Área de conservación
La nieve llega al Gurugú
Después del incendio que afectó a gran parte del macizo del Gurugú, una de las consecuencias que más temíamos era que las primeras lluvias arrastraran la tierra fértil, una vez desprovista de la vegetación que la sujeta.
Las primeras lluvias llegaron, pero este año, lejos de su carácter torrencial habitual, han caído con sorprendente suavidad. Y lo más sorprendente aún es que las últimas cayeran en forma de nieve, lo mejor que le puede pasar al monte que hace de cuenca hidrológica para Melilla. El agua en forma de nieve se dosifica de forma lenta, conforme se va derritiendo; esto facilita su absorción y evita los temidos arrastres de tierra.
Esta imagen del castillo de Basbel cubierto por la nieve seguramente tardaremos mucho en volver a verla, pero sus efectos beneficiosos en los acuíferos se alargarán en el tiempo.

Charla y exposición en el IES Rusadir en el #DiaMundialLaEducacionAmbiental
Ayer 26/01/2017 celebramos con el IES Rusadir el #DiaMundialDeLaEducacionAmbiental con una charla sobre nuestra biodiversidad a los alumnos de 4º de dicho instituto.
Además, nuestras fotos de fauna y flora de Melilla estarán allí durante toda esta semana, para que esta festividad alcance todo su sentido y la educación ambiental esté presente en todas nuestras escuelas.
Este sábado celebramos el #DiaMundialdelaEducacionAmbiental caminando y plantando
EL SÁBADO CAMINATA Y PLANTACIÓN.
Hemos quedado frente a la puerta del colegio Pedro Estopiñán (Altos del Real, carretera del Barrio Chino) a partir de las 10:30 para comenzar desde allí el recorrido por la Pista de Carros hacia la confluencia de los arroyos Sidi Guariach y Alfonso XIII (en la puerta del campo de golf), donde comenzará la plantación, a partir de las 11:30 aprox.
Los que no queráis acompañarnos a la caminata podéis ir directamente al lugar de la plantación a partir de esa hora.
¡¡Celebra con nosotros el #DiaMundialDeLaEducacionAmbiental conociendo y mejorando los espacios verdes de Melilla!!

Otra rapaz muerta a manos de las gaviotas en los tejados de la ciudad
Esta vez ha sido un gavilán la víctima de la agresividad de las gaviotas patiamarillas, una especie en plena expansión en la ciudad y muy agresiva con las otras especies de aves que hasta ahora poblaban los tejados de Melilla.

Aunque el problema de la expansión de las gaviotas patiamarillas por el casco urbano de Melilla pasa más desapercibido en invierno, sigue estando ahí. La causa principal es el aumento desmedido de su población debido a que se alimenta de los desechos humanos, y eso hay de sobra en nuestra ciudad; además, sus enemigos naturales (zorros, halcones…), aparte de ser hoy en día muy escasos, sólo pueden actuar en el entorno original de estas aves, los acantilados de Melilla.Por tanto, al expandirse por los tejados de la ciudad se libran también de la presión de los pocos depredadores que tienen estas aves.
Hace ya años que solicitamos una y otra vez a la consejería de medio ambiente que actúe para controlar la expansión de esta especie de forma incruenta, como ya se ha hecho en muchas ciudades españolas (con el parafinado de huevos, por ejemplo, como se hace en Chafarinas) para evitar los múltiples incidentes que provoca sobre todo en primavera, cuando los pollos están crecidos y los padres se muestran especialmente agresivos para protegerlos.
En su hábitat original, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) se alimenta sobre todo de los peces que roba a otras gaviotas como la reidora o la Audouin, e incluso de los pollos de éstas. Esta agresividad natural de las patiamarillas hace que su expansión por los tejados de la ciudad provoque la desaparición del resto de especies que habitan estos tejados, ya sea porque huyen o porque son abatidas por ellas.
Pocas son las aves que puedan competir con el tamaño, el número y la agresividad de esta especie. Hace unas semanas los alumnos del IES Juan Fernández fueron testigos de la muerte de un precioso cárabo (Strix aluco), una rapaz nocturna muy escasa en Melilla, a manos de las patiamarillas que se arremolinan sobre ese instituto esperando los desechos que dejan los alumnos en el recreo.
Y hace unos días le tocó a este precioso gavilán (Accipiter nisus), que se dejaba ver por los tejados del mercado central. Los obreros que trabajaban sobre el tejado de este mercado la semana pasada observaron cómo las patiamarillas acabaron con la vida del gavilán con bastante facilidad, ya que esta rapaz de tamaño medio no suponía ninguna amenaza seria para ellas. Fueron estos obreros los que realizaron la foto que ilustra el artículo.
Este año volveremos a pedir que la consejería de medio ambiente se involucre en el control de esta especie y les volveremos a recordar que para estas labores cuenta con nuestra colaboración desinteresada.
También volveremos a recordarles que en su expansión las gaviotas patiamarillas ya ha llegado a los acuartelamientos del barrio del Real, muy próximos al aeropuerto, con lo que el problema amenaza con complicarse aún más si esta especie empieza a interfir en los despegues y aterrizajes de los aviones.
Seamos la voz de nuestros árboles urbanos
Son muchas las veces que Guelaya ha denunciado públicamente las podas excesivas y sin motivo de los árboles de la ciudad, sin que hasta ahora estas denuncias se hayan tenido mínimamente en cuenta. Toca cambiar de estrategia, y que sean los ciudadanos los que alcen la voz por estos ancianos árboles que llevan medio siglo dando servicio a la ciudad.
Lo que ha ocurrido con los grandes ficus del edificio de Correos ha provocado la indignación de muchos ciudadanos de Melilla; estos veteranos árboles formaban parte del paisaje de esa zona céntrica de Melilla, y por su porte y belleza eran para muchos melillenses monumentos naturales de pleno derecho. Ya en los años 80 fueron desmochados de tal modo que uno de ellos no sobrevivió, y los demás han tardado décadas en recuperarse de aquella mutilación. Cuando comenzaron a podar el primer árbol, recibimos muchos mensajes de melillenses que querían parar de algún modo el desatino, pero la poda continuó sin remisión, y en pocos días todos los árboles fueron intervenidos, hasta no dejarles ni una sola de sus hojas. Debemos llamar la atención sobre un hecho: el antiguo edificio de Correos de la calle Pablo Vallescá está abandonado desde hace años, por lo que las ramas de estos árboles no molestaban a ningún vecino ni interferían en ninguna actividad laboral.

Pero esta situación no es nueva: todo el arbolado de la ciudad está sufriendo en los últimos años un régimen de podas desmedido, hasta tal punto que muchos de los viejos ficus que crecían en los bulevares del Real y el centro de la ciudad han perecido ya, y la mayoría de los que sobreviven muestran signos evidentes de enfermedad. Las podas son continuas durante todo el año, incluyendo la primavera, cuando muchos pajarillos crían en las ramas de estos árboles, y en verano, cuando más necesaria es la sombra que proporcionan en una ciudad donde el sol es inclemente.
Estas podas han sido denunciadas por Guelaya en muchas ocasiones; algunas de ellas ante las autoridades ambientales, otras muchas ante los medios de comunicación, y siempre que hemos tenido oportunidad, lo hemos transmitido al consejero de medio ambiente en persona. En no pocas ocasiones se nos ha contestado que las podas eran solicitadas por los mismos ciudadanos, que, según se nos decía, se quejaban de que las ramas estaban cerca de sus ventanas, que impedían la visión o que atraían a los insectos. Sin embargo, el número de melillenses que nos han expresado su indignación por estas podas abusivas nos hacen pensar que, o los motivos de las podas son otros, o no se está escuchando a buena parte de la población melillense, la que acepta los pocos inconvenientes que crean los árboles a cambio de las muchas ventajas que ofrece un arbolado sano, como el que disfrutan los ciudadanos de Málaga, Granada o Almería.


El poco efecto de nuestras denuncias y el creciente número de ciudadanos indignados por esta situación nos han persuadido de que es necesario un cambio de estrategia, con el fin de que la indignación de estos melillenses sea oída, y sirva también para darle por fin la palabra a los árboles de la ciudad, las primeras víctimas de estas podas sin control. Existe un cauce administrativo para que las quejas de los ciudadanos lleguen a nuestras autoridades municipales, y Guelaya quiere invitar a los ciudadanos a que usen este recurso para demostrar que, si bien puede haber melillenses que estén de acuerdo o incluso soliciten el podado de los árboles de su calle, hay otros muchos melillenses que se oponen al maltrato que está sufriendo el arbolado urbano de la ciudad.
En este enlace podéis descargaros el impreso de quejas y sugerencias de la Ciudad Autónoma. Una vez completado se puede entregar en el Ayuntamiento, o nos lo podéis hacer llegar a nosotros en cualquiera de las actividades que realizaremos en estos próximos días. Los iremos entregando en la oficina pertinente conforme vayan llegando a nuestras manos.
https://drive.google.com/open?id=0B7gKQ5mOaLJ9UEc2WnF0OXk2TlU
En los próximos días difundiremos este enlace por correo a nuestros socios. También estará en nuestro blog (guelayaecologistasenaccion.wordpress.com), y en el resto de nuestras redes sociales, a disposición de la ciudadanía. Esperamos que se haga el máximo uso de él por el bien de unos árboles que ya forman parte de la historia de la ciudad, de la historia “viva” de la ciudad.
De olivar a esto…
El modo de disfrutar de muchos melillenses en los escasos espacios verdes que quedan en la ciudad choca frontalmente con el de buena parte de la ciudadanía, ya que su actividad no deja opción al resto de ciudadanos de disfrutar de otro modo distinto del contacto con la naturaleza.
A nuestro entender, este uso de las últimas zonas rurales de Melilla es poco solidario e incomprensible, y constituye un mal ejemplo para las generaciones venideras, a las que estamos dejando una herencia muy preocupante. En la foto, el olivar de la huerta Weil, antiguo lugar de descanso y provisión de muchas de las aves migratorias que pasan por la ciudad, hoy en día convertido en una pista para vehículos 4×4, podría haber sido un lugar de esparcimiento para realizar múltiples actividades por parte de muchos melillenses con otras aficiones distintas a las del mundo del motor.
La periferia de la ciudad sigue siendo la gran olvidada de la administración, que apenas actúa sobre zonas puntuales para determinadas pruebas deportivas. Son muchos los melillenses que quieren disfrutar de estos reducidos espacios naturales, cada vez más deteriorados y acorralados por el hormigón. Desde Guelaya pedimos que se oiga las peticiones y quejas de estos ciudadanos, cuyas demandas no son excluyentes y contribuirían a una mejora sustancial del entorno de Melilla, para el disfrute de todos los melillenses.
Los petirrojos llegan a Melilla
Ayer la guardia civil incautó más de cien «costillas» (trampas para pajarillos) en una finca de Gaucín, en Málaga. Las costillas son responsables de la muerte de cientos de aves migratorias en nuestra ciudad y al otro lado de la frontera. Especies como el alcaudón común casi ya no se ven, pues se las ha cazado sin piedad en plena época de cría y en los pasos migratorios, cuando estas aves son fácil presa por estar necesitadas de proteínas. El cebo suele ser una «alúa» u hormiga voladora. Ahora están empezando a llegar los petirrojos, algo de lo que muchos melillenses se habrán percatado, pues andan por todos los jardines y parques de la ciudad, y se les puede ver incluso en el momento en el que llegan por fin a la costa de Melilla después de cruzar el brazo de mar que nos separa de la península como auténticos héroes. También en estos días suelen subirse a las embarcaciones que navegan por el mar de Alborán, para tomar un respiro. Muchos, después de tan tremendo esfuerzo, quedan tan exhaustos que se dejan coger con las manos, pues no les quedan fuerzas para huir. Como en su día les pasó a los alcaudones, los petirrojos tienen tal prisa por acaparar proteínas para recuperarse del esfuerzo y seguir viaje que se convierten en presa fácil de los desalmados. Por las autoridades sabemos que se está usando en la ciudad incluso pegamento para atraparlos.
Estas aves no pueden terminar la odisea de cruzar el estrecho para encontrar la muerte al otro lado, es una crueldad que no tiene ningún sentido. Hay leyes específicas que protegen a las aves migratorias a nivel mundial, pues sus desplazamientos las hace muy vulnerables en un mundo altamente invadido por nuestras infraestructuras.
Desde Guelaya pedimos a los melillenses que denuncien sin dudar cuando observen cualquier tipo de trampa o de actitud que pueda ser lesiva contra estas aves que están llegando a la ciudad para pasar el invierno, o para seguir su camino hacia el interior del continente africano. Los melillenses tenemos la suerte de que nuestra ciudad sea un lugar de paso de estas aves, pero también tenemos la responsabilidad de que el tiempo que permanezcan aquí suponga el mínimo riesgo para ellas.

Mañana comenzamos con la recolección de semillas para el Gurugú
Mañana empezamos con la recolección de semillas de Tetraclinis en el vivero de Guelaya. Vendrán a echarnos una mano en la recolección miembros de los equipos de runners de Melilla, pues parte de esas semillas que se recolecten les valdrán para reforestar los senderos del Gurugú por los que suelen realizar sus entrenamientos.

Como recordaréis, miembros de uno de los clubes de corredores de Melilla, el Trail Running Melilla, nos mostraron su deseo de reparar cuanto antes los daños que el incendio provocó en los árboles que pueblan el Gurugú y flanquean los senderos que les sirven de pistas de entrenamiento. Surgió la idea de dispersar semillas de especies forestales autóctonas mientras realizaban los recorridos, y con esta idea pidieron la colaboración de Guelaya, que ofrecimos encantados, por supuesto. A la iniciativa se han unido con el mismo entusiasmo otros dos clubes de corredores, el Africanus y el Runners Team Melilla.
Mañana contamos también con la ayuda de todos los socios y simpatizantes que queráis colaborar. Es una labor muy entretenida, que se realiza en plena naturaleza y que siempre termina siendo una experiencia muy gratificante.
Os esperamos en el vivero forestal de Guelaya mañana sábado 24 de septiembre a partir de las 11:00.
Saludos
Siguen las podas sin sentido cuando más necesaria es la sombra de los árboles
Vecinos del barrio de la Victoria nos comentan indignados que se están volviendo a podar los ficus de esta barriada, que apenas se habían recuperado de la anterior poda, y cuando más necesaria es la sombra que dan estos árboles ante el verano especialmente duro que soporta la ciudad este año. Nadie encuentra explicación a esta fijación por dejar a los ficus exhaustos y peligrosamente mermados de las hojas que permiten la supervivencia del árbol a la vez que nos aportan sombra, humedad y oxígeno.

Es especialmente ilógico que las podas de estos ficus dejen sus copas reducidas a la mínima expresión, dándoles el aspecto de cerillas, cuando precisamente la mayor virtud de estos árboles es el gran tamaño de sus copas. Esta virtud de los ficus, especialmente patente en la especie Ficus microcarpa, la más abundante en la ciudad, es la que convenció a los urbanistas de principios de siglo de la conveniencia de usar esta especie para decorar y dar sombra en las grandes capitales mediterráneas. Podemos ver un ejemplo claro en la vecina ciudad de Málaga, donde las copas de estos árboles ocupan toda la anchura de la calle, y hace que calles como la Alameda sean las más transitadas por los peatones de la ciudad. Otras muchas ciudades mediterráneas apuestan por esta especie para decorar y dar sombra a sus calles, y es muy triste ver cómo siendo árboles mucho más jóvenes que los de Melilla, sus copas superan ampliamente en tamaño a la de nuestros casi centenarios árboles, como en estos ficus jóvenes del centro de Murcia.

Hace tiempo que venimos quejándonos de estas podas desmedidas y continuadas, e incluso en alguna ocasión hemos cursado denuncias a la administración, obteniendo la callada por respuesta. Cada vez más es la ciudadanía la que está expresando su indignación ante esta política de podas indiscriminadas, aunque el resultado por ahora sigue siendo nulo. No cejaremos en la denuncia de este desatino que nos hurta la sombra en una ciudad muy necesitada de ella y que amenaza con acabar con la vida de los ficus centenarios de Melilla, un patrimonio que constituye todo un emblema de Melilla, y que alguien en los últimos años ha decidido dilapidar.
Sembrando esperanza en el Gurugú
Los amigos del Runners Team Melilla, con Juandi a la cabeza, nos han pedido colaboración en un proyecto que es como un rayo de esperanza en estos momentos de desolación ante lo que ha ocurrido en el Gurugú. Ellos entrenan en sus senderos habitualmente, y han sentido la misma desolación que todos los que disfrutábamos de este entorno. Su idea es seguir entrenando por los mismos senderos, pero a la vez ir dispersando semillas autóctonas de las especies más valiosas del Gurugú, como el araar o la coscoja, semillas que Guelaya les proporcionará junto con nuestro agradecimiento más sincero por tan estupenda iniciativa. Si logramos que estas semillas germinen entre los resecos pinares, lograremos además que el coscojar, el ecosistema más valioso y húmedo del Gurugú, se extienda por zonas antes ocupadas por pinos y eucaliptos cultivados. Hace ya algunos años que acostumbramos a enterrar bellotas de coscoja recogidas de ciertos rincones del Gurugú bajo el reseco suelo del pinar, y ya son muchas las pequeñas coscojas que crecen por los senderos que usamos habitualmente; por eso sabemos que la iniciativa de los runners melillenses será sin duda positiva.
La época de recolección de estas semillas comienza en septiembre, y este año tenemos muy claro que tendremos que recoger más que ningún otro. Tendremos que ir a los lugares del macizo que se hayan librado del fuego, y procuraremos coger sólo unas pocas semillas de cada ejemplar recolectado, para que pueda realizar su función reproductora sin que nada interfiera en el proceso.
Las imágenes del coscojar del Gurugú antes del incendio no deben, pues, hacernos caer en el desánimo, sino servir de acicate para intentar que algún día se repitan. Nuestro grano de arena, y el de los Runners, ya está en camino hacia allí..

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