Mes: septiembre 2020

El consumo de combustible desde 2010 ha aumentado en Melilla un 450% y con ello las emisiones del transporte

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• No se están tomando medidas en una situación de emergencia climática ni se están evaluando las que se adoptan que son positivas pero claramente insuficientes.

    • Desde que se aprobó el Plan de movilidad sostenible en 2013 el consumo de combustible ha aumentado a pesar de que la población se ha estabilizado en los últimos cinco años.

    • No se ha conseguido desvincular el aumento de emisiones de la actividad económica.

La semana europea  de la  movilidad tiene dos caras. Para la Administración es un momento de mostrar los avances del año y hacer las promesas para el año siguiente y para las entidades sociales que promovemos la movilidad sostenible es momento de reinvindicar medidas y de poner los problemas encima de la mesa.

No se ha conseguido disminuir las emisiones desde que existe el PMUS con una población estabilizada en algo más de 84.000 censados. No se ha conseguido pacificar el tráfico rodado y que nuestras calles sean más seguras para los más vulnerables, peatones y ciclistas. No se ha conseguido incrementar el número de usuarios de la COA.

No se ha conseguido poner en valor lo publicado en el BOME del martes 12 de marzo de 2019, fruto de un largo camino de reinvindaciones y consensos donde solo en 10 calles de la ciudad está peritido superar los 30 Km/h.

El pacto por la movilidad de Melilla incluía entre sus objetivos el de  “Fomentar el uso racional del coche, aplicando medidas que faciliten el cambio a otros modos de transporte más sostenibles y que promuevan la inter-movilidad.”

No se ha querido evaluar los resultados de las iniciativas que se han vendido politicamente como PMUS por parte de ningún Gobierno de la ciudad desde 2013.

El análisis de los datos sobre evolución del consumo de combustible en Melilla que nos ha proporcionado la Consejería de Medio Ambiente y Sostenibilidad no deja lugar a dudas sobre la gravedad de la falta de eficacia de las medidas desde el punto de vista de la disminución de las emisiones que según el acuerdo de Paris debe hacerse entre un 7% y un 10% anual según criterios científicos.

Tras los descensos de consumo de combustibles y de emisiones en abril 2020 motivados por el confinamiento del COVID-19 del 67%, en junio con varias fases de desescalada terminadas y la actividad económica casi restablecida la disminución de consumo de combustibles se limitó al 29% que es lo que atribuimos al cierre con la frontera con Marruecos.

Si el Gobierno actual y los que vendrán no se toman en serio durante la próxima década que el crecimiento económico no puede suponer crecimiento de emisiones las entidades sociales tendremos que seguir el camino de denunciar ante los tribunales la inacción política ante las emergencias que afectan primero a las personas.

Solo un estudio sobre modalidades de movilidad podrá permitir evaluar lo que está realmente pasando con las medidas que desarorllan el PMUS porque en el medio plazo, no parece que solucione ni la emergencia climática, ni la violencia vial.

Los ecologistas podemos pensar que la emergencia sanitaria es prioritaria pero si los sacrificios presupuestarios para el control del COVID-19 tienen los mismos o peores resultados que la inacción del gobierno local ante la emergencia climática no queda otro remedio que recordar que la declaración de emergencia climática en la asamblea de Melilla la firmaron todos los grupos políticos y por tanto RECLAMAMOS a todas las formaciones políticas que dejen el fuego cruzado que mantienen públicamente para otro momento y resuelvan los problemas de la población.

Guelaya reinvindica Pies, pedales, transporte público y Zonas de Bajas emisiones para lograr ciudades sin emisiones en la Semana europea de la Movilidad (SEM)

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· Ecologistas en Acción Mellilla apuesta por potenciar la movilidad activa y el transporte público, además de implantar zonas de cero emisiones para conseguir ciudades sin emisiones.
. Guelaya renuncia a las actividades en la calle que tenía planificada para esta SEM por el aumento de contagios de COVID-19 en la ciudad
. Ahora más que nunca debemos movernos en bicicleta para defender las ciclocalles y exigir la pacificación del tráfico.

El miércoles 16 de septiembre comienza la semana europea de la movilidad, que Ecologistas en Acción aprovechará para lanzar la recta final de su campaña ‘Confinemos los coches’. Se trata de una propuesta creada durante las semanas de confinamiento y que propone ceder el espacio urbano a las personas frente a los coches. La fórmula de la organización ecologista es pies + pedales + transporte público + Zonas de Bajas Emisiones y, a ser posible, zonas de cero emisiones, de modo que los pocos coches que circulen sean coches poco contaminantes o, aún mejor, cero emisiones. 
Esta propuesta de restringir la entrada de coches a las ciudades y un reparto del espacio público más favorable para viandantes, ciclistas y transporte público está respaldada por más de un 80 % de la población española, según una encuesta realizada por YouGov. También más de 40 organizaciones de la sociedad civil han reclamado en los últimos meses este tipo de cambios para las ciudades.
A pesar de los avances que se están poniendo en marcha en Melilla como la ciclocalle, el repunte de la violencia vial en forma de atropellos en las últimas semanas está llegando a los colectivos más vulnerables, los peatones y los ciclistas. El modelo de ciudad 30 ni se cumple ni se sanciona.
Además, el problema del transporte público en nuestra ciudad sigue siendo grave porque está infrautilizado. Lejos de mejorar, la situación del transporte colectivo está empeorando de forma peligrosa. Echamos de menos inversiones en marquesinas y horarios públicos en todas las líneas.
Ecologistas en Acción exige a todas las administraciones que tomen medidas en el ámbito de sus competencias para revertir esta situación y lograr ciudades con aire saludable y sin emisiones.

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El GEAS de la guardia civil incauta decenas de atunes inmaduros

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La pesca ilegal de atún rojo sigue causando estragos en Melilla

Hoy miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la guardia civil han incautado un cargamento de atunes rojos (Thunnus thynnus) claramente inmaduros a un grupo de pescadores tras detener su lancha.

Los tres pescadores serán sancionados por varias infracciones legales, como tamaño, cantidad… Indigna y entristece ver la gran cantidad de atunes inmaduros que ya no podrán migrar, hacerse adultos y volver al Mediterráneo para reproducirse convertidos en gigantes.

Pero hay un aspecto positivo: hace algunos años una revista de pesca deportiva recomendaba venir a Melilla porque afirmaba que aquí se podía pescar de todo sin miedo a la ley. Esta noticia confirma que en la ciudad, por lo menos ahora, infringir las leyes medioambientales de pesca tiene consecuencias.

Guelaya y Melilla ConBici exigen una vuelta al cole con una movilidad sostenible segura

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Apoyamos la recomendación sobre transporte activo de los ministerios y las CCAA y exigimos a la Ciudad inversiones para una vuelta al cole con movilidad sostenible segura

  • Melilla sufre un repunte del tráfico que intensifica la violencia vial acumulando excesivos atropellos  de mujeres y niños en pasos peatonales
  • El derecho a ir en coche hasta el colegio es el mismo que tienen las familias que quieren ir al colegio andando o en bicicleta sin ponerse en peligro
  • Solo cuatro centros educativos tienen camino escolar seguro. Es hora de invertir en seguridad vial para el conjunto de la población escolarizada.

Hay 20 millones de euros de origen europeo que llegan a Melilla para invertir vinculados al Covid-19, y asegurar un transporte activo que respete la seguridad en la escolarización de miles de escolares también en Melilla es una de las recomendaciones que han consensuado tres ministerios del Gobierno liderados por el de Sanidad con las CCAA y Ciudades.

Se recomendará a la ciudadanía la priorización del transporte activo (andando o en bicicleta) en rutas seguras a la escuela como opción de movilidad que mejor garantiza la distancia interpersonal, siendo además una opción más saludable y que evita compartir espacios cerrados.”

La violencia vial y la necesidad de pacificar el tráfico rodado es una de las demandas sociales más antiguas de la ciudad. Todos los intentos de las entidades sociales que hemos demandado ser escuchados en las comisiones de tráfico desde hace años han caído en saco roto.

Melilla, como consecuencia del repunte de tráfico que ha seguido a las fases del desconfinamiento, ha comenzado a intensificar la violencia vial, que se está cebando últimamente en mujeres y niños atropellados en pasos peatonales.

¿Va la Delegación provincial del ministerio y la Ciudad Autónoma a defender el derecho de la ciudadanía a priorizar el transporte activo para ir al colegio?

Invertir en técnicos de infantil, como se ha anunciado, es algo que ya se hace desde hace años y se financia con dinero de los presupuestos de la Ciudad, que ha aprobado un plan de contingencia propio de donde tiene que salir el dinero para contratar a más técnicos de infantil.

El acceso seguro a los centros educativos mediante transporte activo sí es una necesidad derivada del Covid-19, porque la irracional ratio elevada de Melilla no tiene nada que ver con la pandemia, sino con la falta histórica de construcciones escolares.

España tiene una natalidad decreciente, pero la tendencia demográfica de Melilla es, en cambio, creciente; es uno de los problemas que los Gobiernos nacionales nunca han sabido ver desde hace décadas, y el Covid-19 no hace sino acrecentar las deficiencias de todo tipo, ambientales y educativas.

Guelaya y Melilla ConBici esperan que las decisiones que se tomen en Melilla sean coherentes con la recomendación sobre transporte activo consensuada y se promueva en la ciudad con dinero público. 

Tan solo cuatro centros educativos han desarrollado caminos escolares seguros hasta ahora, con todas las dudas sobre su eficiencia. La mayoría de los centros de educación primaria no cuentan con entornos saludables y seguros para la movilidad sostenible, y es el momento de gastar el dinero en la seguridad de las familias de escolares, profesorado y personal no docente que quieren ir caminando o en bicicleta al colegio.