ENDESA Melilla
La verdad sobre ENDESA
En Melilla, a escasos metros de la Delegación del Gobierno, se erige una anomalía jurídica y ambiental que compromete la salud de miles de ciudadanos. La central térmica de Endesa Generación Melilla no es solo una instalación industrial; en 2016 según la Agencia Europea de Medioambiente, era la séptima industria más contaminante de toda Europa en términos de costes económicos derivados de los daños a la salud por cada tonelada de CO2 emitida.
En 2015, desde Guelaya denunciamos reiteradamente que la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que es el marco jurídico que establece la Consejería de Medio Ambiente, en el que se determinan los valores límites de gases contaminantes que puede emitir la central era un monumento a la desidia administrativa. Mientras el resto del continente avanzaba hacia normativas estrictas, la Consejería de Medio Ambiente de Melilla permitía que Endesa se rigiera por un decreto ¡de 1975!, una normativa totalmente derogada en el resto de España.
Por presión de Guelaya la Ciudad Autónoma autorizó en 2019 una nueva AAI y con ello los límites de los gases contaminantes que Endesa podía arrojar por sus chimeneas, pero le hizo la jugada completa a Endesa y nos metió a los melillenses varios goles por la escuadra. Cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa (aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión), establecía que en 2021 los óxidos de azufre no podían superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la entonces Consejería de Medio Ambiente del Partido Popular le permitió hasta 700. Para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaba en 625, pero a Endesa se le permitieron ¡2400! hasta 2030, y ¡1850! en años sucesivos; y en partículas el límite que estaba en 35 lo subieron a los 100 que le autorizaron.
Con las eléctricas hemos topado, amigo Sancho.
Se acerca 2030 y Endesa debe rebajar sí o sí la emisión de óxidos de nitrógeno, lo sabe desde 2019, y esa reconversión le costará un dinerito. ¿Quién va a pagar esa factura?
En 2021 Endesa y Enagás firmaron un acuerdo de colaboración; la gasística podría optar a dinero europeo para reconversión a gas, y con ello se podrían reconvertir los tres principales motores térmicos de Endesa; el acuerdo contó con foto de la plana mayor de ambas empresas y con la presencia de Sabrina Moh, delegada de gobierno. Ese acuerdo duerme el sueño de los justos, fue agua de borrajas. Alguien debería explicar por qué.
Además de la contaminación proveniente de la combustión de fuel en los motores, los melillense tenemos que soportar las célebres “arrancadas” de Endesa, con sus columnas de humo negro elevándose y llenando de hollín edificios colindantes
A esto se suman los malos olores persistentes en torno a la central, que también Guelaya denunció en su día y que la empresa no ha logrado solucionar en años.
No podemos seguir permitiendo la «política del avestruz» que practica la Administración local.
Desde Guelaya exigimos, desde hace años, tres acciones:
Elevación de chimeneas: de todas las alegaciones que presentó Guelaya a la AAI de 2019 la única que se dignaron a recoger como de interés público fue nuestra solicitud de elevación de las chimeneas de la central, a mayor altura mejor dispersión de los gases contaminantes. Nos contestaron que se haría un estudio y, si se veía conveniente, se elevarían. El estudio nunca se hizo. En realidad, no haría falta ningún estudio;cualquier fábrica contaminante ubicada en las cercanías de un núcleo urbano tiene chimeneas mucho más altas que Endesa. El equipo técnico que vino a Melilla hace unos años con el autobús medidor de contaminación atmosférica que se instaló en el parque Hernández, ya concluyó que, independientemente de los valores contaminantes que pudieran darse, esas chimeneas eran muy bajas.
La competencia para establecer la altura y la contaminación que puede salir por las chimeneas de Endesa no la tiene la propia central, la tiene la Ciudad Autónoma.
La segunda acción que es urgente acometer para disminuir la contaminación emitida por Endesa es la reconversión de sus motores de fuel a gas. El gas también contamina, pero muchísimo menos que los motores de fuel. El anuncio de 2021 de reconvertir a gas la producción de tres de sus principales motores debería retomarse. ¿Por qué ningún político local pidió plazos de ejecución?
Y por último tenemos que insistir que la energía que menos contamina es la proveniente de una fuente renovable. Guelaya lleva años pidiendo que en el presupuesto de la ciudad se incluya al menos un millón de euros al año para subvencionar la instalación de placas fotovoltaicas; si se hiciera así tendríamos en 10 años el 30% de la producción eléctrica proveniente de una fuente limpia. Endesa tendría que bajar su producción energética, que siendo de fuel o de gas siempre sería más contaminante que la procedente de fotovoltaica.
Se habla mucho de lo que contamina Endesa, pero lo que tienen en su mano nuestros políticos para bajar la contaminación no lo hacen; ni elevación de chimeneas, ni instalación de fotovoltaica ni reconversión a gas. Pero sí querían pedir 300 millones de euros al estado para llevarse Endesa a una hipotética ampliación del puerto donde seguiría contaminando igual que donde está ahora.
Para más gloria, en 2022 La Autoridad Portuaria, la misma que hasta hace poco consideraba indispensable la ampliación del puerto para, entre otras cosas, trasladar a la, según ellos, supercontaminate Endesa, aprobó la concesión de los terrenos en que está la central por otros 35 años; pero a cambio le pide un pago 6,39 € por cada MWh producido y le exige que produzca al menos 200.000 MWh al año. Si la producción de Endesa fuera, por cualquier motivo, menor de esta cantidad, tendría que abonar a la Autoridad Portuaria la diferencia.
Es decir, la Autoridad Portuaria considera a Endesa como muy contaminante, pero le exige que en años venideros siga contaminado, como mínimo, lo mismo que hasta ahora. La contaminación es lo de menos, lo importante es lo que se puede cobrar por ella.
Conclusión:
La AAI de 2019 es la prueba de que la presión ciudadana funciona. Hemos logrado que lo que antes era «normal» ahora sea una infracción legal. Sin embargo, no podemos bajar la guardia. Una chimenea más alta no elimina la contaminación, solo la reparte mejor. Nuestro objetivo final sigue siendo el mismo: una Melilla libre de energías fósiles,
No nos dejemos engañar, quienes piden ahora a gritos que sea el estado quien pague la instalación en el puerto de un almacén de gas para poder acometer una reconversión de Endesa no están preocupados por la salud de los melillenses, nunca han movido un dedo para rebajar la contaminación de Endesa. Y quienes pudieron acometer en su día esa reconversión y no lo hicieron están callados
Mientras la sociedad melillense no sea capaz de presionar a nuestra clase política para que, en lugar de estar obsesionados con mover grandes cantidades de dinero, sean buenos gestores preocupados por mejorar el aire que respiramos, tendremos la contaminación que nos merecemos.

Guelaya valora las consecuencias a corto plazo del nuevo proyecto energético de Melilla pero advierte que no es sostenible usar gas porque es un combustible fósil.
- Hace 20 años usar gas como combustible para la transición energética en Melilla hubiera sido una genialidad; ahora llega algo tarde.
- El objetivo de descarbonización total de Melilla, de acuerdo con el “Monitor Deloitte” es posible en 2040, pero no por el gas sino por la renovable fotovoltaica.
- Guelaya teme que el proyecto desincentive el apoyo a las renovables por parte del gobierno de la Ciudad.
Guelaya agradece a los organizadores de la presentación del proyecto energético ENDESA/ENAGAS la invitación a participar en la misma.
Manifestamos nuestra satisfacción porque se empiecen a cumplir los acuerdos de la Declaración de Emergencia Climática sobre energía que la Asamblea de la Ciudad firmó en respuesta a la propuesta ciudadana de la Alianza por el Clima, de la que Guelaya forma parte. El medio ambiente no es el problema, es la solución para el empleo verde.
Y parece que tienen que venir de afuera para creerlo.
Valoramos las ventajas a corto plazo que el proyecto va a tener en cuanto a los objetivos de emisiones marcados por la Ley de Cambio Climático para el año 2030, así como a la reducción de contaminación atmosférica, los beneficios a corto plazo sobre la salud pública y los puestos de trabajo que la inversión de entre 80 y 90 millones de euros va a
tener en la ciudad.
Pero a los ecologistas les toca el papel de pensar a largo plazo para definir la
sostenibilidad de los proyectos y sobre este proyecto también hay zonas oscuras.
Tras las Jornadas sobre fotovoltaica que Guelaya organizó con profesionales del sector y con la Consejería de Medio Ambiente, sabemos que el objetivo demandado por Ecologistas en acción en todo el Estado es posible en Melilla gracias a las conclusiones del “Monitor Deloitte”, siempre y cuando se promuevan ayudas públicas para promover
la fotovoltaica en comunidades de autoconsumo que permitan democratizar el sector eléctrico y dejarlo fuera del control de las decisiones de las grandes corporaciones energéticas.
Por eso desde Guelaya decimos alto y claro que no es sostenible usar gas, es solo un modelo de transición que llega 20 ó 30 años tarde porque el petróleo era más rentable de explotar.
Si desde Endesa reconocen que es posible la descarbonización total de los territorios extrapeninsulares, por una vez tenemos que darle la razón a ENDESA, ¡¡ES VERDAD!!, es lo que reclamamos los ecologistas para todo el Estado.
Por eso afirmamos que a la Administración del Estado les corresponde establecer el periodo de amortización de las infraestructuras vinculadas con el gas, que es un combustible fósil que no podremos utilizar a partir de 2040, porque el objetivo es que el 100% de la energía eléctrica en ese año sea de fuentes renovables, y el gas no lo es. Si la amortización de este proyecto dura más de 20 años, Melilla se quedará al margen del objetivo general de la descarbonización total.
Y a la Ciudad Autónoma le recordamos que si no se invierten en los próximos 10 años 10 millones de euros de acuerdo a las conclusiones de las Jornadas técnicas sobre fotovoltaicas organizadas por Guelaya para conseguir apoyar las comunidades de autoconsumo en los techos de Melilla, se estará bloqueando la única posibilidad que
tenemos los melillenses para democratizar la energía, dejando el futuro energético de Melilla en manos de grandes corporaciones. Porque si no se apoyan los pequeños proyectos, los techos de nuestras casas van a acabar en manos de grandes corporaciones que nos los van a alquilar para acabar haciendo negocio con ellos.

Ya no nos quedan excusas, en Melilla debemos empezar a dar el paso hacia las energías renovables.
- Estamos obligados por ley a reducir un 23% nuestras emisiones de gases invernadero en 2030
- Melilla debe apostar por instalar fotovoltaica masivamente en los tejados.
- Con un millón de euros al año, en diez años, habríamos reducido en más de un 30% los gases invernadero de Endesa
España ha aprobado recientemente una Ley de Cambio Climático que nos obliga a reducir las emisiones de gases invernadero un 23% en 2030. Ecologistas en Acción considera que este compromiso es insuficiente y, cierto es, que en la península hoy día ya se están consiguiendo picos de producción de electricidad proveniente de fuentes renovables del 70%, por lo que, globalmente, se debería aspirar a una mayor reducción de emisiones, pero también es cierto que en Melilla partimos de cero en instalaciones de electricidad de renovables, por lo que desde Guelaya consideramos que el 23 % sí debe constituir un objetivo mínimo incuestionable para nuestra ciudad.
No tendríamos que depender de que nos obliguen por ley, sabemos que el cambio climático está aquí, lo sabemos los ciudadanos, que observamos el aumento inexorable de las temperaturas, y lo saben nuestr@s responsables polític@s. Sirva de ejemplo que el estudio efectuado en el Plan Estratégico de Melilla da, para el año 2100, picos de temperatura que podrían llegar en nuestra ciudad, durante varios meses, a 45o.
Coincidiendo con la publicación esta semana del manifiesto sobre energías renovables de Ecologistas en Acción, Guelaya quiere recordar que sólo tenemos dos caminos para luchar contra el cambio climático, y los dos hay que afrontarlos con urgencia:
1. Protegernos y adaptarnos. Esto requiere de medidas como dotar a la ciudad de arbolado de sombra, aumentar las zonas de tierra y reducir las de cemento, disminuir el consumo de agua…. y otras muchas. Guelaya está luchando para que se incorporen al próximo Plan General de Ordenación Urbana.
2. Disminuir los gases invernadero para frenar las subidas de temperatura lo antes posible. Para ello es imprescindible recortar al máximo el consumo de combustibles fósiles, tanto en su uso para la obtención de electricidad como para el transporte.
La central térmica de Melilla funciona con fuel oíl, lo que hoy día sólo puede calificarse como un despropósito, es fundamental comenzar a producir energía renovable lo más masivamente posible para poder reducir los gases invernadero de Endesa.
Esto solo puede conseguirse apostando fuerte por la instalación de paneles fotovoltaicos en nuestros tejados. Necesitamos dinero público para promover estas instalaciones. En las cubiertas de los edificios públicos deberíamos estar instalando ya los paneles con cargo íntegro al presupuesto de la ciudad. En los edificios privados hay que promover la instalación como ya se está haciendo en el resto de España, subvencionando una buena parte del costo total, ofreciendo reducción del IBI durante varios años, o de cualquier otra forma que anime al contribuyente a hacer un desembolso, que va a recuperar en un plazo de poco más de cinco años.
Hay edificios que no tienen sitio en sus tejados para la instalación de paneles, pero muchos podrán engancharse de la electricidad suministrada por otra instalación cercana, que tenga sitio para ella y para poder «vender» a sus vecinos; esto se está haciendo ya en otras ciudades, por ejemplo, un colegio, con horario de mañana, puede suministrar electricidad a edificios colindantes durante la tarde.
Hay muchas soluciones y, en todas, hay que destacar que el interés no es sólo ambiental, sino también económico; la electricidad que suministra una placa fotovoltaica, incluyendo los costes de la instalación, es ya mucho más barata que la proveniente de fuel oíl, gasoil o gas. Hoy día una instalación de unos 100 kw tiene un coste aproximado de 80.000 euros. Si con un millón de euros, hace cinco años podían conseguirse 0,25 Mw de electricidad de fotovoltaica, hoy se conseguirían 1,25 Mw, seis veces más. Invirtiendo un millón de euros al año en Melilla, en 10 años tendríamos cubierto con solar fotovoltaica el 30 % de lo que produce actualmente Endesa. LLegaríamos a 2030 con los deberes hechos.
Melilla va a recibir bastante dinero proveniente de los Fondos Europeos de Recuperación, el 40% se deben destinar a la lucha contra el cambio climático. Desde Guelaya esperamos que nuestros gobernantes estén a la altura de la situación y se centren en lo realmente importante.
Porque la ley nos obliga y, sobre todo, por sentido común: ¡hay que actuar ya!

Primera Carta a los Magos y Magas de la Guelaya
- Guelaya Ecologistas en Acción quiere comenzar el año deseando a todas las personas de Melilla que 2021 les trate mejor que 2020, y nuestra esperanza es que eso no va a ser difícil.
- En lo ambiental, Guelaya quiere compartir con todas las personas de la ciudad su carta de deseos, que esperamos cumplir a lo largo del año.
- Todavía nos queda que pasar la tercera oleada de pandemia pero la progresiva vacunación de la población permitirá que la declaración de emergencia climática deje de ser papel mojado.
Querid@s Mag@s:
El año 2019 terminaba con potentes manifestaciones en todo el mundo ante la emergencia climática y la COP25 de Chile/Madrid, y 2020 termina a la espera de que las vacunaciones acaben con la peor emergencia sanitaria del planeta.
Han pasado 25 COP (Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático), y 5 desde los acuerdos de París, y las emisiones que provocan cambio climático no han dejado de subir. En 2020 han seguido batiendo riesgos a pesar de los confinamientos severos de muchos países y la caída de la actividad económica global.
Nuestra esperanza es que en 2020 por fin acabemos con el COVID-19 para poder dedicarnos a la emergencia climática y recuperar el tiempo perdido, porque si el año pasado debíamos reducir las emisiones un 7% para subir la temperaturta solo 1.5º más, tras un año perdido y catastrófico ya debemos reducirlas un 7.6% al año.
Este año pedimos lo mismo que el año anterior, un plan de emergencia climática, porque nos hemos portado mal y nos han traído una pandemia que solucionar a corto plazo más que una emergencia climática a resolver en 2030.
Los políticos solo ven el tiempo hasta las próximas elecciones, así que han cometido el error de abandonar los objetivos a medio plazo para dedicarse a lo cortoplacista, cuando ambas crisis son dos caras de la misma moneda y el empleo verde y la economía circular le permitían crear puestos de trabajo.
Las peticiones sobre emergencia climática referidas exclusivamente a la conservación de nuestra especie son las que se encuentran en la declaración firmada e incumplida en la Asamblea. Dejaremos las peticiones sobre biodiversidad para una segunda carta, y sobre las medidas que afectan a nuestro futuro recordamos la urgencia de las siguientes:
Cambiar la tecnología de ENDESA por algo menos contaminante va a ser un proceso largo porque depende de inversiones del Estado, pero que suban las chimeneas de acuerdo con nuestras alegaciones aprobadas en 2018 para la Autorización Ambiental Integrada (AAI) sí va a ser una demanda ecologistas para 2021. También va a ser una exigencia que se instalen los equipos de medición de calidad del aire en Melilla, porque saber lo que respiramos es un derecho del siglo pasado.
En economía circular nos gustaría que se utilizaran los áridos del vertedero de escombros para vaciarlo y darle vida útil, utilizando la zahorra para luchar contra la erosión de caminos, pistas de carros y senderos de la ciudad. Sobre vertidos de escombros queremos ver en 2021 lo mismo que pedimos para 2020, que se comienzan a instalar cámaras en los puntos negros y se ponen multas.
En cuanto al agua, ya sabemos que en 2021 no podremos beber el agua del grifo porque seguirá siendo horrorosa, pero nos conformamos con que no haya cortes de suministro para nadie y que empecemos de una vez a gastar menos agua por habitante y día para acercarnos a la media española, que duplicamos en Melilla.
En residuos esperamos poder enviar a la península con cargo a las arcas del Estado lo que no podemos reciclar ni reutilizar en Melilla, especialmente si son residuos de la incineradora, aunque con un almacenamiento temporal lleno no haya más remedio que vaciarlo parcialmente para tener donde enviar las escorias de la incineradora. Se trata de un asunto judicial, y esperamos que la actual consejería se mantenga al margen de la judicialización de nuestra denuncia en 2018.
En movilidad, esperamos que el carril bici ya anunciado para sustituir a la ciclovía y las conexiones con los barrios del norte y oeste del centro de la ciudad se construyan, y que haya respuesta a nuestra petición de convocatoria del Foro de consenso en movilidad.

Manifiesto sobre la inacción del gobierno de Melilla tras el primer aniversario de la Declaración de Emergencia Climática
Las entidades sociales y sindicales que firmamos la solicitud de “Declaración de Emergencia Climática” en Melilla hace un año denunciamos la falta de cumplimiento de los compromisos firmados y por ello manifestamos:
Que en el primer aniversario de la “Declaración de Emergencia Climática” (DEC), firmada en la Asamblea de la ciudad en octubre del 2019, no se ha producido ningún avance en los compromisos adquiridos. Esta falta de compromiso coincide con el quinto aniversario del Acuerdo de París, por el que los países firmantes, España entre ellos, se comprometieron a una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global del planeta.
Que en el resto de España la acción política ante la emergencia sigue siendo insuficiente ya que la reducción del 20% que asume nuestro Gobierno nacional queda lejos del 55 % que sería necesario alcanzar en 2030 respecto a los niveles de 1990, comprometido en el contexto europeo esta semana.
Mientras que a nivel nacional no damos la talla, en Melilla la situación es incluso negativa. La inacción en nuestra ciudad queda patente en la evolución de la producción de electricidad que ENDESA declara en Melilla en los 12 meses posteriores a la firma de la DEC, con un incremento de consumos del 1,5%, siendo Melilla la excepción en un contexto nacional de tendencia de reducción de consumo.
Este dato nos permite afirmar rotundamente que no se ha hecho nada por cumplir los objetivos de disminución de emisiones.
La crisis sanitaria y la climática van de la mano
Por otro lado, reiteramos que la crisis sanitaria que también estamos sufriendo está íntimamente relacionada con la crisis climática y que las soluciones para ambas han de ser conjuntas: no podremos dejar atrás esta pandemia -y las que vengan- sin que las soluciones tomadas sean compatibles con las medidas contra la emergencia climática. La miopía de la política local intentando responder con las mismas medidas que las han provocado las dos emergencias empieza a ser dañino para el conjunto de la ciudadanía.
El Gobierno está aprovechando la emergencia sanitaria como excusa para no hacer nada por disminuir las emisiones tras el anunciado repunte en consumo de combustible, electricidad, residuos… Sigue sin atender las demandas de empleos públicos en servicios claramente deficitarios y apostando por el cemento, el hormigón y la construcción, ahora que la frontera cerrada encarece los áridos y se promueven zonas grises en lugar de verdes penalizando económicamente y ambientalmente a la ciudad. En definitiva, se está impidiendo la transformación de Melilla en una ciudad sostenible.
Nuestros Gobiernos, nacional y local, adolecen de una falta de planificación realista tanto en el despliegue de las energías renovables como en el impulso de otras estrategias sectoriales como el hidrógeno verde. Esta improvisación constante augura nuevas burbujas especulativas con un elevado impacto ambiental y social.
Por lo tanto, no hay nada que celebrar hasta que existan políticas y medidas a la altura de los criterios científicos en Europa, en España pero también en Melilla en este quinto aniversario de la Cumbre de París
Comprobado que al año de firmarse la DEC no solo no hay ningún avance si no que incluso asistimos a un retroceso, que no existe coordinación en la ciudad de Melilla que la ciudadanía pueda apreciar sobre las medidas que necesariamente son conjuntas entre la emergencia sanitaria y climática, REIVINDICAMOS:
Una respuesta conjunta a las emergencias que obedezca a objetivos medibles y cuantificables sostenibles porque ni los intereses sociales, ni ambientales ni de importantes sectores económicos de la ciudad se están cubriendo, en defensa de la histórica demanda de dignificación de los servicios públicos.
Entidades firmantes en Melilla
Plataformas ciudadanas
- 2020 Rebelión por el Clima
- Teachers for Future Melilla
- Alianza por el Clima
Entidades sociales
- Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla
- Melilla ConBici
- Seo/BirdLife
Sindicatos
- CCOO
- CGT
- SATE/STEs

Melilla incrementa el consumo eléctrico durante el 2020 saltándose el compromiso de la Declaración de Emergencia Climática
- El incremento de demanda eléctrica hasta el pasado mes de octubre ha sido del 1,5% frente a la reducción del 7,5% del resto de Estado durante la primera mitad del 2020
- El Gobierno de la Ciudad Autónoma incumple así la declaración de Emergencia Climática firmada en octubre del 2019.
- Melilla es una excepción frente a la España peninsular en materia de energía a pesar de tener una población estabilizada, una actividad económica a la baja y un cierre fronterizo tras meses de confinamiento.
Ha pasado poco más de un año desde que el Pleno de la Asamblea aprobase por unanimidad de todos los representantes políticos la Declaración de Emergencia Climática y los resultados de consumo energético en nuestra ciudad indican que poco o nada se ha hecho para cumplir lo pactado.
La Declaración incluyó, además, el compromiso de reducir por debajo del 7% las emisiones causantes del cambio climático, humos tóxicos como los que produce diariamente la planta generadora de ENDESA en Melilla.
Llama la atención que, tras una tendencia de cinco años de disminución de consumo en nuestra ciudad, en el 2020 se haya producido este pico de incremento en un 1,5%, según ha informado la propia central de ENDESA a requerimiento de Guelaya. En cambio, por primera vez en cinco años, en el contexto nacional, en el 2019 se consumió un 1,6% menos de electricidad, según datos de Red Eléctrica de España. Según el mismo organismo, el consumo peninsular de energía eléctrica se redujo en un 7,5% durante los seis primeros meses de este año.
Esta contradicción merece ser aclarada, por lo que Guelaya ha demandado toda la información disponible en la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad.
Desde Guelaya no se entiende que estos incrementos de consumo energético se produzcan con una población estabilizada en 86.000 personas y en un contexto económico ralentizado, más aún desde el cierre fronterizo.
Este incremento de consumo es especialmente dañino para el medio ambiente teniendo en cuenta, además, que en Melilla la energía no se obtiene de fuentes renovables, a diferencia de la península donde casi el 40% de la energía es de origen renovable.
Es por esto que desde Guelaya exigimos al Gobierno local un esfuerzo en inversiones para instalar energías renovables en Melilla con el objetivo de reducir las emisiones por debajo del 7% anual.
Así mismo, consideramos relevante que se invierta también en campañas de concienciación de ahorro energético, incluyendo para ello la contratación de educadores sociales.
Desde Guelaya lamentamos la inacción del Gobierno local frente a la emergencia climática pese a la firma de la Declaración hace un año. Una emergencia climática que está relacionada con la emergencia sanitaria que también estamos sufriendo, como si fuesen dos caras de la misma moneda.

Guelaya apoya la conservación del patrimonio natural de la ciudad con la integración de la araucaria del “puesto socorro” en el proyecto de nueva escuela de danza
- La Consejera de cultura de la Ciudad accedió a la demanda ciudadana de integrar el árbol en el nuevo proyecto.
- Guelaya espera que la Ciudad rectifique ante las propuestas de zonas grises basadas en el hormigón y cemento.
- Se abre la posibilidad de que la arquitectura bioclimática tenga el apoyo de la obra pública con un edificio que incluya un techo verde y un jardín vertical.
- Existe una vía de participación ciudadana para defender el patrimonio natural de Melilla a través del Catálogo de árboles singulares.
Las redes sociales en Melilla se hicieron eco de la defensa de la aracuaria del “puesto socorro” por parte de sus vecinos y Guelaya decidió apoyarlos. La consejera de Cultura participó en el debate afirmando que la aracuaria, sin posibilidad de ser trasplantada para seguir viva, sería integrada en el proyecto de nueva escuela de danza porque no existe informe técnico que permita asegurar que la araucaria, si se trasplanta, tenga la menor posibilidad de sobrevivir.
Aceptar que los vecinos y las entidades sociales participen en el diseño de los espacios públicos para transformarlos como ha hecho la Consejería de Cultura contrasta con el diseño de zonas verdes de la ciudad en donde no se cuenta con nadie y se siguen criterios que no respetan las necesidades de las personas que tienen que usarlos, porque cuando empiece a calentar el sol en pocos meses en el parque del barrio de la Victoria no va a haber quien pare debajo de los árboles de hierro y de la zona de juegos sin sombra.
Pero además de conservar el patrimonio natural de la ciudad con la araucaria del “puesto de socorro” no estaría de más un poco de atrevimiento y que se promuevan desde las obras públicas proyectos de arquitectura bioclimática que faciliten la adaptación al cambio climático, no solo con el diseño de las nuevas zonas verdes, incorporando en la nueva escuela de danza ideas innovadoras con techos verdes y jardines verticales que minimicen las emisiones de la central diesel de ENDESA, a escasos 100 metros del solar.
Guelaya hace un llamamiento a las personas de toda la ciudad para que se sumen con sus peticiones a la conservación de los árboles singulares de su barrio, aprovechando la oportunidad de participación que la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad ofrece a través de su página web.(*)
* https://medioambientemelilla.es/areas-de-actividad/biodiversidad/catalogo-de-arboles-singulares/

La declaración de emergencia climática firmada en la asamblea de Melilla contradice la Autorización Ambiental Integrada concedida a Endesa por la Ciudad Autónoma
- Para Ecologistas en Acción las consecuencias del cambio climático se resuelven con equidad y justicia social o no se resuelven. Los trabajadores de Endesa sí cuentan.
- Los problemas de los trabajadores de Endesa en Melilla no son por culpa de los ecologistas sino por la descapitalización de la empresa española a manos de la multinacional italiana Enel, que la está “saqueando” en toda España.
La convocatoria de concentración de Rebelión por el Clima para el viernes 22 a las 18:00 horas en la puerta de la central térmica ha provocado en redes sociales algunas críticas hacia la situación de un hipotético cierre de Endesa en Melilla.
Sin embargo, la reciente declaración de emergencia climática aprobada en la asamblea de la ciudad de Melilla entra en conflicto con cualquier posibilidad de cierre de Endesa ya que lo que se ha firmado por unanimidad de todos los grupos políticos ha sido esto:

La Autorización Ambiental Integrada (AAI) que la Consejería le aprobó a Endesa puede ser modificada por parte de la ciudad cuando lo estime conveniente, porque si no lo hace así estaría demostrando que la declaración aprobada por unanimidad es papel mojado.
La situación de Endesa como empresa dependiente de la multinacional itialiana Enel es el producto del saqueo de la antigua empresa española, que se comenzó a privatizar con Felipe González (un 25%) y terminó su proceso de privatización con Aznar (70%).
Va a ser muy difícil que Endesa invierta en su reconversión tecnológica para disminuir las emisiones de efecto invernadero, mejorar la calidad del aire que respiramos y en definitiva ser sostenible en Melilla si no se la obliga mediante la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que es responsabilidad de la Ciudad Autónoma.
Por ello, Guelaya Ecologistas en Acción apoya e invita a l@s trabajador@s de Endesa a acudir a la concentración convocada por Rebelión por el Clima Melilla por los siguientes motivos:
1.- Porque son los primeros en respirar la contaminación que producen.
2.- Porque la multinacional de origen italiano Enel está utilizando a Endesa para hacerle el trabajo sucio. Todos los activos de Endesa en Latinoamérica y en energía renovables han sido transferidos a Enel. A Endesa le quedan en España las centrales de fuel-oil del marco extrapeninsular como la de Melilla y las centrales de carbón (As Pontes está pendiente de cerrar aunque trabajaba con carbón colombiano, ni siquiera asturiano). Los italianos han dejado en Endesa lo insostenible.
3.- Porque Endesa se está endeudando para poder transferir a Enel sus ganancias. Tras reducir su actividad a España, se transfirieron a Enel 519 millones de euros que engordan el pasivo de Endesa. La deuda financiera neta se disparó por ello el 21%, hasta los 6.047 millones de euros. Esos millones son los que hacen falta para la reconversión tecnológica de Endesa en Melilla.
4.- Según noticias de prensa, Endesa ganó 1.463 millones de euros en 2018, de los que el 70%, más de 1.000 millones, irán a parar a Enel. A pesar de ello, su ex-presidente, Borja Prado, defendió que son tiempos difíciles y que, por tanto, hay que recortar derechos a los trabajadores y reducir sus sueldos.
5.- Cerca de 400 trabajadores, ex-empleados de Endesa y delegados sindicales se han manifestado hoy ante la sede de Endesa en Madrid, donde la compañía celebraba su junta de accionistas, para protestar por los recortes de derechos laborales que dicen pretende introducir la empresa en la negociación y denunciar el que consideran «vaciamiento» de Endesa por parte de Enel, el grupo italiano propietario de un 70% de Endesa.
6.- Todos los impuestos que Endesa tiene que pagar lo hace en Italia. Ni un euro de la producción de electricidad que pagamos en Melilla contribuyen a la Hacienda española.
Por ello, como personas de Melilla, acudamos a la concentración convocada por Rebelión por el Clima.

ENDESA: RECONVERSIÓN O CIERRE
Hace tres años que Guelaya-Ecologistas en Acción denunció que la normativa que la anterior Consejería de Medio Ambiente tenía aprobada para limitar las emisiones de los gases contaminantes de la central térmica Endesa estaba basada en una ley del año 1974, que había sido derogada hace tiempo. Según la Autorización Ambiental Integrada (AAI) que tenía en vigor, Endesa podía emitir los óxidos de nitrógeno que quisiera.
Cuando pusimos en conocimiento de esta ilegalidad al entonces Consejero de Medio Ambiente, Manuel Quevedo, se comprometió a revisar la AAI de Endesa.
La nueva AAI de Endesa se aprobó en 2019, pero podemos decir que solo ha cambiado el formato, el fondo sigue igual.
Es inadmisible que la anterior Consejería de Medio Ambiente haya dado carta blanca a Endesa para seguir contaminando sin cambio alguno hasta 2030.
Esta Consejería, por la continua presión de Guelaya-Ecologistas en Acción, tuvo que revisar los valores límites de gases contaminantes que Endesa podía expulsar por sus chimeneas; esta revisión forma parte de sus competencias, pero lejos de exigir a Endesa una reconversión acorde con la normativa europea sobre Mejoras Técnicas Disponibles, de obligado cumplimiento desde el 21 de Agosto de 2021, lo que supondría una reducción drástica de emisiones, del orden de más de 65% para los óxidos de azufre y partículas, y de más del 75% para los óxidos de nitrógeno, decidió establecer unos valores límites, hasta 2030, acordes con las emisiones actuales de Endesa; es decir, la nueva normativa local se ha adaptado a las emisiones reales en lugar de requerir a Endesa unas inversiones tecnológicas que rebajaran las mismas.
Así, cuando la normativa europea para una central de Gran Combustión, como es Endesa, aunque quieran utilizar subterfugios legales para catalogarla como de Mediana Combustión, establece que en 2021 los óxidos de azufre no pueden superar los 200 miligramos por metro cúbico, a Endesa, la normativa aprobada por la anterior Consejería de Medio Ambiente le permite hasta 700; para los óxidos de nitrógeno (los más peligrosos porque son además precursores de otro contaminante, el ozono troposférico) el límite estaría en 625, pero a Endesa se le permiten 2400! hasta 2030, y 1850! en años sucesivos; y en partículas el límite estaría en 35 frente a los 100 que le han autorizado.
Desde Guelaya analizamos los datos que nos facilitó Endesa sobre los valores de emisiones en continuo, que está obligada a medir, y pudimos detectar que hay turbinas que llegan a valores pico superiores a 4000 miligramos por metro cúbico de óxidos de nitrógeno.
Son inadmisibles los altos niveles de mercurio, un elemento altamente cancerígeno, que se declaran vertidos al mar: 1,2 Kg en 2007 y 3,2 Kg en 2014.
Además de todo lo anterior, ya denunciamos en su día los malos olores que se desprenden de Endesa desde hace varios años.
Cuando nos pusimos en contacto con los responsables de la central nos dijeron que eran debidos al traslado de unos depósitos y que en dos meses el problema estaría solucionado. Al cabo de casi un año colocaron unos filtros, pero los malos olores persisten.
Guelaya presentó 12 alegaciones a la AAI de Endesa en las que solicitaba, con arreglo a la normativa vigente, el cambio a otros valores límite para las emisiones y otras formas legales de aplicar la normativa que supusieran una mayor restricción de las mismas. Todas las alegaciones, excepto una, la petición de subir la altura de las chimeneas, fueron rechazadas sin ninguna explicación.
Es ofensivo, decepcionante y autoritario responder a peticiones argumentadas en la legalidad vigente con un escueto «No se acepta», sin explicación alguna. Probablemente es, incluso, ilegal.
Para mayor confirmación de esta situación inasumible, el informe publicado hace tres años por la Agencia Europea de Medioambiente titulado “Revealing the costs of air pollution from industrial facilities in Europe”, otorga a la central diesel de Melilla el puesto séptimo en el ranking de las veinte industrias europeas más contaminantes, es decir, que más costes económicos originan, proporcionalmente, por los daños a la salud derivados de sus emisiones de CO2.
El cambio climático es ya una realidad y no podemos seguir mirando para otro lado.
Es preciso reconvertir Endesa.

Charla de Javier Andaluz sobre el Clima en la UNED.
- Javier Andaluz, responsable del área confederal de Clima de Ecologistas en Acción, impartirá una conferencia el jueves 18 a las 19 h en el aula 10 de la UNED.
- Todas las personas están invitadas a la conferencia que inaugura las actividades conjuntas de la Semana Europea de Movilidad organizadas por la Ciudad Autónoma y las entidades sociales Rebelión por el Clima, Guelaya y Melilla ConBici.
- El Salón de Actos del Campus de la UGR albergará un encuentro de estudiantes con el activista por el Clima a las 12 h. al que están invitadas igualmente todas las personas interesadas.
En una situación de emergencia climática como la que vivimos, la Semana Europea de Movilidad no podía dejar de recordar que la movilidad sostenible que prioriza los desplazamientos caminando, en bicicleta y en transporte público son una parte de la solución del problema.
Javier Andaluz es responsable del área de Clima de Ecologistas en Acción, que junto a la organización internacional “2020 we rise UP” forma parte de la Alianza por el Clima, donde se reúnen hasta 300 organizaciones que apoyan la huelga mundial por el Clima el próximo 27 de noviembre.
La vinculación de la emergencia climática al transporte y a la movilidad es evidente en Melilla. La petición que las organizaciones sociales hemos realizado en Melilla a la Asamblea de la Ciudad Autónoma sobre la declaración de la emergencia climática va acompañada por un diagnóstico de las fuentes principales en nuestra ciudad de la crisis climática.
En primer lugar, la principal fuente de contaminación atmosférica, no solo causante de la crisis climática sino también de problemas de salud pública, es la produccción de electricidad, concretada en Melilla en las instalaciones de ENDESA, que utiliza el combustible fósil más contaminante, el fuel, con tecnología diesel y que es líder en contaminación atmosférica en España en cuanto al sector energético.
En nuestra situación, la sustitución de los vehículos de combustión por coches eléctricos supondría un aumento de la contaminación “diesel” en Melilla, por lo que con esta tecnología los avances del coche eléctrico en Melilla pueden calificarse como negativos.
Ahora que la producción de electricidad utiliza en España un 4.5% menos a partir de combustibles fósiles, por el aumento de las fuentes renovables, en Melilla seguimos dependiendo de los combustibles fósiles más contaminantes.
El transporte es el sector más emisor en España con más del 26% del total, sin incluir el transporte aéreo y marítimo que haría incrementar esa cifra a un 32%. El uso de vehículo privado y de transporte por carretera son las principales fuentes de emisión en el sector.
Si tenemos en cuenta que miles de desplazamientos diarios se realizan en nuestra ciudad con un porcentaje superior al 50% en vehículo privado frente a otros modos más sostenibles de movilidad podremos entender la importancia de una movilidad sostenible que debe reducir sus emisiones al menos un 7% anual durante los próximos 10 años para llegar a cumplir con los objetivos firmados en la cumbre de París, siguiendo criterios científicos.
Y al transporte terrestre en Melilla tenemos que añadir el marítimo y el aéreo, y en ambos casos Melilla no puede mirar para otro lado porque no puede evitar ninguno de los dos.
Tras las disminuciones de emisiones provocadas en el sector energético en España, aunque en Melilla no sea así, el sector del transporte es el que mayor contribución tuvo en 2018 en el inventario de emisiones nacional.
Nos toca recordar a la ciudad autónoma que la declaración de emergencia climática es urgente, porque incluye el compromiso de reducción de las fuentes contaminantes locales.
A las personas nos toca caminar más, ir en bici o usar el transporte público, y de eso va la Semana Europea de Movilidad, de que se anuncien avances en movilidad sostenible a favor de la seguridad vial y accesibilidad de las personas, para facilitar lo que es ya inevitable, la movilidad urbana sostenible segura y accesible para todas las personas.

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