Día: 22 junio, 2018

La ampliación del puerto es insostenible. Guelaya espera sensatez y una resolución ambiental negativa.

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  • Todos los datos apuntan a una resolución negativa o a una obra técnicamente irrealizable

 

  • Hemos perdido una década en un camino equivocado

 

La reciente resolución de la evaluación de impacto ambiental del proyecto de ampliación de la desalinizadora ha puesto el listón muy alto. La presencia de Patella ferruginea en ese caso ha obligado a modificar el proyecto que además debe someterse a un calendario de trabajo muy apretado, ya que solo se podrán hacer trabajos marítimos desde el 16 de diciembre al 16 de agosto, para respetar el ciclo reproductor de la Patella. Y además, solo se podrá trabajar con buen tiempo, para asegurar que las barreras físicas retengan la turbidez.

 

Si en la ampliación del puerto se repiten estas obligaciones, prácticamente perderíamos los meses de diciembre a abril para trabajar, quedando unos pocos meses de trabajo al año que multiplicaría la duración de la obra de 3 años a 10.

 

El puerto-isla que se quiere hacer se fundamenta en crear una hipotética corriente que haga viables a las larvas de Patella de la escollera exterior, pero eso es una hipótesis que hay que probar, y los estudios que se sometieron a información pública no lo probaban, sino todo lo contrario.

 

Pero no solo son motivos ambientales y el sobrecoste que ello supone por lo que es insensato hacer esta obra, sino que económicamente también es insostenible.

 

Melilla ha pedido entrar en la unión aduanera. Con eso se acaba el puerto franco y las ventajas fiscales de una terminal de contenedores.

 

El Gobierno de Melilla ha decidido disminuir el contrabando, ajustándolo para que la frontera de Beni Enzar no se vea colapsada por porteadores y colas de coches, con lo que no existe previsión de aumento de mercancías en Melilla.

 

Las estadísticas de los últimos años apuntan a una disminución del movimiento tanto en viajeros como en mercancías. En el último trimestre la disminución de mercancías ha sido del 23.5%

 

La utilización de la ampliación para una terminal de cruceros ha quedado en suspenso recientemente en Melilla al saberse que el gremio profesional de los cruceros no considera a la ciudad preparada para una oferta competitiva de cruceristas.

 

El proyecto con el que tendría que competir el puerto de Melilla, el macropuerto de Nador West, sigue su curso.

 

El gasto que supone trasladar instalaciones a la nueva superficie portuaria si se hace, como Endesa, la incineradora o los depósitos de combustible ni siquiera se ha calculado.

 

El proyecto de ampliación es fruto de una mentalidad que ha provocado “pelotazos” y mucha corrupción, autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones, terminales de contenedores vacías, y ahora puertos sin barcos en Melilla.

 

El Tribunal de Cuentas europeo valoró en uno de cada tres euros lo que se perdía en las obras portuarias europeas. Seguir con la ampliación del puerto es despilfarrar el dinero público.

 

Guelaya Ecologistas en Acción espera que no se presione a los técnicos que tienen que decidir sobre la evaluación ambiental, que son los que ha dispuesto el PP, ya que el periodo de alegaciones terminó el año pasado. Llevamos casi 6 meses de trámite y la resolución debe estar al caer.

 

En estas condiciones el Gobierno de España debe dejar de pensar en una quimera que solo ha provocado gastos millonarios y pérdida de tiempo porque se ha vendido todo el futuro de Melilla a la ampliación del puerto y ahora no hay ninguna alternativa prevista.

 

Con ello las inversiones urgentes que esperamos del Estado para educación, sanidad y asuntos sociales en el futuro no se verían retrasadas ni cuestionadas, y ya que no existe ninguna panacea para resolver el futuro económico de la ciudad, Guelaya propone hacer una economía circular e inversiones en medio ambiente, para variar.

puerto tormenta

 

 

 

 

Ecologistas en acción presenta el informe de calidad del aire 2017 sin poder consultar datos de Melilla porque ni la Ciudad ni el puerto tienen estaciones de medición.

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  • Los últimos datos de Melilla son de hace 5 años y mostraban superaciones importantes en varios contaminantes que haría falta analizar de forma continua a lo largo del año para conocer su verdadera magnitud

 

  • En una ciudad como Melilla con tantas personas afectadas de problemas respiratorios por alergias la falta de datos impide dar alertas sanitarias.

 

  • El informe señala un empeoramiento de la calidad del aire debido a la reactivación económica.

 

Tres años y tres presupuestos ha tenido el actual gobierno de la ciudad para instalar una estación de medición de la calidad del aire atmosférico en Melilla pero la salud de las personas y los ecosistemas no son una prioridad.

 

Una ciudad que en muy pocos metros cuadrados tiene una incineradora, un puerto y una planta termoeléctrica en pleno centro urbano se merece que la administración vigile la salud ambiental de su población, teniendo en cuenta que el parque automovilístico es de un coche cada dos personas.

 

El tráfico motorizado y las centrales termoeléctricas son las causas principales de la contaminación atmosférica en España.

 

El informe de Ecologistas en Acción utiliza información oficial y este año se amplía con las mediciones realizadas en Puertos del Estado. Pero el puerto de Melilla tampoco tiene estación de medición.

 

Se trata de un problema específico al que se presta atención en este informe, la repercusión del transporte marítimo en los puertos del Estado. Con la información aportada por las autoridades portuarias, se puede concluir que estas instalaciones podrían haber tenido una repercusión relevante en la calidad del aire de las ciudades en las que se ubican, en especial en aquellos casos en los que el movimiento y el almacenamiento de graneles se realiza al aire libre, o donde el tránsito de buques de mercancías y de pasajeros (cruceros) está aumentando de manera importante. En los puertos de Almería, Motril, Avilés, Gijón, Santander, Barcelona, Tarragona, Alicante, A Coruña y Cartagena se produjeron superaciones de los límites legales.

 

Como ya sucediera en el año 2015, durante 2017 se ha interrumpido la tendencia a una cierta reducción de los niveles de contaminación respecto a los valores alcanzados en 2008 y años anteriores, reducción que fue debida más a razones coyunturales (la crisis económica) que a la aplicación de medidas planificadas y orientadas a mejorar la mala calidad del aire.

 

En 2017 se han incrementado significativamente las concentraciones de partículas PM10y PM2,5, dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2) y ozono troposférico, respecto a los niveles registrados en 2016, lo que explica el sensible empeoramiento general de la situación y la mayor población y territorio afectados por la contaminación.

 

La población que respiró aire contaminado en el Estado español, según los valores límite y objetivo establecidos para los contaminantes principales citados por la Directiva 2008/50/CE y el Real Decreto 102/2011, alcanzó los 17,5 millones de personas, es decir un 37,6% de toda la población. En otras palabras, uno de cada tres españoles respiró un aire que incumple los estándares legales vigentes. Esta situación supone un aumento de 0,6 millones de afectados respecto a 2016.

 

Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más estrictos que los límites legales (y más acordes con una adecuada protección de la salud), la población que respiró aire contaminado se incrementa hasta los 45,0 millones de personas. Es decir, un 96,6% de la población. En otras palabras, la práctica totalidad de los españoles respiró un aire con niveles de contaminación superiores a los recomendados por la OMS. Esta situación supone un aumento de 1,3 millones de afectados respecto a 2016.

 

Guelaya Ecologistas en Acción seguirá exigiendo a la Ciudad que instale estaciones de medición en el centro urbano, y fuera de él, ya que si bien en el parque Hernández se midieron en años pasados valores cercanos a los límite en óxidos de nitrógeno, es en los pinares de Rostrogordo donde se registraron picos peligrosos de ozono troposfértico, un contaminante secundario, lo que podría afectar tanto a personas con problemas respiratorios como deportistas, además del daño que produce el ozono troposférico en la vegetación.

 

Negarse a informar a los melillenses sobre la calidad del aire que respiramos, sea cual sea el origen de los contaminantes, es una actitud irresponsable. La contaminación del aire es un asunto muy grave, que causa hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español cada año, quince veces más que los accidentes de tráfico.

 

Por otro lado, Guelaya Ecologistas en Acción apuesta en Melilla por aplicar al tráfico marítimo los criterios de combustibles con bajo contenido en azufre que ya se han impuesto en el mar del Norte, Báltico y Canal de la Mancha.

 

La contaminación y el ruido provocado por el tráfico motorizado en Melilla solo pueden evitarse si se cumple el objetivo del plan de movilidad urbana sostenible (PMUS) de cambiar el coche por modalidades sostenibles de desplazamiento. 

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