patrimonio natural de Melilla

Guelaya intenta evitar la eliminación de árboles en el parque Lobera

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  • La Memoria justificativa del contrato de obras del proyecto de “Remodelación y adaptación del Parque Lobera”  no incluye que se eliminen árboles en las obras

 

  • Guelaya apoya la retirada de árboles  muertos, el traslado de los  árboles a otros lugares y la salvaguarda de los árboles que por su tamaño puedan catalogarse como árboles singulares

 

  • Apoyamos igualmente los criterios técnicos de la consejería que en la memoria que salió a contratación no incluyeron el apeo, tala o eliminación de árboles.

 

El Parque Lobera se está remodelando y los criterios técnicos que la consejería incluyó en la memoria justifica del proyecto deben ser cumplidos y hacer posible que el patrimonio natural de Melilla recogido en el parque Lobera siga con nosotros.

 

Guelaya se ha dirigido a la consejería de medio ambiente y sostenibilidad para expresarle su apoyo para evitar que se elimine una parte del patrimonio de la ciudad, que en este caso es tanto patrimonio natural como histórico.

 

Para ello, la entidad ecologista ha solicitado a través de la coordinadora técnica de la Consejería una reunión el martes 26 con los técnicos de la Ciudad Autónoma que atienden la oficina del medio natural para pedir aclaraciones sobre el cumplimiento de los criterios publicados en la contrata.

 

La Ciudad publicó la memoria justificativa del proyecto de “Remodelación y apdatación del Parque Lobera” (referencia 185/2018/CMA) y en la descripción de las obras no incluyó la eliminación de árboles, algunos de ellos valedores de la categoría de “árboles singulares” por su antigüedad.

 

En cambio, en el capítulo “movimiento de tierras” incluyó lo siguiente:

 

* “Los trasplantes de árboles que sean necesarios deberán realizarse en el interior del propio recinto, reubicando los ejemplares en condiciones óptimas para garantizar la supervivencia de los ejemplares.”

 

Sin embargo, las noticias sobre las peticiones de la empresa concesionaria del contrato de eliminar árboles aprovechando la obra han llegado a nuestro conocimiento, y puesto que no está incluido en el proyecto entendemos que no deben aceptarse por parte de la consejería permisos que faciliten y abaraten el proyecto a costa del patrimonio natural y en este caso histórico de Melilla.

 

En algunos casos puede entenderse el criterio de eliminación, por ejemplo, en el caso de los árboles muertos. Pero no en otros.

 

Por ello, Guelaya entiende que los intentos de eliminar árboles del Parque Lobera que no responden a criterios técnicos no obedecen a los intereses públicos de conservación del patrimonio natural y cultural y por ello ha solicitado una reunión con urgencia el próximo martes en el mismo Parque Lobera para permitir que los intereses generales se sobrepongan a los intereses particulares de las empresas concesionarias.

 

Estamos a la espera de que el próximo lunes y martes no se elimine ningún árbol vivo del parque lobera y que consigamos mantener el consenso que hace unas semanas se consiguió en la reunión con el consejero en defensa del arbolado urbano de Melilla.

 

 

* Puede leerse “Los trasplantes de árboles que sean necesarios deberán realizarse en el interior del propio recinto, reubicando los ejemplares en condiciones óptimas para garantizar la supervivencia de los ejemplares.” en el enlace:

 

https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/1ab9fd76-6738-40ff-b8eb-9e0b5afb42ab/DOC20181221102039MEMORIA+JUSTIFICATIVA++PARQUE+LOBERA.pdf?MOD=AJPERES

 

pino parque lobera obras

Guelaya presentará propuestas a los presupuestos 2020 de la ciudad

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  • La asociación espera que por la vía de la participación consiga más objetivos medioambientales que por la presentación de alegaciones tras la aprobación de los presupuestos en el Pleno que ya realizó en 2018 y 2019.

 

Durante los dos últimos años Guelaya ha venido presentando alegaciones a los presupuestos de la ciudad justificadas por la ausencia de compromiso presupuestario en Melilla de determinadas demandas legales que tenían que ver con la conservación del patrimonio natural de la ciudad.

 

Esa situación de ausencia de inversiones en el medio ambiente no solo han tenido como consecuencia la falta de empleo verde, sino que tras 7 años de redactar un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Melilla y Gestión de los Espacios Naturales (PORNG) no se haya desarrollado absolutamente ninguna herramienta que permita gestionar adecuadamente, de acuerdo con algún tipo de norma, proteger y conservar de forma efectiva el patrimonio natural de Melilla o al menos, los hábitats, especies y espacios que la legislación europea obliga a conservar.

 

Por eso a los ecologistas nos sigue escandalizando que la retirada de basuras de espacios protegidos se tenga que hacer por personas voluntarias, que se siga haciendo botellón en espacios protegidos o que los vehículos sigan transitando por estos espacios sin que la administración anterior consiguiera evitarlo o al menos lo intentara.

 

  • La conservación de la biodiversidad debe ocupar un lugar central en el presupuesto de la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad.

Si se busca en el presupuesto de medio ambiente de la ciudad una partida presupuestaria que tenga relación directa con la gestión solo se encontrarán cajones de sastre donde bajo el concepto de “otras iniciativas” y referencias semejantes se incluyen algunos cientos de miles de euros en un presupuesto global de decenas de millones de euros.

 

Las conservación de la naturaleza no existe en el presupuesto, y Guelaya no puede admitir, por ejemplo, que un contrato de varios años para controlar gaviotas patiamarillas en el casco urbano sea la medida estrella.

 

Está bien que se controle la población de una especie de gaviota que molesta a los vecinos, pero no tiene sentido que se emplee 0 euros en las especies protegidas, incluyendo la gaviota de Audouin.

 

  • La Ciudad deberá compensar la falta de desarrollo estatal en la última década del Convenio sobre Biodiversidad Biológica.

El 20 de agosto faltaba 500 días para que se cumpla el plazo aprobado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la UE de detener la pérdida de biodiversidad en 2020.

 

Ecologistas en Acción ha adelantado que España fracasará en este objetivo por no haber tenido voluntad política, no haber tomado medidas eficaces para detener la pérdida de biodiversidad y haber mostrado un escasísimo interés en la conservación de la naturaleza.

 

Melilla ya ha fracasado en el cumplimiento de sus objetivos sobre conservación de la biodiversidad, al igual que España lo ha hecho en el ámbito internacional. Solo queda una salida posible, invertir en el futuro considerando que vivimos una emergencia climática que obliga a considerar una emergencia la extinción de especies porque dependemos de ellas.

 

Como reconoce el Informe de Seguimiento del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2017 (elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica), de los 39 objetivos, cuatro han sido plenamente alcanzados, otros tres quedan cerca de su cumplimiento, y 24 objetivos han tenido avances pero no han sido cumplidos. Por último, ocho objetivos no han tenido avances que puedan considerarse significativos.

 

Con esta inacción, los diferentes gobiernos de España han puesto en riesgo el bienestar humano y buena parte de nuestra economía.

 

Un claro ejemplo de ello son las consecuencias sociales y económicas que supone la pérdida de las especies polinizadoras, en su mayor parte insectos. Sin esos polinizadores, los daños económicos en las actividades agrarias serían terribles, ya que en España alrededor del 70 % de los cultivos para consumo humano dependen de los insectos que desarrollan la polinización.

 

Además, estos polinizadores generan múltiples productos como miel, cera o medicamentos y contribuyen directamente a la producción de fibras como el algodón y el lino, o materiales de construcción como la madera. El servicio esencial que ofrecen los polinizadores en la oferta de alimentos se valora en más de 2.400 millones de euros para la agricultura española.

 

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Recogida de residuos en la ZEC de Aguadú por parte de voluntarios de Guelaya