemente, el futuro no puede ser así en Melilla si quiere ser sostenible desde el punto de vista social, económico, cultural, y ambiental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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